
NACIONAL:
EDITORIALES: Vencer al fascismo .Diálogo
envenenado . Editorial gráfico
Selección de prensa: La izquierda y
el diálogo . Tiempos felices que no volverán
Rosa Díez . Analogía Félix
de Azúa . Emocionado disenso Juan Manuel
Eguiagaray . Zapatero rodeado Raul del Pozo
Euskadi: Ofensiva por el diálogo. Una
operación de altos vuelos . Narcotizar las
conciencias . Arzallus y ETA: Favor con favor se
paga . El congreso del PSE : Entrada firme y salida
vacilante . Amenazas, trampas y chantajes .
Un mismo pueblo
Análisis: Globalización y fragmentación
Sectores: Truenos sobre Santa Bárbara
. Clases de vida y vidas de clase . Por
una escuela libre y democrática
Reportajes históricos: 25 años
de la muerte de Franco: Reconducciones y poderes
asimétricos . ¿Sólo queda ETA?
. España en el siglo XIX: La grieta carlista
INTERNACIONAL:
EDITORIALES: Desclasificados 16.000 documentos de la CIA sobre el
caso Pinochet ¡Que los
desclasifiquen todos!
Hispanos: Argentina: Un país en
erupción . Puerto Rico: El bocado imposible
Elecciones USA: Golpe contra el régimen
. Presidente virtual y vicepresidente real .
Entrevista a Gore Vidal . El mapa electoral
norteamericano: Entre Badajoz y Barcelona
Otras: Conclusiones sobre el asesinato de Aldo
Moro: El plomo estaba en Washington . JFK: Cuando la
realidad supera la ficción
Cultura: Lorca, el enigma sin fin (XI) La materia
invisible del universo . Atapuerca y el gran puzzle
de la evolución humana . El nuevo «boom»
musical latino
Colaboración: Gustavo Bueno: Consumidores
satisfechos y modelos de televisión
Buzón del Lector: Jóvenes comunistas
de Plasencia . Superexplotación juvenil .
Cristianos de base
El fascismo, ¡NO
PASARÁ!
Unidad popular para vencer al fascismo en Euskadi
Contra:
La limpieza étnica
e ideológica que pretende condenar a los vascos que se sienten
españoles a ser extranjeros en su propia tierra.
La amenaza a la vida de
los que valientemente hacen frente a la ofensiva nazi-fascista, que los
transforma en objetivos del tiro en la nuca, el coche bomba o el cóctel
molotov.
El odio a lo español
que azuza el enfrentamiento y la división artificial entre los vascos
y de éstos con el conjunto del pueblo de las nacionalidades de España.
La impunidad con la que se genera
el miedo intangible que silencia la libre opinión de la mayoría
de los vascos y la perversión que culpabiliza a la víctima
bajo la coartada de igualar el sufrimiento de los que matan con los que
mueren.
La libertad de los vascos nos concierne a todos.
Con el fascismo no se negocia, se
lucha para derrotarlo.
¡A Organizarse!
Impulsemos plataformas ciudadanas por la libertad en Euskadi
El fascismo en Euskadi ha ido calando poco a poco, durante años, adueñándose de la vida social hasta convertir el ambiente en un clima irrespirable, excluyente con la libertad y la vida de sus gentes. Algo terrible y silencioso, invisible y dramático se ha ido gestando mientras a la mayoría se nos dirigía la mirada hacia otro lado. Ha sido imprescindible la valentía de los que, en solitario, comenzaron a denunciarlo.
Han sido ellos, los que dieron los primeros pasos de las plataformas
ciudadanas que luchan por la libertad en Euskadi, los que han contribuido
a limpiar nuestra mirada.
Con sus más que arriesgadas denuncias han desgarrado los velos,
y donde antes, gente como Arzallus se ocultaba entre las víctimas
de la opresión, ahora ya no se ve más que al verdugo que
coloca en el centro de una diana el nombre del que les hace frente.
Con sus gritos por la libertad han ayudado a distinguir las palabras de
gente como Arzallus que antes se confundían entre las respuestas
equivocadas de nacionalistas desorientados, y han hecho que resuenen sus
verdaderos contenidos fascistas y racistas.
La respuesta inicial pequeña, pero extremadamente valiente que
comenzó a generar la sociedad vasca se gestó en los círculos
universitarios, entre los intelectuales políticamente activos, entre
antiguos luchadores obreros, comprometidos desde siempre en la lucha antifascista.
En medio de la indiferencia y la desconfianza general, comenzaron a sufrir
el acoso desde el principio y viven hoy con escoltas o en el exilio.
Pero fueron sin duda las movilizaciones de Ermua las que hicieron cristalizar
el movimiento. La espontánea y cerrada respuesta en todos y cada
uno de los pueblos de España creó las condiciones a partir
de las cuales se realinearon las fuerzas.
Por un lado, ETA, acorralada por la masiva respuesta popular, tuvo que
retirarse para salvaguardarse. Los principales valedores de su proyecto,
encabezados por Arzallus, tuvieron que pasar a ocupar la primera línea
de fuego y lanzar el contraataque implicando a los nacionalistas en la
estrategia de frente común con la banda. Desde la ruptura de la
tregua nadie que no siga narcotizado por el veneno de la tarántula
duda un instante acerca de su verdadera naturaleza.
Por otro, la fuerza de las movilizaciones dio una nueva dimensión
a los hasta entonces pequeños grupos disidentes haciéndoles
adquirir un papel de vanguardia reconocida que les ha comprometido hasta
el límite de arriesgar la propia vida.
Fue tan radical el golpe asestado entonces por el llamado ÒEspíritu
de ErmuaÓ y tan firme y decidida la consecuencia de los que en Euskadi
han continuado su labor, que tres años después el enrevesado
escenario de la política vasca ha adquirido una claridad diáfana.
De un lado el fascismo, de otro los que le hacen frente.
Como denuncian los principales portavoces de las plataformas por la libertad
en Euskadi, la equidistancia deviene en complicidad.
La impunidad con la que se genera ese miedo intangible que silencia la libertad de la mayoría de los vascos nos exige una respuesta inmediata. La criminal perversión que culpabiliza a la víctima bajo la coartada de igualar el sufrimiento de los que matan con los que mueren ha de caer denunciada. Hoy los frentes han quedado tan claramente dibujados que cualquiera que en lugar de combatirlo, pretenda comprender el discurso nazi-fascista y sus motivos, contribuye al avance de la limpieza étnica e ideológica que se cierne sobre los vascos que no se doblegan.
¿Qué hacer?
Las movilizaciones que generaron el Espíritu de Ermua, y el impulso
que éstas dieron a los luchadores por la libertad en Euskadi han
sido los motores que han permitido clarificar el frente. Una vez más,
como siempre, la respuesta popular y su organización autónoma
ha sido la llave contra sus enemigos. Ésta ha sido la que ha permitido
desentrañar la madeja con la que Arzallus y ETA pretendían
ahogar la conciencia de todos los vascos.
Con el fascismo no se negocia, se lucha para derrotarlo.
Y los nacionalistas vascos son los primeros que han de sentirse implicados
en esta tarea, en su mayoría no han sido capaces aún de limpiar
su mirada ni sus oídos y siguen, calados hasta la médula
por ese ambiente envenenado e inmoral que ha pervertido sus principios.
Han de reconocer su error, han de reconciliarse con la defensa de la libertad
y han de aislar a los que confundidos entre sus filas incuban los huevos
de la serpiente fascista y racista. Su dignidad les exige tomar valientemente
este camino y no el de cómplices arrastrados por Arzallus.
Hoy se hace urgente impulsar y organizar la respuesta popular contra
el fascismo en Euskadi.
Pero la libertad de los vascos, es la libertad de todos. La división
artificial que se pretende generar entre los vascos y de éstos con
el conjunto del pueblo de las nacionalidades de España exige una
respuesta contundente y masiva en toda España. En cada ciudad, en
cada pueblo, en cada barrio..., que surjan decenas, cientos, miles de plataformas
ciudadanas por la libertad en Euskadi; organizaciones que agrupen a todos
los hombres y mujeres que no se pueden sentir indiferentes ante las agresiones
y persecuciones, ante el odio fascista que pretende fraccionar la libre
unidad del pueblo de las nacionalidades de España.
Este es el camino, unidad y organización popular para vencer al
fascismo en Euskadi.
Una unidad construida sobre el libre derecho del pueblo a decidir su destino
y que hoy ha de hacer frente a la ofensiva nazi-fascista que sufre una
de nuestras partes más castigadas.
Racismo y Fascismo NO. Derecho a la autodeterminación
SÍ.
¡Organicemos plataformas ciudadanas por la libertad en Euskadi!
El execrable asesinato del dirigente socialista catalán Ernest
Lluch ha tenido como efecto inmediato, según refleja una buena parte
de los medios de comunicación, el crecimiento del desánimo
en la sociedad y, en consecuencia, el desbordamiento en la opinión
pública de la generalizada exigencia de diálogo.
¿El país está desanimado? ¿O hay un sector
de la prensa que quiere desanimar al país para que cale la alternativa
del diálogo?
¿De qué hay que dialogar? ¿A quiénes se
achaca la responsabilidad de que no exista diálogo? Y lo más
importante, ¿qué es lo que hay detrás de esta ofensiva
política encubierta tras la exigencia del diálogo?
¿De que se puede dialogar con quién afirma que «comparte
los objetivos de ETA»? ¿Con quién asegura que «los
inmigrantes que no acepten la nacionalidad vasca», es decir, que
no quieran renunciar a ser españoles, serán tratados como
extranjeros en su propio país, «como turistas alemanes en
Mallorca»? ¿Con quien ampara, justifica y alienta un día
sí y el otro también al terrorismo etarra a fin de tensionar
la situación hasta el límite con el objetivo de fragmentar
España? ¿A quién hay que responsabilizar entonces
de que no exista diálogo entre las fuerzas democráticas?
Felipe González dió el pistoletazo de salida hace unas
semanas: «no hay que demonizar al PNV».
ETA asesinando a Ernest Lluch crea las condiciones idóneas para
que la consigna se abra paso.
Un sector de los medios de comunicación la han repetido y amplificado
para tratar de crear la falsa impresión de que la exigencia de diálogo
se ha convertido en un «clamor unánime» de toda la sociedad.
A continuación, Arzallus e Ibarretxe se han lanzado por la brecha
abierta mostrando su disposición al diálogo y presentándose
como las víctimas de «la intransigencia del gobierno».
Y como conclusión, del congreso del Partido Socialista de Euskadi
sale fortalecida la línea de entendimiento con el PNV y debilitada
la línea (representada por Rosa Díez, Mario Onaindía
y Carlos Totorica, los tres fuera de la nueva ejecutiva) de firmeza frente
a la ofensiva fascista y racista de Arzallus y ETA.
Quebrar y debilitar a quienes dentro del PSOE defienden la línea
de denuncia y combate a la ofensiva escisionista de Arzallus. Aislar con
ello al gobierno, dejándolo solo de tal forma que aparezca como
el reducto de la «rigidez» y la «intransigencia»,
como responsable último del enconamiento de la situación.
Éste es el envenenado objetivo que se dibuja cada vez con más
claridad a medida que se recrudece la ofensiva por el diálogo.
Primero se lanza la consigna. Después se escoge el objetivo más
adecuado para provocar la reacción que se busca. Inmediatamente
se ponen en marcha, al unísono, todos los peones de que se dispone.
Finalmente se golpea en los eslabones más débiles para provocar
la fractura en la línea de resistencia a la ofensiva hegemonista.
Una operación de un calado y con una envergadura, una operación
diseñada y ejecutada con una precisión tal que resulta imposible
no advertir detrás de ella la mano del hegemonismo, de los grandes
centros de poder mundial que han decidido que la herida de Euskadi permanezca
sangrante, que se aborte cualquier posibilidad de cerrarla, que no
dudan en acudir en ayuda de las fuerzas disgregadoras cada vez que éstas
se encuentran acorraladas, utilizando para ello todos sus peones en el
interior del país.
Cuanto más sangre la herida, más debilitado estará
el país; cuanto más irresoluble se haga la situación,
más líneas de fractura, división y enfrentamiento
aparecerán; cuanto más enredada esté España
en tratar de solucionar sus desgarros, más fácil será
tenerla dominada y sometida a sus designios.
La izquierda
y el diálogo
La ofensiva por el diálogo encabezada por F. González
y secundada masivamente por los medios de comunicación de Polanco
tratan de crear la falsa imagen de que lo «democrático»,
de «izquierdas» y «progresista» es el diálogo
y que a ello sólo se opone Aznar como representante de un discurso
«excluyente», «retrógado», de derechas,
de la «caverna». Para despejar esta interesada confusión
traemos a esta selección de prensa cuatro artículos publicados
en estos días por significados representantes de la izquierda política
y social, entre ellos relevantes miembros del propio PSOE, que manifiestan,
desde un discurso y una posición clara e inequívoca de izquierdas
su rotundo rechazo a la ofensiva política camuflada tras la exigencia
del «diálogo».
Tiempos felices
que no volverán
Rosa Díez
(...) Hoy no es suficiente que el PNV disimule y calle algunas
cosas que sigue pensando. Hoy, y en estas circunstancias, no es posible
pactar con ellos si queremos tener un Gobierno vasco tan normal como la
propia sociedad que hemos constituido.
(...) hoy la apuesta de Estado de los socialistas vascos ha de ser dejar
al PNV en la oposición.
(...) Hablemos claro (...) ¿seguimos pensando, acomplejados, que
el PNV es el único partido que puede gobernar Euskadi mientras exista
ETA?, ¿y si ETA no deja de existir mientras gobierne el PNV?, ¿no
puede ser que haya cambiado más la sociedad vasca y española
que sus dirigentes? ¿Seguimos teniendo miedo de que se acabe en
Euskadi el tutelaje de los nacionalistas? Yo no, y me atrevo a decir que
la mayoría de los socialistas vascos tampoco. Y más aún:
me atrevo a decir que la inmensa mayoría de los vascos tampoco.
Los vascos queremos un cambio real. Y el cambio en Euskadi, país en el que ha mandado el PNV desde siempre, es que ese partido pase a la oposición. Los vascos queremos que los dirigentes del PNV dejen de decirnos que nos tratarán como a alemanes en Mallorca o portugueses en Dinamarca. (...) Los vascos sabemos que Arzallus seguirá mandando en el PNV mientras el PNV mande en Euskadi. Y aunque no fuera más que por eso, para que Arzallus deje de mandar en este país a través de lo que manda en su partido, debiéramos tener claro la estrategia a seguir.
Aquellos socialistas, sobre todo de fuera del País Vasco, que añoran los tiempos del gobierno PNV-PSOE, que se queden aquí un tiempo. Que convivan con la gente de los pueblos. Que escuchen los silencios cuando se habla de política. Que escuchen las palabras cuando se grita libertad. Que pregunten a los jóvenes sobre sus aspiraciones. Que matriculen a sus hijos en nuestro centros escolares y les digan que cuenten que sus padres son socialistas. Que busquen en los pueblos a los cientos de votantes anónimos no nacionalistas, a ver si encuentran uno que se les identifique. Que pregunten a la gente sencilla qué es para ellos el cambio, quién les quita la libertad, qué hay que hacer para salir de este laberinto sin volver a entrar de nuevo en él.
Les dirán que merecemos ser tratados como un país normal,
que elige a sus dirigentes sin primar a los que lo han hecho mal, pero
tiene a un amigo que todavía lo haría peor y además
tiene pistola. Les dirán que lo que ellos ¿los de la nostalgia?
llaman confrontación nosotros lo llamamos firmeza en la defensa
de los principios. Les dirán que ya somos mayores, que nos dejen
elegir lo que queremos ser y hacer.
Y si encuentran a alguien lo suficientemente «quemado» o con
suficiente desparpajo, quizás les diga: «Oye, y si queréis
hacer eso veniros aquí y lo hacéis vostros». Y luego,
el que salga el último, que apague la luz y cierre la puerta.
Rosa Díez es eurodiputada del PSOE
EL PAIS, 30-11-2000
Analogía
Félix de Azúa
Se puede dialogar de pie, de rodillas o tumbado.
Supongamos que los GRAPO lograran una cierta influencia entre los jóvenes,
lo que puede suceder en cualquier momento. Al fin y al cabo son marxistas-leninistas,
como muchos de los actuales políticos hace veinte años, y
su objetivo es acabar con el capitalismo, finalidad digna de consideración.
Varios miles de simpatizantes podrían formar un partido político,
pacífico y democrático, que defendiera los fines de los GRAPO
sin practicar el asesinato, aunque sin condenarlo, porque, ya se sabe,
«el capitalismo produce más muertes».
Imaginemos un país de fantasía en el que un partido nacional tomara el poder gracias al «brazo político de los GRAPO», y que sólo pudiera gobernar con el apoyo de ese brazo político, el cual defiende, insisto, pacíficamente la abolición del capitalismo. Y ahora supongamos que los GRAPO le pegan un tiro a su hijo para acabar con el capitalismo. ¿Saldrá usted a la calle y exigirá que todos los partidos políticos negocien de inmediato con los GRAPO? Ciertamente, no. Entonces, ¿con el brazo político de los GRAPO? ¿Para qué si son la voz de los GRAPO? ¿Con el partido nacional que gobierna gracias al brazo político de los GRAPO? ¿Está usted seguro de que exigiría dialogar con un partido cuyo poder depende del brazo político de los asesinos de su hijo? ¿Y qué les diría? ¿Qué rompan con su aliado? Eso ya lo saben.
Nadie vaya a suponer que la ideología de los GRAPO es menos ideología que la de ETA. ¿Es el comunismo menos ideológico que el nacionalismo? Nadie vaya a creer que sus fines son menos «políticos». O que sus medios son «peores». O que estén más locos. Lo único que les diferencia es la fuerza. ¿Debe dialogarse con unos porque son fuertes, pero no con otros porque son débiles? ¿No es eso dialogar de rodillas? En ese país de fantasía sería tan inmoral (e inútil) negociar con los GRAPO como negociar con aquellos que ya han negociado con los GRAPO.
Lo que nos diferencia a unos de otros, en el país real, no es que seamos socialistas, comunistas o nacionalistas, sino que defendamos las libertades civiles o colaboremos en un golpe de Estado que quiere imponer el apartheid a la mitad del País Vasco. Son palabras de Arzallus. Y él es quien manda.
Félix de Azúa es filósofo, ensayista y escritor.
Perteneciente al amplio círculo de intelectuales de izquierda independientes
catalanes forjados en la lucha antifranquista del que forman parte, entre
otros, Boadella, Marsé, Vázquez Montalban,...
EL PAIS, 28-11-2000
Emocionado
disenso
Juan Manuel Eguiagaray
Ya sé que no es grave que uno disienta de
la mayoría. (...)
Soy consciente de la superior posición estética que mantienen
en el debate político los que se limitan a recomendar el diálogo
y el entendimiento sin asumir, a renglón seguido, el riesgo y la
obligación de dar cuenta del qué, del cómo y del para
qué. Al fin y al cabo, ha sido frecuente la confusión entre
los predicadores y los políticos, con ventaja, naturalmente, para
los primeros. (...)
Algunos amigos y no pocos analistas, a los que respeto mucho, llaman a esta posición el intento de demonización del nacionalismo. Como jaculatoria dialéctica me parece un hallazgo ¿a quién le gusta jugar a los demonios? aunque no acierte a saber cuál sea su fundamento racional. La verdad es que resulta fácil argumentar, y demostrar, que quienes así se expresan parecen confundir el nacionalismo como partido político y como movimiento social con las más recientes decisiones y proclamas de Arzallus y de Eguibar. Confunden el rotundo rechazo y la crítica de posiciones no democráticas con la intolerancia. Y, desde luego, hacen nula justicia a las decenas de miles de nacionalistas vascos que, fieles o críticos con la dirección actual del partido de su elección, se sienten muy lejos de opciones soberanistas, en muchos casos, son ajenos a opciones etnicistas, la mayoría de las veces, están irritados por las apelaciones al Rh, en casi todos y, por encima de todas las cosas, no soportan que alguien pueda identificar los fines del PNV y del nacionalismo democrático, que son, además, sus fines personales, con los pretendidos por la banda de desalmados que se alojan bajo las siglas de ETA. (...)
