
NACIONAL
Editoriales: ¡Construyamos Plataformas por
la defensa de la libertad en Euskadi! . Tireless:
La ruleta nuclear . IU de Euskadi: Peor imposible
Actualidad: Euskobarómetro noviembre
2000: Rearme social
Euskadi: Colectivo Víctimas del terrorismo: «El
problema de Euskadi es un problema de fascismo» . El
sirimiri que no cesa .
Selección de prensa: Alocución de
Estrasburgo Fernando Savater . Savater
Francisco Umbral .
Análisis: PP-PSOE: Fidelidad a dos amos
Otros: Tireless go home . Vacas
locas, la moral del negocio . Movilización contra
el portaviones nuclear George Washington . Cinco
muertes por la legionella en Alcoy: Asesinato silencioso . Cumbre Europea
en Niza: Las consecuencias
para los españoles. Una cadena de oro
Campaña: Construyamos Plataformas por la
libertad en Euskadi . La lucha contra el fascismo
en Euskadi: Dificultades y recursos . ¿Por dónde
empezar? Tú también puedes hacerlo
Reportaje histórico: España en el siglo XIX: La
gestación del nuevo orden capitalista
INTERNACIONAL
Editorial: Alemania da el golpe
Análisis: USA: El Tribunal supremo da la presidencia a Bush:
Golpe contra el régimen . Selección
de prensa: Una casa dividida Norman Birnbaum
Cumbre de la UE en niza: El eje Berlín-Berlín
. De la «grandeur» a la «östpolitik»
Hispanos: México: Tan cerca y tan lejos
de Washington . Caso Pinochet: La bestia se resiste
CULTURA
Lorca, el enigma sin fin (y XII): El último
secreto de la vida
Entrevista: Gonzalo Suárez . Remando
al viento
Francisco Umbral recibe el Premio Cervantes: El
caudal del esperpento . Textos de Umbral: Lorca,
poeta maldito: El duende . Pasionaria
El pacto PP-PSOE no es suficiente:
¡Construyamos Plataformas
por la defensa de la libertad en Euskadi!
El pacto contra el terrorismo y por la defensa de las libertades
en Euskadi firmado por PP y PSOE es un paso en la dirección correcta.
Pero insuficiente. La lucha contra el fascismo y por la libertad en Euskadi
es demasiado importante como para dejarla en sus manos.
Como afirmó Fernando Savater en su reciente discurso de recogida
del Premio Sajarov a los Derechos Humanos concedido por el Parlamento europeo
a la plataforma ¡Basta ya!: «Hemos salido a la calle y hemos
alzado nuestras voces porque estamos convencidos de que, cuando la democracia
está en peligro, los ciudadanos no pueden refugiarse en su anonimato
y esperar mansamente a que todo se resuelva en las altas esferas del poder
político».
Y no podemos esperarlo porque al avance del fascismo en el País
Vasco y la intensificación de las constantes amenazas a la vida
y la libertad de sus ciudadanos sólo le puede hacer frente y derrotarlo
la unidad, la movilización y la organización popular. La
experiencia histórica de todos los pueblos, y del nuestro muy en
particular, nos enseña que con el fascismo no se acaba desde «las
altas esferas», sino desde la calle. No hay posibilidad de convencerlo
para que rectifique, se lucha para derrotarlo.
La firma del pacto ha dividido a las fuerzas políticas. Ya se han sumado a él los sindicatos mayoritarios, CC OO y UGT, así como distintos partidos parlamentarios, Coalición Canaria, Partido Andalucista y Unidad Alavesa. Sin embargo, las fuerzas nacionalistas (CiU, BNG, ChA) e IU se oponen mientras no se modifique el preámbulo que exige a PNV y EA romper el Pacto de Lizarra como condición previa para cualquier tipo de diálogo. Pujol ha manifestado que «no quiere dejar solo al PNV». IU ha apostado poco menos que por «ser los defensores del PNV». Y, mientras tanto, los diputados del BNG se retiraban del Parlamento Europeo cuando Savater recogía el premio. ¿Qué pretenden estas fuerzas? ¿Es que la defensa de la libertad, y con ella la de los intereses de las nacionalidades, pasa por cerrar filas con la reaccionaria línea impuesta por Arzallus al nacionalismo vasco y que conduce a Euskadi a vivir bajo el terror fascista? ¿Es que la defensa de los intereses del pueblo trabajador vasco se puede conciliar con las incendiarias proclamas y delirios racistas de Arzallus? ¿A qué ese empeño entonces de no excluirlo? ¿Por qué echarle un balón de oxígeno en lugar de aislarlo, denunciarlo y enfrentarse a él?
Al mantener esta posición, las fuerzas nacionalistas e IU cometen un gravísimo e imperdonable error. En unos casos por puro oportunismo sin principios, en otros por un errático y delicuescente análisis de la realidad. En cualquier caso, sus fuerzas políticas pagarán las consecuencias de alejarse y enfrentarse a lo que hoy representa, no sólo los intereses, sino también los deseos de la inmensa mayoría del pueblo de las nacionalidades de España: hacer frente al fascismo en Euskadi, defender la libertad de los vascos, y aislar y combatir a los principales responsables de esta situación, a la cabeza de los cuales se encuentra Arzallus.
Defender la libertad hoy en Euskadi es enfrentarse decidida y consecuentemente al fascismo que pretende imponer el proyecto de una Euskal Herria atenazada por el miedo y que excluya a la mitad de sus ciudadanos. Proyecto que necesita de la fuerza y el fascismo para someter a la inmensa mayoría de los vascos que no están de acuerdo con él. Y esta es una tarea que requiere del esfuerzo de todos. La libertad de los vascos es la libertad de todos nosotros. Los ataques a la libertad en Euskadi son un ataque a la libertad de todo el pueblo de las nacionalidades de España. A nosotros nos corresponde defenderla organizando en cada rincón de nuestro país, en cada ciudad, en cada pueblo, en cada barrio, en cada centro de trabajo o de estudio Plataformas ciudadanas por la libertad en Euskadi. Plataformas que unan al 99% de la población que está contra el fascismo y por la defensa de la libertad en Euskadi. Plataformas que agrupen, de lo social a lo político y de la derecha a la izquierda, a todas las entidades cívicas, sociales, culturales, recreativas, sindicales, políticas,... de cada lugar y que sean capaces de llegar y movilizar a todos los sectores sociales en apoyo a la lucha por la libertad de nuestros compatriotas vascos. Plataformas que se conviertan en la punta de lanza en combatir y acabar con el fascismo en Euskadi. Plataformas que, en esa lucha, tomen en sus manos la tarea de desarrollar y fortalecer los históricos lazos de unidad en la pluralidad, de apoyo fraternal y solidaridad entre el pueblo de las distintas nacionalidades de España.
¡El fascismo
no pasará!
¡Construyamos Plataformas ciudadanas por la libertad en Euskadi!
«El Tireless pudo causar un desastre nuclear de proporciones equiparables a Chernobyl». Esta rotunda afirmación pertenece a un informe de la Marina británica. Grupos ecologistas han denunciado que el submarino permanece en actividad, y que «no ofrece garantías de que parte del contenido nuclear no se derrame en la bahía».
No es un supuesto teórico, hay demasiadas pruebas de que el submarino británico supone hoy un peligro tangible para los trescientos mil habitantes del Campo de Gibraltar. Cádiz mira a la izquierda y se encuentra la base de Rota, alojamiento de armamento nuclear americano y en proceso de ampliación; mira a la derecha y observa un submarino nuclear amarrado en la última colonia de Europa.
Aznar presume de haber aumentado el peso de España en el mundo, pero su vergonzante actuación frente a Londres sitúa las cosas en su lugar: una decadente potencia como Inglaterra se puede permitir tratar a España como taller de reparaciones nuclear... Mientras Aznar «confía» en las explicaciones británicas y juega a una macabra ruleta nuclear que se descargará sobre los gibraltareños. En un supremo acto de fuerza, Aznar afirma que sería «deseable» el traslado del Tireless al Reino Unido, cuando hasta la Royal Navy ha informado de que es factible y supondría un bajo riesgo. Para rematar la firmeza Piqué exclama que pedirán formalmente el traslado si la reparación no ha sido efectuada... ¡en marzo!.
En un asunto tan grave como la presencia de una amenaza a la seguridad de toda una comarca, las autoridades españolas tienen un margen de decisión nulo. La sumisión practicada por el gobierno nos coloca una pistola en la cabeza a todos. Cádiz posee ya el mayor índice peninsular de cáncer, ¿quién responderá de las secuelas que deje la dependencia que nos convierte en una especie de basurero nuclear? La exigencia de la marcha del Tireless, que ya ha levantado importantes movilizaciones en la comarca gaditana, debe ser apoyada y extendida a toda España.
Gibraltar no es el único puerto donde habitualmente recalan embarcaciones
nucleares.
Por dignidad nacional y porque mientras no se corten las amarras que atan
nuestra seguridad a las grandes potencias habrán inevitablemente
más Tireless.
«No os preocupéis que los números van a dar para ese gobierno», declaró Arzallus en la última asamblea nacional de su partido, refiriéndose al acuerdo alcanzado, al parecer, entre PNV e IU para formar gobierno si los resultados, como pronostican las encuestas, otorgan 32 diputados a PNV-EA-IU frente a los 31 de PP-PSOE. Según informó Arzallus en la misma asamblea, información no desmentida por Izquierda Unida, Javier Madrazo mantiene una «disposición óptima» y sólo pide «algunas concesiones de contenido social».
¿Qué contenido social puede ofrecer Arzallus a los trabajadores en general y a los votantes de Izquierda Unida en particular? ¿Quizás créditos a bajo interés en la compra de viviendas sociales para ayudar a que los inmigrantes («alemanes en Mallorca») se sientan menos excluidos al ser tratados como extranjeros en su propia tierra? ¿Mayor financiación a las escuelas públicas para que los hijos de los maketos sufran con mejores medios y más facilidades en labor de extirparles la memoria, amputarles las raíces y educarlos en escupir a sus padres? ¿Tal vez una sustanciosa subida del salario social para que una parte de los trabajadores acepten relativamente satisfechos «el silencio de los maketos» al que la limpieza étnico-ideológica diseñada por Arzallus pretende condenarles?
De consumarse la entrada de IU en un gobierno de estas características, el calificativo de «monaguillo de Arzallus» con el que hoy se conoce a Madrazo entre amplios círculos de la intelectualidad progresista vasca e históricos dirigentes del movimiento obrero y del PC de Euskadi, se quedaría corto. Pues aunque de un lado las sotanas nunca han sido del todo extrañas a la trayectoria histórica de Arzallus y su línea fascista y racista, del otro, la tradición histórica de las siglas y el ropaje de izquierdas que reivindica Madrazo quedarían convertidos en unos mezquinos harapos incapaces de tapar tan sangrante impostura.
Euskobarómetro noviembre
2000:
Rearme social
Desciende el miedo a participar en política
Según el último Euskobarómetro elaborado en el mes de noviembre por la Lehendakitza, el miedo a participar en política ha dejado de ser una sensación mayoritaria en Euskal Herria, llegando al nivel más bajo desde que se empezaron a realizar estos estudios sociológicos en 1995.
Lo más significativo, y a primera vista más sorprendente,
es que ha sido en los últimos seis meses, precisamente cuando ETA
ha recrudecido sus atentados y la «kale borroka» ha alcanzado
sus niveles más altos, cuando el miedo ha descendido en casi un
tercio, pasando del máximo al mínimo alcanzado: entre los
nacionalistas el 28% declara tener mucho miedo (30% respecto a la
última consulta) frente al 67% que declara tener poco (+26%), y
entre los no nacionalistas es un 49% los que dicen tener mucho (31%)
frente al 47% que declara poco (+28%).
Pero esto no se debe a ningún «conformismo social» ni
a ningún «efecto conductista de adaptación al medio»,
sino a un considerable rearme social frente al terrorismo etarra y frente
a las actuaciones fascistas que, de manera cruzada y a veces muy intensa,
tiene que soportar la sociedad vasca.
Actitud de los vascos ante ETA
Como los porcentajes se prestan a numerosas interpretaciones y en cuestiones sociopolíticas todos intentan llevar el agua a su molino, para concluir que existe una mayor fortaleza social hay que leer los números anteriores en relación al resto de datos que aparecen en el estudio:
Mientras que el miedo está en el nivel más bajo, el rechazo
frontal y sin matices alcanza la cota más alta habiéndose
incrementado en este tiempo en un 14% y a la vez se ha reducido a la mitad
la cifra de quienes sostienen que la violencia estaba antes justificada
y ahora no (11%) y quienes dicen compartir los fines pero no los medios
de ETA (13%).
Junto a que disminuye el miedo está el que la opinión mayoritaria,
3 de cada 4 vascos, es que la violencia en el último año
ha empeorado y son 9 de cada 10 los que piensan que la «kale borroka»
se ha convertido en un problema muy grave, opinión que abarca hasta
dos tercios del electorado de EH. Y al mismo tiempo, el 71% de los ciudadanos
dice que «falta energía y eficacia» en el gobierno vasco
para atajar los disturbios callejeros; un 55% de los abertzales y un 83%
de los que no se consideran.
La mayoría de los vascos valora positivas las movilizaciones
Valorando el conjunto de datos expresados, lo que se refleja es una mayor toma de conciencia sobre el problema, su naturaleza y sus consecuencias, y una decisión cada vez más firme y serena de enfrentarse a él y actuar para resolverlo.
Este cambio esperanzador se debe indudablemente a la labor desarrollada por todas las organizaciones y todas las personas que a uno u otro nivel han roto el silencio y la pasividad para salir en defensa de las libertades: a los miles, y ya hoy, millones, de manifestantes que han salido a la calle contra los crímenes y la amenaza terrorista; a todas las víctimas que sobreponiéndose a su situación personal han persistido en su lucha contra ETA en condiciones muy adversas. Y particularmente a esos luchadores antifascistas que de manera desinteresada han denunciado la situación exigiendo libertad, no sólo hipotecando su tranquilidad sino exponiendo diariamente su vida.
Libertad para hablar de política:
Siete de cada diez vascos
no se sienten libres para hablar de política
Pese a que el Euskobarómetro apunta una evolución favorable debido sin duda a la enérgica respuesta de las movilizaciones ciudadanas por romper el miedo, este es uno de los datos que más dice acerca del fascismo social que atenaza la libre opinión de los vascos.
Si las movilizaciones de los últimos meses han contribuido a cambiar la tendencia es porque el único camino para hacer retroceder el miedo que provoca el fascismo es el de la organización y movilización ciudadana.
Unidad popular para
vencer al fascismo.
Impulsemos Plataformas Ciudadanas por la Libertad en Euskadi
Igone Bilbao
Colectivo Víctimas del terrorismo
«El problema de Euskadi
es un problema de fascismo»
El pasado 16 de diciembre tuvo lugar en el Ateneo Madrid XXI una emotiva y apasionada tertulia con dos representantes donostiarras del Colectivo Víctimas del Terrorismo (Covite). A lo largo de casi tres horas, María Teresa Díaz Bada, presidenta del colectivo, y Raul González Zorrilla, jefe de prensa de Covite, plantearon su visión de cual es la situación del País Vasco; tanto de las victimas del terrorismo en particular como de la sociedad vasca en general. Expusieron su convicción de que es necesario plantar cara al fascismo que pretende imponer a los vascos, mediante el sometimiento por el terror fascista y el miedo, su ideario «totalitario, xenófobo y excluyente».
Denunciaron la actuación, tanto del gobierno como de la Iglesia vasca, hacia las víctimas del terrorismo, que al dolor por la pérdida de un ser querido tienen que añadir el aislamiento y la falta de apoyo por parte de las instituciones. A lo que, además, se suma el constante y cruel acoso de la «kale borroka» y el clima de miedo intangible y perversión moral de una parte de la sociedad que provoca el silencio de unos y la culpabilización de la víctima («algo habrán hecho») en otros.
El Colectivo Víctimas del Terrorismo forma, junto con el Foro de Ermua, el Movimiento contra la Intolerancia y el Foro El Salvador, la plataforma ¡BASTA YA!, impulsora de la mayor manifestación contra el fascismo en Euskadi celebrada nunca en San Sebastián el pasado mes de septiembre y que estos días ha recibido, muy justamente, el Premio Sajarov de los Derechos Humanos concedido por el Parlamento europeo.