Es verdad que quienes se encargan de escrutar los signos de los tiempos mediante el estudio del color de los higadillos de ave nos dan cada poco indiscutibles motivos para creer en la reorientación de la política nacionalista... en palabras de Ibarretxe. Una reorientación que, naturalmente, Arzallus se encarga de clarificar de modo tan inmediato como inequívoco.
Juan Manuel Eguigaray es diputado del PSOE por Murcia
EL PAIS, 25-11-2000
Zapatero rodeado
Raul del Pozo
Pero Zapatero superaría ese síndrome
de desacompañamiento y lograría construir la nueva cabaña
si no fuera porque se confunden las lenguas en lo que concierne a la idea
de España. (...) De pronto el diálogo estalló en plena
manifestación de Barcelona y el vocablo tiene diversas traducciones.
(...) Se puede ir más lejos y transcribir que lo que se exige al
Gobierno desde Cataluña es un armisticio.
(...) Desde Barcelona llaman Ramiro de Maeztu al que resiste; acusan
a Aznar de autismo y empecinamiento.
(...) El Gobierno se va debilitando porque, afortunadamente, no emplea
la fuerza y en España sólo se respeta a quien está
armado.
Raul del Pozo es escritor y periodista. Ha manifestado en numerosas
ocasiones su cercanía a Izquierda Unida)
EL MUNDO, 28-11-2000
Como si un resorte escondido la impulsara, el asesinato de Ernest Lluch y la posterior movilización multitudinaria de Barcelona ha puesto en marcha una vasta operación política, sustentada en un avasallador despliegue mediático, que, bajo la consigna del diálogo, busca cambiar el terreno de juego en el que hasta ahora se estaba desarrollando la lucha contra la intensificación de la campaña del terror de ETA por un lado, y la escalada política de la línea fascista y racista de Arzallus por otro.
Felipe González la inició lanzando la consigna de «no demonizar al PNV». ETA ha creado con el asesinato de Ernest Lluch las condiciones para que la consigna se abra paso. El grupo mediático de Polanco ha multiplicado su eco. La operación se ha concentrado en romper dos de los eslabones débiles, por distintas razones, de la línea de firmeza frente a ETA y Arzallus: el PSOE y la opinión pública catalana. Y se concentra en golpear uno de los flancos desprotegidos de Aznar y el PP: su relativa falta de cintura política, su escasa flexibilidad a la hora de unir a todo lo unible contra el blanco principal.
De un sólo golpe se intenta crear en la opinión pública la idea de que la responsabilidad principal de la situación en Euskadi, y por tanto en toda España, corresponde a la intransigencia del gobierno Aznar, y por extensión a todas las fuerzas sociales y políticas, en la derecha o en la izquierda, que niegan que sea posible el diálogo con la actual dirección del PNV mientras no cambie su actitud y su estrategia. Que es en la política de mantenerse firmes en aislar y combatir el fascismo y el racismo de Arzallus, en denunciar su justificación, aliento y connivencia con ETA donde está el origen del enconamiento de la situación. Que mantenerla sin fisuras sólo nos conduce a un choque de mayor magnitud. En apenas unos días, toda una batería de argumentos se han desplegado disparando concentradamente contra un mismo blanco: la responsabilidad principal ha dejado de estar en la línea de Arzallus, en sus constantes provocaciones racistas y ha pasado a situarse en los que se niegan a dialogar y a pactar Òfórmulas de convivenciaÓ con los que instigan y amparan el dictado del terror.
Los objetivos inmediatos de esta ofensiva por el «diálogo»
están claros.
Se trata, por un lado, de frenar en el PSOE el avance y desarrollo de
la línea partidaria de fortalecer el frente de lucha contra el fascismo.
Una vez separado el PSOE, el siguiente paso es aislar al gobierno Aznar,
dejándolo solo ante la opinión pública, de modo que
aparezca su «cerrazón» e «intransigencia»
como la causante del agravamiento de la situación, frente al resto
de principales partidos del arco parlamentario, PSOE, CiU, IU, PNV, BNG
que buscan en el diálogo la fórmula de rebajar la tensión.
Dividir y debilitar a las fuerzas que, de una u otra manera, se oponen
y enfrentan al avance de los proyectos del hegemonismo de paralizar, cuando
no fragmentar, España. Echar un cable, cuando más aisladas
y acorraladas están, a las fuerzas que son hoy la punta de lanza
de esta ofensiva hegemonista.
Mantener la herida abierta, una herida sangrante que debilite lo
suficiente a España como para impedirle desarrollar una política
propia. Mientras Euskadi se desangre, España permanecerá
paralizada intentando cerrar la herida. Y la posibilidad de que a su
crecimiento económico se le pueda sumar un proyecto político
de acuerdo con sus intereses, en las dos orillas del Atlántico,
será nula. Estos son los designios hegemonistas para los países
bajo su dominio: pueden aspirar, si tienen condiciones para ello, a crecer
económicamente, pero les está vedado cualquier tipo de autonomía
que pueda conducirles a salirse del papel de peones de los poderes hegemonistas
en el gran tablero mundial. Que la herida de Euskadi permanezca abierta
cumple ese papel de tenernos inmovilizados en el tablero.
En esto consiste el profundo calado de la operación política
encubierta tras la exigencia del «diálogo».
«La conflictividad entre los nacionalistas y el poder central
no ha impedido durante años la colaboración entre los gobiernos
de Madrid y Vitoria, lo que tenía un efecto tranquilizador sobre
la opinión pública».
Es difícil concentrar con más exactitud cómo en este
párrafo de la editorial de El País del pasado domingo los
dos aspectos de la política de Felipe González durante sus
14 años de gobierno con respecto al problema vasco.
«Colaboración entre los gobiernos de Madrid y Vitoria».
Colaboración mantenida aun a sabiendas de que en las escuelas de
Euskadi se estaba educando en el odio a España.
Colaboración a pesar de que se tenía plena constancia de
que la Ertzainza actuaba con órdenes expresas de no suministrar
información sobre los comandos de ETA a las fuerzas de seguridad
del Estado ni actuar contra la kale borroka.
Colaboración sostenida pese a que el gobierno de Madrid conocía
los continuos contactos y negociaciaciones de Arzallus con la cúpula
etarra.
Es en esta política de colaboración, cabría mejor
decir entreguismo, donde se ha ido gestando el caldo de cultivo necesario
para llegar a la situación actual. Y no puede alegarse ausencia
de malicia.
Las recientes declaraciones del ex-presidente Calvo Sotelo han revelado cómo en la primera visita de Arzallus a la Moncloa, éste le espetó: «anoche estuve cenando con la cúpula de ETA en San Juan de Luz». Provocación que, ante el silencio de Calvo Sotelo, repitió dos veces, hasta que el expresidente, señalando a los guardias civiles que había en la entrada, le dijo: «Como vuelva usted a repetirlo, hago entrar a esos señores que tendrán mucho interés en conocer los teléfonos de su agenda». Nadie puede, pues, alegar desconocimiento.
Pero eso sí, la colaboración tenía «un efecto
tranquilizador en la opinión pública». No importa lo
que ocurra si las conciencias están narcotizadas. ¿O quizás
es al contrario? Para que eso ocurra primero hay que narcotizar al resto
del país.
Adormecimiento de las conciencias, lobotomización de la memoria
histórica, descerebramiento de la sociedad, y en particular de las
nuevas generaciones,... Todo era bueno con tal de que el país fuera
cada más insensible a su pérdida de identidad, a la lenta
pero implacable erosión de su unidad, a la venta de sus recursos
productivos a monopolios y multinacionales, a su cada vez más escasa
capacidad de decidir por sí mismo y de acuerdo con sus propios intereses.
Era necesario «tranquilizar a la opinión pública»,
esto es, sedarla y sumirla en un proceso poco menos que de «eutanasia
colectiva», dulcificada por las astronómicas subvenciones
de Europa, mientras era entregado el país a la voracidad de «un
continente de histriones y mercaderes».
En la naturaleza de estas relaciones establecidas a lo largo de 14 años
por los gobiernos de F. González con el hegemonismo reside la clave
para entender la profunda virulencia, radicalidad y antagonismo que encierra
hoy la situación en Euskadi.
¿Tranquilizar a la opinión pública? Desde los intereses
populares y nacionales, más vale una opinión pública
intranquila, pero despierta y consciente de los riesgos que la amenazan.
Arzallus
y ETA:
Favor con favor se paga
Justo dos años después de que Arzallus tendiera una mano a ETA, la organización terrorista le ha devuelto el favor a Arzallus.
En noviembre de 1998 ETA se encuentra al borde de la derrota definitiva. El espiritu de Ermua y la gigantescas movilizaciones populares que lo crearon habían conseguido crear una situación de máximo aislamiento social. La quiebra se extendía a la izquierda abertzale. HB estaba en abierto retroceso electoral y desde dentro mismo de su mundo se multiplicaban las voces exigiendo el abandono de las armas. La firma de los acuerdos de Lizarra fue el balón de oxígeno que le suministró Arzallus a ETA. Todos conocemos para qué utilizó ETA la tregua.
Ahora, y en el momento que estaban avanzando las condiciones para el
aislamiento político y social de la reaccionaria línea de
Arzallus, con el asesinato de Ernest Lluch, ETA ha proporcionado a Arzallus
el balón de oxígeno que necesitaba, un período de
ÒtreguaÓ política en el que, de pronto, ha desaparecido
como blanco de las exigencias democráticas, mientras otros tratan
de trasladar ese incómodo papel al gobierno Aznar.
Si favor con favor se paga, ETA ha tardado poco en satisfacer la deuda
que tenía contraida con Arzallus. Ahora la pregunta es: ¿a
qué va a dedicar Arzallus este tiempo de «tregua»?
IV Congreso
del Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezquerra
Entrada firme y salida vacilante
Los pasados 26 y 27 de noviembre los socialistas vascos celebraron
su IV Congreso, al que fue invitada «fraternalmente» una delegación
de Unificación Comunista de España. Desde esa misma unidad
fraternal abordamos la crónica de este congreso.
La semana la abría el asesinato del socialista Ernest Lluch, crimen
al que le siguió una campaña de presión por el diálogo
con el PNV. A los delegados al congreso, la abundancia de guardaespaldas
les recordaba la otra presión complementaria: la amenaza fascista
de ETA. Y con estos antecedentes, la prensa habló sólo de
división interna por mera disputa de puestos.
Nada que ver con esto: soportando esas presiones, lo que se abrió
paso fue un profundo debate político, debate no cerrado.
Firmeza frente al chantaje de ETA, aislamiento del fascismo y del racismo que manifiesta un sector reaccionario dentro del nacionalismo vasco con Arzallus a la cabeza, y denuncia de su activo trabajo por fracturar España y para mantener una sangrante herida abierta. Esta era la línea que en gran medida reflejaba la ponencia inicial presentada en el Congreso de los socialistas de Euskadi. Ponencia que se asomaba incluso al terreno tabú de desenmascarar que el virulento ataque a la libertad y la paz que sufrimos en nombre se supone de la independencia vasca, en realidad se reduce al vergonzante objetivo de integrar a Euskadi como satélite menor de la pangermánica «Europa de las regiones».
Esta era la línea de «firmeza de principios contra el fascismo»,
como la definió Rosa Díaz, que recogía la ponencia
inicial.
Pero el documento político final desdibuja la ponencia inicial.
El sector vencedor del congreso ha pasado a colocar como enemigo principal
al PP, y en lugar de aislar a lo más reaccionario concilia con el
PNV y «comprende sus errores». Sustituir la firmeza ante el
fascismo por la conciliación con él. Esta es la batalla política
que presidió el congreso del PSE. Pero esta batalla, lejos de estar
cerrada, no ha hecho más que abrirse: la votación para elegir
la ejecutiva del PSE-EE mostró una correlación de fuerzas
de 51% / 49%. El inevitable debate interno se va a acrecentar entre ambas
líneas, el mismo debate que se reproduce hoy en toda la sociedad
y en cada partido en España.
Vacilaciones
«Vivimos en Euskadi una situación en la que una minoría pretende acallar con la violencia y el asesinato la voluntad de la mayoría, de los que no pensamos como ellos... un modo de defender propuestas o reivindicaciones antidemocrático y fascista cuyo objetivo no es otro que el de intentar imponer por la fuerza un proyecto político de asimilación nacionalista a toda la sociedad vasca, y la segregación de Euskadi del resto de España». (1)
Denuncia tajante del fascismo y del objetivo de divisón de
España. Así comenzaba la ponencia presentada en la apertura
del Congreso. Pero en el documento finalmente aprobado, este primer
párrafo original pasa a un segundo plano y le precede otro texto
que diluye el blanco y fija al PP como principal responsable de la
situación que se vive en Euskadi:
«(...) ha desaparecido al anteponer el interés partidario
y de estrategia electoral, inicialmente, el Partido Popular y posteriormente
los partidos nacionalistas democráticos».
Y continúa diluyéndose la firmeza democrática cuando
el documento pasa a justificar el giro político del PNV como un
«error de comprensión»: «En ese momento [asesinato
de M. Angel Blanco] el PNV, impresionado por la respuesta de los vascos,
interiorizó equivocadamente que la rebelión ciudadana era
contra el nacionalismo en su conjunto y no sólo contra ETA,
por eso comenzó a negociar con ETA y HB».
¡Cómo aceptar que se califiquen de error de interpretación,
las negociaciones de Arzallus con ETA en el 97, cuando hoy son ya públicas
sus conversaciones de 1991!
Las vacilaciones del PSE quedan muy por debajo del nivel de conciencia
de los ciudadanos, y de los votantes y afiliados socialistas, sobre la
responsabilidad de la actual dirección del PNV en el fascismo y
la división que nos amenaza.
El documento del PSE reconoce en un apartado: «Tras las movilizaciones
de Ermua cada vez más vascos sencillamente no están dispuestos
a soportar las vacilaciones del nacionalismo democrático frente
a la violencia fascista etarra. Así de simple». ¿Y
por qué piensan algunos compañeros socialistas de Euskadi
que los ciudadanos van a estar dispuestos a soportar las vacilaciones de
la izquierda ante la línea fascista y racista de Arzallus?
Amigos y enemigos
El documento del PSE centra un problema: «La vieja división,
que en algún momento creímos felizmente superada, entre nacionalistas
y no nacionalistas se ha vuelto a instalar con toda su crudeza en la política
vasca».
Para tratar esa división aluden los socialistas vascos en otro párrafo,
a su historia de colaboración con el PNV en la IIª República.
Pero el socialista Indalecio Prieto, en 1932 ya había hecho consciente
a todo el pueblo que el objetivo de la dirección peneuvista
era la de crear un «Gibraltar vaticanista». Y aquel gobierno
de nacionalistas, socialistas y comunistas se formaba en octubre de 1936
por el acuerdo en combatir al fascismo y al imperialismo alemán
que apoyó el golpe de Estado tres meses antes.
Cuando tiende el PSE puentes al PNV ¿está haciendo conscientes
a los votantes de quién sustituye hoy al Vaticano en respaldar el
patriotismo gibraltareño que en su día denunciara Prieto?
Los compañeros socialistas advierten que el proyecto nacionalista
para el País Vasco es convertirlo en un asteroide de la Unión
Europea. ¿No necesitan tanto la Globalización norteamericana
como la Europa de las regiones alemana, de estados jibarizados, para mejor
imponer su control político?
¿Y no nos enseña la propia historia del PSOE que la consideración
como aliada o enemiga de una fuerza política cambia según
su posición ante el enemigo principal y sus proyectos?
Exactamente, no establezcamos la división entre nacionalistas
y no nacionalistas, sumemos al nacionalismo democrático (por la
derecha y por la izquierda), aislemos sólo a lo más reaccionario,
y establezcamos la verdadera división desde qué posición
adopta cada partido en esta batalla (por encima incluso de la simple clasificación
de derechas e izquierdas), entre los que amparan el racismo y el fascismo
y quienes dicen que No Pasarán; entre aquellos que están
de acuerdo con acentuar la dependencia de España respecto de los
proyectos de Washington o Berlín, y quienes no; en definitiva
entre los prohegemonistas y quienes son antihegemonistas.
Y mal que le pese al hegemonismo, el «basta ya de conciliación
con el fascismo y con los proyectos de fracturar nuestro país»,
es la línea que demanda la mayoría social del País
Vasco, incluidos votantes y afiliados socialistas, y del resto de España.
Un extraordinario punto de apoyo para quienes luchan porque el PSOE sea
consecuente con ello.
Fernando Pastor
La ofensiva por el diálogo tiene en F. González, Narcís Serra y la línea editorial de El País a tres de sus más claros exponentes. Una lectura atenta de los textos publicados estos días nos ayudará a comprender el significado último de las tesis e ideas que se defienden en dichos textos.
Amenazas ...
Según González, o Aznar rectifica su política en Euskadi
o la crisis política está servida ya que hay líneas
de colisión que darán lugar a choques de mayor magnitud.
Por el contrario, se sobreentiende, conciliar con la línea fascista
y racista de Arzallus es la única manera de evitarlo. El mensaje
es diáfano: si Aznar quiere gobernar sin sobresaltos, debe reconducir
su actuación en este terreno.
«(...) hoy empezamos a vislumbrar un choque de identidades de mayor
magnitud, cuando reemerge del pasado otra interpretación excluyente
para confrontarla a las anteriores». (FG, 19-11-2000)
«(...) De nuevo parece que volvemos a las andadas. A la política
que alimenta rencores. (...) Y eso significa que se avecinan tiempos de
crisis política, de nacionalismos centrales y periféricos
en línea de colisión». (FG, 19-11-2000)
La sutileza de González, sin embargo, desaparece en Narcís
Serra. En él aparecen las amenzas de forma abierta y brutal. Si
Mayor Oreja saliera elegido lehendakari, que espere una ofensiva nazi todavía
más enloquecida, pues «pasar de ministro del Interior de España
al de presidente de todos los vascos» no contribuye a la paz.
Lo que en González hay que leer entre líneas, Serra lo formula
de forma abierta en la conclusión final de su artículo: «sólo
podemos ir a peor» (léase un recrudecimiento de la ofensiva
nazi-fascista) si no hay un «golpe de timónÓ»
(exactamente la misma formulación que se utilizó contra Suárez
en los meses previos al 23-F, ¿coincidencia?)
«(...) El primer gesto [para el diálogo] sería la renuncia
del PP a presentar a Jaime Mayor Oreja a candidato a lehendakari. Hoy por
hoy no es sensato pensar que puede contribuir a la paz...» (N. Serra,
28-11-2000)
«(...) atender a la llamada ciudadana por el diálogo, en la
que está profundamente enraízado el sentimiento de que, tal
como vamos, no se puede seguir y de que, sin un acordado golpe de timón
sólo podemos ir a peor».(N. Serra, 28-11-2000)
... chantajes
Como ya hiciera con Borrell, el grupo PRISA se ha encargado de recordarle
a Zapatero que tiene arenas movedizas bajo sus pies («luces y sombras»,
«debilidad e inexperiencia»). Y que la mejor forma de evitar
que se lo traguen es siguiendo las directrices que le marca Polanco. Y
en primer lugar incorporar «las síntesis positivas de gobierno
del PSOE», es decir, seguir la orientación y los consejos
del equipo de F. González.
«Los escasos meses transcurridos desde que Rodríguez Zapatero
accedió a la secretaría general del PSOE ofrecen luces y
sombras significativas. (...) así como abonar la imagen de un nuevo
líder que no acaba de imponerse, por debilidad o inexperiencia,...»