¿Qué es Víctimas del Terrorismo?
El colectivo Víctimas del Terrorismo nació en noviembre de 1998. Su objetivo al fundarse fue el de constituir un punto de referencia inexcusable en cualquier proceso de pacificación en Euskadi. Es independiente y, como ellos mismos afirman, «sólo se representan a sí mismos». Además de defender los derechos materiales y éticos de las víctimas tiene entre sus objetivos la defensa de los principios democráticos, el respeto a la legalidad democrática vigente y la consecución de un clima social en el que todos los ciudadanos puedan ejercer sus derechos sin coacciones, sin amenazas y en libertad.
Dentro de ese marco, el Colectivo Víctimas del Terrorismo considera imprescindible como paso indispensable para la paz, que los criminales reconozcan sus delitos, el daño causado a millares de personas y que reconozcan también el dolor infringido a la sociedad vasca en particular. Considera que nunca habrá paz sin justicia previa, sin investigar a fondo todas las atrocidades que se han cometido contra ciudadanos siempre inocentes por parte del terrorismo fascista.
Víctimas del terrorismo es un colectivo plural, que cuenta aproximadamente con 400 asociados, principalmente víctimas de ETA, pero también de los GAL, la Triple A, el Batallón Vasco-Español, los Comandos Autónomos Anticapitalistas y afectados por la violencia callejera. «Estos grupos han sembrado el sufrimiento y el terror entre nosotros, dice la presidenta María Teresa Díaz, nuestra postura en este sentido es clara: no necesitamos salvadores de ningún tipo. Estamos por la defensa de la vida como derecho humano prioritario y fundamental, rechazamos la violencia terrorista y la contraterrorista que durante un tiempo existió».
¿Olvido o justicia?
«¿Cómo es posible que alguien hable de olvido? ¿Cómo vamos a olvidar las víctimas que un día tuvimos un padre, un marido, un hermano, un hijo que fue asesinado? Nosotros creemos lo contrario. Que el recuerdo permanente de lo sucedido estos años, y que todavía hoy sucede, tiene que erigirse como núcleo central de una sociedad que pretenda, como la nuestra, vivir en paz. La memoria de lo sucedido no es algo que impida cerrar viejas heridas. Al contrario la memoria es la única herramienta de que dispone la sociedad para vertebrarse alejándose de las atrocidades y para cerrar heridas personales y colectivas que nunca debieron haberse producido. Nada se puede reconstruir desde un punto de vista ético si se pretende correr un tupido velo sobre todas las infamias cometidas. Es por ello que es necesario restituir el pasado para poder construir con firmeza el futuro.
A este respecto, en el País Vasco ha predominado una visión falsa de la historia. Hay personas que hablan de conflictos políticos, como si no los hubiera en todas las sociedades. Claro que hay conflictos políticos, pero el medio de resolverlos es a través de las urnas. Argumentar que hay un conflicto político por el que el terrorismo pervive es tanto como disculpar los asesinatos que se cometen. Hablar de peajes que tenemos que pagar en aras de la construcción de una presunta nación fantasmal de unos pocos, no de todos los vascos. No ha habido ni hay en nuestra tierra un conflicto entre dos partes enfrentadas. Pues decir esto es lo mismo que dar la misma legitimidad a los asesinos que a las instituciones que todos los vascos elegimos democráticamente. No es cierto que los verdugos tengan los mismos derechos que sus víctimas, o que sean ellos también víctimas de la violencia. Es una profunda perversión ética, moral y política decir, como hemos oído tantas veces en el Parlamento Vasco, que hay el mismo dolor y sufrimiento por ambas partes. No es lo mismo ser penado por la justicia que ser una víctima de la injusticia. Los asesinados son víctimas de una injusticia atroz, los asesinos son víctimas de su propia acción terrorista, que además les vuelve culpables porque podía haber sido pacífica».
El papel de la Iglesia vasca
«La Iglesia vasca, apoyo a las víctimas del terrorismo, ninguno. La Iglesia vasca es nacionalista, pero además nacionalista radical, no sé muy bien por qué, pero me puedo fijar en otros ejemplos. Todos sabemos lo que hizo el Vaticano durante el nazismo, sabemos qué posiciones tomó la Iglesia española durante el alzamiento franquista, y nos damos de bruces con la posición que la Iglesia vasca toma ante el fascismo vasco: la misma. Ponerse siempre al lado del poder, del poder dominante que en este caso es el poder nacionalista que cuenta con su ejército a la espalda que es ETA».
«Tampoco estamos de acuerdo con esas peticiones que se hacen a veces por parte de la Iglesia vasca del perdón, de que tenemos que perdonar. Consideramos que cualquier petición de perdón tiene que traer aparejadas dos cosas: la petición por parte del asesino del perdón, y eso depende de cada persona el concederlo o no. Y además el perdón de la víctima no exime del cumplimiento de la pena. Nos duele muchísimo que se pida siempre a las víctimas perdonar y que nunca se preocupen los políticos y los eclesiásticos de Euskadi de exigir a los asesinos que pidan públicamente perdón y reconozcan el daño que han hecho».
¿Qué diálogo?
«Consideramos que no es posible hablar de paz y estar dialogando con quienes no solamente no quieren la paz sino que jalean a los asesinos y sus cómplices. Nos parece absurdo hablar de paz y reconciliación con quienes quieren imponer por la fuerza un ideario excluyente y xenófobo. Nos negamos a leyes de punto final y mucho menos a intentos de manipulación por parte de políticos que queriendo acallar nuestras reivindicaciones nos han acusado de partidistas negándonos incluso nuestro derecho a opinar públicamente».
Estamos hartos de oír al señor Urcullu, que es el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco, de que hay violencia por ambas partes. Y le hemos contestado, y por eso no nos puede ni ver, que aquí la violencia la sufre sólo una parte de la sociedad. Porque, claro, a los que matan, a los que agreden, a los que extorsionan son siempre los mismos, los que no están de acuerdo con el ideario nacionalista: independentismo, construcción nacional, ámbito vasco de decisión, etc. Entonces con respecto al diálogo, nosotros claro que creemos que tiene que haber un diálogo entre todas las fuerzas políticas pero para ver cómo, dónde y cuándo se acaba con ETA. Pero al PNV y al gobierno vasco le cuesta mucho eso porque han pactado con ellos y su gobierno se asienta en un pacto con ellos».
El fascismo cotidiano
«Nosotros siempre hemos dicho que el problema de Euskadi es un problema de fascismo. Vivimos en el País Vasco un estado de excepción impuesto por ETA y todos sus cómplices. No es normal que vayas a la pescadería y que te digan que no hagas nigún comentario cuando matan a alguien porque una de las personas que están atendiendo es de Herri Batasuna y no quieren líos. Esto es lo cotidiano. O, no hace ni dos días, estás en el bar y ves entrar a dos concejales del PNV tranquilamente. Y a continuación entra un concejal del PSOE acompañado de 5 guardaespaldas».
«Para nosotros es muy importante que se sepa que lo que hay es un claro ejemplo de fascismo, lo mismo que podía ocurrir en la Alemania nazi cuando empezaban. Porque vivimos en una situación que no se puede aguantar. Ver pintadas al salir de tu casa que digan: «Paz sí, pero antes acabar con todos ellos». O que estés en una concentración silenciosa contra ETA y que vengan a tomarte fotografías descaradamente de tu cara. Es que en el casco viejo de San Sebastián entras en un bar cualquiera después de venir de la concentración y te pueden partir la cara porque te han visto. O lo que pasó hace poco en una librería. Quemaron una librería equivocada, la que tenían que quemar era justo la de enfrente, porque decían que habían visto a los libreros ir a la manifestación. Pero lo mejor fue la disculpa de los dueños de la librería quemada equivocadamente, que dijeron que cómo les habían hecho eso si ellos no habían ido a la manifestación. Es Chicago años 20 o la Alemania nazi. Tú tienes que pagar tu impuesto a veces en metálico, a veces callándote o a veces disculpándote: oye, que yo no era ese, yo no he estado en la manifestación. Y esto en las ciudades. Si te vas a los pueblos apaga y vámonos».
«Para que se vea hasta dónde llega la crueldad y la barbaridad y hasta dónde llega el miedo. Hay un alcalde socialista de un pueblo de Gipúzcoa, no importa el nombre, que pasea todo el día con dos guardaespaldas. Y en una de las últimas cenas que tuvo con su cuadrilla, sus amigos de toda la vida, con los que toman copas, se organizan cenas, etc., le dijeron claramente que ésa iba a ser la última cena que hacían con él. Que le querían mucho, que tenían en mucho aprecio su amistad, pero que ellos tienen que vivir, tienen a sus hijos y entonces tienen mucho miedo de lo que les pueda pasar por cenar, por pasear, por ser amigos de un alcalde socialista. Algo tremendo. Y es un ejemplo del estado de excepción que allí se vive. Este es el fascismo cotidiano que cala lentamente. El miedo es algo terrible y en Euskadi hay mucho miedo».
«Nosotros recibimos en nuestra página web mensajes con asiduidad. El último que hemos recibido es de Jarrai que dice: «Que os maten a todos, hijos de puta. Viva ETA militar». Otros que dicen «Seguid así, seguid así, hay tumbas para todos». Esto es lo habitual. Nosotros vamos a cambiar de local en Donosti, y no encontramos a nadie que nos alquile una oficina. En cuanto decimos que somos el Colectivo de Víctimas del Terrorismo nos dicen que no, porque «no se quieren meter en política». Fijaros hasta qué punto ha calado en la sociedad vasca ese poso de disculpa de los asesinos, de connivencia. Durante muchos años ha pasado que cuando se asesinaba a alguien se pensaba: «algo habrá hecho», «será un chivato», «será un guardia civil», «bueno, pues será que se lo merecía».
Y encima tu tienes que pasear por San Sebastián diciendo que no me reconozcan no sea que me peguen como al compañero vuestro en la manifestación, o a la mujer que dieron un puñetazo por comprar vuestro periódico, que por cierto es hermana de una miembro del colectivo, o sea, ella también es víctima del terrorismo. Esta es la primera vez que se les hace frente en la calle. Esto es muy importante. Sobre todo para que la gente tome conciencia de que son un grupo fascista, no una banda de revolucionarios o libertadores. Es un grupo fascista. Por eso tomar la calle en el País Vasco es importantísimo».
Movilizarse y organizarse contra el fascismo
«En Euskadi es necesaria la movilización porque todavía
hay mucha gente con miedo y que disculpa a los asesinos.
Todavía la gente no se da cuenta de que esto es una lucha contra
una banda fascista, terrorista, que quiere imponer un ideario totalitario,
xenófobo y excluyente. Y todavía hay gente en el País
Vasco que los disculpa. «Bueno es que buscan la independencia de
Euskadi y la libertad», porque Otegui y su gente hablan de democracia,
de paz. Claro, la paz del tiro en la nuca y la democracia de los que tienen
el Rh negativo y todo eso. Hay que salir, que nosotros tomemos la calle
les fastidia muchísimo. En la última manifestación
que hubo, que estuvisteis vosotros y gente de vuestro partido, yo me emocioné
en el momento que cantábamos «qué barbaridad, qué
barbaridad, otra vez gritando el ¡no pasarán!». Pues
allí estábamos toda la gente de San Sebastián disfrutando.
Porque que oigan eso los terroristas y sus amigos, que durante años
han reivindicado la libertad y la democracia, los derechos humanos, etc.,
les toca».
«Tenemos que salir a la calle, recordarles permanentemente a esa parte de la sociedad que todavía calla, bien por miedo, bien porque «hombre, son nuestros hijos», «compartimos los mismos fines aunque no los medios». En la concentración pacifista de San Sebastián, la Ertzaintza nos levantaba del suelo para que pasase la manifestación de EH que teníamos enfrente gritándonos lindezas, «Os vamos a matar» o, desde un balcón, «ya te he conocido, ya sé quien eres, prepárate». Fue una concentración ciudadana que la gente dijo: no nos movemos, de aquí no nos mueve nadie. Cantamos el «No nos moverán», que recordaba a la lucha contra Franco. Porque ya está bien de tanta impunidad, de ceder siempre para no provocar, vamos a hacerles frente de una vez por todas».
«Construir plataformas por la libertad en Euskadi en toda España me parece muy bien. Pero lo verdaderamente importante sería que vinierais vosotros a montarlas en el País Vasco. Porque con vosotros la gente de HB no se atrevería, como hacen con nosotros, a llamaros reaccionarios, fascistas y todo eso. Y además estoy segura que a mucha gente de HB le tocaría, al menos les haría pensar, que una organización como la vuestra estuviera montando estas Plataformas. Con nosotros, desde luego, si la organizáis en San Sebastián, podéis contar completamente».
Nacionalismo y nacionalistas
«Hay nacionalistas que no comparten las ideas del Lehendakari, del pacto de Estella. El PNV y EA mantienen una estrategia perversa de pacto con ETA y HB. Yo no dudo que entre los nacionalistas hubiera muchos con buena voluntad que pensaban que así podrían acabar con la violencia, pero también estoy seguro que hubo otros dirigentes nacionalistas que lo hicieron perfectamente conscientes de la perversión de sus pactos. Y es muy difícil que se vuelvan atrás, sobre todo si no hay un cambio político en sus órganos de dirección, como por ejemplo Arzallus y Eguibar en el PNV, que durante 30 años han estado manejando el cotarro nacionalista. Por eso es tan importante que el PNV pierda el gobierno y esa pérdida del poder haga que salgan a la luz las corrientes críticas y las voces discrepantes que son muchas».
«No todo el nacionalismo vasco es proetarra, pero Ibarretxe se
apoya en ETA para gobernar y tiene un pacto con los que apoyan a ETA. No
se trata de formar un frente antinacionalista. A mi me parece muy bien
que cada uno tenga las ideas que quiera, pero siempre dentro del marco
del respeto a los derechos humanos y a la democracia. Lo que no se puede
es estar pactando con el que dice que mañana voy a matar a este
por que opina diferente que yo. Esta es una de las confusiones que más
daño está haciendo. Ninguna organización que lucha
por la paz y la libertad en Euskadi está en contra del nacionalismo
o los nacionalistas. Esto lo hemos dicho y lo diremos allí donde
estemos. Nosotros contra lo que estamos es contra el nacionalismo fascista.
Nunca iremos contra el nacionalismo que está por el federalismo,
por la independencia o por la libertad de Tanganika. Nos da lo mismo. Lo
que reclamamos es que lo pidan civilizadamente. Lo que no aceptamos es
que se dialogue o se pacte con quienes están matando o quienes apoyan
a que se mate.
Arzallus y compañía tienen una grandísima responsabilidad
moral en todo lo que ocurre. Y durante años han estado incubando
el huevo de la serpiente. Y siempre ha contado con que gracias a ETA conseguiría
determinados resultados políticos, de independencia, etc. Y en lugar
de atenerse a lo que tenemos todos que es el voto, ellos siempre tienen
detrás las pistolas. Y además lo ha dicho muchas veces: «yo
le tengo más miedo a España que a ETA». No sé
si lo dijo Arzallus o Eguibar, pero es lo mismo».
A. Lozano
Alocución de Estrasburgo
Fernando Savater
(Extractos del discurso leído por Fernando Savater al recoger, en nombre de la Plataforma ¡Basta ya! el Premio de Derechos Humanos y Libertad de Expresión que concede el Parlamento Europeo)
(...) Hemos salido a la calle y hemos alzado nuestras voces porque estamos convencidos de que, cuando la democracia está en peligro, los ciudadanos no pueden refugiarse en su anonimato y esperar mansamente a que todo se resuelva en las esferas del poder político.
(...) Sin duda los vascos padecieron importantes violaciones de su libertad política y cultural durante la dictadura de Franco, como el resto de los ciudadanos españoles. Pero a partir de la instauración de la democracia se hizo un extraordinario esfuerzo de reconciliación.
(...) Hoy en el País Vasco no hay seguridad ni libertad de expresión o asociación política para gran parte de los ciudadanos. (...) Y no sólo se trata de asesinatos: se han quemado numerosos establecimientos, viviendas y vehículos, se extorsiona cotidianamente a los comerciantes o profesionales, se hostiga y amenaza de mil maneras a quienes son considerados «españolistas», es decir, a quienes se atreven a manifestarse públicamente a favor del Estado de derecho constitucionalmente vigente. Mucha gente se ve obligada a marcharse para evitar males mayores o porque no soporta la presión del ambiente de intimidación. Otros muchos deben resignarse a vivir acompañados de escoltas policiales. Reina el miedo, un miedo palpable en la vida cotidiana que hace hablar en voz baja o disimular lo que se piensa, como en los peores momentos de la dictadura franquista.
Nosotros, los miembros de la iniciativa ¡Basta ya!, sabemos que
ETA es sin duda la principal culpable de estos males pero también
estamos convencidos de que ETA no es un fenómeno aislado y que su
perpetuación se debe a un clima político del cual son en
parte responsables las autoridades nacionalistas que gobiernan el país
desde hace más de veinte años. Los etarras no son extraterrestres
llegados de otro planeta para hacer el mal sino jóvenes educados
en el fanatismo étnico, en el odio a más de la mitad de sus
conciudadanos y a todo lo considerado «español», jóvenes
a quienes se ha imbuido una historia distorsionada y una antropología
demencial que les hace creerse víctimas y les convierten así
en verdugos. Naturalmente aceptamos que los nacionalistas puedan proponer
por vías pacíficas la creación de un nuevo Estado
independiente que nunca antes existió, pero rechazamos que ese proyecto
político de un determinado partido se presente como el derecho inalienable
de todo un pueblo, convirtiéndose así de modo indirecto en
justificación de los violentos.
Tampoco parece prudente la permanente búsqueda en el pasado histórico
y aún prehistórico de agravios que justifiquen la ruptura
de las comunidades democráticas actuales o pretendan demostrar la
incompatibilidad de quienes de hecho ya viven juntos desde hace siglos.
(...)
Savater
Francisco Umbral
(...) Pero he aquí que el hombre del mirar sesgado y la risa
fácil dentro de una barba que la insistencia ha hecho blanca, es
hoy el único intelectual de España que se enfrenta fácticamente
al terrorismo, y por supuesto, el único que denuncia por el mundo
el drama y colisión de su país, el País Vasco.
Tal que hoy Savater denuncia ante Europa que el Gobierno vasco es responsable
de la perpetuación de ETA. El filósofo se hizo carne y habita
entre nosotros, pero en vanguardia. Savater acusa al Gobierno vasco y al
PNV de la situación que atraviesa el país, y asegura que
los nacionalistas son en parte culpables de a secularización del
terrorismo.
(...) Pero otras veces lo hemos visto en la calle, rehén del
pueblo levantado y mucho, moviendo pancartas y palabras, resumiendo trasparentes
verdades de filósofo en un eslogan de mitin, y esto es lo que más
admiro de él. El eslogan de un intelectual como Savater tiene la
meridianidad del pensamiento, la urgencia de la calle y la sangre del peligro
que corre ya, siempre, nuestro joven y rejuvenecido pensador, el hombre
más brillante y urgente de su generación, por cuya primera
tesis de carrera tuve el privilegio de escribir, contra la censura, cuando
entonces. Le creyeron un posmoderno de todos los hedonismos, le archivaron
deprisa como un malogrado por el triunfo, pero aquí está,
presentísimo, ese vasco breve y fornido, vivo y veloz, irónico
siempre, dando la batalla más actual y significativa del fin del
milenio, y no por vasco ni por intelectual sino como ángel feo y
fiero de la paz, la libertad y «el trigo en las fronteras»,
como dijo el poeta.
Savater, más y mejor que cualquier político, está
metiendo el drama vasco en el corazón frío de la UE. Después
de Zola, Fernando Savater acusa.
El Mundo 15 de diciembre de 2000
Cuando Fernando Savater recogió el premio Sajarov y pronunció su discurso sobre la situación de fascismo en Euskal Herria, los representantes del PNV y EA salieron impulsados por un resorte; se sintieron aludidos, y efectivamente, lo están. Hay también otros vascos que creen que estas declaraciones fueron una exageración que desprestigia la imagen de esta tierra en todo el mundo. ¿Cuál es la realidad: el fascismo o la hipérbole de unos desafortunados hechos aislados?
Para mucha gente, llevar escolta se ha convertido en una costumbre en estos últimos meses: «una profesora universitaria, con un cargo intermedio en el PSOE, contaba cómo le fastidia tener que dar clase con sus guardaespaldas presentes, y afirmaba saber que el comando de información de ETA se encontraba entre sus alumnos». Otros profesores como ella se quejan de la falta de respaldo del resto de profesores y alumnos.
«En una comida en la que asistían miembros de las organizaciones cívicas más activas contra ETA, un organizador del acto se quejaba de que el número de comidas cobradas era casi un tercio inferior al de comidas servidas. Al momento alguien le explicó: «seguro que has contado también a los escoltas, suele pasar hasta que te acostumbras». En los últimos meses los objetivos de ETA se han ampliado de tal modo que puedes encontrar gente con protección en los lugres más comunes: una empresa, un juzgado, un periódico... y eso sin contar a quienes han renunciado a ella. ¿Puede cualquiera de ellos ser considerado un hecho aislado dentro de un contexto de normalidad?
Pero eso es sólo la punta del iceberg. Son muchos más quienes sufren el acoso permanente del entorno organizado de ETA: algunos ven desaparecer su negocio; otros, quemado su coche o su casa; otros son insultados o amenazados en pintadas o en concentraciones frente a sus domicilio. Todo ello pública e impunemente. Quienes no se enfrentan se manchan, y son muchos los que aceptan, para una pacífica convivencia, ciertos hábitos de sumisión.
«En el casco viejo empezaron a aparecer pintadas contra un pequeño comerciante, dueño de un próspero almacén. No había acusaciones, sólo advertencias. Al cabo de algunos meses cerró su tienda. Al preguntarle, desconociendo lo anterior, a otro comerciante de la zona, contestó: «al parecer era un confidente, eso es lo que dicen por ahí». Dos calles más allá una mujer abre un video club y, pese a confesar haberse sentido insultada y marginada por su entorno cuando se casó con un hombre de distintas tendencias políticas, pensaba antes de inaugurar consultar con algunos colectivos si les parecía «adecuado» incluir películas pornográficas en su establecimiento. Todavía hoy, ante cualquier «movimiento político» va a consultar si es conveniente abrir ese día la persiana. Y fue una de las que comentó que al anterior comerciante «le habían encontrado algo sucio».
¿Puede cualquiera de estos hechos ser tomado como un hecho puntual en una situación de normalidad? En lo más profundo del iceberg hay cuestiones que perfectamente podrían haber sido ideadas por la vieja psicología criminal del Kremlin, como son algunos chistes que circulaban hasta hace poco sobre algunas e las víctimas de ETA, y que no reproduzco por decencia. Pese a ser repugnantes se contaban con absoluta normalidad entre gene también normal y considerada progresista, sin que nadie cuestionara jamás su naturaleza.
Historias como ésta son las que durante años se han vivido, y hoy se viven en grandes y pequeñas ciudades, en pueblos de EuskalHerria, y siempre con un denominador común: los climas de opinión generados han sido siempre para el escarnio de las víctimas. Eso no lo ha conseguido sólo ETA con el tiro en la nuca. Ha hecho falta centros de difusión activa, contar con la complicidad del indiferente y el silencio del que tiene miedo. Así, sin grandes sobresaltos, con una terrible cotidianeidad, se ha ido instalando esa podredumbre que provoca el fascismo. Como el sirimiri que apenas moja, cuando te has dado cuenta te ha calado hasta los huesos.. Y ha sido precisamente quienes se han enfrentado a él los que han transformado ante nuestros ojos la engañosa normalidad en lúcida descomposición.
Igone Bilbao
PP-PSOE:
Fidelidad a dos amos
«¿Cómo es posible que el gobierno de Aznar parezca el único que está dando una respuesta coherente ante el problema de Euskadi? ¿Nos estamos volviendo locos la izquierda?». «Si alguien me hubiera dicho hace 15 años que iba a defender lo que estoy defendiendo ahora con respecto a Euskadi y que iba a coincidir en algún punto con el PP, le hubiera contestado que se había vuelto loco».
Interrogantes, reacciones y comentarios como éstos están cada día más extendidos. Existe entre una gran parte de la izquierda, entre votantes, bases y cuadros de los partidos de izquierdas, una sensación generalizada de desconcierto. ¿Qué hace la izquierda, o algunos de sus más señalados dirigentes, echando permanentemente cables a quien es el principal representante de una línea reaccionaria y racista como Arzallus? ¿Cómo concilia de esa forma con la ofensiva fascista a la que está siendo sometido el pueblo vasco?
A la indignación apenas contenida y el rechazo generalizado entre la mayoría social de izquierdas que provoca esta actitud se le suma una incompresión profunda acerca de las razones que la originan. A lo hay que añadir, además, una cierta sensación de confusión y reparo ante el hecho de que, en este asunto, parece haber más coincidencias con la derecha, con el gobierno de Aznar, que con las fuerzas de izquierdas.
Desconcierto, confusión y reparo que arrancan de un punto de partida erróneo. Y el error consiste en que la división derecha/izquierda para clasificar a los partidos políticos no es la principal línea de demarcación que permite separar y distinguir a unos de otros. Hoy la línea para dividir a quienes forman parte del campo de los amigos del de los enemigos está en si mantienen o no una posición antihegemonista, en si se enfrentan o no a los planes y proyectos del hegemonismo, a quienes son hoy los mayores centros de concentración de poder de la burguesía mundial. Es desde esta línea divisoria, la posición que se mantiene ante el hegemonismo, desde donde hay que «leer», y desde donde se puede entender, la actuación de cada fuerza política en cualquier país del mundo.
Posición que, a su vez, está determinada por el carácter de clase de cada uno de los partidos, es decir, a qué clase social pertenecen, qué intereses materiales (políticos, económicos, sociales, etc.) representan y también por la naturaleza de sus dirigentes, naturaleza definida tanto por su origen social como por su trayectoria histórica. Sólo desde los intereses materiales de las clases y su intervención en la lucha política por defenderlos se puede explicar la aparente paradoja de que la derecha, en la posición que mantiene ante la situación de Euskadi, conecte con el sentir del 90% de la población, mientras que algunos de los más destacados dirigentes de la izquierda estén enfrentados y se alejen de ella.
De Suresnes a Berlín, pasando por Washington
¿Qué naturaleza de clase tiene la línea de F. González, dominante en el PSOE durante los últimos 25 años? ¿Qué intereses ha defendido todo este tiempo y qué papel ha jugado en el desarrollo de la vida política del país? ¿Qué relación guarda con la posición que hoy mantiene ante la situación en Euskadi?
En 1973 se produce la refundación del PSOE en el congreso de Suresnes. En él, la socialdemocracia alemana, y la Internacional Socialista bajo el auspicio y la dirección de EE UU aunaron todos sus esfuerzos en fabricar primero, y potenciar después, una alternativa política capaz de cubrir el espacio político de la izquierda en España tras el cambio político que se había diseñado, en lo principal, en Washington como recambio del régimen franquista. Había que desplazar la poderosa influencia del PCE y otros partidos de la izquierda revolucionaria entre el movimiento obrero y las clases populares y preparar el camino para la alternativa de un gestor «desde la izquierda» de los intereses hegemonistas. Felipe González y el nuevo núcleo dirigente que desplazan en Suresnes a los dirigentes históricos del PSOE serán los encargados de ejecutar esta tarea.
Para ello lo primero es fagocitar a los distintos grupos socialistas independientes y de las nacionalidades que se escapan al control del hegemonismo e integrarlos en un aparato, el del PSOE, que sí estaba bajo el férreo control de sus hombres. El congreso de la renuncia al marxismo en el que González presenta la dimisión y la socialdemocracia alemana se encarga de impedir que se fragüe una dirección alternativa es la toma definitiva del poder en el PSOE por parte de la línea prohegemonista de González. Los dirigentes históricos del socialismo español durante la dictadura franquista son apartados de la dirección efectiva del PSOE. A partir de ese momento, los Tierno Galván, Pablo Castellanos, Nicolás Redondo o cualquiera que sume debe aceptar dos condiciones: capacidad de liderazgo y autonomía de los centros de intervención hegemonista deben ser eliminados, no deben tener la más mínima posibilidad de acceder a los puestos claves de dirección.
Pero ese control del hegemonismo no se reduce, lógicamente, sólo al PSOE. Se extiende al conjunto de la sociedad y la vida política. Y por ello el PSOE, bajo la dirección de F. González, se entregará en cuerpo y alma a la campaña de acoso y derribo de Suárez decretada por Washington y orquestada por la embajada norteamericana en Madrid, llegando incluso a negociar con los golpistas del 23-F para provocar su caída.
La actuación en sus años de gobierno no necesita de largas explicaciones. OTAN, bases, venta de los principales recursos del país, entrega de la independencia y la soberanía tanto a Washington como a Berlín, participación en la guerra del Golfo, en Bosnia, amputación de la memoria histórica y disolución en la conciencia de las nuevas generaciones de la identidad de nuestro país,... Gracias a la actuación del PSOE dirigido por la línea de F. González, el hegemonismo ha ido alcanzando uno tras otro sus objetivos en España, ha ido imponiendo sus intereses y creado nuevos, mayores y más eficaces mecanismos de intervención para imponer sus designios. En esto consiste el balance histórico de la labor del PSOE en todos estos años. En esto se resume la naturaleza de la línea de F. González impuesta al PSOE, a sus afiliados y a sus votantes: convertirlo en y utilizarlo como un aparato de intervención hegemonista, presto a acudir en defensa de los intereses de sus amos. Y cuando se produce un movimiento de rechazo entre la base de afiliados socialistas, como ocurrió con la elección de Borrell, el hegemonismo dispone de los medios necesarios para moverle la tierra bajo los pies y reconducir la situación hasta que sus hombres de confianza recuperen el control de la situación.
En la doble relación en la que la línea González ha convertido al PSOE, ser un partido prooligárquico y prohegemonista, el aspecto principal, sin duda, es este último. Como aparato gestado y reconstruido por el hegemonismo su principal fidelidad está clara. Y cuando aparecen contradicciones entre la oligarquía y el hegemonismo (como ocurrió con Suárez, como ocurre ahora con la situación en Euskadi) la línea de F. González no duda en alinearse con el hegemonismo y maniobrar contra cualquier posición antihegemonista que pueda aparecer en el seno de la misma clase dominante española.
Como fuerza política, el PSOE, con una base social obrera y popular, no es un representante directo de la oligarquía financiera. Ni su estructura organizativa, ni sus cuadros dirigentes están, a diferencia de lo que ocurre con la derecha, criados, formados y educados en los altos salones, en los centros de formación o en los consejos de administración de la oligarquía. No es ése el ámbito social del que proceden ni al que pertenecen, y no llevan inscrito en «su código genético», por así decirlo, la fidelidad a esta clase. Para los círculos de la alta burguesía española, los González, Serra o Solchaga pueden llegar a ser unos muy buenos gestores de sus intereses, unos «empleados de toda confianza», pero nunca llegarán a ser, como los Aznar o Rato, «uno de los suyos». Y esta es, a su vez, la razón de que constituyan una de las principales canteras de cuadros dirigentes a los que el hegemonismo, en su política de «cooptación», encumbra para que pasen a formar parte de las «élites políticas dependientes» que los centros de poder mundial necesitan para intervenir desde dentro y de acuerdo con sus necesidades en los Estados bajo su dominio.
A. Beloki
El Tireless sigue en las aguas de Gibraltar, como una bomba de relojería nuclear con la que los 300.000 habitantes de la comarca deben convivir. La posición de la sociedad ha quedado clara, la de Aznar también, aunque en sentidos diametralmente opuestos.
Los alcaldes del Campo de Gibraltar han presentado más de mil denuncias en los juzgados londinenses y del Peñón contra la permanencia del submarino nuclear Tireless. Numerosas movilizaciones, dirigidas por una plataforma que agrupa desde los ayuntamientos hasta el 90% de la población y mantiene las acciones de protesta. La enorme presión popular ha provocado las maniobras del gobierno. Aznar declaraba que «lo razonable y deseable» es que el Tireless sea remolcado a Inglaterra. Al día siguiente fuentes gubernamentales desmentían que esta afirmación suponga un cambio en la vergonzante actitud del gabinete del PP.