(Editorial de El País, 28-11-2000)
El reciente estudio de José Aranda, ex director del INE desde 1989 a 1997 sobre la demografía del pueblo vasco es revelador. Partiendo de fuentes tradicionales de información demográfica, Aranda vuelve su innovadora mirada a la población vasca, sorprendido de que tal información «no se haya utilizado para analizarla en profundidad, máxime cuando, aunque cada vez más tenues, todavía se elevan voces que remiten a supuestos 'ellos' y 'nosotros' que debieran incitar al investigador a comprobar, como es su obligación , si existen efectivamente los colectivos poblacionales homogéneos, y hasta enfrentados, que parecen expresar dichos pronombres».
Con este objetivo, utiliza la información del último censo
de población, de 1991, y del «Nomenclator de Apellidos Vascos»
publicado en 1998 por la Real Academia Vasca de la Lengua; cruzando los
datos de los 10.100 apellidos vascos y los de los electores en las diferentes
comunidades y llegando a resultados sorprendentes: como el que son cuatro
veces más las personas que tienen alguno de sus apellidos vascos
que residen fuera de Euskalherria que las que residen en él.
Lo que Aranda encuentra es una realidad social opuesta a esa premisa
de enfrentamiento que el estudio pretende comprobar. Lo que aparece pues
es el verdadero significado político, ideológico e incluso
humano de lo que Arzallus dice cuando habla del «RH negativo»,
de que son los inmigrantes los que han impedido que Euskadi fuera independiente
o de afirmar lo vasco contra lo español.
Si el objetivo del investigador es el de comprobar, al hilo de las argumentaciones políticas que hablan en Euskal Herria de dos comunidades enfrentadas, si existen, cuáles son y cómo se manifiestan estas dos poblaciones, los resultados apuntan en una dirección opuesta: No sólo no existe esa división en Euskal Herria sino que su población es homogénea con la del resto de España.
Enemigos de sí mismo
«Si no hubiera sido por los inmigrantes Euskadi sería hoy
independiente». Esta conocida frase de Arzallus expresa en dosis
concentradas el enfrentamiento que desde sus posiciones encierran lo vasco
y lo español: lo segundo como implícita negación de
lo primero. Se puede refutar, pero su rechazo nace desde la comprensión
de lo que verdaderamente está afirmando.
Se llama población autóctona de primera generación
a los residentes y nacidos en el País vasco. Hoy, la cifra de ese
grupo ronda el 72% en toda la comunidad autónoma. Por territorios
históricos, el porcentaje de autóctonos más bajo es
de Alava, 67%, luego Vizcaya, 70,4%, y por último Guipúzcoa,
75,2%, con las tres cuartas partes. Mientras en el resto de comunidades
de España el índice supera el 90% , más de una
cuarta parte de la población de Euskal Herria ha nacido fuera de
la misma.
Se denomina autóctonos de segunda generación a aquellos
que han nacido ellos y sus padres en el mismo territorio. En Euskal Herria
sólo un 39,6% de los residentes cumplen esta condición. En
relación con otras comunidades, que superan el 85% resulta un índice
mínimo, sólo superado por Madrid y Cataluña.
La mayoría de vascos, casi el 60%, tienen al menos uno de sus padres
castellano-leonés, extremeño, gallego o andaluz, ya que ese
es, por orden de importancia, la procedencia de los nacidos fuera de Euskal
Herria.
En esta realidad, Arzallus propone a los vascos afirmar su identidad
siendo enemigos de sí mismos, contra sus raíces más
próximas. Ser vasco es, según él, tener por extranjera
a la casa del padre o de la madre, y además renegar de ella. Arzallus
está colocando, con la inestimable ayuda de ETA, a la sociedad vasca
en un punto donde parece no quedar más remedio que elegir una identidad
mutilada.
Dividir a navajazos
El apellido vasco es sobre todo expresión del origen de una estirpe,
de sus características diferenciadoras. Según Julio Caro
Baroja «el nombre del lugar da, de todas maneras, nombre a fragmentos
de linaje conocidos; nombres como los de Guevara, Gamboa, Alzate, Urtubie...,
independientemente de su significado primitivo, originario, son nombres
de asentamiento (...) ante todo revela (...) el hecho de que para ellos
la idea de 'casa', 'la casa solar' es de una importancia excepcional».
El estudio de los apellidos vascos en la población pone de relieve
que la sociedad vasca está a lo largo de la historia fuertemente
conexionada con sociedades de distinto origen.
Dentro de Euskal Herria, sólo el 20,5% del total de la población
tienen sus dos apellidos vascos. Por provincias; Alava no alcanza el
10%, Vizcaya roza el 15% y Guipúzcoa tiene el valor más alto,
un tercio de su población. El 25,4% del total en toda la comunidad
tiene un apellido vasco, y el 54,1% no tienen ninguno. Los vascos que
no tienen ningún apellido originario. exceden con mucho a la mitad
de la población de cada provincia, excepto en Guipúzcoa,
donde no llega por ocho puntos,
El porcentaje de apellidos vascos está en relación inversamente
proporcional a la superpoblación, y concentrado, por tanto, en las
áreas menos industrializadas: Ermua tiene un 26,6% de personas
con algún apellido vasco; Baracaldo 22,4% o Sestao 22,5%. Vitoria
un 33,8% con algún apellido vasco; Rentería un 40,7% o Irún
un 43%.
Por contra, el único lugar del País Vasco donde todos
los vecinos tienen algún apellido vasco es un municipio de Guipúzcoa
que tiene 99 habitantes. Otros 17 pequeños municipios rurales
de esta provincia, unos 5 en Vizcaya y uno en Alava rondan el 90 o 95%
de habitantes con algún apellido vasco.
Si bien Arzallus puede interpretar lo anterior como «la invasión de los maketos» lo que no puede digerir es que Euskal Herria no sea, ni con mucho, donde más apellidos vascos hay. Si en ella se estima en 827.706 las personas que tienen alguno, fuera de ella hay 3.550.416. Ya que en esta cifra están excluidos los menores de 16 años, y teniendo en cuenta que el apellido de la madre se pierde en la segunda generación, la cantidad podría fácilmente duplicarse. Aún sin eso, la cifra de personas con apellidos vascos en el resto de España supera 4,2 veces la que habita en Euskal Herria.
¿En qué realidad se sustenta, pues, el proyecto de
división que lidera Arzallus si esa Euskal Herria que persigue es
casi más factible en Toledo que en Bilbao?
Cuando él resucita los fantasmas del Rh- es que pretende crear
otra realidad: ya que no puede encontrar la linea divisoria entre los vascos
y los españoles se trata de sembrar la división a navajazos.
Si no hay diferencias genéticas habrá que crearlas de otro
tipo. Hemos pasado del sueño imposible de los ocho apellidos vascos
al del carnet de identidad o la selección de fútbol vascas.
El vasco de Arzallus ya no nace; se hace. Pero a golpe de coche bomba,
ya que de otro modo no lo han podido conseguir.
Ni los climas de opinión del nacionalismo más reaccionario,
ni sus aleccionamientos sobre cómo preservar «la raza»
han podido romper jamás con esa estrechísima conexión
de los vascos con el resto de España: Arzallus no ha conseguido
entrar nunca ni en el hogar ni en la cama de los vascos aunque de mil maneras
lo ha pretendido. Y sin duda, su proyecto lleva implícito el invertir
semejante tendencia.
Expresión de lo anterior es que de los matrimonios o parejas estables
que existen en Euskal Herria, en más de la cuarta parte uno
de los integrantes es de allí y otro de fuera. Eso hoy, cuando los
hijos de quienes vinieron en los 60 o 70 están ya en edad de emparejamiento
y por tanto, forman parte ya de los autóctonos de primera generación.
El 43% de las parejas está formado por oriundos de Euskal Herria
siempre teniendo en cuenta el dato anterior y en el caso
del 32% ninguno de ellos es nacido aquí.
Un mismo pueblo
La realidad de esta serie de datos demográficos apuntalan inequívocamente
la idea profunda de que somos un mismo pueblo, fundido a lo largo de muchas
generaciones en nuestra historia.
Si, a pesar de esto, Arzallus quiere hablar de dos razas, dos culturas,
dos comunidades, dos etnias, no puede encontrar para separarlas más
que imponer diferencias políticas, eso sí, tejidas en un
entramado histórico e ideológico con argumento único
de víctimas y verdugos.
Igone Bilbao
El mundo parece caminar hacia una inevitable globalización, pero al mismo tiempo asistimos al resurgir de los nacionalismos más intransigentes. A la par que se difunde que los estados nación están obsoletos y deben diluirse en unidades más grandes, vemos aparecer nuevas fronteras. ¿A qué se debe esta contradicción?
El ex ministro francés Chevenement se atrevió a señalar
que detrás del independentismo corso «están potencias
extranjeras que quieren debilitar a Francia». Lógicamente,
si hablamos de potencias con capacidad para colocarse por encima de París,
sólo podemos pensar en EE UU o Alemania.
¿Pero por qué poderes que aspiran a la hegemonía mundial
pueden estar interesadas en la fragmentación? ¿No está
uniendo Berlín a todos los países europeos? ¿No quiere
Washington extender el TLC a todo el continente americano?
Un breve repaso a la historia nos demuestra como todos los grandes
imperios han utilizado la táctica de sembrar la división
y el enfrentamiento con el objeto de debilitar y abrir vías de control.
No es casual que hoy se agrieten las costuras nacionales coincidiendo con
la ofensiva de los grandes centros de poder mundiales.
Para globalizar es muy conveniente fragmentar previamente. Las unidades
más pequeñas son fácilmente digeribles, bien sea por
la globalización yanqui o por la Europa alemana.
Unidad para unos, y división para otros. Todos los países
desarrollados albergan peligros independentistas o fuertes tensiones nacionalistas
en su seno. Inglaterra con Escocia o Gales, Italia con las regiones
del Norte, Francia en Córcega y Bretaña, España en
Euskadi, Cánada en Québec.... Todos excepto EE UU y Alemania.
Mientras sobre la periferia pende la amenaza de la fragmentación,
los dos grandes centros de poder afianzan su unidad, amplían su
territorio.
Son las grandes potencias las que disponen de los medios para sembrar
el enfrentamiento a gran escala. La globalización no es un fenómeno
exclusivamente económico, la enorme concentración de capital
que da lugar a gigantescas corporaciones tiene su reflejo en la concentración
del poder. Es un fenómeno inherente al imperialismo: al igual que
la economía, las relaciones de poder se mundializan.
Hoy ningún acontecimiento sustancial, ninguna parte significativa
del planeta, es ajena a la actividad de EE UU. Su capacidad económica,
política y militar, muy superior a la de cualquier otro país
imperialista, le permite establecer vínculos casi orgánicos
sobre los aparatos de los Estados que domina. Y que utiliza para incidir
o reconducir la situación de acuerdo a sus intereses.
La burguesía alemana, en su intento de levantar un polo capaz de
competir con Washington, necesita dotarse de estos resortes de poder.
La irresistible tendencia a cuestionar el actual marco estatal no es fruto de contradicciones internas. Actuando sobre problemas internos, son los intereses de las grandes potencias por afianzar su poder debilitando a los estados, lo que da alas al enfrentamiento. Esta es la gasolina que ha encendido el fuego.
Campo de batalla
Es en nuestro país donde la fractura y el enfrentamiento está
adquiriendo un sesgo más preocupante. Las particularidades españolas
hacen que un fenómeno global se materialice de forma más
aguda.
En España confluyen diferentes factores que hacen que tanto EE
UU como Alemania tienen intereses en agudizar las líneas de fractura
nacionales.
Para EE UU existe un doble motivo. El proceso de concentración efectuado
por la oligarquía española ha engendrado por primera vez
bancos y multinacionales con capacidad real para competir en el mercado
internacional. El BSCH o el BBVA, Repsol o Telefónica son ya los
principales inversores en América Latina, desplazando a grandes
consorcios yanquis. Pero para Washington el verdadero peligro se sitúa
en la posibilidad de que este fortalecimiento económico pueda dar
paso a un cuestionamiento de la subordinación política.
La frontal oposición de la Casa Blanca a las cumbres iberoamericanas
expresa el temor a que, o bien se pueda nuclear un incipiente espacio hispánico
con dosis de independencia, o bien que Europa pretenda extender vía
España su influencia política al otro lado del Atlántico.
Ambos escenarios implicarían serios problemas para Washington, que
necesita que España, al precio que sea siga ocupando el papel de
peón.
Paralelamente, es en nuestro país donde Berlín más
se ha atrevido a disputar esferas e influencia política. Desestabilizando
a España, golpea en uno de los eslabones débiles del proyecto
de unión política.
Alemania, por su parte, observa cómo los dos primeros bancos
españoles ocupan el tercer y cuarto puesto del ranking europeo,
y que Aznar, a diferencia de González, pretende que esto se traduzca
en un mayor peso político. Mantener a España en un papel
de potencia media sin mayores aspiraciones es hoy su objetivo.
La burguesía alemana ha sido capaz de forjar un polo que lleva
camino de poder dar batalla a los USA. Pero ha tenido que levantarlo sobre
una alianza interimperialista donde debe estar continuamente lidiando con
el resto de burguesías. Es desde esta contradicción donde
el proyecto de Europa de las regiones cobra su verdadera magnitud política:
aumentar el control directo de Berlín sobre los puntos neurálgicos
del continente y debilitar a los Estados más importantes.
España ha acelerado el crecimiento económico, pero
dejando intactos los mecanismos de control de las grandes potencias.
No es necesario recordar como Washington ha incidido de manera decisiva
en los principales acontecimientos de las últimas décadas.
Tampoco como a la masiva entrada de capital europeo en los 90 se le unió,
gracias a González una mayor influencia política.
Es esta contradicción, ese desajuste entre el crecimiento y la falta
de independencia, lo que hace que las tensiones secesionistas que amparan
los grandes centros de poder puedan incidir de forma especialmente dolorosa
en España.
La «construcción
de naciones»
En las elecciones norteamericanas, uno de los candidatos otorgó
al ejército norteamericano la «construcción de naciones»
como una de sus obligaciones. Repasando su trayectoria, podemos traducirlo
como el cuarteamiento y remodelación de los mapas.
Desde la misma aparición del imperialismo, la geografía
ha tenido que trazar y corregir líneas de acuerdo a los planes de
dominio de las grandes potencias.
La fragmentación americana es el primer ejemplo. Inglaterra apoyó
decisivamente la segregación de una parte del mundo hispano, estableciendo
las bases de su futura dependencia, abortando cualquier intento de fusión.
El cuarteamiento de África es el caso paradigmático. Las
grandes potencias crean identidades nacionales para diferenciar su parte
del botín de la que corresponde a los demás. El mapa irá
cambiando, dividiendo naciones y tribus, según la correlación
de fuerzas entre los imperialismos (Sudáfrica reduce su territorio
a la par que declina Inglaterra).
Los EE UU son alumnos aventajados. Mientras ampliaban permanentemente
su territorio (anexionándose Cuba, Puerto Rico, Filipinas, la mitad
de México, comprando Florida,...) promovían la ruptura y
la disensión.
Panamá era parte integrante de Colombia hasta que agentes de la
Compañía Norteamericana del Canal se alzaron en armas y provocaron
la independencia. Inmediatamente, los «patriotas panameños»,
que habían sido financiados desde Washington, concedieron las obras
y el arrendamiento perpetuo del canal a EE UU. Panamá se convirtió
desde entonces en un protectorado yanqui.
Guatemala fue separada de Honduras, y toda Centroamérica se convirtió
en el reino de la United Fruits Company, que colocaba y cesaba gobiernos.
Las invasiones militares yanquis son la norma durante la primera mitad
del siglo. En 1981 surge Belice como un nuevo Estado en suelo guatemalteco.
India y Pakistan fueron divididos y enfrentados al conseguir la independencia,
ante el riesgo que representaba un Estado con tantas potencialidades.
Vietnam y Corea se parten, y Washington instala en el sur regímenes
férreamente controlados que taponen el avance revolucionario. La
lucha popular consigue reunificar Vietnam, pero en Corea una ficticia identidad
ha enfrentado cincuenta años a las dos partes.
Alemania no se ha quedado atrás. La compleja articulación nacional de Europa le ha permitido cuartear el mapa: Chequia y Eslovaquia se han separado... Yugoslavia es el ejemplo más cercano: Berlín reconoció precipitadamente la independencia de Croacia y Eslovenia, provocando la criminal reacción de Milosevic. EE UU aprovechó estas contradicciones para abrir una herida en el costado de su principal rival, y hoy parece que apuesta por promover la independencia de Kosovo, convirtiendo al nuevo Estado en una plataforma de intervención en la región. Un país que durante cincuenta años integró sin mayores problemas sus diferencias nacionales, se ha desgajado a raíz de la disputa entre las principales potencias.
Alejandro S.M.
Lo que anteayer parecía hecho, ayer se deshizo. Lo que ayer
estaba claro, hoy está en el aire.
Parece un trabalenguas, pero en realidad es la situación en la que
se encuentra la Empresa Nacional Santa Bárbara (ENSB) desde finales
de 1998.
En torno a su privatización y venta se disputa hoy una aguda
batalla. Por un lado la norteamericana General Dynamics, a la que el ministro
de Exteriores Piqué, cuando era ministro en funciones de Industria,
concedió la preadjudicación. Por el otro las alemanas Krauss-Maffei
y Rheinmetall, fabricantes de los carros de combate Leopard y que desde
1998 tienen firmado un contrato con la ENSB para la cofabricación
de 320 tanques de última generación.
Siete meses después de su preadjudicación a General Dynamics,
el Gobierno Aznar ha declarado que «no hay fecha, plazo ni límite»
para la privatización de Santa Bárbara, dando así
un paso atrás sobre su decisión inicial. ¿Por qué?
La discusión no se centra en torno a la viabilidad del proyecto
industrial de la empresa, ni de su rentabilidad económica, en la
conservación del empleo o la aportación tecnológica
de uno y otro comprador. Las continuas vacilaciones del gobierno son fruto
de la enorme presión que EE UU y Alemania están ejerciendo.
General Dynamics es el fabricante del carro de combate Abrams, el principal
competidor a escala mundial del Leopard alemán. Sin embargo, su
presencia en los sistemas de defensa europeos es nula. Sólo está
presente en Europa a través de las tropas norteamericanas de la
OTAN. Hacerse con el control de Santa Bárbara significaría
la capacidad de poder competir en un futuro cercano, en su propio suelo,
con la industria militar alemana y europea.
Para Alemania, por su parte, hacerse con el control de Santa Bárbara
es no sólo añadir, como ya hizo con CASA, una parte significativa
del arsenal estratégico español a los planes de diseño,
producción y abastecimiento del incipiente proyecto de Defensa europeo,
sino también cerrar la puerta a la penetración norteamericana
en el sensible terreno de la alta industria militar de tecnología
avanzada.
En medio de la batalla, el gobierno ha quedado atrapado e inmovilizado entre dos fuegos. De una parte, la «lealtad» al amigo americano, a quien Aznar y Piqué reclaman insistentemente el trato de «aliado preferente», y para cuya consecución no han dudado en conceder con los ojos cerrados a Madeleine Albrigth la ansiada ampliación de la base de Rota. De otra, las «obligaciones» que implica pertenecer al club de las burguesías monopolistas europeas, que no dejan de pasar facturas políticas, diplomáticas o militares por los multimillonarios fondos de cohesión que anualmente conceden a España.
En vísperas de la decisiva cumbre europea de Niza (7 y 8 de diciembre),
el gobierno alemán ha hecho llegar al español un mensaje
nada tranquilizador: si se consuma la venta a EE UU, Alemania replanteará
la concesión de los fondos de cohesión a España hasta
el año 2006.