El alcalde de Algeciras dió en el clavo al plantear que «no debemos bajar la guardia» y animar a reforzar las movilizaciones. La solución no va a venir de un gobierno que ha dado sobradas muestras de sumisión (aceptando punto por punto las explicaciones británicas, consintiendo la ampliación de la base de Rota o la permanente presencia de embarcaciones nucleares norteamericanas en puertos españoles). Informaciones de la propia Marina británica afirman que el Tireless estuvo a punto de provocar un Chernobyl en el Mediterráneo. Mientras, el gobierno del PP consiente porque, en palabras de Piqué, eso es lo que corresponde a un «socio responsable de la Alianza».
Sólo la movilización popular puede abrir un camino. La lucha contra el Tireless y contra la ampliación de la base de Rota es la misma: preservar la independencia nacional, evitar que España se convierta en el basurero o polvorín nuclear de las grandes potencias, el peligro que acecha no es más que los riesgos de esa sumisión. Se debe unir a todo el país en la lucha del Campo de Gibraltar, porque lo que hoy pasa en Cádiz, mañana puede ocurrir en Tarragona o Mallorca.
Jon Arza
Europa ha vuelto a sumirse en la psicosis de las «vacas locas», países como España y Alemania, que se encontraban libres en antiguos brotes, se han enfrentado a casos dentro de sus fronteras. Los ministros comunitarios han presentado un enérgico plan de medidas y un amplio presupuesto para erradicar la enfermedad. El mensaje consiste en que el origen está en las prácticas desaprensivas, por tanto atajando el fraude se conseguirá solucionar el problema. Sin embargo, la magnitud de las cifras excede el pequeño círculo y lo sitúa, no en el terreno de las desviaciones, sino en el de la práctica habitual.
El primer caso de EEB se detectó hace 16 años. En Reino Unido se han localizado 170.000 casos, con una proporción de 0,5 por cada mil vacas. El programa de detección rápida llevada a cabo en Francia ha elevado la proporción al 2,1%o. En todo el continente existen 400.000 animales de riesgo. ¿Son excesos a depurar o forman parte integrante de la estructura de la industria alimentaria? Hay que recordar que problemas semejantes se han dado también en otras especies como las ovejas y los pollos.
Un diputado del BNG denunció que el origen hay que situarlo en «la lógica productivista de la UE». Efectivamente la actual industria cárnica dista mucho de la bucólica visión del ganadero que tiene un trato personalizado con su cabaña. El mercado está dominado por grandes corporaciones que sólo rinden pleitesía a las máximas del capitalismo más depurado: alimentan a los animales herbívoros con piensos cárnicos porque producen un crecimiento más rápido, ingenian especies sin vista ni oído para que sean más fácilmente integrables en la cadena de engorde y producción, violentan las leyes naturales con el único objetivo de conseguir el mayor beneficio en el menor tiempo posible.
El que suponga que en aspectos relacionados con la salud, como la alimentación, se van a seguir pautas más «humanas» está pidiendo el imposible suicidio del capitalismo. La enorme competencia obliga necesariamente a sacrificarlo todo a triunfar sobre el contrincante. La lucha por los mercados es feroz, y los muertos forman parte de los «daños colaterales» que los estados mayores consideran propios de toda guerra.
La solución no vendrá de endurecer la legalidad o fortalecer las inspecciones. Cuando los ministros llaman a no crear alarma social, a que nos contentemos con frases enérgicas y un puñado de medidas, tomadas sobre los cien cadáveres que ya se han cobrado las vacas locas, están levantando un cortafuegos para proteger el demencial sistema que convierte las necesidades humanas en un peligro para la mayoría y en un lucrativo y criminal negocio para una minoría. Se puede incluso reducir o eliminar la EEB, y debemos exigirlo. Pero al mismo tiempo es necesario apuntar por elevación, cuestionar la infame ética del capitalismo, marcar de cerca el enorme poder de los grandes monopolios. Si no queremos vernos obligados a sufrir periódicamente alguna locura envenenada y debe ser impulsado desde los consumidores, pero también por los pequeños ganaderos aprisionados en un callejón sin salida ante la voracidad de las grandes corporaciones. La locura no está en las vacas, sino en los beneficios que se han amasado durante dieciséis años.
Alejandro S.M.
Hace catorce años hubo un referéndum donde se impuso la prohibición de la entrada de embarcaciones y armamento nuclear en nuestro país. Hoy parece olvidado, sobre todo por el gobierno, que al acatamiento de la inquietante presencia del Tireless en Gibraltar, une el permiso dado al portaviones de propulsión nuclear George Washington, perteneciente a la Marina estadounidense, para estacionarse en la bahía de Palma.
Mientras Aznar intentaba en Niza convertir el agua en vino, vendiéndonos como triunfo el adelgazamiento del peso español en Europa, en aguas nacionales se paseaba el estandarte de un imperio cargado de energía negativa y nuclear. ¿Corresponde esto a un país puntero en el mundo, o es un ejemplo más de sumisión?
Parece que tenemos un cierto poder de atracción hacia los engendros nucleares, ampliamente facilitado por la pasividad de un gobierno para el que la soberanía nacional se puede convertir en mercancía que cambalachear a cambio de unos fondos de cohesión o el apadrinamiento yanqui para sentarse en algún sillón internacional. Pero afortunadamente la respuesta de la sociedad mallorquina apunta en dirección contraria. Desde todos los sectores excepto el PP se ha manifestado un enérgico rechazo a la presencia del portaviones norteamericano. La movilización popular, con una nutrida manifestación en el puerto, consiguió que el George Washington abandonara el puerto un día antes de lo previsto. No sin antes enfrentarse a la represión yanqui que, como piensan que deben tratar a los habitantes de una provincia subalterna, intentó dispersar a los manifestantes lanzando chorros de agua a presión desde el buque.
J.A.
Durante catorce meses, de forma silenciosa, la bacteria de la legionella ha infectado a 140 personas. Cinco de ellas han muerto, lejos de los felices escenarios macroeconómicos. Durante más de un año, el ayuntamiento y la Generalitat han abandonado el problema, ocultado las consecuencias y mentido, contribuyendo de forma decisiva a la expansión de la enfermedad.
Alcoi es una ciudad obrera, popular, con una larga tradición de izquierdas. Al igual que en la Barceloneta, es en las zonas populares donde surgen las epidemias. Todavía no se conoce un brote en la Moraleja o en Neguri. Por lo tanto sí sabemos un origen: las diferentes condiciones de vida. El gobierno tiene claro que es necesario ahorrar presupuesto en la Seguridad Social, pero no tanto la defensa de la salud de la población.
La escandalosa actuación de las autoridades denota el desprecio de clase propio de los antiguos caciques. Primero no tomaron ninguna medida, aún a sabiendas de la gravedad que empezaba a adquirir, luego ocultaron información, negando la existencia de informes que confirmaban la existencia de la bacteria en la red de agua... Todavía hoy no se conoce el origen del brote.
Estamos, cuanto mínimo, ante un grave caso de negligencia con
resultado criminal, como lo prueba el hecho de que haya varias investigaciones
en curso. Las Cortes Valencianas abrieron una comisión de investigación
para dilucidar responsabilidades, pero la oposición ya se ha retirado
negándose a participar en «una farsa destinada a lavarle la
cara al Consell». Incluso la fiscalía se encuentra recopilando
información para decidir si da curso a un proceso judicial.
Todos los afectados deben personarse como acusación particular ante
los tribunales y la comisión parlamentaria. Hay cinco muertos que
exigen justicia: las autoridades han de pagar su responsabilidad. Y, también,
porque hay muchos «Alcois» repartidos por la geografía
española, muchos pueblos y barrios populares donde se respira aire
con legionella y se come vaca loca.
A.S.M.
Las consecuencias para los españoles
Una cadena de oro
Parece comúnmente aceptado que Europa nos ayuda a desarrollarnos. Y algo hay de cierto, baste citar que con fondos europeos se ha multiplicado por diez nuestra red de autopistas. Pero la Unión Europea no se «cohesiona» merced a la generosidad de la burguesía monopolista francesa (capaz de negociar, con cada extradición de un etarra, un contrato para sus empresas) o la alemana (desencadenante de dos guerras mundiales). Detrás de los fondos europeos no hay un supuesto espíritu altruista. Esos millones de euros sirven para anudarnos al cuello un dogal que desde Bruselas aflojan o tensan a conveniencia.
Aznar no cuestionó el dominio franco-alemán pero sí saltó alarmado ante la posibilidad de que el río de euros se secase. Y se limitó a asegurar que el gobierno español no perderá el derecho de veto sobre el próximo reparto de esos fondos europeos, que se realizará en el 2006. ¿Por qué los sucesivos gobiernos españoles están dispuestos a ceder políticamente lo que exijan París y Berlín, para no perder esos fondos?
¿Duros a cuatro pesetas?
España recibe 5 tipos distintos de fondos comunitarios. Se conceden a las naciones que poseen una renta per cápita, inferior al 90% de la media comunitaria, y se negocian para un periodo de 7 años. Será la última vez que España reciba estos fondos: la entrada en la UE antes del 2005 de seis nuevas naciones del más empobrecido Este del continente, bajará la renta per cápita media un 13% y España perderá el derecho a recibir gran parte de las ayudas, que masivamente corresponderán a estas naciones. Pero, sobre todo, se pueden acabar las aportaciones porque el objetivo de los fondos europeos nunca fue elevar el nivel de vida de los países más pobres, sino comprar voluntades políticas, y ese objetivo ya lo tienen conseguido con los aspirantes. A partir de ahora entrarán en la UE países previamente triturados: Chequia y Eslovaquia, con su industria ya en manos germanas y galas; Lituania, o Estonia desgajados de Estados troceados; Eslovenia o Croacia sometidos a cruentas guerras para su secesión...
En el caso de España esos fondos más de 9 billones de pesetas recibidos en la última década han sido fundamentales para liberar los beneficios de los Botín, Ybarra... permitiendo a la oligarquía financiera española convertirse en la primera inversora en el continente americano y sexta exportadora de capital del mundo. Unos billones que han dotado de estabilidad social al país, amortiguando la dura reconversión industrial, y que han subsidiado el paro estructural más alto del continente. Al tiempo, estos fondos fueron un factor necesario para que la población española no se opusiese al proyecto europeo.
Si la burguesía monopolista alemana y francesa compraron así la alianza de la oligarquía española, las dobles concesiones que ésta tuvo que hacer para ello sellaron al tiempo una fuerte relación de dependencia con el eje París-Berlín. Doble concesión porque la primera condición es que los fondos se gastan pero no se pueden invertir en investigación o creación directa de tejido industrial; se dedican a pagar prejubilaciones, financiar arranques de cultivos, o todo lo más a sufragar obras públicas (necesarias para la exportación de lo producido aquí por sus monopolios). La segunda condición fue la venta de ramas productivas al completo. Y así, con la explotación del proletariado español en las industrias adquiridas, los monopolios centroeuropeos recuperan con creces sus «solidarias ayudas».
Hoy el 70% de la plusvalía generada en la producción industrial lo concentran sólo el 7% de las empresas, las más grandes, en su inmensa mayoría en manos foráneas. Llegando a tal nivel el monopolio que el 44% de todas las exportaciones desde la península pertenecen a los capítulos de material de transporte (automóviles, camiones...) y material eléctrico (electrodomésticos, televisores...) en los que están ausentes las compañías de capital nacional.
Ni contigo ni sin ti
Y a lo sucedido en la industria no escapó el campo. Una encuesta
realizada por el Centro de Estudios Sociales (entidad dependiente de las
fundaciones del BBV y El Corte Inglés) daba un resultado aparentemente
contradictorio en las repuestas de los españoles habitantes de núcleos
rurales: a la pregunta de ¿sólo nos llegan de Europa problemas
para la agricultura?, un 56% respondía que sí; pero ante
la pregunta ¿sin las ayudas europeas habría que dedicarse
a otra cosa?, el 50% también respondía afirmativamente.
En este «ni contigo ni sin tí» de las respuestas se
encuentra el núcleo de nuestra relación con Europa: haber
sido encadenados con oro. En 1986, al entrar en la CEE, España
poseía una agricultura con un gran peso global (aportaba el 20,5%
de todas las hectáreas cultivadas en la Comunidad), pero solo generaban
el 9,3% de la producción agrícola comunitaria.
¿Han resuelto este problema los 6 billones gastados por el FEOGA
en la península? No. Tan sólo se ha reducido el número
de trabajadores (en 1980 trabajaban en el campo 2 millones de españoles,
y hoy quedan 979.000) merced a la mecanización. Pero se ha mantenido
el pequeño tamaño de las explotaciones y su bajo rendimiento,
y la resultante es que se ha generado una dependencia de los fondos
europeos que suponen hoy el 25% de los ingresos de los campesinos
con agricultura intensiva y hasta el 50% de la renta de los agricultores
de cultivos extensivos. Una estructura de pequeños propietarios
agrícolas, además, que han visto crecer aceleradamente la
monopolización de la producción y la distribución.
Líneas de fractura abiertas
Una parte de los fondos europeos se dan en nombre de atender a las desiguladades entre regiones. Pero su papel real es el de relacionar a regiones, estados federales o autonomías directamente con Bruselas. Lo cierto es que década y media después de la entrada en la UE, el nivel de vida entre las comunidades españolas varía respecto a la media, desde el 58% de Extremadura, al 139% de La Rioja. Mientras, Cataluña es invitada junto a otras ocho regiones europeas a un consejo continental para las zonas más desarrolladas, o Arzallus recibe en Alemania el respaldo a ser considerado un Estado de la UE si alcanza la independencia del País Vasco.
El fin de los fondos de cohesión agudizará esas diferencias regionales, favoreciendo la actuación de divisón sobre esas líneas de fractura. Pues si el 58% de Extremadura o de Andalucía o Castilla-La Mancha se han conseguido, en gran parte, porque allí se ha destinado el grueso de los fondos de cohesión; ¿en qué situación quedará a partir de 2006 esa parte de España?
En tanto que los billones se han dedicado a subsidios e infraestructuras y no a crear medios de producción de riqueza autónomos, es inevitable que su desaparición en el 2006 genere una acelerada y creciente distancia entre las regiones ricas y las regiones pobres de nuestro país. Potenciando así el ahondamiento de las líneas de fractura entre ellas. Una amenaza a la cohesión, el equilibrio y la solidaridad interterritorial que, como ya ocurre en Italia, tiende a convertirse, materialmente, en fuente de agudas tensiones capaces de poner en cuestión la misma unidad del país.
No es posible ningún futuro de progreso mientras la dependencia económica, política o militar respecto de EE UU y Alemania nos someta a los tirones que éstos le den al dogal de oro. Sólo desde la plena soberanía y la capacidad de defender plenamente los propios intereses se puede construir una Europa de progreso.
Progreso posible con otro proyecto basado en el mutuo beneficio y el apoyo recíproco con el resto de naciones, en especial con Iberoamérica y, en esta nueva etapa de la construcción europea, con los países objetiva y materialmente interesados en evitar el desplazamiento del centro de gravedad europeo a Berlín. Progreso que tiene como requisito imprescindible enfrentarse a los proyectos de dominación y dependencia que persiguen el hegemonismo norteamericano y el polo emergente alemán. Tarea que el gobierno Aznar, por su propia naturaleza prooligárquica y prohegemonista, ni quiere, ni puede, ni sabe llevar adelante.
Fernando Pastor
Monopolización de la distribución
| año 1995 | año 2005 | |
| Hipermercados | 33% | 42% |
| Supermercados | 45% | 49% |
| Autoservicios | 10% | 5% |
| Tiendas | 12% | 4% |
Monopolización de la producción
| Producto monopolios Cuota de mercado conjunta de las 5 mayores empresas del sector. |
multinacionales Cuota de mercado de las empresas con mayoría de capital extranjero |
|
| Azúcar | 100% | ? |
| Bebidas refrescantes | 90% | 90% |
| Cerveza | 80% | 90% |
| Helados | 70% | 80% |
| Bebidas alcohólicas | 60% | 68% |
| Derivados del Cacao | 60% | 60% |
| Aceite envasado | 50% | 50% |
| Agua envasada | 50% | 30% |
| Conservas de pescado | 50% | 5% |
| Golosinas | 50% | 40% |
| Frutos secos | 45% | 35% |
| Industrias lácteas | 40% | 35% |
| Congelados | 40% | 15% |
| Conservas vegetales | 40% | 30% |
| Panificación y pastelería | 30% | 35% |
Una negra amenaza de fascismo se cierne sobre Euskadi. A la dictadura del terror impuesta por el tiro en la nuca y el coche bomba, se le suma la terrible y silenciosa, la invisible y dramática imposición de un clima de miedo intangible que silencia la libre opinión de la mayoría de los vascos, que les impide expresar públicamente sus posiciones políticas e ideológicas, que obliga a mantener oculto el sentir mayoritario de su población. Un clima irrespirable que busca paralizar a través del miedo a toda la sociedad, y bajo el cual se hace posible la perversión de culpabilizar a la víctima («algo habrá hecho»), mientras se exculpa al verdugo con el argumento de igualar el sufrimiento de los que matan con los que mueren.
Una negra amenaza de fascismo que pretende condenar a los vascos que se consideran españoles a ser ciudadanos de tercera, extranjeros en su propia tierra, por medio de lo que no puede considerarse sino como una auténtica limpieza étnico-ideológica. Hoy, sentirse en Euskadi tan vasco como español, y manifestarlo públicamente, es arriesgar la seguridad y la hacienda, la libertad y la integridad física, cuando no la propia vida.
Pero no se detiene aquí la barbarie nazi-fascista. Quienes valientemente la denuncian y se atreven a hacerle frente, están siendo sometidos a un feroz y constante acoso que los convierte en objetivo preferente de una violencia desatada. Los escuadrones de la muerte que pretenden enseñorearse de las calles y pueblos de Euskadi han decretado que los «enemigos» de la patria vasca son todos aquellos que no se doblegan a aceptar su criminal estrategia y se atreven a vivir de pie, levantando la voz contra su dictado del miedo. Intelectuales políticamente activos, el mundo universitario, dirigentes obreros y populares forjados en la lucha antifranquista, nuevas generaciones de luchadores por la libertad están condenados a vivir con escolta policial, a convivir con que la amenaza se extienda a sus familiares más próximos, a huir de su tierra refugiándose en el exilio. Es la filosofía de la bestia propia del fascismo: sembrar el terror y provocar el pánico que paralice a la víctima.
Un clima que se gesta impunemente desde distintos ámbitos políticos y sociales fomentando un odio a España que azuza el enfrentamiento y la división artificial entre los vascos y de éstos con el conjunto del pueblo de las nacionalidades de España. Enfrentamiento y división que buscan, al amparo del terror, la ruptura traumática e inmediata con quinientos años de historia común y con las múltiples, profundas y sentidas raíces que unen al pueblo de todas las nacionalidades de España.
Nadie puede permanecer impasible ante esta amenaza de fascismo que se cierne sobre Euskadi. Hoy los frentes están tan claramente definidos: que cualquiera que en lugar de combatirlo pretenda comprender el discurso nazi-fascista y sus motivos, contribuye a su avance. Con el fascismo no se negocia, se lucha para derrotarlo.
Lo que allí ocurre nos concierne a todos, como demócratas y antifascistas. En Euskadi se juega hoy la libertad de todos y cada uno de nosotros. Y por ello se hace necesaria hoy una respuesta masiva y contundente en toda España. En cada ciudad, en cada pueblo, en cada barrio, en cada centro de trabajo y estudio,... Que surjan decenas, cientos, miles de Plataformas por la Libertad en Euskadi; organizaciones que agrupen a todos los hombres y mujeres que no pueden permanecer indiferentes ante las agresiones y persecuciones que sufren nuestros compatriotas vascos, ante el odio irracional, propio del fascismo y el racismo, de los que, para fraccionar la libre unidad del pueblo de las nacionalidades de España, pretenden dominar y someter a través del terror y el miedo a la mayoría de la población de Euskadi.
Los abajo firmantes llamamos a todos los hombres y mujeres demócratas de nuestro pueblo, a todas las organizaciones políticas y sociales, de la derecha y la izquierda, de nuestro país a unirse para hacer frente al fascismo en Euskadi. A apoyar e impulsar Plataformas por la Libertad en Euskadi en cada rincón de España. A promover y encabezar la lucha por derrotar al fascismo, a quienes lo amparan y lo alientan.
La sociedad vasca tiene que saber que no está sola, que tiene a todo el país con ella.
Nuestro país se enfrenta hoy a una doble amenaza. De un lado la ofensiva nazi-fascista en Euskadi se acrecienta día a día. Al dictado del terror decretado por el tiro en la nuca y el coche bomba se le suma la imposición de un clima de miedo intangible que impide la libre opinión de la mayoría de la población vasca. Del otro, y al amparo de esta situación, crecen las amenazas de enfrentamiento y ruptura de la unidad del pueblo de las nacionalidades de España.
Ambos problemas están ligados. Cuanto más avanza el fascismo en Euskadi, mayor es el riesgo de fragmentación de la unidad de nuestro país. Es más, si existe una ofensiva del fascismo en Euskadi, el motor hay que buscarlo en el interés de quienes buscan dividir a nuestro pueblo y romper nuestro país para dominarlo mejor. Son estos dos peligros, decisivos para nuestra libertad y nuestro futuro, los que hacen que la lucha contra el fascismo en Euskadi sea hoy la tarea principal, prioritaria y más urgente para cada uno de nosotros.
Levantar un amplio movimiento en defensa de la libertad en Euskadi no
sólo es necesario, sino posible. El principal recurso con que contamos
es que más del 90% de la población está contra el
fascismo, que este movimiento se corresponde no sólo a sus intereses,
sino también a sus deseos inmediatos. La principal dificultad reside
en las ideas de desánimo, fatalidad e impotencia con que nos representamos
esta lucha. Que nada puede hacerse, que la resolución de este problema
no está al alcance de nuestras manos, que cualquier esfuerzo será
inútil.
¿Es esto cierto? ¿Son estas ideas que sirven a la libertad
o al fascismo? Y si puede y debe tomarse como principal y prioritario la
tarea de levantar un amplio movimiento contra el fascismo y en defensa
de la libertad en Euskadi, ¿Cómo hacerlo? ¿Con qué
contenido? ¿Con qué formas de organización y lucha?
¿Quién puede iniciarlo y promoverlo? ¿Por dónde
empezar?
¿Contra quién luchamos?
El caldo de cultivo idóneo para la creciente amenaza de fascismo en Euskadi tiene su origen en la agresiva política de los centros mundiales de poder hegemonista, Washington y Berlín, por fragmentar los países que dominan o intentan dominar. Cuanto más divididos estén, cuanto más pequeños y débiles sean los países sometidos a su órbita, más sencillo resulta dominarlos.
Estados Unidos, de la que nadie medianamente informado desconoce sus excelentes relaciones con la cúpula del PNV y los servicios que le ha «prestado» ETA en momentos decisivos para la vida política del país, busca mantener abierta la herida en Euskadi. Mientras España se desangre, andará enredada en solucionar su conflicto, y la posibilidad de que desarrolle una política propia de acuerdo con sus intereses en ambas orillas del Atlántico serán nulas. Cuanto más sangre la herida de Euskadi, más débil será España y más dócilmente se resignará a su papel de ser un simple peón en la estrategia norteamericana en el gran tablero mundial.
Alemania, por su parte, camina implacable, lenta, segura y arrasadoramente a convertirse en el centro orbital de un polo hegemonista emergente capaz de disputar, a medio y largo plazo, la supremacía mundial a EE UU. El grado de concentración de poder económico alcanzado por la burguesía monopolista alemana tiende necesariamente a trasladarse a su proyecto político. Un proyecto, la de la Europa alemana, que persigue fragmentar a cuantos más países mejor para crear unidades más pequeñas y, por ello, más susceptibles de ser atrapadas irreversiblemente en la órbita del centro de poder hegemonista germano. La partición de Checoslovaquia, la inducida voladura de Yugoslavia, las tensiones separatistas en el norte de Italia o en Bélgica son indisociables del crecimiento del poder alemán como un nuevo polo hegemonista emergente. Tampoco nuestro país se escapa a este proyecto.
Si hoy el fascismo puede avanzar en Euskadi es porque detrás existe el proyecto de los centros de poder hegemonista por debilitar o fragmentar nuestro país. Quienes alientan e impulsan el fascismo y el racismo en Euskadi no pueden ser considerados sino como auténticos «patriotas gibraltareños», cuya lucha por la «independencia» consiste en entregar un trozo de su territorio para que el hegemonismo disfrute de más y mejores medios para su dominio mundial. Detrás de los delirios racistas de Arzallus, detrás de su aliento al dictado del terror, detrás de su enloquecido enfrentamiento contra «los enemigos de la identidad vasca» no se esconde otra cosa, como en Panamá o en Gibraltar, que el interés del hegemonismo de fragmentar, de romper, de dividir para dominar mejor. Esta es la verdadera naturaleza de los enemigos contra los que se enfrenta la lucha por la libertad en Euskadi: solamente levantando un amplio movimiento contra el fascismo, el punto más débil del proyecto de los enemigos, que una a toda la población, podremos derrotarlo.
Cualquier persona que como demócrata se sienta concernida por lo que ocurre en Euskadi, puede tomar en sus manos la tarea de construir en su centro de actividad una Plataforma por la Libertad en Euskadi. Llevarlo adelante requiere tan sólo de algunos medios muy sencillos.
1.- UN MANIFIESTO que denuncie,
aisle y combata el fascismo en Euskadi apoyado por el mayor número
de personas de tu barrio, pueblo, centro de trabajo o de estudio.
En primer lugar es necesario contar con un manifiesto que de forma clara
y sencilla se concentre en denunciar la situación de fascismo que
pretenden imponer en Euskadi y un llamamiento a organizarse para apoyar
y unirse a la lucha del pueblo vasco contra él. El que viene en
estas páginas puede servir de base. Para recoger apoyos al manifiesto
tan sólo hace falta dirigirse y explicarlo a nuestra gente más
cercana, más del 90% van a estar de acuerdo, de entrada, con ello.
2.- FORMAR UN GRUPO DE PERSONAS
dispuestas a llevarlo adelante.
Si el 90% de los españoles están contra la ofensiva nazi-fascista
en Euskadi, seguro que entre la gente de nuestro entorno cercano vamos
a encontrar quienes se sumen a la tarea de difundir el Manifiesto y buscar
apoyos para la constitución de la Plataforma. Nadie entre nosotros
suele tener entre familiares, amigos y conocidos personas como Arzallus,
Eguibar o Josu Ternera. Al contrario, de lo que se trata es de hacerles
ver la gravedad de la situación y el deber moral que para todos
nosotros es apoyar al pueblo vasco en la lucha contra el fascismo.
3.- RECOGER FIRMAS DE APOYO AL MANIFIESTO.
Recoger firmas de apoyo al manifiesto es una actividad que, prácticamente,
se realiza por sí sola. Todo aquel que firme el Manifiesto puede,
a poco que nos detengamos unos minutos a explicarle detenidamente la idea,
convertirse, a su vez, en un nuevo elemento activo en recoger nuevas firmas
y apoyos entre sus familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo
o de estudio, en las entidades en las que participa,... Al mismo tiempo
que se recogen firmas de apoyo al Manifiesto hay que empezar a agrupar
a la gente más activa y dispuesta a llevar adelante la campaña.
4.- ENTREVISTARSE CON TODAS LAS ORGANIZACIONES SOCIALES, ENTIDADES Y COLECTIVOS del lugar donde vaya a constituirse la Plataforma. Para que una Plataforma tenga vida real debe caminar con dos pies. Por un lado contando con un núcleo de gente activa que se constituya en su motor. Pero por otro lado, si de verdad quiere ser una organización capaz de unir y movilizar a amplios sectores sociales, debe dirigirse a todas y cada una de las organizaciones sociales, las entidades de todo tipo y los colectivos de ese barrio, ciudad, pueblo o centro de trabajo o estudio, pues es en estos organismos donde se concentra y se articula la vida social de la inmensa mayoría de la gente. Desde la iglesia (Cáritas, cristianos de base, juniors,...) hasta las agrupaciones de fiestas populares (casales falleros, peñas, cofradías,...) pasando por entidades deportivas, de ocio, culturales y recreativas. Desde asociaciones de comerciantes hasta agrupaciones sindicales. Desde asociaciones de vecinos hasta asociaciones de padres. A todas ellas debemos dirigirnos con el Manifiesto haciéndoles ver la importancia de que participen de forma activa en la campaña y la formación de la Plataforma. Sólo sobre la base del apoyo y la firma de numerosas entidades sociales es cuando hay que dirigirse a todas las fuerzas políticas para invitarles a que también formen parte de la Plataforma.
5.- PROMOVER ASAMBLEAS Y REUNIONES EN TODAS
LAS ENTIDADES.
Debemos promover que las entidades sociales participen tanto colectivamente
como asociación como individualmente sus miembros. Por ello, al
tiempo que proponemos a las juntas directivas que firmen como entidad el
Manifiesto y participen en la Plataforma, podemos solicitarles asistir
o convocer asambleas donde podamos explicarlo detenidamente y discutirlo
con todos los asociados.
6.- REUNION DE CONSTITUCION DE LA PLATAFORMA.
Realizar una convocatoria amplia de constitución de la Plataforma,
utilizando para ello todas las redes que hemos ido formando durante la
difusión del Manifiesto y la recogida de firmas de apoyo y haciendo
una convocatoria pública dirigida a todas las personas de ese lugar.
Las formas de organización que adopte cada Plataforma pueden ser
particulares y distintas atendiendo a su composición, ámbito
de trabajo, etc. La unidad se la da el contenido antifascista del Manifiesto
y que todas ellas se rigen por los principios de democracia: las decisiones
se toman por mayoría; asamblearias: la asamblea es el máximo
órgano de decisión de la Plataforma; unitarias: en ellas
cabe cualquier entidad o persona, de derechas o de izquierdas, que esté
de acuerdo en organizar la lucha contra el fascismo en Euskadi; e independientes:
se autofinancian con la colaboración, la participación y
las iniciativas de sus miembros, no dependiendo económicamente de
nadie, base imprescindible para la independencia de criterio y de actuación.
España en el siglo XIX:
La gestación del nuevo
orden capitalista
España comienza el siglo con la invasión napoleónica,
sufre otra vez la presencia de tropas francesas en 1823, padece las intrigas
inglesas para amputar, y luego dominar, la parte americana del cuerpo hispano,
y cierra la centuria con la fractura de Cuba, Puerto Rico y Filipinas a
manos del imperialismo norteamericano. Durante este intervalo el capital
extranjero controlará y explotará las principales fuentes
de riqueza del país, y la política nacional se verá
convulsionada por incesantes virajes apadrinados por una u otra potencia.
La irrupción en la historia de la burguesía como clase dominante
golpeará en España convirtiéndola en una feroz área
de disputa.
En el momento decisivo de formación de las nuevas estructuras de poder capitalistas, la debilidad de las fuerzas que en el interior estaban llamadas a encabezarlo, deja el bastón de mando en manos de los irresistibles nuevos centros de poder mundiales. El desarrollo capitalista, la conformación de la nueva oligarquía y el establecimiento del Estado que impone su poder de clase: todos estos episodios decisivos, cuyos efectos se dejan sentir hoy, tendrán su elemento decisivo en el apoyo del imperialismo.
Antes de 1800 se combatía contra las potencias extranjeras fuera de nuestras fronteras, ahora son aquellas las que compiten en suelo español, configurándose como el centro de poder decisivo capaz de imponer un rumbo, sentando las bases de una dependencia económica y política que será ya un rasgo estructural de la formación social española. Nada puede entenderse durante el siglo XIX sin la intervención del imperialismo.
Tal y como plantea Pierre Villar en su «Historia de España»: «Políticamente débil, España será tratada por el extranjero como zona de influencia. La intervención de 1823, las posiciones adoptadas respecto al carlismo, «los matrimonios españoles», las intrigas en torno a Espartero y Narváez son otros tantos episodios de una rivalidad anglo-francesa en torno a España. Habría que reconstruir el papel de Inglaterra en el distanciamiento de las colonias, en el control de los yacimientos mineros, en los esfuerzos de Cobden contra el proteccionismo textil, en las tendencias de Mendizábal, de Espartero y los librecambistas. España escapó a la suerte de satélite que aceptó Portugal, pero sus riquezas y su posición no cesaron de atraer sobre ella las intrigas extranjeras».