El solo anuncio de la medida ha puesto a temblar a todo el gabinete de
Aznar. Inmediatamente, Piqué anunciaba en Berlín que aún
no estaba tomada ninguna decisión definitiva mientras el ministro
de Hacienda insinuaba la posibilidad de que, finalmente, la empresa no
se venda.
Lo cierto es que nada hay decidido y que, además, la decisión
no está tanto en las manos del gobierno español, sino en
la capacidad de presión y los recursos de fuerza, amenaza y chantaje
que sean capaces de movilizar uno y otro centro de poder hegemonista. Una
situación que es consecuencia directa de la venta de la soberanía
y la independencia a dos amos que inició González que Aznar
ha desarrollado en sus años de gobierno y que ahora le pasa factura.
A. Belloch
SANIDAD
Clases de vida y vidas de clase
El peligro nunca es igual para todos. El huracán Mitch no
afectó igual a las sólidas mansiones de Florida que a las
chabolas de Honduras.
Hoy, las vacas locas o los brotes de legionella generan una lógica
preocupación. Le puede tocar a cualquiera... si, pero no. Nos puede
tocar a cualquiera de los que ajustamos el presupuesto al máximo
y compramos las ofertas de los supermercados (la carne que ha sido engordada
a base de harinas animales y otras barbaridades que todavía desconocemos);
a los que nos paseamos por barrios populares como la Barceloneta, vivimos
en ciudades obreras como Alcoy o acudimos a hospitales públicos
como el Xeral de Vigo.
Conforme se sube en la escala social el peligro disminuye. ¿Cuántos
filetes de «vaca loca» cree usted que acabarán en la
mesa de los banqueros o ejecutivos de grandes multinacionales. Ellos pueden
comprar lo mejor, el jamón del cerdo alimentado con bellotas, el
filete de una ternera que sólo ha consumido productos naturales.
Lo más natural, y también lo más caro.
Las torres de refrigeración que extendieron la legionella en
Barcelona pertenecían a edificios de lujo. Poseían numerosas
medidas de seguridad para los lujosos huéspedes, y expulsaban las
bacterias hacia fuera.
No es una especial fijación de priones o bacterias, son diferentes
situaciones de clase, y como consecuencia diferentes condiciones de vida.
Las que provocan que en los barrios más ricos de Barcelona se viva
diez años más que en los más pobres.
Para el capitalismo, los trabajadores somos una mercancía más,
y como tal su coste viene determinado por lo que cuesta reproducirla. La
alimentación es sólo el combustible para que pueda continuar
produciendo. Cuanto más barata resulte menos coste tendrá
la mercancía. Este es el secreto, y la fuente de todos los peligros.
Vacas locas, comerciantes cuerdos
De pequeños nos enseñaban en la escuela que las vacas
y todos los rumiantes eran animales herbívoros. Pero desengañémonos,
el capitalismo ha obrado el milagro de convertirlos en carnívoros
y caníbales.
En los mataderos se producen 1.000 toneladas anuales de despojos...
¿se tiran?... no, hay que aprovecharlo todo, son recogidos por empresas
que fabrican con ellos 400.000 toneladas de harinas anímales que
luego se incorporan a los piensos que alimentaran a vacas, gallinas, terneros,,
y hasta pescados.
La cadena alimentaria puesta al revés. La razón es sencilla,
los piensos animales producen un mayor y más rápido crecimiento,
en definitiva más beneficios. La rentabilidad invade el territorio
en el que hasta ahora gobernaba sólo la naturaleza.
Se debe utilizar un sistema de calor que esteriliza los restos, pero claro,
es más rentable no alcanzar la temperatura adecuada.
Si algún animal enferma y muere, sus restos tampoco deben desperdiciarse,
se reciclan y pueden servir de alimento para sus propios compañeros
de especie.
¿Qué esto supone un riesgo para la salud? La carrera por
la competencia no admite sentimientos, los «blandos» son
desplazados por los que están dispuestos a todo.
Con semejante desbarajuste no es de extrañar que las vacas se vuelvan
locas. Los únicos cuerdos son los grandes comerciantes, ponen en
práctica la criminal sensatez de que todo se debe subordinar a la
ley del máximo beneficio.
La sabiduría popular suele decir que «con las cosas de comer
no se juega», pero la sabiduría de la burguesía se
reduce a que sólo sirve lo que se convierte en negocio. La visión
idílica de la ganadería se hace añicos, aunque ya
lo planteo Marx hace 150 años: «el capitalismo ha roto todas
las relaciones paternalistas del feudalismo, y lo ha reducido todo al interés
frío y contante del dinero».
La interminable bateria de radicales medidas adoptadas por los gobiernos
no debe despistarnos. Los mismos conmovidos gobernantes de hoy son los
que han permitido durante años este tipo de prácticas. Los
casos del llamado «mal de las vacas locas» se han sucedido
durante años, y sólo cuando la alarma social no permitía
esconderlo más se empiezan a proponer soluciones.
¿Pero ha hecho algo el
gobierno?
Ante el primer caso en España de una res infectada por EEB (encefalopatía
espongiforme bovina), el gobierno ha anunciado un plan de choque que asciende
a 25.000 millones. Parece una rápida y firme reacción, pero
el comisario de Consumo de la UE se encargó de recordar la críticas
a España «por no adoptar la legislación adecuada cuando
se les advirtió del peligro hace ya cuatro años».
La dotación actual para prevenir la enfermedad asciende a la
irrisoria cifra de 280 millones, los dos ceros que faltan para llegar a
lo estipulado en el plan gubernamental todavía no está asignado
ninguna partida presupuestaria, con lo que permanece en el aire.
Los expertos aseguran que, para garantizar la seguridad, se deberán
realizar 350.000 análisis, pero el único laboratorio de referencia
habilitado, el de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, cuenta con sólo
cinco científicos y ocho millones anuales de presupuesto.
La legislación, tanto en seguridad como en inspección, se
encuentra entre las más permisivas del continente.
El gobierno ha practicado la dejación y la ocultación,
todavía hace sólo una semana el ministro de agricultura se
enrocaba en el «aquí no pasa nada» para evitar tomar
medidas.
La inoperancia del gobierno pone en peligro un sector que, como sucede
en Galicia, significa el sustento de muchas familias. Los efectos se cargan
en los eslabones más débiles, los miles de pequeños
ganaderos que han hecho un esfuerzo por modernizar sus instalaciones y
que se ven amenazados por la quiebra sin que el gobierno haya anunciado
ninguna ayuda.
Se han escatimado los recursos necesarios durante mucho tiempo, y ahora
se pretende tapar el problema con un parche.
Los brotes de legionella han
causado ya nueve muertos: Las prioridades del PP
El PP tiene claras cuales son sus prioridades. Si para cualquiera de
nosotros la salud es lo primero, para el gobierno es más importante
cuadrar las cuentas recortando gastos sociales. Se dedica todo el esfuerzo
a impulsar la privatización del agua en Alcoy, aunque cuente con
la oposición de casi toda la población, pero contener un
brote de legionella, que ha causado incluso varios muertos, puede esperar
catorce meses.
La bacteria ha causado también varias muertes en dos brotes localizados
en Barcelona y Vigo. En ambos casos la fuente de transmisión son
las torres de refrigeración. La falta de higiene, la negligencia
en la inspección y la falta de una legislación contundente,
propician que la enfermedad encuentre las condiciones adecuadas para propagarse.
No es admisible que sólo las muertes y la alarma social hagan tomar
medidas que corresponden a los mínimos en materia de salud pública.
Pero es en el caso de Alcoy donde la situación ha tomado un cariz
más preocupante, gracias a la absoluta permisividad de las autoridades
locales del PP.
Desde septiembre del pasado año, fecha en que se detectó
el primer brote, se han venido registrando casos sin que se pueda localizar
el origen de la epidemia. Lo que es de fácil erradicación
si se ataja a tiempo se ha convertido en alarmante. La única medida
consiste en un protocolo firmado en junio, que no es de obligado
cumplimiento, entre el ayuntamiento y la Generalitat para el control del
microorganismo, que duerme el sueño de los justos en algún
cajón.
Cuando los hospitales se han colapsado con pacientes infectados, la política
del PP ha sido la ocultación. Dos informes que demostraban la existencia
de la bacteria en los depósitos de agua potable fueron ocultados.
El nivel de ÒtransparenciaÓ llevó a la Conselleria
de sanidad a afirmar que el viernes que un paciente muerto el miércoles
Òpodría evolucionar de forma satisfactoriaÓ.
Para el PP es más rentable especular con el agua que defender la
salud de la población.
Jon Arza
ENSEÑANZA
Reforma
de los consejos escolares y de centro
Por una escuela libre y democrática
Los gobiernos centrales y autonómicos del PP están privatizando a marchas forzadas la enseñanza. Han profundizado la privatización y la dependencia de la investigación universitaria y están sentando las bases para la privatización de las enseñanzas secundaria, primaria e infantil. En todas las comunidades en las que gobiernan han aprovechado la aplicación de la LOGSE para desvíar fondos de la enseñanza pública a la privada introduciendo un mayor clasismo y degradando la escuela pública.
Las organizaciones de padres y madres, alumnos y profesores se están
oponiendo de forma unitaria, exigiendo mayor presupuesto y más recursos.
Sin embargo, la lucha «a vida o muerte» en defensa de la
enseñanza pública está marginando las ansias de reforma
democrática de la escuela.
La llegada de la democracia dejó abierta la puerta a una reforma
profunda de las estructuras autoritarias de la escuela. Con un potente
movimiento popular democrático arrancamos el reconocimiento en la
constitución de una serie de derechos como «la participación
efectiva de todos los sectores afectados en la programación general
de la enseñanza» y que «los profesores, los padres y,
en su caso, los alumnos, intervendrán en el control y gestión
de todos los centros sostenidos por la administración con fondos
públicos».
En los años 80 y principios de los 90 emerge un gran movimiento estudiantil y, secundariamente, de padres, madres y profesores que se oponen a las reformas educativas de los gobiernos de González. Para desactivar la lucha de la comunidad educativa, leyes como la LODE (1985) y sobre todo la LOPEG y los correspondientes reglamentos de las comunidades autónomas han anulado la libertad de los centros.
Los equipos directivos se han convertido en órganos administrativos para la aplicación de las directrices de la administración, y los Consejos Escolares en órganos de representación sin atribuciones reales. Esta situación legal ha potenciado una dinámica nefasta en la que no se participa porque hay poco que decidir y se deja todo en manos de la administración y los equipos directivos de los centros. Los candidatos a las elecciones al Consejo Escolar son mínimos, el porcentaje de votos ínfimo, y las asambleas o reuniones de los representantes para informarnos son prácticamente nulas. Y lo más irritante es que los gobiernos que han provocado esta situación de mínima participación son los que la utilizan para demostrar el desinterés de madres-padres y alumnos de cogestionar los centros.
Por ello es necesario unir a las demandas inmediatas para el desarrollo de la escuela pública, la exigencia de autonomía y gestión democrática. Es necesario desplegar una campaña con asambleas, recogida de firmas de apoyo, movilizaciones... Y que se inunde las próximas elecciones a Consejos Escolares de candidatos que lo defiendan.
Propuesta para una escuela:
- Con auténtica autonomía
- Unos consejos escolares democráticos
- Con capacidad de gestión
El consejo escolar de centro debe tener capacidad
de gestionar un presupuesto, queremos más dinero para la enseñanza
pero también su gestión.
En la actualidad los centros recibimos unas asignaciones que no llegan
a cubrir las necesidades de medios imprescindibles de funcionamiento. Estas
asignaciones ya están gastadas cuando llegan. La práctica
totalidad de los gastos del centro (personal, construcción y mejora
de infraestructuras...) se deciden por parte de la administración.
Los centros deben tener capacidad de asignar retribuciones económicas
y profesionales complementarias al profesorado y al personal no docente,
de acuerdo a una evaluación, según sus responsabilidades,
resultados, interés, dedicación, ... porque quien paga manda.
Debe transmitirse a los centros como mínimo un 20% de los gastos
de personal. El Consejo deberá determinar las funciones complementarias
que considere necesarias.
En cuanto a los presupuestos para inversiones en mejora de infraestucturas
deben transferirse a los centroos al menos un 30%. Hay que acabar con la
mendicación, la arbitrariedad y el clientelismo.
El Consejo Escolar debe ser un órgano de
cogestión.
Las madres, padres y alumnos no podemos esar en permanente minoría.
Las leyes actuales mentienen en permanente minoría y marginación
de las decisiones a aquellos a los que van destinados los servicios de
la escuela: alumnos y madres-padres. La normativa sobre la composición
de los Consejos escolares ebe garantizar que un mínimoo de un 50%
de sus coponentes, incluido órganos unipersonales ?en centros de
infantil y primaria? corresponda a padres y madres, y que los alumnos de
tercer ciclo de primaria tengan voz y voto.
En los centros de secundaria los representantes de padres- madres y alumnos
nunca debe ser inferior del 30% para ambos sectores.
Tanto en los centros de primaria, infantil, como los de secundaria,elrepresentante
de la administración tendra voz pero no voto.
La reuniones del onsejo escolar se eben celebrar en horarios que peermitan
la mayor asistencia de sus componentes. Hay que tener en cuenta que la
estabilidad y previsibilidad laboral es un bien del que disfrutamos cada
día menos.
Los centros escolares deben tener auténtica
autonomía de proyecto educativo y curricular.
Son las administraciones delestdo y autonómicas los que, a golpe
de decretazos, deciden qué materias, qué conenidos, qué
horas se dedican, los soportes didácticos... ocupando la prácitca
totalidad del horario escolar. Es absurdo pensar que los padres eligen
libremente la enseñanza de sus hijos: el margen de autonomía
es cero.
Las leyes deben garantizar que los centros tengan tiempo de libre dedicación
para fijar el proyecto educativo y curricular autónomo.
El Consejo escolar debe ser un órgano soberano
y abierto a la comunidad escolar.
El Consejo escolar de centro no puede ser un órgano incapaz de tratar
los asuntos que considere necesarios. El orden del día no puede
ser cerrado según la decisión de la dirección, se
debe fijar al comienzo de la reunión aprobando o modificando la
propuesta inicial por mayoría simple de los asistentes.
El Consejo escolar no puede ser un órgano secretista. Las actas,
que no un estracto de los acuerdos, deben ser públicas (excepto
los elementos de privacidad y protección del menor).
Los representantes en el Consejo escolar rndirán cuentas periódicamente
en asambleas convocadas n sus propios colectivos.
El Consejo escolar deberá tomar todas sus ecisiones por mayoría
simpe de los asistentes, excepto: la elección o destitución
del director, la aprobación del presupuesto, del proyecto educativo,
elreglamento de régimen interno y la programación general
anual. En estos casos deberá decidirse por maoría absouta.
La ley debe eliinar la necesidad de mayorías cuaificadas. La escuela
necesita de muchos cambios y no de minorías que los bloqueen.
El Consejo escolar debe tener auténtica
capacidad de evaluación del centro.
Las evaluaciones o no existen e son meraente subjetivas, y nunca tienen
ningún efecto en el centro y lla administración. Ésta
debe asignar las doaciones necesarias paa el centro.
Al final, todo el peso de la ley recae sobre los alumnos, se les examine
o no, y, secundariamente sobre los padres
Debe haber criterios objetivos para la evaluación de la comunidad
educativa según su proyecto.Y esas evaluaciones deben tener medidas
correctoras y repercusiones, positivas o negativas, sobre los responsables.
Esta es una propuesta lanzada para impulsar el debate y la movilización,
envíar todas las críticas, aportaciones y desarrollos a:
Célula de padres y profesores de UCE. C/ Literato Azorín
13-bajo. 46006 Valencia.
Manuel Bertí Puig
REPORTAJE HISTÓRICO
25 años
de la muerte de Franco
Reconducciones y poderes asimétricos
A propósito del 25 aniversario de la muerte de Franco se ha
desatado una verdadera avalancha de reportajes, suplementos, documentales,...
en todos los medios de comunicación.
Para la mayoría, en el balance de estos 25 años, el Rey
aparece como el protagonista absoluto de la transición. De su voluntad
y sus decisiones habría dependido, desde esta visión, el
desmantelamiento del régimen franquista. Otros amplian este
protagonismo al círculo de personajes políticos que, desde
dentro o fuera del régimen, fueron las caras visibles de los primeros
años de la transición. Los menos señalan el
papel que la lucha de masas jugó en el desmoronamiento final del
franquismo.
Pero la clave de la historia, el decisivo papel jugado por Washington no aparece por ningún lado. Y aun aquellos que se atreven a mencionarlo, lo hacen como una cosa del pasado, sin ninguna conexión con la actualidad. La realidad, sin embargo, es que la muerte de Franco y el inicio de la transición en España no sólo trajo un sistema de libertades democráticas, sino, con éllas, el afianzamiento del dominio de EE UU sobre la vida del país.
«A medida que la imitación de los modos de actuar estadounidenses se va extendiendo en el mundo, se crean unas condiciones apropiadas para el ejercicio de la hegemonía indirecta y aparentemente consensual de los Estados Unidos. Igual que ocurre en el sistema doméstico estadounidense, esa hegemonía involucra una compleja estructura de instituciones y procedimientos interrelacionados que han sido diseñados para generar un consenso y para oscurecer las asimetrías en términos de poder e influencia». En este párrafo del libro de Z. Brzezinski, ex-consejero para la seguridad nacional de Carter entre 1977 y 1981, está contenido, en su sustancia, el diseño norteamericano para la transición española.
«Oscurecer las asimetrías en términos de poder».
Es difícil encontrar una fórmula más sutil pero más
precisa para expresar las relaciones que Washington establece y exige a
las democracias sometidas a su dominio.
Tomar más firmemente las riendas del destino de España; afianzar
su dominio sobre los aparatos de Estado; aumentar su capacidad de control
e intervención sobre el discurrir de la política nacional.
Este es el objetivo estratégico por el que trabaja activamente EE
UU desde años antes de la muerte de Franco. Y hacerlo, además,
a través de la instauración de un complejo sistema de equilibrio
de poderes y contrapoderes (la preeminencia de los nuevos aparatos jurídico-políticos
e ideológicos del nuevo régimen) que bajo la apariencia de
un libre juego democrático esconden, en realidad, su «hegemonía
indirecta», es decir, su creciente capacidad para adecuar el curso
de la vida política nacional a sus intereses.
«(...) Quizá la embajada de Estados Unidos en Madrid, cuyos
sondeos sobre las primeras elecciones democráticas de 1977 fueron
extraordinariamente certeros, era la mejor informada de la respiración
del país». El comentario, publicado en La Vanguardia estos
días, no necesita de más comentario. Quizá sólo
de una pregunta: ¿Era la mejor informada de la respiración
del país? ¿O era la que más activamente había
trabajado para que el país respirara de esa manera?
25 años después, la experiencia de las tres reconducciones que ha sufrido la vida política del país (voladura de Carrero e inicio de la transición, dimisión de Suárez y 23-F, y conspiración para arrojar a Felipe González) no dejan lugar a la duda: el poder es cada vez más «asimétrico», es decir, cada vez es mayor de un lado, en este caso de Washington. Pero al mismo tiempo está cada vez más «oscurecido», es decir, actúa a traves de mayores y más eficaces mecanismos internos, lo que hace su intervención, a la par que más que efectiva, menos visible. La historia de los tres momentos decisivos de la vida política española en estos 25 años, las tres reconducciones, así lo demuestra.
Con Carrero Blanco
«El riesgo de un efecto dominó es demasiado alto: Portugal-España-Italia
y también Grecia, donde los coroneles se tambalean. Todo el flanco
sur de la OTAN corre el riesgo de ser desestabilizado. (....) Washington
necesitaba evitar un polvorín español. (...) Y así
es como la lógica de la guerra fría decide deshacerse de
la caduca criatura que el general Eisenhower había afianzado veinte
años atrás». (La Vanguardia. 22-11-2000)
La primera reconducción tuvo como objetivo asegurar la transición
democrática, condición necesaria para que España pasara
a formar parte de la OTAN y los EE UU vieran reforzado el frente antisoviético
en Europa. En España, además, se hacía conveniente
sustituir unos aparatos autóctonos (en particular el ejército),
excesivamente herméticos a la intervención y los designios
norteamericanos.