El control del Estado
Paralelamente a una copiosa entrada de capitales foráneos, se desarrollan mecanismos de control político de las grandes potencias hacia los principales aparatos del estado y cuadros de la oligarquía.
La débil burguesía nacional, orientada de forma irresistible
a la especulación y al crédito, se reveló desde un
principio incapaz de romper con las estructuras feudales e impulsar las
grandes transformaciones y proyectos necesarios para el desarrollo capitalista.
El capital extranjero se convierte en el motor imprescindible: los sectores
fundamentales (minería, equipamientos e industria pesada) serán
explotados en lo fundamental por fuentes foráneas. No supondrán,
como en el resto de Europa, un espaldarazo para la instauración
de una industria nacional, sino una relación cercana en muchos aspectos
a la semicolonial. Invariablemente los beneficios salen fuera del país,
y las principales potencias se encargan de evitar el surgimiento en España
de un capitalismo fuerte, independiente, y por tanto rival.
No se trata de una influencia externa, el imperialismo ejerce un poder
determinante en el mismo proceso de construcción del Estado moderno,
se incrusta en la sociedad española como una fuerza decisiva.
El antiguo régimen borbónico se ha desplomado, pero nada nuevo tiene la suficiente fuerza para convertirse en «patrón» del nuevo orden. El pacto entre la burguesía financiera y la aristocracia terrateniente dará lugar a la oligarquía, que se constituirá en clase dominante. Pero es un proceso que se extiende durante todo el siglo, repleto de disputas intestinas por establecer una jerarquía en la nueva clase en formación. Ningún sector tiene capacidad para imponerse sobre el otro... si no es con la ayuda del imperialismo. Francia e Inglaterra se convertirán, en los hechos, en el fiel de la balanza política, estableciendo relaciones privilegiadas de alianza y dependencia con los círculos dominantes.
Manifestadas en el maridaje que desde un principio se establece entre el capital foráneo y los núcleos duros de la alta burguesía financiera: los Ybarra comenzaron su acumulación capitalista en la siderurgia de la mano de compañías como la inglesa Orconera Iron Ore o la Franco-belgue de Somorrostro, el Banesto operando con capital de los Perière, y numerosos banqueros en Madrid que actúan como corresponsales de las casas francesas como Rostchild, Lafitte... La oligarquía debe en parte su puesto al imperialismo y, raquítica y sin proyecto nacional propio, acudirá a él repetidas veces para frenar el avance revolucionario. A pesar de la tupida red de conexiones de intervención económica serán las relaciones de dependencia política las que determinen que sea el imperialismo, y no las fuerzas interiores, quien se convierta en el factor dirigente y decisivo.
Detrás de las disputas y vaivenes entre liberales y moderados, y los continuos pronunciamientos militares está la lucha entre París y Londres por adquirir esferas de poder. Inglaterra lanzará sus redes sobre los liberales. Desde Cádiz, Londres ganará influencia entre los círculos progresistas de la burguesía, utilizando la francamasonería como elemento permanente de enganche e intrigas (llegará a jugar un importante papel en varios gobiernos). Inglaterra acoge numerosos liberales exiliados, que luego aplicarán en España la política librecambista que Londres necesita. El ejemplo más preclaro es Mendizábal, considerado el artífice de las primeras transformaciones capitalistas, y cuyo recorrido es paradigmático. Combatiente en Portugal, será agente de la reina lusa en Londres, donde adquirirá una considerable fortuna. Regresará a Madrid, donde las presiones británicas lo colocan por dos veces al frente del gobierno, desde donde desarrollará su política en permanente contacto con la embajada inglesa. Villiers, ministro británico para España, dirá de él que «a pesar de todos sus defectos es nuestro hombre en España, y debemos sacarle el máximo partido posible». Las maniobras británicas se apoyarán en la burguesía comercial y en los sectores financieros más ligados a la exportación, interesados en una mayor apertura del mercado.
Francia utilizará a los moderados como ariete. Paralelamente a los liberales, éstos se exiliarán en París, donde recibirán todo el apoyo para preparar el derrocamiento de los sucesivos regímenes liberales. Francia, mucho menos competitiva que Inglaterra, necesita de un control más directo. Ejecutará dos invasiones militares, instaurando gobiernos nombrados por los comisarios franceses, será la retaguardia indispensable de las partidas carlistas. La política más «dura» de los moderados encaja mejor con sus intereses y objetivos. Figuras políticas como Martínez de la Rosa, González Bravo, O´Donell o la misma Regente gozarán de un vínculo especial con París, que se apoyará en la burguesía financiera más especulativa, en sectores terratenientes.
Incluso el ejército, que constituye la garantía de poder de una clase, está permanentemente recorrido por la tensión entre las grandes potencias. Es la única instancia capaz de imponer una línea política, y por lo tanto donde la pugna general se agudiza. Los pronunciamientos militares, presididos en su mayoría por generales exiliados, son la expresión más diáfana de la batalla política. Las dos grandes figuras político militares, Espartero y Narváez, contarán con el respaldo de los poderes extranjeros. Espartero tiene en Londres su segunda residencia, y será el principal adalid del librecambismo. Narváez lanzará desde París los contrataques frente a Espartero.
Tanto Inglaterra como Francia jugarán un papel fundamental en
los principales golpes de timón políticos. La masonería
tendrá una importancia remarcable en el golpe de Riego, y la embajada
inglesa dirigirá el golpe de la Granja contra María Cristina.
Francia asistirá el derrocamiento del gobierno liberal de Zuloaga,
que dará paso al mando de Narváez.
La influencia de las potencias imperialistas llega hasta el corazón
de los aparatos del Estado y a los principales cuadros políticos.
Tanto Inglaterra como Francia disponen de múltiples elementos para
encauzar la situación nacional, y los utilizarán a lo largo
de todo el siglo.
Es en este período donde se establecen las relaciones de dependencia,
el maridaje entre la oligarquía y el imperialismo, que serán
los elementos sustantivos de la sociedad española hasta nuestros
días. Cambiarán las potencias de turno (de Inglaterra a Alemania,
y hasta EE UU) pero no el sometimiento y la capacidad de control del imperialismo,que
no hará sino aumentar.
Joan Arnau
«Se ha reconocido a Alemania su preeminencia sobre los demás», así de claro lo expresaba Aznar. En términos numéricos, Schröeder ha conseguido imponer el grueso de las medidas que multiplican el peso de Alemania en las principales instituciones de la Unión. Pero el impacto de Niza es mucho más profundo que un reparto de poder, para la Unión Europea supone el inicio de una nueva etapa. Berlín ha dado un golpe, inaugurando un proceso de concentración que quiebra los equilibrios a múltiples bandas en torno a los cuales se ha construido Europa, y que hasta ahora constituían un relativo freno a la expansión germana. En los hechos se instaura un nuevo marco donde Berlín se constituye en el centro orbital absoluto.
La primera ruptura afecta a la cabeza, quebrando las bases tácitas del eje entre Berlín y París. La privilegiada y paritaria relación entre Francia y Alemania, no sólo ha sido el motor de la construcción europea, constituía también la principal carta de naturaleza de la alianza interimperialista sobre la que levantar un polo capaz de competir con EE UU. En consecuencia, Berlín ha precisado del consenso francés para impulsar cualquier decisión trascendente. Niza rompe este compromiso. Aunque formalmente conserven los mismos votos en el Consejo, Alemania, imponiendo el factor de población, será el único de los llamados grandes que tendrá capacidad para formar en torno a sí misma mayorías cualificadas, sin necesidad de pasar por París. Berlín adquiere un enorme margen de maniobra para convertirse, no sólo en locomotora económica, sino también en el indiscutible director político.
El replanteamiento de la relación con Francia recategoriza a la baja al resto de Estados. A partir de ahora no será Alemania la que tendrá que atraerse al resto para fraguar el necesario consenso, sino que los demás deberán procurarse el apoyo germano para ganar cualquier votación. Instaurar la supremacía política alemana exige debilitar los actuales Estados. Niza refuerza el concepto de Europa de las regiones (a través del cual Berlín pretende extender su control directo hacia las zonas más desarrolladas), y sentencia el derecho de veto, un instrumento de soberanía que se ha convertido en obstáculo para los proyectos de Berlín. En Niza se han sustraído 29 temas al veto unilateral de un Estado, con la perpesctiva de que, en un futuro próximo sean las mayorías simples, necesariamente nucleadas en torno a Alemania, el mecanismo decisorio.
Pero sobre todo, el papel de Alemania se refuerza con la incorporación de la Europa del Este. El centro de gravedad del continente se desplaza hacia Oriente, integrando una extensa área ya satelizada por Berlín. Polonia, los Países Bálticos, o los Estados previamente fragmentados por la potencia alemana (Chequia, Eslovaquia o las ex repúblicas yugoslavas) difícilmente se van a incorporar con voz propia, si no es como altavoz de los intereses germanos. El dibujo de Europa que sale de Niza coincide cada vez más con el hinterland, el nunca olvidado espacio vital de la burguesía alemana. El conjunto de medidas aprobadas perfilan un proyecto claro, calculado, al que el ministro de exteriores alemán, Fischer, concede un plazo de diez años, mediante el cual Berlín pretende reorganizar el continente.
En palabras del propio canciller germano, la actual estructura de Europa es inoperante. La burguesía alemana ha sido capaz de levantar un polo emergente que busca el objetivo de disputarle la hegemonía mundial a EE UU. Pero ha precisado hacerlo conformando una alianza estratégica con el conjunto de burguesías europeas. Este es su principal virtud, y su primer defecto. Virtud porque posibilita la acumulación de capital suficiente para acometer la empresa, inasequible para Alemania en solitario. Defecto porque, a diferencia de la enorme concentración de poder de que dispone EE UU, Berlín debe consensuar cada paso, hilvanando un complejo equilibrio que permita conjugar todos los intereses. Aún bajo su indudable batuta, Alemania se ha visto obligada a supeditar plazos y objetivos a la cohesión del continente.
Pero, una vez conformada en lo fundamental la unión económica, es necesario acometer la unión política. Y, al igual que el desarrollo económico implica la concentración de capital en gigantescos conglomerados, la construcción política de Europa como posible superpotencia, conlleva la centralización del poder en un único centro emisor. El consenso, la permanente negociación, han servido para conformar el sistema solar, encadenar paulatinamente cada planeta a su órbita y al sol germánico, pero son inadmisibles si se trata de competir por el dominio mundial.
La sorpresa, por lo tanto, no es tal. No es más de una consecuencia lógica del carácter hegemonista del actual proyecto europeo, y una incipiente plasmación en el terreno político e institucional, del dominio que ejerce Alemania.
Bajo este título aparecía en el anterior número del De Verdad un análisis sobre el significado de los acontecimientos de las últimas elecciones norteamericanas. Aún se seguían recontando votos cuando lo publicamos. El definitivo nombramiento de Bush y la publicación en prensa de un artículo de sumo interés escrito desde el corazón del Imperio nos han movido a reproducir algunos de sus extractos que cobran una mayor dimensión al ser contrastados con el análisis publicado por el profesor de la Universidad de Georgetown, Norman Birnbaum.
La excepcionalidad de la situación creada tras las últimas elecciones norteamericanas reside en que esta vez, a diferencia de lo ocurrido con Kennedy, Nixon o Clinton, no se trata de de dar un golpe de Estado peculiar y limitado, dirigido contra un presidente real que no se deja controlar por el complejo militar industrial, es capaz de tomar sus decisiones con autonomía y gobernar al margen y en contra de su línea y de sus intereses. Lo que está ocurriendo estos días ante nuestros ojos tiene una categoría superior. Los intereses del complejo militar industrial, por una particular combinación de condiciones, se han vuelto incompatibles con los aspectos democráticos del régimen político norteamericano. Esta vez se trata de dar un golpe definitivo, un golpe contra los fundamentos democráticos del mismo régimen. Lo ocurrido en estas elecciones revela que lo que está puesto en cuestión por parte de un sector de la clase dominante norteamericana es el mismo régimen democrático tal y como hasta ahora ha existido.
(...) Si hasta ahora los objetivos del desprestigio habían sido la Presidencia y el Tribunal Supremo, hoy lo que se busca es desacreditar lo suficiente el mismo sistema electoral para introducir modificaciones en él.
(...) Transformaciones que aseguren que los objetivos estratégicos del complejo militar industrial aprovechar las condiciones creadas tras el fin de la Guerra Fría para asegurar el dominio y la hegemonía yanqui por otros mil años no vuelvan a verse sometidos a los vaivenes electorales que dan lugar periódicamente a la elección de presidentes que no trabajan por este objetivo.
(...) Es en la complejidad de la sociedad norteamericana y en la persistencia de algunos factores domésticos donde se encuentra la razón que empuja al complejo militar industrial a buscar la forma de eliminar los aspectos democráticos del régimen que se han vuelto incompatibles.
(...) La agudización de las diferencias de clase y la creciente distribución desigual de la riqueza que avanza imparable en las dos últimas décadas ha provocado que una parte de la clase media norteamericana apueste por mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población, lo que se traduce políticamente en las grandes bolsas de voto demócrata en las concentraciones urbanas y los Estados más poblados.
A ello viene a sumársele, justo cuando ya estaba consumada la exclusión política de más del 80% de la minoría negra que no participa en ninguna elección, la imparable expansión de otra minoría, los hispanos, que por razones históricas, culturales e idiomáticas no son tan fácilmente controlables ni asimilables. Una minoría que ha desequilibrado con su movilización electoral en la década de los 90 el mapa electoral, provocando por dos veces la elección de un presidente real, Clinton, contra cuya presidencia, el complejo militar industrial se ha visto obligado a lanzar la mayor y más costosa campaña de desprestigio que se conoce en la historia, sin conseguir, además, revocarlo finalmente.
Hacer las transformaciones necesarias en el régimen democrático para impedir que situaciones así tengan que repetirse. Crear las bases de un régimen y un sistema electoral que condene a la abstención a un tanto por cien todavía superior de la sociedad para evitar la posibilidad de que pueda surgir ningún nuevo presidente que no sea el brazo armado del complejo militar industrial. En esto consiste el centro del programa político de Bush, que Cheney y los hombres del Pentágono de su gobierno deben llevar adelante en los próximos 4 años. Una tarea en la que van a tener enfrente no sólo al otro sector de la clase dominante yanqui, sino al propio pueblo norteamericano y a todos los pueblos del mundo. Y que no es sino el previsible anuncio de una período de profunda inestabilidad y conmociones en todo el planeta.
A. Lozano, De Verdad nº 2
Una casa dividida no puede mantenerse en pie. Una nación no puede existir siendo mitad esclava y mitad libre. Con esas palabras, Abraham Lincoln esbozó su proyecto político antes de ser presidente; no sólo para salvar a la Unión, sino para crear una nación de hombres libres. Ese proyecto, tras el golpe de Estado de la mayoría republicana en el Tribunal Supremo, todavía está por completar. Y sigue siendo urgente
(...) Como ocurre en otros países, las palabras en clave de la política estadounidense expresan lo que no se puede manifestar demasiado abiertamente. «Derechos de los Estados» significa la exclusión del Gobierno Federal a la hora de proteger los derechos de las minorías, los presos, las mujeres, los trabajadores, y para impedir el logro de un ejercicio de la ciudadanía más pleno. «Mercado libre» significa el derecho de los potentados a la explotación sin límites de la humanidad y la naturaleza. Los republicanos hicieron campaña en las elecciones con estos temas. Ello no impidió que sus agentes judiciales en el Tribual Supremo manifestaran un interés federal en paralizar el recuento de Florida, basándose en que no se prestaba la misma protección a la totalidad de votantes.
(...) La juez republicana Scalia consideró que el voto no es un derecho constitucional, sino el ejercicio de un privilegio. Puso en palabras los actos de sus colegas, el desdén de éstos hacia sus compatriotas negros, o pobres, o con menos cultura. La frase «igualdad de protección» proviene de la Cuarta Enmienda a la Constitución (1868), que confiere derechos plenos de ciudadanos a los antiguos esclavos. Que el Tribunal Supremo la usara para oponerse al recuento de votos de Florida hace de esta institución un candidato a protagonista de una obra de algún sucesor de Brecht.