Carrero Blanco representaba la continuidad de estos aparatos, forzar su
retirada era condición para la apertura del régimen.
Las «oportunas balas» de ETA, actuando desde fuera de un régimen
en el que los servicios secretos yanquis todavía no habían
logrado la necesaria infiltración, resolvieron este paso decisivo
en la conducción de España al lugar que la estrategia de
EE UU le había asignado.
Con Suárez
La segunda reconducción tuvo como objetivo asegurar la plena
integración en la OTAN sin reparar en sus posibles costes democráticos.
España debía fijar fecha y hora para la integración
inmediata.
Suárez no estaba dispuesto a romper, y la entrada en la OTAN
lo exigía, la política de consensos con la izquierda en que
basó la estabilidad del nuevo régimen democrático.
Su defensa prioritaria de la consolidación democrática le
transformó en un empecinado obstáculo de la urgencia norteamericana.
Primero se intentó con el papel. Suárez sufrió una
verdadera campaña de acoso y derribo por parte de los medios de
comunicación, de la oposición y desde dentro de su propio
partido. La CIA ya contaba con hombres para intervenir decisivamente desde
dentro del nuevo Régimen.
El 23-F que vivimos en 1981 sólo fue los flecos de la verdadera
operación gestada meses antes y que la dimisión de Suárez
y su sustitución por Calvo Sotelo (cuya primera decisión
fue la petición formal de ingreso de España en la OTAN) volvió
inoperante.
El objetivo se había conseguido esta vez primero con el «papel»
y después con las «balas», aunque de éstas sólo
aflorara la traca.
Con Felipe González
La tercera, y última por el momento, reconducción, ha
tenido, como las anteriores, el objetivo de asegurar la supremacía
norteamericana en el timón de la democracia española.
La política de los sucesivos gobiernos González, pese
a mantenerse presta a las exigencias fundamentales de EE UU, va fortaleciendo
cada vez más los vínculos económicos, políticos
y militares con el proyecto alemán, el nuevo centro de poder
mundial surgido tras la implosión soviética, para Europa.
Progresivamente se va produciendo un cambio en la prioridad de alianzas
en la política española, los intereses alemanes en España
llevan la iniciativa. González, un hombre clave en la segunda reconducción,
se transformaba en un nuevo obstáculo. Los EE UU, a través
de la CIA, se van a ver forzados, nuevamente, a forzar la conducción.
Pero si en las anteriores ocasiones, la reconducción tuvo que dirigirse
contra personajes que provenían de un Régimen insuficientemente
controlado, en esta tercera era ya contra un político proveniente
del nuevo régimen, cortado según el patrón norteamericano
pero al que, sin embargo, las urnas habían dotado de autonomía
excesiva.
En esta ocasión, se disponía de la suficiente munición
en «papel» para que las «balas» se tornaran innecesarias.
El llamado «periodismo de investigación» se ocupó,
en la mayoría de los casos, de poner en circulación dosieres
de tal confidencialidad que sólo los servicios secretos de EE UU
podían brindar.
A. Lozano
«Del franquismo sólo queda ETA», ha dicho Semprún, a modo de balance de los profundos cambios experimentados por España tras la muerte de Franco, y la frase, sin duda, sintetiza las creencias, convicciones y análisis de buena parte del espectro político y mediático, porque ha corrido como un reguero de pólvora y se repite a diario como una especie de oráculo o verdad inmutable. Pero, ¿es esto así?, ¿del franquismo sólo queda ETA?
A primera vista, los cambios experimentados por España son realmente
profundos. En España ya no hay una dictadura terrorista comandada
por un general sanguinario, que alcanzó el poder merced a una sublevación
apoyada por Hitler y Mussolini, sino un régimen democrático
parlamentario, más o menos similar a los del resto de Europa, coronado
por una Monarquía ampliamente aceptada, sobre todo después
de que el 23-F se opusoera a un golpe militar. En España ya no hay
un sólo partido único de corte fascista, sino una pluralidad
de fuerzas democráticas, que incluye hasta el reconocimiento y la
legalidad de partidos que apoyan políticamente a los terroristas.
En España ya no sólo no se persigue a nadie por ser o hablar
vasco, catalán o gallego, sino que existe el marco de libertades
nacionales más amplio que se da hoy en toda Europa. Y se podrían
seguir enumerando sin duda muchos otros cambios radicales habidos estos
años. ¿Debemos, por tanto, dar la razón a Semprún
y reconocer que todo ha cambiado, excepto ETA? ¿Qué el famoso
augurio de Franco «todo está atado y bien atado» fue
un farol sin fundamento del dictador?
Al menos tres cosas esenciales permanencen en la España de hoy
heredadas del franquismo.
Presencia reforzada
La primera es la presencia, reforzada, de Estados Unidos, del imperialismo
yanqui. Desde que en 1956 Franco firmó el acuerdo que salvó
su régimen a cambio de poner al país al servicio de la estrategia
antisoviética de EEUU, los norteamericanos han ido tendiendo sus
redes por todos los ámbitos y recovecos de la sociedad y del Estado
hasta alcanzar un alto grado de control de nuestro país. Este control
les permitió pilotar la transición de la dictadura a la democracia,
no sólo sin perder pie sino ganando nuevas vías de intervención,
por medio de las cuales ha logrado reconducir constantemente el proceso
político en España por el camino más favorable a sus
intereses, superando todos los obstáculos encontrados en el camino
(oposición de Suárez a la entrada de España en la
OTAN, excesiva inclinación de González a los proyectos de
Kohl) sin necesidad de volar el régimen, aunque bordeando los límites
(intervención en el 23-F, acoso y derribo a F. González).
Hoy no sólo la presencia política, económica, militar
o diplomática de EE UU es abusiva y asfixiante, sino que lo empieza
a ser también su presencia cultural (cine, televisión, música,
deportes,...), con la que aspira a «lavar el cerebro» de las
nuevas generaciones de forma que se borre y extinga la tradicional y asentada
conciencia antiimperialista y antinorteamericana de la mayoría de
la sociedad española, y se acabe por aceptar con total naturalidad
la «colonización americana».
Un festín con menos comensales
Pero del franquismo no sólo quedan los americanos. Nos quedan
también los Botín y compañía, el núcleo
duro de la oligarquía financiera española, que hizo su poder
y fortuna (o la multiplicó) a la sombra del franquismo y hoy sigue
ostentando la cabeza de un poder económico reforzado y de carácter
aún más monopolista que con Franco. De forma tal que
el «nuevo Botín» no es sólo ya el jefe de uno
de los «siete grandes», sino la cabeza de uno de los dos «megabancos»
en que se ha concentrado el capital monopolista español, megabancos
que a su vez controlan los sectores punta y más jugosos del nuevo
capitalismo globalizado a la española: telecomunicaciones, energía,
nuevas tecnologías,... y que son a su vez los dos bancos más
poderosos de toda Iberoamérica, controlando entre ambos casi el
25% de todo el negocio bancario de la América de habla hispana.
Los Botín y su «clase» no sólo no han cambiado,
no sólo son los mismos, no sólo no han perdido poder, sino
que lo han multiplicado hasta el punto de adueñarse todavía
más, y de forma más monopolística de los resortes
económicos que controlan la vida del país y de todos y cada
uno de nosotros. [¿Cuánto le queda a un trabajador español
después de pagar la hipoteca, el teléfono, la luz, el gas,
la gasolina,... recibos que van todos a los mismos bolsillos, a la cuenta
de uno de los dos megabancos?]. Fuera de lo que controlan los monopolios
europeos y norteamericanos, y de lo que devora el Estado vía impuestos,
el 90% se lo comen Botín, Ibarra y compañía. Un festín
igual que antes, sólo que con menos comensales, más ávidos
y omnipresentes.
Cambiar el régimen para
salvar al Estado
Junto a los yanquis y los Botín, un tercer «elemento»
pervive a la desaparición del franquismo. Emblemáticamente
lo resumiremos con un nombre: Martín Villa. Ya era un alto cargo
del sindicato vertical con el franquismo, fue un todoterreno en la transición
y ahora es el presidente de uno de los monopolios más importantes
de España, el grupo ENDESA. De «Martín Villas»
están llenos los aparatos de Estado, los Ministerios, los consejos
de administración de los grandes monopolios estatales y ex-estatales,
de la banca, las cajas de ahorro y las gandes empresas, el aparato judicial,...
Son los miembros de las «grandes viejas familias» (incluso
anteriores al franquismo): atraviesan épocas, regímenes,
gobiernos diversos y aun antagónicos,... pero ellos siguen ahí.
Ocupando siempre posiciones de poder claves. No tan visibles como otros,
pero claves. Son los «hombre de Estado», los encargados de
asegurar que, pase lo que pase, los elementos esenciales del poder del
Estado van a estar al servicio de la clase dominante.
Esta gente no tiene más convicción ni lealtad que la defensa
de los sempiternos intereses del Estado,... y los suyos propios. Son «democrátas»
si toca serlo, y si no... Estuvieron con el franquismo sin elevar una protesta
y sacándole el jugo. Ahora ocupan lugares básicos del sistema
económico y político, y siguen extrayendo el jugo. Son los
mismos. No se les alteraría el pulso si las tornas cambiasen...
Del franquismo quedan, aparte de éstas, otras muchas cosas... Queda
ETA, por supuesto, y quedan el Ejército, y la policía...
pero sobre todo, no hay que olvidarlo, quedan los tres elementos que hemos
destacado. Así que, en cierta forma, Franco no iba de farol: tenía
en la manga, al menos, tres ases.
J. Albacete
España
en el siglo XIX:
La grieta carlista
«Cuanto más fuerte sea el carlismo más baratas
serán las minas de Almadén», estas palabras de un funcionario
francés sitúan la verdadera dimensión de una herida
que va a desangrar España durante todo el siglo XIX.
Aunque ancle sus raíces en la resistencia de los grandes propietarios
rurales ante el desarrollo del capitalismo, no se puede entender el carlismo
en una dimensión estrictamente nacional. España pasa a ser,
desde principios de siglo, feroz campo de batalla entre las principales
potencias del continente. Nada de lo que pase dentro de sus fronteras (carlismo,
rivalidad entre liberales y moderados, entre Espartero y Narváez...)
se puede desentrañar sin la actividad de Inglaterra y Francia por
hacerse con las principales riquezas y resortes del país.
El carlismo va a convertirse en una grieta en un permanente factor de
desestabilización y debilidad abierto a la presión extranjera.
París apoyará a los partidarios de Don Carlos, Londres enviará
sus tropas a combatir frente a las partidas.
Y ambos sacarán jugosos beneficios de su intervención. En
un momento donde se estaba conformando el germen de un capitalismo, y las
bases de un Estado, las grandes potencias se van a asegurar un puesto de
privilegio. Como afirma Jordi Nadal «se puede hablar de que hay algo
más que el embrión de un nuevo Estado... Tal vez sin guerra
carlista no se habría producido esta transformación en los
años treinta».
Desestabilización corrosiva
Ya antes de la muerte de Fernando VII, el marqués de Miraflores, representante de los grandes terratenientes, situaba al carlismo como el principal peligro, por encima del «radicalismo liberal». Efectivamente, la disputa entre los partidarios del infante Carlos y la futura Isabel II, en un momento de tan delicado equilibrio, se podía transformar en un importante factor corrosivo.
En torno a los antiguos realistas se configuran las filas carlistas,
asentadas en los intereses de grandes propietarios rurales, y unidos por
la oposición frontal al incipiente desarrollo capitalista que amenaza
con destruir la sociedad en la que se asientan sus privilegios. Inmediatamente
se dota de una base popular entre los pequeños propietarios rurales,
para los que la introducción del capitalismo, con la concentración
de propiedad, supone verse desposeídos de sus propuiedades.
Las proclamas carlistas pregonan el mantenimiento, sin la más mínima
reforma, de las estructuras feudales. En pleno siglo XIX, el carlismo es
un movimiento anacrónico incluso en España. De hecho la batalla
se redujo casi en exclusiva a las comarcas rurales de Euskadi, y algunas
zonas montañosas de Cataluña y Valencia. El único
fruto que permanece tras cada carlistada es el mantenimiento de los fueros,
el concierto económico... y una desestabilización que
va a corroer los cimientos.
El conflicto se va a convertir en una vía más de presión
en manos de las grandes potencias.
Francia va a prestar temprano apoyo a las partidas carlistas, convirtiéndose
en su principal valedor internacional. Cuando el primer ministro Tornero
implora la actuación de tropas francesas ante «la audacia
de las facciones carlistas», París, que diez años antes
había enviado los cien mil hijos de San Luis, responde con una lacónica
negación.
La postura inglesa la expresa Villiers ( embajador británico en
España), en carta a Fernández de Córdoba (jefe de
las tropas «cristinas»): «¡Ojala tuviera usted
bastante tropas y medios de ocupar la línea de los Pirineos y colocarse
entre Francia y el país insurrecto! ¡Esto si que produciría
un buen efecto en este país, colocando en gran apuro al Pretendiente!».
Londres enviará tropas a Euskadi y fomentará un acuerdo que
culminará en el Pacto de Vergara entre Espartero y Maroto, que dará
por concluida la primera guerra carlista.
España, que sólo cincuenta años antes abarcaba
todo un continente, ve ahora cómo cada vez es más difícil
mantener la estabilidad en la Península. De ser uno de los ejes
de la política mundial, se pasa a territorio de disputa, adquiriendo
en muchos casos los rasgos de un país semicolonial.
La diferente posición adoptada ante el carlismo evidencia las diferentes
vías de infiltración y presión que adoptan en España
los nuevos centros de poder imperialistas. París apuesta por avivar
el fuego, dejar que el enfrentamiento se agudice al máximo, y mientras
ir sacando el máximo partido de la debilidad del Estado español.
Londres, que dispone de más resortes de control políticos,
aboga por cerrarle el paso a la influencia francesa.
Pero tanto unos como otros intervienen y salen beneficiados de la desestabilización
que las guerras carlistas provocan.
Recoger los frutos
Las guerras carlistas intervienen dentro de un proceso general, caracterizado
por el aumento de la influencia de las potencias imperialistas en España.
Durante la primera mitad del siglo se están configurando las bases
económico políticas de un nuevo Estado. El pacto entre sectores
de la aristocracia terrateniente y la burguesía financiera introduce
de forma incipiente las relaciones capitalistas, lastrado por el mantenimiento
de gran parte de las estructuras feudales, y edifica los resortes de un
nuevo poder.
En este proceso, la influencia extranjera se acrecienta, cabalgando a lomos
de la debilidad de un estado descompuesto por querellas internas, y desangrándose
por las guerras carlistas.
El mantenimiento del ejército del Norte consume una parte importante
de las arcas del estado. En 1834 la situación era insostenible.
La banca Rostchild «solucionará» el problema concediendo
un crédito, a cambio del arrendamiento de las minas de Almadén.
El capital francés se va a convertir en propietario de la mayor
parte de la deuda pública.
Todas las fuentes de riqueza que determinan la construcción de
un capitalismo potente van a acabar en manos extranjeras. El tendido del
ferrocarril (motor del impulso inustrial) será adjudicado al capital
foráneo, fundamentalmente a los Periere. Inglaterra acaparará
la explotación de las principales minas. La dependencia cerrará
el paso al establecimiento de un capitalismo independiente.
Y cuanto más se agudiza la guerra carlista, más depende el
Estado de los empréstitos extranjeros y más barata se vende
la riqueza nacional.
La vida política del país también tampoco va a
escapar a la esfera de influencia de las grandes potencias. Detrás
de la contínuaa sucesión entre liberales y moderados, de
los múltiples pronunciamientos militares vemos la disputa entre
Inglaterra y Francia por adquirir mayores cuotas de poder.
Las guerras carlistas, que minan la estabilidad del país, van a
condicionar la agenda de muchos gabinetes, utilizándose como arma
en el combate político, e importante elemento de cooptación
e infiltración extranjera.
El ejército es la única instancia capaz de encarnar una
línea política o garantías, y por ello centro de atención
de las grandes potencias. González de Córdoba y Espartero,
jefes de las tropas que combaten el carlismo, entablan relaciones privilegiadas
con Inglaterra. Espartero residirá en Londres durante sus exilios,
despachando con las más altas instancias británicas. Francia
extenderá su influencia a través de generales moderados como
Narváez.
Todos los pronunciamientos militares van a tener el apoyo de una u otra
potencia. Los golpes «progresistas» de Espartero significarán
un aumento de la influencia británica, y los «moderados»
de Narváez de la francesa.
Inglaterra va a encontrar en los liberales la pieza clave de su estrategia,
detrás de la ofensiva librecambista están los intereses británicos
de copar el mercado español. Francia acogerá bajo su «protección»
a los moderados, que bajo una política más férrea
permiten mejor la intervención del, en comparación con el
inglés, menos competitivo capitalismo galo.
En plena agudización de la primera guerra carlista, Mendizábal toma, gracias a las presiones inglesas, las riendas del gobierno. Viene de ser agente de la reina portuguesa en Londres. De él dirá el embajador inglés: «a pesar de sus defectos es nuestro hombre en España, debemos sacarle el mayor partido posible». Su primera premisa es acabar con la guerra, y para ello duplicará el número de efectivos. Pero su tarea más importante será la instauración de medidas drásticas de impulso al desarrollo capitalista (desamortizaciones, libre empresa, exenciones fiscales...). Despachando periódicamente con la embajada inglesa, su legado será un vital empujón a los intereses ingleses en España.
Todos los acontecimientos y vaivenes políticos sólo se
pueden entender desde la intervención y la disputa entre las grandes
potencias.
En todo este proceso el carlismo juega el papel desestabilizador adecuado
para conseguir mejores réditos. Durante todo el siglo reaparecerá
en los momentos de mayor tensión. Desde aquí hay que entender
como la transformación sufrida en España «no hubiera
sido posible sin las guerras carlistas».
Joan Arnau
INTERNACIONAL
Editorial
Desclasificados 16.000 documentos
de la CIA sobre el caso Pinochet
¡Que los desclasifiquen todos!
Los 16.000 documentos desclasificados por la CIA sobre Chile, aunque
sólo sea parcialmente, han abierto una pequeña ventana, cuanto
apenas un poco de luz, pero la suficiente para comprobar el horror que
se diseña en el corazón de las tinieblas.
Si de un pequeño período de la historia de un solo país,
Chile, la CIA dispone de al menos 16.000 documentos secretos, ¿cuántos
otras decenas de miles no guardarán sobre cada uno de los países
del mundo? ¡Qué los declasifiquen todos!
Si en los documentos ahora hechos públicos Nixon da instrucciones precisas para colocar a Pinochet, ¿cuántos inquilinos de la Casa Blanca no habrán cursado órdenes similares para aupar y sostener a otros dictadores? ¿De cuántos documentos clasificados no dispondrá la CIA sobre los Videlas, Suhartos, Barrientos, Bordaberrys, Stroessners o Marcos que ella ha colocado en el poder? ¡Qué se desclasifiquen todos esos documentos! ¡Qué cada pueblo pueda conocer a quiénes apoyaron y sostuvieron a sus dictadores!
Si en los documentos parcialmente desclasificados aparece el secretario de Estado norteamericano, Kissinger, ordenando y organizando el golpe de Estado contra Allende, ¿cuántos otros secretarios de Estado organizaron otros tantos golpes de Estado y contra quiénes? ¿O es que Kissinguer era «peor» que los MacNamara, Foster Dulles, Haig, Chenney o Albrigth? ¿Hasta dónde llegan los tentáculos de los complots organizados contra De Gaulle, Perón o del 23-F? Los países afectados tienen derecho a saberlo. ¡Qué se desclasifiquen!
Si en los documentos de Chile salen la ITT, la Anaconda o la Ford invirtiendo
millones de dólares en la subversión y la desestabilización
del país, ¿cuántos miles de millones de dólares
en subversión y desestabilización no habrán invertido
las multinacionales norteamericanas cada vez que los multimillonarios beneficios
de su explotación y saqueo corrían peligro en cualquier rincón
del planeta?
Si los documentos revelan que periódicos y partidos políticos
chilenos recibieron financiación, orientación, instrucción
e incluso artículos directamente escritos por la CIA, ¿cuántas
tramas, complots y conspiraciones no habrán sido financiadas, instruidas
y orientadas desde Washington? ¿Cuántos artículos
en cuántos periódicos del mundo no habrán estado,
y estarán, publicando casi a diario artículos de la CIA
cuyo único objetivo es desestabilizar y crear el clima de opinión
público necesario para los objetivos norteamericanos? ¡Qué
se desclasifiquen todos los documentos y se hagan públicos
sus nombres para que todos sepamos a quiénes estamos votando y leyendo!
El pueblo chileno con su lucha ha conseguido sentar a Pinochet en el
banquillo. Ha conseguido además, gracias a las propias contradicciones
internas de la burguesía monopolista norteamericana, que se desclasifiquen
16.000 documentos secretos que muestran al mundo cómo el poder de
la superpotencia yanqui y la supremacía de sus multinacionales
se asienta sobre una verdadera pirámide de sangre y cadáveres.
Todos los pueblos del mundo tenemos que aprender de su incansable tenacidad
y valentía por llegar hasta el fondo de la verdad y no permitir
la impunidad de un sanguinoliento tirano. Aunque para ello haya habido
que hurgar en las entrañas del monstruo que lo amamantó.
Todos los pueblos del mundo debemos tomar ejemplo del pueblo chileno y
exigir que salgan a luz los tenebrosos archivos secretos de la CIA,
la Agencia de Seguridad Nacional y el Pentágono. Desclasificación
de los documentos secretos, ¡Sí, pero para todos!
¿En qué consiste el programa político de Bush?
¿Cuál es su centro?
Muchos temen que tras su ya seguro triunfo, la política exterior
norteamericana dé un giro en el sentido de tratar con mayor agresividad
y dureza los conflictos a los que se enfrenta la superpotencia yanqui.
Sin embargo, aun siendo ello cierto, esta no es la razón principal
del cataclismo político y social, de una magnitud y alcance desconocidos,
que han provocado estas elecciones.
Si hasta hoy hemos conocido una sucesión intermitente de golpes de Estado peculiares, dirigidos contra presidentes con autonomía del complejo militar industrial, el programa y el candidato ahora elegidos están dirigidos a dar un golpe de Estado contra el mismo régimen democrático. Eliminar los aspectos democráticos del régimen que se hacen incompatibles con los objetivos estratégicos del complejo militar industrial. Este es el centro del programa de Bush.
La excepcionalidad de la situación creada tras las últimas
elecciones norteamericanas reside en que esta vez, a diferencia de lo ocurrido
con Kennedy, Nixon o Clinton, no se trata de de dar un golpe de Estado
peculiar y limitado, dirigido contra un presidente real que no se
deja controlar por el complejo militar industrial, es capaz de tomar sus
decisiones con autonomía y gobernar al margen, incluso en contra
de su línea y de sus intereses.
Lo que está ocurriendo estos días ante nuestros ojos tiene
una categoría superior. Los intereses del complejo militar industrial,
por una particular combinación de condiciones, se han vuelto incompatibles
con los aspectos democráticos del régimen político
norteamericano. Esta vez se trata de dar un golpe definitivo, un
golpe contra los fundamentos democráticos del mismo régimen.
Lo ocurrido en estas elecciones revela que lo que está puesto
en cuestión por parte de un sector de la clase dominante norteamericana
es el mismo régimen democrático tal y como hasta ahora ha
existido.
Los síntomas son claros y han llegado hasta su extremo: papeletas que nadie puede entender, fundadas sospechas de fraude, sistemáticos recuentos que dan cada vez un resultado distinto, la voluntad de los electores teniendo que ser decidida en los juzgados: nunca se había llegado tan lejos en el descrédito del sistema electoral, en crear las condiciones para que el mayor número de votantes se alejen de él. Si hasta ahora los objetivos del desprestigio habían sido la Presidencia y el Tribunal Supremo, hoy lo que se busca es desacreditar lo suficiente el mismo sistema electoral para introducir modificaciones en él.
Reorganizar las propias filas
En este proceso a nadie se le escapa que Bush actua como la «careta
política», el relaciones públicas del proyecto y los
intereses de la fracción dura de la burguesía monopolista
yanqui. Como tampoco nadie duda que su presidencia virtual va a estar
dirigida por el vicepresidente elegido, Dick Cheney, un hombre con poder
real en tanto que representante directo del complejo militar industrial.
Alguien que 10 años después vuelve a su antiguo cargo rodeado
por altos mandos del Pentágono (Colin Powell, Schwarzkopf,...) llamados
a ocupar los puestos claves de la nueva administración.
El mandato para Bush, y la tarea para los Cheney, Powell y compañía,
es la de reorganizar las filas en la sociedad norteamericana, y ello
exige, en primer lugar, introducir significativas modificaciones en el
sistema electoral y en el mismo régimen democrático. Transformaciones
que aseguren que los objetivos estratégicos del complejo militar
industrial aprovechar las condiciones creadas tras el fin de la Guerra
Fría para asegurar el dominio y la hegemonía yanqui por otros
mil años no vuelvan a verse sometidos a los vaivenes electorales
que dan lugar periódicamente a la elección de presidentes
que no trabajan por este objetivo.
Se trataría, en este sentido, de crear en todo el país una
situación similar a la que ya se produce en las elecciones locales
de Tejas, el Estado que gobierna Bush, donde el alcalde de su capital,
Dallas, es elegido por el 5% de los electores, mientras que el 95% restante
ha dejado de participar en ellas. Si durante toda la segunda mitad de este
siglo ha sido una ley fundamental de la sociología política
norteamericana que para que el régimen funcionara era condición
indispensable que el 50% de la población se abstuviera, permaneciera
«políticamente invisible» dentro del sistema, ahora
que las condiciones han cambiado y que buscan objetivos más ambiciosos,
esto se revela, para una fracción de la burguesía monopolista
yanqui, como claramente insuficiente.
Factores domésticos
Y es que, como reconocen los propios estrategas norteamericanos, la opinión
pública norteamericana se muestra «ambivalente con respecto
a la proyección externa del poder norteamericano», de forma
que gran parte de la clase media, el pueblo trabajador y las minorías
raciales se oponen a que EE UU ostente el monopolio del poder global y,
en consecuencia, tienden a apoyar electoralmente la línea que propone
un tipo de hegemonía consensuada.
Es en la complejidad de la sociedad norteamericana y en la persistencia
de estos factores domésticos donde se encuentra la razón
que empuja al complejo militar industrial a buscar la forma de eliminar
los aspectos democráticos del régimen que se han vuelto
incompatibles con su objetivo de imponer una hegemonía exclusiva
sobre el planeta y crear las condiciones para que dure otros mil años.
Objetivo que implica, al mismo tiempo, alinear y someter a un control todavía
más exhaustivo y estricto a la población norteamericana para
ponerla al servicio de estos objetivos.
Sin embargo, la agudización de las diferencias de clase y
la creciente distribución desigual de la riqueza que avanza imparable
en las dos últimas décadas y ha provocado que una parte de
la clase media norteamericana apueste por mejorar las condiciones de vida
de la mayoría de la población, lo que se traduce políticamente
en las grandes bolsas de voto demócrata en las concentraciones urbanas
y los Estados más poblados.
A ello viene a sumársele, justo cuando ya estaba consumada la exclusión
política de más del 80% de la minoría negra que no
participa en ninguna elección, la imparable expansión de
otra minoría, los hispanos, que por razones históricas, culturales
e idiomáticas no son tan fácilmente controlables ni asimilables.
Una minoría que ha desequilibrado con su movilización electoral
en la década de los 90 el mapa electoral, provocando por dos veces
la elección de un presidente real, Clinton, contra cuya presidencia
el complejo militar industrial se ha visto obligado a lanzar la mayor y
más costosa campaña de desprestigio que se conoce en la historia,
sin conseguir, además, revocarlo finalmente.
Hacer las transformaciones necesarias en el régimen democrático
para impedir que situaciones así tengan que repetirse. Crear las
bases de un régimen y un sistema electoral que condene a la abstención
a un tanto por cien todavía superior de la sociedad para evitar
la posibilidad de que pueda surgir ningún nuevo presidente que no
sea el brazo armado del complejo militar industrial. En esto consiste el
centro del programa político de Bush, que Cheney y los hombres del
Pentágono de su gobierno deben llevar adelante en los próximos
4 años.
Una tarea en la que van a tener enfrente no sólo al otro sector
de la clase dominante yanqui, sino al propio pueblo norteamericano y a
todos los pueblos del mundo. Y que no es sino el previsible anuncio de
una período de profunda inestabilidad y conmociones en todo el planeta.
A. Lozano
Son pocos los que dudan que la presidencia de Bush va a estar dirigida, realmente, por su vicepresidente Dick Cheney, un representante directo del complejo militar industrial, de los halcones ideológicos del Pentágono y de los sectores más reaccionarios del «stablishment» norteamericano.
Como afirmaba recientemente el periódico El nuevo Herald/El Tiempo
de Bogotá: «En cambio Richard Cheney es un guerrerista
connotado y de tenebrosa trayectoria al que no le temblará el pulso
para incendiar medio mundo si cree que eso conviene a los intereses de
Washington».
Cheney es un producto típico de las administraciones conservadoras,
que lo criaron en sus oficinas y lo llevaron al Congreso; allí ha
votado en contra de la ley de igualdad de derechos, la financiación
pública de investigaciones sobre el SIDA y a favor del recorte de
presupuestos para la educación pública. Asímismo se
opuso a la imposición de sanciones contra el régimen racista
del apartheid sudafricano y a respaldar la excarcelación de Nelson
Mandela.
Como ministro de Defensa del padre de Bush, organizó la invasión
de Panamá a finales de 1989 y dirigió la Guerra del Golfo
un año después.
Intentó ya entonces aplicar un «cordón sanitario»
en torno a Colombia e incluso envió buques de la Armada estadounidense
a realizar ejercicios de combate en aguas jurisdiccionales de Colombia.
Al ser derrotado Bush (padre) por Clinton, Cheney fue fichado por una empresa,
Brown & Root, a la que había concedido contratos multimillonarios
desde su puesto de secretario de Defensa. En apenas 5 años de trabajo
en dicha empresa se ha hecho con una fortuna calculada en alrededor de
10.000 millones de pesetas.
Como héroe de la ultraderechista Unión Conservadora Americana
ha manifestado a menudo su convicción de que «el problema
de la droga sólo se arregla con invasiones y balazos».
DV.- ¿Cuál es el
papel del complejo militar-industrial en EEUU?
GV.- El papel de la industria militar es central. Los Northrop, General
Electric, etc. son los que deciden. Tras la caída de la URSS buscan
enemigos para los intereses norteamericanos donde no los hay y así
justifican intervenciones totalmente ilegales y que son costosísimas
económicamente.
Por ejemplo, la General Electrics produce bombillas y a su vez produce
armamento nuclear. Pero además controla la CBS, que es una de las
cadenas de televisión más influyentes de EE UU, por lo tanto
son los mismos los que azuzan las guerras y hacen llegar a la opinión
pública su versión sobre ellas. Estas multinacionales compran
a los congresistas y controlan la información.
DV.- ¿Durante el caso
Lewinsky, usted habló de «la relación entre amos y
empleados». ¿A qué se refería?
GV.- Los propietarios son unas veinte familias norteamericanas. Son
apellidos como Rockefeller, Ford,... y algunos nuevos multimillonarios
como Gates. Son una auténtica casta de mandarines. Y ellos nunca
aparecen públicamente, los que aparecen en los medios de comunicación
son gente sin poder real de decisión. La gente se quedaría
de piedra su supiera que en realidad deciden el destino del país.
La relación entre propietarios y empleados es clara. Fíjese,
Bush [padre] es un año mayor que yo, su abuelo era senador, igual
que el mío, nos mandaron a las mejores universidades,... pero no
nos dejaron grandes fortunas en herencia., porque no forman parte de esa
oligarquía que controla los bancos y el poder de decisión.
Durante el escándalo Lewinsky quedó claro quién manda
y quién obedece en EE UU. Lo que ocurrió por debajo es que
las reformas sociales que quería impulsar Clinton en la sanidad
no entraban en los planes de las grandes compañías aseguradoras.
Ellas controlan los fondos de pensiones y junto a los monopolios farmaceúticos
ganan fabulosos beneficios a través del sistema sanitario privado.
EE UU es uno de los pocos países modernos del planeta que no disponen
de sanidad pública. El gasto multimillonario que se podría
dedicar a tener una buena sanidad y educación públicas
y otras reformas sociales se dedica a tener un macroejército para
intervenir en otros países.
(Introducción)
El mapa electoral norteamericano recuerda al de la España del
primer tercio de siglo. Mientras en los Estados más poblados y las
grandes concentraciones urbanas el pueblo trabajador, las mujeres y las
minorías votan con mayor libertad, y por eso entre ellos el triunfo
demócrata es inevitable, en la América profunda de los Estados
centrales, el caciquismo, el miedo a las organizaciones fundamentalistas
y racistas mantiene un enorme caudal de voto cautivo, la principal base
electoral de la línea dura. Exactamente igual que ocurría
en España en las primeras décadas del siglo, donde las fuerzas
reaccionarias encontraban su principal base de apoyo electoral en las zonas
agrícolas donde el caciquismo y la guardia civil la imponían,
mientras en las concentraciones urbanas donde las clases populares podían
expresar con mayor libertad su voto, las fuerzas progresistas se imponían
una y otra vez.
Argentina está a punto de estallar. La amplitud y radicalización
de las movilizaciones populares, culminada en una huelga general de 36
horas, han sacado a la luz una situación antagónica: la pobreza
avanza a un ritmo vertiginoso, las arcas del estado no tienen fondos ni
para hacer frente a los pagos urgentes, el gobierno carece de autoridad,
el FMI exige un brutal ajuste...
La crisis económica, social y política se ha cebado en el
país austral, uno de los más ricos del continente, y por
ello el que más apetitos despierta entre las grandes potencias.
La agudización de la rapiña imperialista, y las infames condiciones
de vida que genera, chocan con un movimiento popular extraordinariamente
organizado y potente, que no está dispuesto a que el país
se precipite por el abismo.
Rapiña acelerada
¿Cómo es posible que un país extraordinariamente
rico, que podría abastecer de trigo y carne a todo el continente
y convertirse en un polo de desarrollo, no sea capaz ni de proporcionar
unas condiciones de vida dignas? La respuesta está en un solo dato:
la deuda externa llegará en el 2001 a 174.000 millones, y el 17%
del presupuesto debe destinarse a pagar los intereses. Son las cifras de
un saqueo a gran escala.
La historia de los últimos quince años es el relato de la venta sistemática de todas las fuentes de riqueza y la industria nacional, levantada durante la etapa peronista. Ménem supuso un giro proyanqui (Argentina llegó a participar en la Guerra del Golfo), saldado con una salvaje oleada de privatizaciones que acabaron en manos del capital norteamericano. El crecimiento iba a parar íntegro a las arcas de las multinacionales y de un reducido grupo de especuladores, al tiempo que se impulsaban recortes que arruinaban a la población.
Detrás de la escalofriante situación económica
argentina está el pulso entre los capitales europeos que han entrado
en el país en los últimos años, y el golpe de EE UU
por reforzar las riendas.
Desde Washington se ha dictado la hora de salida de un De la Rúa
demasiado escorado hacia el viejo continente. Y se han puesto en marcha
los mecanismos. El diario «La Nación» explicaba que
«los mercados de capitales dieron lo que técnicamente pude
llamarse un golpe». Las asesorías norteamericanas elevan la
cuota de riesgo, provocando la huida de capitales (en un solo día
1.000 millones de dólares). El Estado está esquilmado, y
EE UU, a través del FMI, dicta la política económica
a cambio de la concesión de un préstamo de 20.000 millones
de dólares (que retornará a sus manos en forma de pago de
la deuda). Las maniobras políticas de los sectores más proyanquis
son permanentes, hasta el punto de que un miembro del gobierno denunció
una conspiración para imponer la dolarización de la economía.
El resultado de esta batalla de rapiña es que Argentina cumple 30 meses de recesión, dejando un escalofriante reguero: catorce millones de pobres y tres millones de indigentes (sumados son el 40% del país), 1.800.000 campesinos no obtienen ningún beneficio trabajando, cincuenta niños mueren al día por desnutrición, casi tres millones de parados (que aumentaron en 300.000 en los últimos nueve meses), otros tres millones trabajan esporádicamente y por sueldos de miseria. En la industria la ocupación disminuyó en un 20%, traducido en despidos masivos, mientras que la productividad subió un 30%. Lo que significa que los obreros deben aceptar jornadas maratonianas y una reducción del sueldo.
Las exigencias del FMI suponen una vuelta de tuerca: congelación
del gasto durante cinco años, desregulación de las obras
sociales, privatización total de las pensiones, que se han reducido
de 500 a 200 pesos, y rebaja de impuestos a los grandes capitales. En palabras
del director del organismo monetario «se deben tomar estas medidas
por ley o por decreto». Con razón un periodista se peguntaba
«¿pero quién manda aquí?».
Este es el modelo de desarrollo que impone la globalización yanqui.
Explosión popular
«Pan y trabajo, ajuste al carajo», bajo este grito se desarrolló
la huelga general de 72 horas convocada por todos los sindicatos y que,
con un seguimiento del 95%, paralizó por completo el país,
como respuesta ante la visita de un enviado del FMI.
Según un dirigente de la CGT Òes un gran plebiscito nacional
contra la política económica liberalÓ, que afecta
cada vez a un sector más amplio. En las movilizaciones han participado
obreros, desocupados, campesinos arruinados, estudiantes, comerciantes,
pequeños productores y hasta un sector de la burguesía nacional.
Incluso diputados el Frepaso, integrante de la Alianza gobernante, votaron
contra las medidas de recorte. La política entreguista y antipopular
de los sucesivos gobiernos ha conseguido poner en pie toda Argentina.
Es el resultado de un proceso de movilización que se ha fortalecido
en los últimos años. Desde 1993, son constantes las huelgas
y las explosiones populares, que van creciendo en amplitud y radicalidad.
La clase obrera está a la cabeza, pero cada vez se suman más
sectores, que en las últimas huelgas están fraguando en un
frente nacional contra el abismo al que conduce la actual situación.
Las movilizaciones desbordan por la izquierda a los sindicatos mayoritarios.
Los principales paros se hacen sin su dirección y los sectores más
revolucionarios (como la Corriente Clasista y Combativa organizada por
el Partido Comunista Revolucionario) van ganando fuerza.
No es una burbuja, todos los sectores están sólidamente organizados,
y en algunos puntos se crean asambleas que funcionan como un poder popular.
El antagonismo de la situación radicaliza las luchas: los piquetes
cortan carreteras, paralizan durante días la vida de la región,
en Salta llegaron a armarse y desafiar al ejército.
Se ha llegado a un punto de no retorno. El pueblo no acepta más
parches y exige un cambio de rumbo. La Alianza socialdemócrata ha
sido incapaz de contener las luchas.
Hoy en Argentina está encendida la mecha de una explosión
que puede socavar los cimientos del edificio.
Joan Arnau
Aunque no puedan votar al presidente, Puerto Rico también participó en las elecciones yanquis. Y lo hizo contra su incorporación como el estado número 52 de la Unión.