(...) Tal vez esto explique los prejuicios clasistas de los jueces republicanos. Durante una cena reciente en la zona rural de Virginia, en el escenario sudista, un invitado declaró que era justo que los votos de los estados más pequeños, republicanos, de montaña y del sur, contaran más que los votos de California y Nueva York. Allí los votos eran «votos de emigrantes». A la objeción de que si una persona votaba, ya no era un emigrante sino un ciudadano, el orgulloso descendiente de negreros declaró: «Ese es precisamente el problema». La desfachatez patente de los jueces republicanos al detener el recuento y después declarar que no había tiempo para reanudarlo, expresa un sentido del poder exquisitamente desarrollado.
(...) La mayoría popular de Gore procede de los Estados donde las mujeres, los negros, las minorías y los sindicatos se movilizaron por un proyecto social apreciablemente distinto de la amorfa y difusa ideología de mercado de los nuevos demócratas. La cuestión ahora no es tanto el futuro personal de Gore como qué va a ser de la coalición que formó.
(...) Aún así, con el 48% de los votos obtenidos por Gore y el 3% de los de Nader hay una mayoría liberal de izquierdas en el electorado. Está geográfica y socialmente sesgada, concentrada en las costas oriental y occidental y en el corazón del medio oeste. Los Padres Fundadores de la República desconfiaban de la democracia directa (ante todo querían eliminar cualquier amenaza a la esclavitud, y por lo tanto hicieron hincapié en el federalismo y en los derechos de los estados). Dos siglos más tarde, su legado sigue muy vivo.
(...) Nada de esto impedirá a los apologistas del imperio americano no alegrase por el final de lo que ellos describen como una mera anécdota, un desafortunado paréntesis en la vida de la superpotencia imprescindible. Con nuestra pena de muerte, nuestra democracia obviamente incompleta, nuestro patrones institucionalizados de desigualdad y nuestro persistente racismo, es de suponer que las afirmaciones de nuestra élite de Asuntos Exteriores acerca el liderazgo mundial serán recibidas con cierto escepticismo (sobre todo porque dicha élite tiene un récord sin paralelo de desastres de los que es responsable, desde Vietnam hasta el salvajismo del capitalismo global).
(...) ¿Qué dirá al mundo o, ya puestos, a
nuestra nación el presidente Bush, cuyo ascenso al poder descansa
en la privación del derecho al voto de sus ciudadanos? Está
claro que el republicano no es un partido que Lincoln reconocería
como suyo.
El País, 15 diciembre 2000
La cumbre de Niza ha reportado, según la mayoría de analistas, un aumento de poder político de Alemania en la Unión Europea, en detrimento principalmente de Francia. Haciendo valer su superioridad demográfica y la necesidad de pasar de un sistema lastrado por el derecho de veto de los Estados más pequeños a un sistema de decisiones por mayoría cualificada en numerosos asuntos, Berlín pretende imponerse como único centro gravitatorio de la futura Europa. Tanto es así que el primer ministro germano, Schröder, se ha apresurado a instancias de Kohl a restañar las heridas de la maltrecha dignidad gala durante estos días.
Se han argüido razones de eficacia, de «gobernabilidad», a la hora de rediseñar el sistema de funcionamiento político de la futura Europa de 27 miembros. Sin embargo, no son cuestiones «funcionariales» o «de método» las que se ocultan tras el gigantesco «giro al Este» de la construcción europea, sino una operación de acumulación de fuerzas a medio plazo de la potencia imperialista germana para estar en condiciones de hegemonizar sin discusión la futura superpotencia europea en construcción.
Para comprender en profundidad los movimientos que se desarrollan estos
meses y el alcance de lo refrendado en Niza, es necesario señalar
dos cuestiones.
La primera es que, a diferencia de la situación de España,
que no ha modificado sustancialmente las fronteras de su territorio peninsular
en los últimos 500 años, las fronteras nacionales en Europa
han sido el reflejo exacto de la correlación de fuerzas existente
en el continente entre las potencias imperiales primero, y las burguesías
monopolistas después. Una historia de corrimientos de fronteras,formación y desaparición de Estados a una velocidad vertiginosaen los dos últimos siglos y que, en el caso de Alemania y,por su relación histórica, el Imperio Austro-húngarose puede sintetizar en que: hacia el Oeste, la expansión germanasiempre ha chocado con las grandes potencias; princialmente Francia e Inglaterra,y con Estados nacionales relativamente consolidados (Italia al sur, Dinamarcaal Norte y Holanda al Oeste); mientras que, hacia el Este, se extiendencientos de kilómetros de Estados relativamente poco fortalecidosy en constante disputa, según los vaivenes históricos, entreAlemania y Rusia, en una franja que va desde Finlandia y Estonia al noreste,hasta Bulgaria, al sureste. En su mayoría, regiones y paísescon quienes Alemania ha tenido relación directa durante décadas,algunos durante siglos, y donde tras el derrumbe de la URSS se ha apresuradoa intervenir económica y políticamente.
La segunda cuestión es que, por todo lo anterior, la incorporaciónde los aspirantes a engrosar la Unión Europea modifica sustancialmentela composición de Europa, no por razones demográficas o económicas,de «ponderación del voto»; sino principlamente por razoneshistóricas, de vínculos políticos y relaciones dedependencia directa con Berlín, y no con Bruselas.
Espacio vital
Es sabido que el «Espacio vital» alemán reivindicadopor Hitler supuso uno de los banderines de enganche popular del nazismoen los años 30. Su base material residía en que, tras laderrota de la Iª Guerra Mundial, le fue amputada a Alemania partede Prusia Oriental y la unión con Austria. Sin embargo, la zonade influencia económica, política, linguística y culturales mucho más amplia y abarca, en anillos concéntricos, aEstados integrados económica y culturalmente y dependientes de Alemaniahasta el punto de constituirse en auténticos «länder»,como Austria, Eslovenia, los Sudetes en Chequia, el Tirol italiano y Estonia(donde el ministro de Exteriores tiene doble nacionalidad, estona y alemana).
Un segundo anillo incorpora Holanda, la región flamenca (Bélgica),Chequia, Eslovaquia, Croacia y Hungría, países todos elloscon una completa intervención económica respecto de los planesdiseñados en Berlín.
Un tercer anillo se compone de aquellos países donde la disputaentre la integración en la Unión Europea bajo la batuta deAlemania, la intervención política y diplomática deRusia y los planes de integración militar de EE UU ha impuesto unasituación de difícil equilibrio; una correlación defuerzas que abre en estos países una situación de fricciónentre los distintos planes y proyectos imperialistas. Estos son Letoniay Lituania, al norte; y Polonia Rumania y Bulgaria, al Este. Esta regióntiene una importancia fundamental para Alemania pues abre el paso haciaUcrania (el «granero del Reich» segun la estrategia de Hitler)y Oriente Medio y la región del Caspio, donde la Unión Europeaestá disputándole la iniciativa e intentando desplazsar alhegemonismo norteamericano.
Desarmar el «puzzle»europeo
Es línea general del imperialismo dividir, enfrentar y fragmentara los diferentes países donde pretende intervenir para debilitara su Estado y a su pueblo. Esto es particularmente cierto en el caso dela burguesía monopolista alemana (que por otra parte, lo ha sufridoen carne propia). Fragmentar para integrar a las regiones más ricas,e imponer a los nuevos Estados resultantes su hegemonía ha sidola viga maestra de su construcción europea, mientras el eje franco-alemánera considerado por un importante sector de la clase dominante germanacomo un «mal menor», una «necesidad accesoria».
A la partición de Checoslovaquia le siguió la asimilaciónde Chequia y la intervención en Eslovaquia; la desmembraciónde Yugoslavia ha culminado con la integración de Eslovenia y Croacia,la intervención económica en Bosnia mientras sigue siendoprotectorado de la OTAN, el establecimiento de lazos comerciales y apoyopolítico a Montenegro y, tras la destitución de Milosevic,las ofertas de acercamiento hacia Belgrado. ¿Ha terminado aquíla «trituradora» germana? Ésa, desde luego, no es suintención. Como cualquier cuerpo físico, cuanto másaumenta su masa , más influencia ejerce sobre los cuerpos cercanos.Las líneas de fractura, las fallas tectónicas existentesque reactiva en toda Europa corren parejas al aumento del peso específicodel Polo Hegemonista Emergente alemán. Líneas de fracturaque recorren incluso los Estados más grandes de Europa Occidental,desde Italia (Véneto, Trentino-Alto Adigio) Francia (Alsacia, PaísVasco francés), España (Euskadi, Cataluña) o Bégica(Flandes).
Pero aun así, no le haría falta a la burguesíamonopolista alemana forzar la maquinaria disgregadora: con el nuevo «reparto»mejor dicho, concentración de poder, Alemania y su áreade influencia más cercana podría imponer en la UniónEuropea tanto sus propias decisiones apoyándose en una «mayoríacualificada» como bloquear cualquier resolución de los grandes,aun ante un frente unido de Gran Bretaña, Francia, Italia, Españay Polonia, los 5 países más grandes de Europa tras Alemania.El «desplazamiento al Este» del centro de gravedad europeoamenaza con el fin del eje Berlín-París y el nacimiento delnuevo eje Berlín-Berlín.
La voracidad germana
La burguesía monopolista alemana llega tarde al reparto del mundoal final del s. XIX. En lucha primero contra los terratenientes prusianos por el control del nuevo Estado de la Alemania unificada, y posteriormentecontra el Imperio Austro-húngaro que recela de la unificaciónalemana, y contra Francia, sólo hacia finales del siglo estáen condiciones de disputar el dominio en Europa y el reparto del mundoentre las potencias coloniales.
La Cumbre de Berlín (1885) donde culmina el reparto de Africa,es el último y desesperado intento de la aristocracia prusiana pordetener el avance de la burguesía alemana y de preservar la alianzacon Inglaterra frente a Rusia, con quien Prusia comparte más demil km de fronteras. El cierre de toda posibilidad de avance sin hacersaltar por los aires el pacto con las potencias europeas acentuaráel carácter agresivo y aventurero de la nueva Alemania imperialista.
La historia del s.XX recoge los tres intentos, en condiciones diferentes,del proyecto Alemán de hegemonía en Europa. Los dos primerosdieron origen a las dos guerras mundiales. El tercero, impulsado en unprincipio por EE UU como muro de contención frente al expansionismosoviético, ha derivado tras la caída de la URSS en la «Europaalemana» que hoy conocemos; en el proyecto de edificar una superpotenciahegemonista sobre los escombros de la ex Europa del Este y la disoluciónde los Estados nacionales de Europa occidental. Hasta ahora, la voracidadde la burguesía alemana ha sido muy superior a su capacidad. Veremoscómo termina este tercer intento.
TBA
Chirac respondió con la historia a las pretensiones germanasde desequilibrar la paridad de votos entre ambas naciones. Schröederse burló de las desesperadas apelaciones francesas a una pasado«grandeur». Hemos pasado a la época de la «politik».
La alianza con París fue durante décadas la piedra angularde la construcción europea. Alemania no podía aspirar a lideraren solitario el continente, necesitaba la colaboración y el consensogalo. Francia era el imprescindible complemento político y militar,y el seguro, para el resto de burguesías europeas, de que Berlínno iba a reeditar un dominio de funesto recuerdo.
Ahora las cosas han cambiado. El gobierno germano ha declarado en Nizaque «la relación con Francia es necesaria para impulsar laconstrucción europea, pero no es suficiente en una UniónEuropea ampliada, porque hay otros países con los que debemos trabajar».
Conveniente, pero ya no imprescindible. Berlín ha adquirido durantela última década la suficiente estatura como para plantearsela dirección en solitario sin que el resto de «socios»pueda plantearse romper la baraja. El golpe germano ha roto el nudo gordianopor arriba, quebrando el eje que sostenía el conjunto de equilibrios.Francia puede ser una potencia de primer orden, pero nunca más serátratada al mismo nivel que Alemania. El resto del continente se tiene queresituar en el nuevo escenario.
Juan Martínez
México:
Tan cerca y tan lejosde Washington
La derrota del PRI abre indudablemente una nueva etapa en la historiade México, ¿pero hacia donde? El país toma aire trasdesembarazarse del dogal priista, pero Fox no es portador del entusiasmode una nación, sólo representaba la única víapara desbloquear el camino. Un sistema de poder, férreamente edificadodurante setenta años, se desmorona, y no existe todavía nadanuevo capaz de alojarse en ese vacío.
Varias fuerzas pugnan por ocupar el espacio: EE UU pretende globalizardefinitivamente el país azteca, una nueva oligarquía másdinámica pretende desplazar a la vieja, los antiguos caciques priistasse resisten a abandonar los privilegios, las luchas populares pugnan porabrir puertasÉ... Algunos centros de poder, a ambos lados del RíoGrande, han diseñado la transición. Pero México albergaun antagonismo larvado, capaz de provocar sorpresas como la apariciónde una guerrilla a escasos kilómetros del imperio.
Ventanas abiertas, puertas porabrir
Así se encabezaba el documento con que el EZLN valoraba las últimaselecciones. El triunfo de Fox sólo puede comprenderse de forma contradictoria.Desde hace años el recambio del PRI se hacía imprescindible.Fox, antiguo directivo local de la Coca-Cola, es la alternativa de Washingtony los círculos oligárquicos más ligados a la globalización,su papel es que la transición se salde con un mayor control sobreel país. Pero la inevitable liquidación del régimenpriísta abre nuevos espacios, pequeñas grietas por dondepuede avanzar una respuesta popular (en el último año secontabilizaron 2.500 manifestaciones sólo en el Distrito Federal)que exige mucho más de lo que pueden conceder los centros de poder.
Fox y todo su equipo se han formado en universidades americanas y hanocupado puestos de privilegio en grandes corporaciones yanquis, disfrutande estrechos vínculos económicos y políticoscon Washington. Su anunciado programa significa la apertura a una mayorintervención estadounidense: liberalización económica,privatización de las joyas de la corona (las compañíaspetrolera y de ferrocarriles), reestructuración de los serviciossecretos (que supondrá inevitablemente el aumento de la influenciade la CIA),...
La estructura tejida por el PRI era demasiado hermética, demasiadosy muy potentes intereses particulares, demasiados caciques locales incontrolados...Pero su remate implica cerrar los instrumentos tradicionales de controlsocial. Acabar con la corrupción, principal promesa de Fox, suponeestablecer un marco más adecuado para la competitividad, pero almismo tiempo liquida la primera institución a traves de la cualla oligarquía se garantizaba, no sólo enormes beneficios,sino sobre todo una eficaz red de control social. Pacificar Chiapas esdesactivar un potencial polvorín, pero también supone legitimaruna alternativa política a la izquierda del PRD y con capacidadde incidir en la vida del país.
Tal y como plantea el comunicado zapatista «en la destrucciónde las viejas clase políticas, la globalización deja vacíosmomentáneos. La derrota del PRI abre un gran espacio para la acciónpolítica partidaria y ciudadana. El derrumbe del sistema de partidode Estado dejará libres muchas fuerzas que pueden y deben orientarsea la transformación del país en una Nación libre ysoberana».
La mano del Imperio
Desde el primer momento, México ha sentido la cercana presenciade EE UU. En el siglo pasado la mitad de su territorio fue arrebatado,tras sucesivas invasiones, por el bárbaro vecino del norte. Lasenormes riquezas y la proximidad han determinado una continua intervenciónnorteamericana. En un informe de la CIA, fechado en 1975, se puede leerque «las operaciones se inclinaban pesadamente hacia el enlace (quedepende de la cercana y poco usual relación entre Gustavo Díaz,presidente de México, y el jefe de la estación)... Díaztrabajaba para la CIA desde que era ministro de Gobernación. LaAgencia norteamericana presentaba informes diarios a Díaz, especialmenteútiles para la eliminación de líderes revolucionarios».Un reportaje del periódico Excelsior ejemplifica esta relación:«quien sí intervino en los sucesos de 1968, ademásde la CIA, fue nada menos que la Oficina Federal de Investigaciones deEE UU, el FBI. En 1968 la actividad terrorista del FBI se intensificócomo parte de una ampliación de las operaciones de contrainteligenciaen México y, según memorándum de Hoover fechado eseaño y enviado al agregado jurídico, «es imperativopreservar a toda costa su cobertura, aunque se tenga que abandonarel plan de intimidación de líderes subversivos». Losque recuerdan los sombríos coches que se paraban delante de loscolegios universitarios, ametrallando jóvenes mexicanos deben saberque muchos de ellos debían ser del FBI».