La isla está sometida, bajo la figura de Estado Libre Asociado,
a un estatus colonial similar a Gibraltar. En San Juan se sienta un gobernador
que sólo tiene facultades de gestión, las decisiones más
sensibles, como la política exterior o de defensa, se toman en Washington.
Los comicios depararon la derrota del actual gobernador, el demócrata
Pedro Roselló, único defensor de la plena integración
en EE UU. La ganadora, Sila Calderón, se ha significado por su oposición
a los ejercicios de bombardeo por tierra, mar y aire que efectúa
la Marina estadounidense en la pequeña isla de Vieques, que en abril
de 1999 causaron la muerte de un civil y provocaron una importante movilización
social. «Paz para Vieques» fue uno de los lemas que propiciaron
su victoria.
Una y otra vez, Washington intenta anexionarse de forma completa Puerto Rico. Pero siempre se encuentra ante la oposición de la población boricua. Las opciones que postulan la incorporación a los USA son incapaces de alcanzar mayoría; los movimientos antiyanquis gozan de un amplio respaldo social, que ha conseguido la excarcelación de los independentistas que permanecían presos (algunos durante treinta años); la defensa de la lengua y cultura hispanas también es otro acto de resistencia, como lo demuestra el Premio Príncipe de Asturias concedido a la Academia de la Lengua.
Roselló estaba destinado a liquidar cualquier existencia de Puerto
Rico como entidad independiente. Amparado en la impunidad concedida por
Washington, extendió la corrupción, estableciendo con el
centro imperial lazos políticos y económicos. A cambio, se
firmó un acuerdo con la Marina que certificaba, a pesar de la numerosas
protestas, la continuidad de los ejercicios militares hasta el 2002. La
nueva gobernadora ha proclamado la intención de renegociar el acuerdo.
Puerto Rico es el bocado imposible para los yanquis. No solo deben sortear
la resistencia política ante lo que es una ocupación imperialista.
Esta lucha esta sostenida por la conciencia de ser hispanos, de pertenecer
a otro mundo que se enraiza en siglos de historia, y que comparten con
millones de personas. Es una fuerza ante la que es impotente toda la propaganda
y encantos del Òmodo de vida americanoÓ. En San Juan nunca
se van a creer que tienen más puntos en común con Chicago
que con Cuba o Nicaragua.
J. Arnau
¿Por qué fue asesinado el primer ministro democristiano
Aldo Moro? ¿Cómo es posible que pequeños grupos terroristas
como las Brigadas Rojas fueran capaces de desestabilizar la vida de un
país como Italia, miembro del G-7?
Transcurridos veinte años la comisión parlamentaria antiterrorista
creada en 1988 ha adelantado sus conclusiones. Los llamados «años
de plomo» se saldaron, entre 1969 y 1987, con 491 muertos y 1.181
heridos, y socavaron por completo la política del país.
El presidente de la comisión, Giovani Pellegrino, ha denunciado
multitud de presiones y trampas interpuestas en la investigación.
¿Qué poderosos intereses se esconden detrás del plomo
para que todavía hoy permanezca en la sombra?
Las conclusiones, dentro de la finura que caracteriza la política
italiana desde el Renacimiento, apuntan en una clara dirección.
La comisión afirma que los asesinos de Moro no fueron los terroristas:
«Pellegrino señala que los cerebros del secuestro de Moro
no eran los tres brigadistas, sino un grupo de profesionales y estudiosos
de Florencia (...) que redactaban las preguntas a las que debía
responder después el líder democristiano en los sucesivos
interrogatorios a los que fue sometido. Preguntas que, como reconoce Pellegrino,
no acaban de encajar en la línea ideológica de un grupo como
las Brigadas Rojas: Los que las escribían conocían a fondo
la Democracia Cristiana». (El País 26-11-2000)
¿Qué lógica extraña dirigió el asesinato
de Moro? ¿Quiénes podían conocer tan bien la DC?
También nos lo contesta el propio Pellegrino: «la etapa de
atentados terroristas en Italia ha sido como una guerra civil de baja intensidad,
en la que se han visto envueltos, no sólo los partidos neofascistas
o el Partido Comunista Italiano, sino los diferentes servicios secretos
orientales y occidentales (...) A la posición de Italia como un
país de frontera entre el Este y el Oeste se suma la delicada situación
fronteriza con Africa, de ahí que los servicios secretos israelíes,
alemanes, franceses y angloamericanos aportaran también su granito
de arena a la orgía de violencia de aquellos años con el
único objetivo de desestabilizar al país e impedir que se
convirtiera en una potencia en el área mediterránea».
Efectivamente, tal y como nos recuerda un prestigioso profesor de la Universidad
de Massachussets, «el terrorismo rojo italiano era más bien
negro, o mejor blanco, rojo y azul (los colores de la bandera americana)».
Las conexiones que unían a las Brigadas Rojas con Washington están
probadas, y se refuerzan si estudiamos la actuación terrorista.
En un momento de ascenso comunista, la desestabilización creada
por los atentados supuso un obstáculo más para la subida
de la izquierda al gobierno.
Aldo Moro defendía un acuerdo histórico entre la DC y el
PCI. En plena guerra fría esa posibilidad aterrorizaba a Washington.
Había que paralizarlo, y los brigadistas eligieron precisamente
el objetivo que la superpotencia yanqui necesitaba.
Integrar al PCI significaba cuestionar el entramado de poder norteamericano en Italia. Después de la Segunda Guerra Mundial, EE UU organiza la vida política del país alpino con un objetivo: impedir que el partido comunista, la principal fuerza política del país, accediera al poder. Para ello se levanta la Red Gladio, dirigida por la CIA e integrada por militares y políticos, que funcionaba por encima del propio Estado. La propia Agencia entabla acuerdos con la mafia, por los cuales la Cosa Nostra toma virtualmente el control de una parte del Estado a cambio de cumplir la función de la Red Gladio en Sicilia. Durante cuarenta años el partido más votado, el PCI, no pudo gobernar. Tuvo enfrente coaliciones cuádruples y quíntuples, alianzas contra natura en las que entraba desde los socialistas hasta la Democracia Cristiana. La DC era el alma política de este consorcio, la verdadera instancia de poder político. Moro se atrevió a cuestionar su papel y con ello firmó su sentencia.
Es la intervención de EE UU reconduciendo la vida italiana de acuerdo con sus intereses lo que se debe dilucidar. Y lo que provoca tantas resistencias. Todos los que han hurgado en ello ya no están aquí para contarlo. El general della Chiesa, que había estudiado la infiltración en las BR y defendía que había intereses internacionales en el asesinato de Moro, fue asesinado por la mafia, que también acabó con la vida del juez Falcone cuando se disponía a investigar por qué la Red Gladio no llegó a Sicilia.
Es muy curioso el diferente trato dispensado a Andreotti y Craxi. Los
dos tenían idéntica implicación en la corrupción,
sin embargo el primero pudo salvar los muebles mientras el segundo tuvo
que exiliarse en Túnez. La respuesta puede estar en su grado de
relación con el imperio: Andreotti fue uno de los dirigentes democristianos
más enfrentados a Moro, todavía hoy se rumorea que se negó
a posibilitar su rescate, mientras que Craxi defendió la misma tesis
que della Chiesa (la comisión parlamentaria quiso acudir a Túnez
a recoger su declaración pero «alguien» advirtió
a las autoridades del país africano que «no era conveniente».
No es conveniente porque los mecanismos de intervención y chantage
que dispone EE UU siguen presentes en Italia. En plena guerra de Yugoslavia,
cuando las bases italianas eran la principal rampa de despegue de los aviones
yanquis, la oportuna reaparición de las BR asesinando a un colaborador
de D´Allema sirvió para «encauzarÓ las reticencias
del gobierno.
Fransesc Martínez
Oliver Stone inventa en «JFK» un personaje misterioso protagonizado por Donald Sutherland que, bajo la impresionante figura de Lincoln, va a alertar al juez Harrison (Kevin Kostner) sobre la magnitud de la investigación que lleva entre manos.
Se presenta ante el juez diciéndole:
«Podría darle un nombre falso pero no lo haré. Llámeme
X. Todo lo que voy a contarle son secretos altamente reservados. Yo era
un soldado, Sr Harrison, dos guerras. Éramos de esos agentes ocultos
del Pentágono que suministran planes bélicos, aviones, balas,
rifles, barcos... Lo que llamamos operaciones negras: asesinatos, golpes
de estado, amañar elecciones, propaganda, guerra psicológica
y demás.
En la Segunda Guerra Mundial estuve en Grecia, Yugoslavia, Rumania ...
Ayudé a sacar miembros del servicio secreto nazi justo antes de
finalizar la guerra, para utilizarlos después contra los comunistas.
En Italia, en el 48, robamos las elecciones. En Francia, en el 49, rompimos
las huelgas. Derrocamos a los Jefes de Estado en Filipinas, Guatemala e
Irán. Indonesia en el 58. En el 59 sacamos al Dalai Lama. Éramos
ases, los mejores. Luego nos metimos en Cuba...».
¿A qué acontecimientos históricos se refiere este personaje de ficción?
«En la Segunda Guerra Mundial estuve en Grecia»
En la resistencia contra los nazis se organizó un verdadero ejército
popular dirigido por los comunistas griegos. Tras la Segunda Guerra Mundial
se desata una guerra civil, pero las fuerzas reaccionarias griegas son
incapaces de frenar el avance revolucionario. Tropas inglesas y norteamericanas
desembarcan en Grecia, decantando la balanza.
«En Italia en el 48 robamos las elecciones»
El Partido Comunista Italiano había sido el sustento de la lucha
antifascista, y era la primera formación política por abrumadora
mayoría. Sin embargo no presidió un solo gobierno durante
cuarenta años. La CIA organizó la Red Gladio, un entramado
secreto integrado por militares y políticos. Su objetivo era impedir
a toda costa la victoria del PCI, de ella no tenían constancia ni
las más altas esferas del Estado italiano.
«Derrocamos a los jefes de Estado en Filipinas, Guatemala
e Irán»
Filipinas.- El Ejército Popular Antijaponés se convierte
en 1950 en las Fuerzas de Liberación Nacional. Su programa incluía
la expulsión de EE UU y la formación de una nueva democracia
presidida por obreros y campesinos en alianza con la burguesía nacional.
Las tropas norteamericanas presentes en Filipinas lanzan una ofensiva que
reduce a la guerrilla en 1954.
Guatemala.- El gobierno de Jacobo Arbenz inicia una serie de reformas
económicas, entre ellas repartir 80.000 hectáreas de la United
Fruits Company entre 100.000 campesinos sin tierra. La respuesta yanqui
es la «Operación Diablo»: una invasión dirigida
por un general del Departamento de Estado, un agente de la CIA y un ex
coronel nazi. Las tropas norteamericanas bombardean ciudades enteras, instalando
un gobierno títere que reconduce el país.
Irán.- El primer ministro Mussadeq nacionalizó los
pozos petroleros en 1951. Una oportuna rebelión coloca un
nuevo gobierno que devuelve los privilegios a las grandes compañías.
«Indonesia en el 58»
Todos los pronósticos apuntan como ganador de las elecciones al
Partido Comunista. Pero, antes de que se consume, el general Suharto, (miembro
de las fuerzas estratégicas, una división puntera formada
en EE UU) da un golpe de Estado en 1965. Le suceden 18 meses de terror,
en los que medio millón de militantes comunistas son asesinados.
«En el 59 sacamos al Dalai Lama»
La CIA organizó la salida del Dalai Lama para utilizar el Tíbet
como plataforma desde la que intentar desestabilizar a la República
Popular China. Desde entonces, todos los dalai lamas han contando con grandes
medios de propaganda, incluyendo la influyente industria de Hollywood.
«Luego nos metimos en Cuba»
Tras sucesivos intentos fracasados de asesinar a Fidel Casctro,
en enero de 1961, la CIA organiza una invasión en Bahía de
Cochinos. El presidente Kennedy no lo respalda y fracasa al ser contestada
por el ejército popular cubano.
CULTURA
Lorca,
el enigma sin fin (XI)
La materia invisible del universo
Después de 10 capítulos es el momento de entrar en las conclusiones definitivas del serial, retomar la hipótesis mixta que formulamos en su comienzo y contrastarla con los múltiples argumentos con que a lo largo de estos 6 meses la hemos ido sustentando.
Dijimos al inicio que hay en Lorca tres elementos que lo convierten en un enigma sin fin. De un lado el enigma de que su obra sea un universo en expansión continua que no tiene ni necesita de ningún centro difusor encargado de recordárnosla cada cierto tiempo. De otro, el enigma de que el alcance universal de su obra no se corresponda, como ocurre con los otros autores considerados verdaderamente grandes de la cultura, con ningún centro de expansión histórica, sino que, al contrario, surge de un medio en retroceso cuando no en abierta descomposición. El enigma, en fin, de ser muchos rostros al mismo tiempo sin ser ninguno en concreto.
Y avanzábamos, como vía de resolución para el enigma,
lo que llamamos una hipótesis mixta. Hipótesis que descansa
sobre dos pies.
En primer lugar la presencia ubicua en la obra de Lorca del Principio
Femenino como eje en torno al que se vertebran y se quiebran las pulsiones
primordiales de la existencia, pulsiones que, como dice el propio Lorca
«vienen del primer llanto y el primer beso». Los tres principios
esenciales de la verdad universal, la vida, la muerte y la vida tras la
muerte, aparecen en Lorca indisolublemente ligadas con la mujer, materia
y sustancia, cuerpo y carne, que se nos presenta así como algo que
está más allá del principio y el fin de las cosas.
(«Todas las cosas del universo tienen principio y fin, pero mi deseo
de tí no conoce límites». Ibn Arabí.)
Al situar al elemento femenino como centro en el que convergen y desde
el que se irradian los tres principios esenciales de la existencia, su
figura se convierte en el eje de articulación de la omnipotente
vida instintiva. El arquetipo al que nos remite Lorca es al de la Diosa
Madre de la fertilidad, deidad materna y primordial que está en
el origen de la civilización, que aparece para reinar en las sociedades
agrícolas mediterráneas justo en el momento en que se inicia
el tránsito de la humanidad desde las etapas superiores del salvajismo
hacia la civilización.
Las figuras femeninas de las obras teatrales y poéticas de Lorca,
están inundadas de imágenes, símbolos y metáforas
que, al asociarse con los atributos de esta diosa primigenia de la vida,
la fertilidad y el amor, pero también de la muerte y la resurrección,
tienden un hilo directo con las primitivas representaciones míticas
de las fuerzas instintivas. Representaciones míticas que surgen
como las primeras formas culturales elaboradas y complejas, civilizatorias,
de la humanidad en tanto que la nueva estructura material de la sociedad,
provocada por el dominio de la agricultura, exige una progresiva adecuación
de los lazos familiares-tribales para que los individuos puedan ingresar
en esferas sociales más vastas y articuladas.
Representaciones míticas que no son sino la expresión ideológica
colectiva de esa originaria organización social en la que los lazos
de la sangre y la fertilidad, esto es, la vida sexual, ocupan abierta,
consciente y explícitamente un papel de primer rango en su mantenimiento
y reproducción.
Si la obra de Lorca nos atrapa y nos hechiza es, entre otras cosas,
porque al remitirnos a este período primordial de existencia de
la humanidad rescata de lo más profundo de nuestro inconsciente
la fascinación por una civilización y una cultura que,
a diferencia de la actual, conserva un ajustado punto de equilibrio entre
la libertad sexual individual y las necesarias limitaciones a ella que
la vida colectiva impone. Así, toda la obra de Lorca está
construida, en última instancia, sobre la lucha constante entre
la fuerza del deseo y los tabúes, las leyes y las costumbres que
se oponen encarnizadamente a su realización. Y, más allá
todavía, en el irresistible poder de la sangre y de la vida a las
que el muro de la ley es incapaz de contener, y cuyo desbordamiento inevitable
conducirá, por el desmesurado poder adquirido por la ley en nuestra
cultura, a un final trágico.
Sangre y vida, amor y deseo que en la obra de Lorca, como en las culturas
originarias de la civilización, representa la materia invisible
del universo, a la que no se ve, pero que es omnipresente. Materia invisible
del universo que, aunque la razón sea incapaz de conocer, es su
condición de existencia.
Al hacer de su obra el complejo, elaborado y hermosísimo escenario en el que a la fuerza creadora de la vida, el amor y todo lo que éste conlleva (pasión, deseo, gozo, alegría,...) se le enfrenta permanentemente la fuerza destructora de la muerte, la obra de Lorca nos retrotrae a una época originaria donde estas fuerzas primordiales están, como ocurre también en la realidad, indisolublemente ligadas en la concepción de los hombres; en el que la repetición incesante en que la una da paso a la otra en un proceso ininterrumpido ha dado origen a una representación dialéctica en que vida y muerte, Eros y Tanatos forman un todo único y se transforman continuamente el uno en el otro. La figura femenina al encarnar estos atributos se convierte en la protagonista absoluta de la obra de Lorca, exactamente de la misma forma que es la clave de bóveda en la que se sostienen las representaciones míticas propias de las civilizaciones más antiguas de la humanidad.
En las figuras femeninas de Lorca (La novia y la madre en Bodas de sangre,
Yerma, Adela en La casa de Bernarda Alba, Elena en El público,...)
reconocemos los atributos que los antiguos («los antiguos sabían
cosas que nosotros hemos olvidado», dice Bernarda Alba) otorgaban
a la Diosa-Madre, Diosa-Tierra, Diosa-Amor, Diosa-Muerte, apareciéndosenos
como una fuerza germinal y liberadora capaz de inundar de vida los más
recónditos rincones de la existencia y de derribar los más
espesos muros de la ley con una sola gota de sangre.
En esta identificación reside la explicación del primer
enigma de la obra de Lorca, su capacidad de ser un universo en expansión
continua que le permite por igual ser representado en Ruanda, en medio
de una feroz guerra tribal, que de crear en Japón, en las antípodas
culturales de nuestro mundo, una élite intelectual apasionadamente
lorquiana. En su certero instinto de situar a esta deidad materna y
primordial en el centro de su universo poético, Lorca rescata lo
más profundo del, si podemos llamarlo así, inconsciente colectivo
de la humanidad, llama a la puerta de «las últimas habitaciones
de la sangre» de cada uno de nosotros, se dirige al sitio «donde
tiembla enmarañada la oscura raíz del grito», nos situa
en un plano donde, pese a que la razón lo desconozca, de alguna
forma todos reconocemos, aunque durante miles de años haya estado
dormida o sepultada, el formidable poder liberador de esta Diosa Madre
del universo.
A. Lozano
La oscura raíz del grito
Si hay un lugar donde vida, amor y muerte aparecen definitivamente fundidos
como una misma cosa y en un mismo lugar, a partir del cual ya no es posible
ir más allá, es en los versos finales de Bodas de sagre.
«Con un cuchillo
con un cuchillito
que apenas cabe en la mano
pero que penetra fino
por las carnes asombradas
y que se para en el sitio
donde tiembla enmarañada
la oscura raíz del grito».
«Un cuchillito que apenas cabe en la mano»,
la imagen, dicha en boca de una mujer, nos remite sin ningún género
de dudas al falo, al miembro masculino. Mucho más cuando su acción
es la de penetrar por las carnes asombradas. El momento culminante del
acto amoroso se confunde aquí con la muerte provocada por un cuchillo,
ambos pueden definirse con una misma imagen.
(...) Pero tanto uno como otro, tanto el falo como el cuchillo deben detenerse
en un mismo sitio. ¿Y qué sitio es este ante el que el poder
del falo y del cuchillo se detienen?
El lugar, oscuro, de donde nace el grito; esa manifestación del
ser humano, impetuosa, vehemente, ardiente y llena de pasión que
acompaña tanto a la exaltación de la vida (el amor) como
a la muerte. Por eso la pasión hace sufrir, pero también
cautiva; es padecimiento, pero también deseo; entraña dolor,
pero también gozo.
Y es en esas carnes asombradas por las que penetra el cuchillo/falo
donde se encuentra, tembloroso y enmarañado, la fuente originaria
de la oculta pulsión del deseo. (...)
(Extractos del capítulo II del serial. De Verdad nº 11, Junio
de 2000. El serial completo se puede leer en Internet: http:/www.uce.es/UCEFOLD/DOCUM/Lorca)
El origen de las actuales investigaciones en el yacimiento de Atapuerca se sitúa en 1978, cuando el profesor Emiliano Aguirre, de la Universidad Complutense de Madrid, formó un equipo a raíz del hallazgo casual de una mandíbula humana. Autoridad mundial en el estudio de fósiles humanos, ha puesto a los equipos de investigación españoles a la altura de los mejores del mundo en cuanto a eficacia y profesionalidad. En el verano de 1982, sacaron a la luz por primera vez rastros de actividad de humana, que luego se confirmarían.
Destacan el descubrimiento de los cráneos de la llamada Sima de los Huesos, con 300.000 años de antigüedad, en 1992. Se trata de dos cráneos muy completos, a los que hay que añadir restos de al menos 29 individuos, que debieronvivir en la zona entre hace 200.000 y 300.000 años. A ello siguió el hallazgo de utensilios de piedra y restos fósiles de homínidos que vivieron allí hace cerca de 800.000 años y a los que han clasificado como nueva especie (Homo Antecessor). En 1997 recibirían el premio Príncipe de Asturias. Hemos tenido el privilegio de compartir y debatir sus opiniones sobre un tema tan apasionante como desconocido: el origen del hombre.
¿Puzzle de especies?
«La evolución no ha sido una suma de cambios graduales
ni tampoco de grandes saltos, sino la combinación de épocas
de estabilidad de ciertos rasgos con épocas de gran variabilidad
que se cierran con la extensión del hombre moderno por el planeta».
(E. Aguirre)
Los científicos han bautizado con el nombre de hominización al proceso evolutivo que llevó a una determinada especie de primate a descender de la fronda tropical e irse transformando hasta dar lugar a los actuales seres humanos. Este proceso se cree se inició en África hace cuatro millones de años.
La búsqueda del eslabón perdido entre los primates y el hombre ha llevado a encontrar no a uno, sino a muchos protagonistas de la hominización en los cinco continentes. Los esquemas evolutivos actuales se parecen a un arbutsto enmarañado. Los fósiles encontrados son tan diferentes entre ellos que han hecho que los científicos discrepen entorno a cuántas especies humanas han existido y al grado de mestizaje entre ellas. Sin embargo, para Emiliano Aguirre la batalla por descifrar nuestro pasado está en otro lado, en mantener firme la más estricta rigurosidad y «huir de explicaciones fáciles que no se ciñen estrictamente al estudio de los fósiles».
Emiliano Aguirre discrepa de las conclusiones que extraen los investigadores de los hallazgos de Atapuerca. Según éstos, el Homo antecessor evolucionó en Africa a partir del Homo ergaster. Miembros de esta especie dejaron su continente hace un millón de años, camino de Europa. Aquí habrían evolucionado hacia los neandertales que poblaron Europa hasta hace 20.000 años. Los neandertales se extinguieron y el linaje del género Homo, iniciado por los antecessor en Europa, llegó a su fin. Para entonces, sin embargo, habría llegado ya una nueva oleada de migradores africanos, evolucionados a partir de los Homo ergaster que se quedaron en Africa. Era nuestro antepasado más directo: el Homo sapiens sapiens. Comparativamente el neandertal era un homínido más fuerte y debería haber resistido como especie, algo que no ocurrió muy probablemente porque dependían más de la fortaleza del individuo que de la fuerza de grupo. Sucumbieron a causa de su peor organización social.
Según el profesor Aguirre: «Los rasgos del Homo antecessor son estrictamente los de un hombre moderno, no tienen ningún rasgo de neandertal para afirmar que es su antepasado, aunque restos de las dos estirpes se hayan encontrado en la misma zona de Atapuerca. El hombre de neandertal es un hombre primitivo que probablemente evolucionó de una forma especial en Europa por quedarse aislado por glaciaciones muy largas. Su origen podrían ser migraciones de Africa anteriores a las que trajeron al H. Antecessor», aunque no se hayan hallado todavía fósiles que lo prueben.
Toneladas, gramo a gramo
«Uno no puede ir de que lo sabe todo, tiene que partir de que
necesita al de al lado para empezar a saber algo». (E. Aguirre).
El profesor se dio cuenta en 1978 de la complejidad de Atapuerca, donde
treinta años después trabajan equipos de decenas de personas
en tres yacimientos, pero también de que el trabajo minucioso podía
desenterrar un auténtico tesoro para la paleontología mundial.
«Decidimos empezar desde arriba y excavar centímetro a centímetro
hacia zonas profundas del yacimiento donde preveíamos estaban las
piezas de valor. Aunque era un trabajo arduo, de años de criba de
toneladas de sedimentos extraídos en condiciones duras, nos permitió
hacer mapas de posición de todos los hallazgos y sacar así
conclusiones sobre cómo vivieron y murieron esa pobre gente. Menos
mal que aquello cayó en nuestras manos, otros equipos hincan el
pico y la pala directamente donde los fósiles más antiguos
para salir en las revistas, despreciando el estudio de todo el entorno
arqueológico, geológico y paleontológico.
«Un fósil fuera de su contexto es sólo un
hueso más sin valor científico ninguno». (E. Aguirre)
.
La evolución no se explica sólo encajando quién es
antepasado de quién sino basándose en las condiciones materiales
que hicieron posible los cambios en la conducta, en el cuerpo y finalmente
en los genes de nuestros antepasados. Antes de Atapuerca, en otros yacimientos
tan solo se habían encontrado fragmentos incompletos de individuos
aislados y los estudios se realizaban utilizando moldes. En Atapuerca hay
vestigios de una sociedad completa y por tanto conocimiento de la historia
evolutiva de la Tierra y de la vida tal y como era en el Pleistoceno medio
(período que abarca entre los 700 mil y los 130 mil años).
Es el mejor registro que se ha encontrado jamás sobre esa época.
Atapuerca es un libro abierto para todas las disciplinas: humanos, plantas,
ecosistemas, clima, animales, tierra, costumbres, industria... allí
están todas las piezas de un rompecabezas a la espera de ser unidas.
El sentido de la evolución
«Conocer nuestros orígenes, cómo se ha formado la
sociedad humana, debe servir para construir una sociedad futura mejor,
y sobre todo les tiene que servir a los dirigentes que tienen que tomar
decisiones que afectan a millones de personas». (E. Aguirre).
La divulgación de la ciencia es para Emiliano Aguirre su contribución
a la justicia social. Por ello considera un privilegio poder divulgar
su conocimiento a un público profano, consciente de que no está
divulgando ideas asépticas sino que la ciencia, encarnada por el
científico, ha tenido una relevancia social notable. En el siglo
XIX algunos «científicos» describían el cráneo
de los negros con características más propias de los simios
que de los humanos para afirmar su inferioridad. El racismo «científico»
se da hoy bajo fórmulas más sutiles, como en el caso vasco.
Contra él, Emiliano Aguirre defiende el mestizaje como el mejor
manifiesto científico.
«El mestizaje es una constante en la evolución del hombre
y ha contribuido a su enriquecimiento, aunque algunos no lo acepten».
Los restos del género Homo hallados fuera de Africa
fruto de las primeras migraciones datan de hace un millón y medio
de años, en Asia. A partir de esa fecha se observan en los fósiles
una combinación muy variable de rasgos primitivos con rasgos modernos
(propios del hombre actual). Y es que los valores sociales, a parte de
ser justos o no, se corresponden o no a la evolución natural de
la humanidad. La característica esencial de la evolución
del hombre es que deja de evolucionar solamente de acuerdo a la selección
natural que ejerce el medio (las demás especies animales) sobre
él y pasa a hacerlo de acuerdo principalmente al medio social, o
sea, a la selección que ejerce la propia sociedad humana.
Como ser social, el hombre moderno tiene en sus orígenes la cooperación para la subsistencia como elemento de cohesión del destino colectivo y el individual: «Fortalecer la responsabilidad colectiva sobre cada miembro de la sociedad ¿acaso hay algo más noble que la ayuda mutua?» afirma el profesor. Otros factores concurrieron en la aparición del hombre: «La mayor capacidad de aprendizaje sobre el entorno, la aparición del lenguaje por la palabra, el uso del fuego, el desarrollo de industria lítica elaborada,...». En qué medida son hoy, cientos de miles de años después, las claves del progreso de la humanidad será tema para próximos actos y artículos.
Jordi Martínez - descalzos@hotmail.com
"Los yacimientos de Atapuerca son de los más importantes en la paleontología mundial">> http: www.atapuerca.com
El yacimiento de Atapuerca ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad
por la Unesco, un más que merecido reconocimiento a su trabajo.
¡Felicidades!
Hace ahora poco más de 2 meses la ciudad de Los Ángeles (California) acogía la celebración de la primera edición de los «Grammy Latinos». Su relización corrobora a un tiempo el formidable «boom» que vive la música latina tanto en EE UU como en el resto del mundo, la pretensión de la poderosa industria discográfica norteamericana de ponerse a la cabeza y rentabilizar económicamente un negocio que alcanza ya cifras exorbitantes, a la vez que supone un desafío a un mundo (el norteamericano) que hasta ahora se ha querido a sí mismo monolingüe, monocultural y uniforme.
La decisión de organizar estos premios no ha obedecido, como es obvio, a una generosa y meramente lúdica necesidad de reconocer la importancia de nombres como Carlos Santana, Maná, Luís Miguel, Juan Luís Guerra, Shakira, Fito Páez, Ibrahim Ferrer, Celia Cruz, Mercedes Sosa, Caetano Veloso, Milton Nascimento, Djavan, Gloria Estefan, ..., ?algunos ya casi míticos? o constatar el buen momento de la música latina. El diario Los Ángeles Times daba al día siguiente del acto otras claves: la música latina es la que más ha crecido en los últimos años, es «el segmento de crecimiento más rápido dentro de la industria». Según la Asociación de la Industria Discográfica Americana, la música latina crece más que ninguna otra y «no se ven signos de que ese notable crecimiento vaya a detenerse».
Lo que está en juego son pues varios cientos de millones de dólares
(de su propio mercado, en alza, y de la exportación, que se ha disparado),
que las discográficas americanas quieren embolsarse en exclusiva,
acaparando un negocio cuya rentabilidad promete grandes beneficios. La
música latina incluso desafía ya el reinado incontestable
del rock anglosajón, cuya caída de ventas y crisis de creatividad
suplen las discográficas con el nuevo «boom» latino,
cuyas mezclas, ritmos y letras comienzan a abrirse paso en todos los ámbitos,
y cuya variedad y diversidad asombran sin agotar.
En este órdago por el control de la música latina, EE UU
lo tiene, hoy, todo a su favor: no sólo tiene las grandes compañías
y pone un gigantesco mercado a disposición de esa música,
sino que se enfrenta a una realidad multiforme, dispersa, que no tiene
un foco centralizador propio. Ni España ni ningún país
hispanoamericano están en condiciones de disputar a EE UU esa batalla.
¿Y todos juntos? Eso sería otra cosa. Pero hoy por hoy: la
«música» es nuestra, pero el «soporte» (y
los beneficios) son suyos.
La fuerza de lo hispano
Con todo y pese a que el factor económico «manda»
no deja de ser significativo que, por primera vez en la historia de EE
UU. se organice una entrega de premios de esta envergadura a una actividad
hecha por otra cultura y en otra lengua, distinta del inglés. Para
los desmemoriados cabe recordar que no hace ni diez años que los
republicanos propugnaban referéndums con la consigna «Only
english» para imponer el uso exclusivo del inglés e impedir
la enseñanza en castellano. Esta batalla está tan perdida
que hasta el candidato Bush necesitó exhibir a su sobrino de origen
hispano en la Convención republicana, hace unos meses.
Es también la primera vez en la historia de EE UU que una minoría
?la hispana? no es integrada y deglutida hasta hacerle perder sus señas
de identidad y adoptar las «yanquis». Los hispanos no sólo
no han sido triturados, sino que ganan terreno, acumulan fuerzas, obtienen
reconocimiento y ... hasta premios. Es la «fuerza misteriosa»
de la cultura hispana: carece de un «centro» emisor potente
y, sin embargo, desde mil puntos diversos, emerge con una fuerza, una riqueza
y una hondura que derriban murallas infranqueables: murallas ante las que
«Panzer» aparentemente más potentes se han diluido como
azucarillos. En EE UU hay 60 millones de personas de origen alemán:
todas hablan inglés y las huellas de la cultura alemana son imperceptibles.
Pero lo hispano no se diluye, no se desintegra, no sucumbe: crea y multiplica.
Y es que, como se apuntó en Los Ángeles, nuestra música
viene del pueblo y llega al corazón.
J. Albacete
Desde el punto de vista político-psicológico, hay un modelo de televisión que puede recibir una fundamentación paralela a aquella por la cual algunos sistemas justifican el «opio del pueblo» o bien la necesidad de la mentira política, como instrumento necesario para la gobernación del Estado; o incluso en la necesidad de la «evasión» (aunque sea aparente, ilusoria) que el propio pueblo experimenta para poder soportar el peso de sus cadenas.
Desde la perspectiva de los gobernantes se defenderá este modelo de televisión por motivos análogos a como se defendieron, en su día, las prácticas religiosas: «Un cura me ahorra cien gendarmes», decía Napoleón. Las series televisadas de extraterrestres que evolucionan por los Planetas, o de terrestres que evolucionan por los campos de fútbol, mantienen encadenados a la pantalla, durante días y días a millones de espectadores, y ahorran muchos gendarmes al gobierno. En la democracia industrial de masas, en la que millones de trabajadores quedan vacíos durante los largos tiempos de ocio, si no hubiera fútbol, habría que inventarlo; y como en los campos de fútbol no caben esos millones de trabajadores urbanos en «estado de ocio», será necesario que las pantallas de televisión lleven a las casas de esos trabajadores la poética del juego futbolístico. Sin la televisión, la democracia de masas, es decir, la sociedad de mercado o de consumo, que procura mantener a cada ciudadano en la situación más cercana posible al ideal de consumidor satisfecho, no podría considerarse como una sociedad sostenible.
La poética televisiva ofrecerá a millones y millones de ciudadanos, que gozan de una discreta libertad (en el tiempo de ocio), el contenido de su libertad para, a saber, la contemplación y «disfrute» del partido de fútbol televisado; y no de un partido aislado, sino de series de partidos que se reproducen cíclicamente, durante años y años, marcando el tiempo a la sociedad entera y proporcionándole unas coordenadas muy precisas para fijar el pasado, el presente y el futuro político. Y, lo que no es menos importante: marcando un tiempo racionalizado, en el que tienen lugar unos comportamientos también racionalizados, ajustado a reglas estrictas, a las reglas de un juego de estrategia operatoria en el que los objetivos y los procedimientos están a la vista (el fútbol, frente a los espectáculos «dionisíacos» del rock, o de otras ceremonias propias de la orgía-latría, de discotecas, etc., nos pone delante del racionalismo más transparente).
Un hombre «bien educado», como televidente, en la férrea disciplina de este modelo de televisión, no tendría por qué distinguir siquiera entre las apariencias veraces y las falaces. Ni siquiera tendría que distinguir las apariencias informativas y las publicitarias: sería suficiente que valorase la calidad estética o la coherencia interna de ambas. Y si Sócrates tomaba como criterio de sabiduría el estado alcanzado por un hombre «que no fuera capaz de apreciar la diferencia entre un general y un conductor de asnos», este modelo de televisión podría tomar como criterio de sabiduría del «consumidor satisfecho», el estado de quien «ya no es capaz de apreciar la diferencia entre un spot publicitario y una información política». El consumidor satisfecho que hubiera alcanzado la sabiduría se aproximaría a la pantalla «sub specie aeternitatis», al menos durante su tiempo de ocio; a la manera como antaño el «productor insatisfecho» alcanzaba la sabiduría el domingo, contemplando las ceremonias o escuchando los sermones que discurrían en el escenario más común de la época, el templo.
Jóvenes comunistas
de Plasencia
Somos un grupo organizado dentro de las juventudes comunistas
de Plasencia (Cáceres), pero tenemos diferencias con éstos
en varios aspectos de importancia para nosotros.
Estamos en contra del revisionismo y del antiguo socialimperialismo ruso,
nos sentimos identificados con las ideas de UCE, basadas en la revolución
cultural china y en la persona del camarada Mao-Tsé-Tung.
Nos gustaría que nos mandaseis información para afiliarnos
al Partido.
Salud y libertad
Superexplotación juvenil
Bueno, pues les escribo de verdad, y así se llama el periódico.
(...) Hay que dar paso a la juventud que están explotados al máximo.
(...) con los contratos basura, que si me renovaran, que si no. No se pueden
meter en nada, en un piso, porque, claro, sin un trabajo estable es imposible.
Y luego que no están a su alcance por que los sueldos están
por los suelos. Y el precio de los pisos por las nubes. Les hacen un contrato
de 40 horas y echan 80. Yo juzgo por mi hijo que trabaja en hostelería:
104.000 pesetas al mes por 14 horas diarias de trabajo, 84 u 85 horas semanales.
Y en cuanto denuncias vas a la calle. A ver si esto no es explotación.
Os hablo de este caso, pero hay milies y miles.
A ver que piensa el gobierno: la gasolina y el gas ciudad 3 veces en el
año que han subido y el sueldo es el mismo. Claro, ellos no se aprietan
el cinturón.
Un saludo
A.S.L. (Alcobendas, Madrid)
Cristianos de base
He tenido la oportunidad de adquirir en un quiosco de mi ciudad, un ejemplar
del periódico «De Verdad». Francamente he quedado impresionado
por la defensa de la unidad de España que hacéis como fuerza
política.
He decidido escribiros, porque deseo conocer UCE: su historia, declaración
política (ponencias de vuestro último congreso), Estatutos,
etc.
Me gustaría saber qué os diferencia de otras organizaaciones
comunistas como el PCE, o PCPE, y que pensais de la militancia de cristianos
de base en vuestras filas. Ni que decir tiene, que eso se refiere a mí,
pues me considero cristiano, pero convencidísimo del proyecto revolucionario
y socialista que necesitan los pueblos oprimidos, y nuestra nación.
En definitiva, que me considero comunista, aunque nunca he militado en
fuerza política que se tildara de llamarse comunista. Probablemente,
porque las he considerado por un lado, excesivamente reformistas, como
es el caso del PCE, y por tro lado, demasiado defensores de la experiencia
sovética en su versión estalinista.
Ojalá que UCE pueda responder a mis expectativas, y podais contar
con un nuevo camarada.
No olvidéis enviarme la documentación que os pido, y algún
que otro ejemplar del periódico, pues deseo recibirlo con regularidad.
Sin otro particular, un saludo comunista.
E. Pazos (Jerez de la Frontera)
De Verdad
Edita: UCE Publicaciones
Literato Azorín 13-bajo 46006 Valencia
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Directora: Beatriz Muñoz
Jefes de sección: Portada: Eduardo Solsona. Nacional: Alberto
Pastor. Sectores y Reportaje: M. Soriano. Internacional: Santiago Casal.
Teoría: J. Aznar. Cultura: A. Lozano
Redactores: Juan Carlos Torres, TBA, Carmen Delclós, Manuel
Salvoechea, Luis J. de La Torre, Joan Arnau, Jordi Marínez, J. Albacete,
Fernando González, R. Casal, Noemí Serrano, Nuria A. Roig,
Trini Díaz, Jordi martínez, Rebeca Cenzano, Liza.