Una grieta explosiva
En México conviven, en una combinación explosiva, lasmayores fortunas de América latina, junto a una situaciónde extrema pobreza, agudizada por las políticas neoliberales delos últimos años y la bancarrota del Estado. La estrepitosa crisis financiera del 94, el llamado «efecto tequila», se salvógracias a la afluencia de capital norteamericano. El resultado es que la deuda externa se eleva a 100.000 millones de dólares (el 40%en manos de Washington) y el 87% del presupuesto está embargadocomo pago de los créditos firmados. Son ingredientes que tienenuna sangrante traducción: el 10% más rico, que hace 10 añosposeía la tercera parte de la riqueza, ahora acapara el 40%, mientrasque el 10% más pobre ha pasado de disfrutar del 1,7% al 1,6%.
No es extraño que en México vivan 26 millones de pobres,18 de ellos en la pobreza extrema. Hoy el salario apenas cubre el 40% dela canasta alimentaria básica (el índice de desnutricióninfantil se eleva al 38%). Situación que se agudiza en las zonasrurales, y especialmente padecida por la población indígena,que se eleva a 12 millones.
Una bomba de relojería
El ya presidente Bush declaró que México será unade sus prioridades en política exterior.
La imparable inmigración mexicana a EE UU constituye una bomba derelojería en las entrañas del imperio, que Washington tieneun interés estratégico en desactivar. Los Ángeleses la segunda ciudad de México, allí viven seis millonesde mexicanos, la mitad inmigrante legales. La cifra asciende a dieciochomillones en el conjunto de los EE UU. Anualmente se suman trescientos mil.
La extrema pobreza que viven en su país de origen empuja a unairrefrenable diáspora hacia el norte. Pese a la enorme represiónempleada en la fronteras, las autoridades norteamericanas son incapacesde frenar un éxodo que amenaza con convertirse en un «alien»interno, pues los hispanos son una minoría cada vez mas mayoritariaen los USA, inasimilables por los patrones yanquis, con un a fuerte organizacióny una gran participación política, suponen un peligro parala propia estabilidad interna norteamericana.
Fransesc Ten
El auto de procesamiento contra Pinochet dictado por el juez Guzmánha desatado una ofensiva de las fuerzas más reaccionarias para paralizarel proceso. Tal y como afirma el general Reyes «se están haciendogestiones al más alto nivel para revertir esto». Y, por ahora,empiezan a dar resultado: la Corte de Apelaciones ha anulado el auto contrael ex dictador.
La primera piedra han sido las presiones castrenses al presidente paraque, como al final sucedió, convocara el Consejo de Seguridad Nacional.Este es un órgano salido de la legalidad de la dictadura, que sereúne en momentos donde la seguridad nacional está amenazada,y donde los mandos militares tienen la misma capacidad de decisiónque las autoridades civiles. Su rescate, en un momento donde los tribunalesse disponían a decidir sobre los recursos presentados por el exdictador, ha sido una clara amenaza al poder judicial. Uno de los juecesque debía dictaminar sobre el recurso, abandonó por «motivosde presión», siendo sustituido por un declarado pinochetista.
El propio juez Guzmán ha sido sancionado por solidarizarse públicamentecon la presidenta del Consejo de Defensa del Estado, acosada por la derechamás reaccionaria.
Los medios más cercanos al dictador, encabezados por el Mercurio(parte integrante de la trama para derribar a Allende) han creado el necesarioclima de amenazas y chantajes.
La lucha popular ha conseguido colocar a Pinochet a un paso del banquillo.Era esperable la resistencia de las fuerzas de la caverna, pero el procesosigue en marcha. 189 demandas criminales han sido presentadas ya contraPinochet, y su número aumenta cada día. El próximoacto tendrá como escenario la Corte Suprema, que dictaminaráel recurso presentado por la acusación.
Una de las últimas demandas presentadas, la de la viuda de unperiodista que investigaba las acciones de la CIA en Chile (y que luegooriginó la película Missing) nos recuerda cuál esla pista a seguir. Los 16.000 documentos desclasificados recientementepor la CIA son abundante munición, no sólo contra Pinochet,sino principalmente contra los que, desde los pulcros despachos de Washington,forman y dirigen a los muchos Pinochets que Hispanoamérica ha sufridoen este siglo.
Lorca, el enigma sin fin (y XIII)
El último secreto de la vida
Llegamos al último capítulo del serial cuando aúnrestan por sacar numerosas conclusiones fuertes a las que nos ha conducidonuestra hipótesis mixta de partida. En el anterior capítuloestablecimos cómo el enigma de que la obra de Lorca sea un universoen expansión continua procede del hecho de situar a la figura femeninacomo el corazón de su mundo poético y otorgarle los atributosque las ancestrales civilizaciones agrícolas mediterráneasdaban a la Diosa Madre del Universo, diosa del amor, la vida y la fertilidad,pero también de la muerte, guardiana del mundo subterráneode la oscuridad y encargada de guiar a los muertos en su tránsitoa la resurrección, al regreso a la vida bajo nuevas formas.
Articulada en torno a esta figura femenina, la obra de Lorca sirve defondo milenario, de escenario ancestral donde los principios y las pulsionesesenciales de la existencia se dan cita y desarrollan su compleja interacciónante nuestros ojos. Su obra, y con ella su figura, adquiere una categoríaque es tanto más mítica cuanto que se situa fuera de cualquiertiempo histórico, pero estando a su vez presente en todos; que nosrevela la simplicidad perfecta del milagro del origen de la vida y el universoen el anuncio del constante bautizo de las cosas recién creadas;que condensa en un perfil concreto la compleja sustancia de la realidadhumana, perfil en el que se reconoce todo el mundo y que pertenece a todoslos países, a todos los tiempos.
Y sin embargo, toda la dimensión universal de estos poderes ocultosy desconocidos operan sobre personajes concretos y vivos, creibles y cercanos.Lo universal y mítico se descubre en lo individual y lo local. Espreciso dibujar perfiles concretos, definidos y reconocibles porque esahí donde están actuando, si se tiene la sensibilidad suficientepara verlo, las fuerzas que mueven al ser humano y que deciden, finalmente,su destino. «¡Forma! ¡Forma! Ansia de la sangre y hastíode la rueda!» le hace decir Lorca al Caballo Negro en «ElPúblico», y con ello nos desvela la febril, permanentey violenta agitación de la sangre en su determinación poradquirir una existencia concreta, por expresar su potencialidad de vidaa través de una figura, de una forma, de un perfil. Por eso la muerte de Antoñito el Camborio es saludada con «Viva moneda[perfil] que nunca se ha de repetir». O, en la muerte de Juan Antonioel de Montilla, la dura luz recorta «perfiles de jinete».
Y para definir esos perfiles concretos Lorca recurre a lo que ve y encuentraa su alrededor: madres y novias, esposas e hijas, amantes y zapateras,gitanos y guardias civiles, Belisas y Amargos. Pero sabiendo que debajode lo anecdótico, de lo superficial, de lo folcklórico latenen un fondo común unas «viejas voces imperiosas» quetraen la luz viva de las horas antiguas, voces que expresando verdadeseternas reflejan el conflicto esencial entre el amor y la muerte en elque transcurre, desde siempre, la existencia humana. Y además lohace siendo plenamente consciente de que está en un medio vital,España, en el que, pese a su profunda decadencia económicay política, el pueblo conserva viejísimos elementos nativosque se han ido asentando como un poso profundo (a través de unainterminable sucesión de generaciones) para acabar convirtiéndolo,como dice el propio Lorca, en un «país casi único detradiciones y bellezas populares». Al ligar su arte a la tierra,Lorca descubre la «cultura y la gran sensibilidad de un pueblo»,aprende a admirar sus «apreciables joyas vivas» y a extraerde las tradiciones, del modo de ser y del temperamento vital de los habitantesdel solar hispánico «la viejísima y compleja sustanciade España». Es en esa mirada, en ese saber ver el fondo absolutamentemilenario, en esa intuición de buscar, y hallar, la raízremota en que hunden sus pies quienes habitamos la piel de toro donde residegran parte de la fascinación universal por la obra de Lorca. Perono únicamente en ello.
Más fuerte que la muerte
Lorca no sólo establece esa unión-comunión-comunicacióncon los elementos vivos que perviven en la tradición, las costumbres,la cultura popular, sino, lo que es más importante, llega, de algunamanera, a descifrar los centros vitales (de principios y actitudes, desentimientos y de corazón, de sangre y de alma) en los que estánanudados y de los que surge esa tradición, ese modo de ser.
A lo lago de varios capítulos hemos visto cómo las imágenes,metáforas y símbolos que utiliza Lorca en su obra estánen plena correspondencia con el sistema de creencias de los pueblos deorigen sahariano (íberos, etruscos, cretenses,...) ahora conocidostras el desciframientos de sus lenguas a través del euskera. Y lamás importante de ellas, sin duda, la relación entre la vida(el amor) y la muerte: el amor (la vida) como anticipo de la muerte, perola muerte, a su vez, como promesa de una nueva vida. Hasta tal punto estarelación entre la vida y la muerte está anclada desde tiemposinmemoriales en la cultura viva de nuestro país, que podemos seguirsu rastro y nos lo encontraremos desde en el sistema de creencias de lasantiquísimas civilizaciones íberas y tartésicas, pasandopor la poesía mística del siglo XVI y la explosiónartística del Siglo de Oro del XVII para acabar encontrando su expresiónmás acabada en Lorca.
¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profudo centro!;
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela deste dulce encuentro.
¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida la has trocado.
(...)
Allí me hirió el amor,
y el corazón me sacaba.
Díjele que me matase,
pues de tal suerte llagaba.
Yo me metía en su fuego,
sabiendo que me abrasaba,
disculpando al avecica
que en el fuego se acababa.
Estábame en mí muriendo,
y en tí solo respiraba.
En mí por tí me moría,
y por tí resucitaba,
que la memoria de ti
daba vida y la quitaba.
Moríame por morirme
y mi vida me mataba.
(...)
¡Ay! ¡Qué larga es esta vida,
que duros estos destierros,
esta cárcel y estos hierros,
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero
que muero porque no muero.(...)
Sólo con la confianza
vivo de que he de morir;
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza.
Muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte;
vida, no seas molesta,
mira que sólo te resta,
para ganarte, perderte;
venga ya la dulce muerte,
venga el morir muy ligero,
que muero porque no muero.
(...)
Cualquier lector que haya seguido el serial, de seguro que encontraráen estos poemas de Juan de la Cruz y Teresa de Jesús infinidad deelementos e imágenes que nos remiten, como en Lorca, a una concepcióny a unas creencias ancestrales que están en la raíz másremota que nos nutre como colectividad. Desafortunadamente, no disponemosya de espacio ni de tiempo para entrar en ello. Máxime cuando debemosfijar nuestra atención en lo que constituye uno de los hilos conductores,un verdadero hilo de oro, y por ello inmortal, sobre los que se haido forjando, a lo largo de miles de años, la «viejísimay compleja sustancia de España». Me refiero a la idea, quede alguna forma aparece ya rudamente expresada en las lápidas funerariasde íberos y tartésicos y que va a recorrer de forma insistentelas más grandes manifestaciones artísticas y literarias denuestro país desde entonces, de que más fuerte que la muertees el amor. La búsqueda permanente de un Amor libertado del Tiempo,es decir, dotado de una fuerza y una fe creadora capaces de actuar y existirmás allá de la limitada duración que impone la necesariamudanza y transformación de las cosas, capaz de sobrevivir inclusoa la muerte, el límite temporal y físico por excelencia delas cosas vivas. A diferencia de otros países, tradiciones y culturas,en la cultura hispana, y en un sentido más amplio, ibéricae iberoamericana también después del siglo XV, ese amor (vida)capaz de huir de la cárcel en la que lo quiere encerrar el tiempo(la muerte) tiene una existencia tan real que no sólo impregna lavida de la gente, sino que se constituye como un motor primordial que eclosionaperiódicamente en las más altas cumbres de nuestracultura. Como decía el propio Lorca, «un muerto en Españaestá más vivo como muerto que en ningún otro sitio.Sólo Méjico puede compararse a mi país».
Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día.
Y podrá desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera.
Más no, desotra parte, en la ribera
Dejará la memoria en donde ardía;
Nadar sabe mi llama la agua fría
Y perder el respeto a la ley severa.
Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas que tanto humor a un fuego han dado,
Médulas que han gloriosamente ardido.
Su cuerpo perderá, no su cuidado.
Serán ceniza, más tendrán sentido.
Polvo será, más polvo enamorado.
«Polvo será, más polvo enamorado»; la vida derrotando a la muerte, el amor venciendo a la ley severa que lo ha conducido «al río de las aguas oscuras». La respuesta de Quevedo a Sheakhespeare en su Soneto del amor constante más allá de la muerte, concentra, eleva y expresa esta concepción a un punto en que parece imposible ir más allá. Y sin embargo, tres siglos después, Lorca, sumergiéndose en esa inagotable y entusiasta fe en un amor más fuerte que la muerte que recorre lo mejor de nuestra milenaria y espléndida cultura, creará, por una conjunción de factores históricos y personales, una obra que, de conjunto, se constituye como un auténtico manifiesto de la vida frente a la muerte, una de las herencias más extraordinarias y valiosas que el mundo hispano, en su sentido más amplio y profundo, puede aportar al género humano.
A. Lozano
Compartimos con Gonzalo Suárez una intensa velada en el Ateneo Cultural, Madrid XXI que promueve nuestro periódico. Primero fue el pase de su película de mayor éxito, «Remando al viento», película de la que él mismo nos dijo «se sigue hablando mucho tiempo después». Comenzamos una tertulia que nos adentró por «el territorio de la ficción, de los sueños, en esa conjunción en la que lo ficticio y lo real se funden sin diferencia» y en la que sus protagonistas son todos esos «personajes de la literatura que como el Frankenstein de Mary Shelley o el Quijote tienen más realidad que nuestro tío Julián».
La charla se prolongó durante más de dos horas en las que el escritor y realizador nos apasionó con temas como la fuerza de la imaginación, la existencia de una realidad plural, tan cambiante que resulta insólita e inasible y la limitación del talento para reflejar su belleza. Nos habló de su decidida voluntad de «no ir a Roma aunque se diga que todos los caminos conducen allí» y de su elección por la integridad frente a la búsqueda del consumo. Nos confesó su frase preferida: «pasar por la vida sin sentirnos sometidos» y que tanto los libros como las películas representan «realidades alternativas que a veces nos permiten conseguirlo».
Conocimos sus más profundas y vitales reflexiones en medio de una atmósfera en la que no faltaron el humor y las bromas, y en la que puso en práctica lo que él mismo nos dijo al inicio: «yo veo al público como un igual, como alguien que no puede ser menos y en esa medida encuentras en la sala oscura o en los lectores, a esos amigos desconocidos que conviven contigo la ficción». Después los amigos desconocidos disfrutamos de su presencia en una cena que se prolongó en las tertulias de sobremesa y de la que salimos todos con el compromiso de compartir nuevas actividades.
Gonzalo Suárez se presentó a sí mismo como alguien seducido por el cine de forma irreversible:
G.S: Te has olvidado lo de mis principios, lo de mi pasado delictivo, como escritor. Realmente no fue sólo un principio, es evidente que el cine ha fagocitado toda mi carrera como escritor, pero me inicié escribiendo, de hecho lo único que he hecho como constante en mi vida es escribir, nunca pensé en ser director de cine. A mis 33 años me encontré irresistiblemente atraído como una pasión inconfesable por el cine; entendí que el cine era como materializar la ficción. Aquello que para el escritor es pelear contra la página en blanco, y siempre en definitiva es algo que se hace en solitario, de repente en el cine tienes que forcejear con unos elementos reales convencionales. Y lo que me sorprendió de la primera historia que abordé en el cine, que fue un cortometraje en 16 mm, es cómo la idea interior, una percepción, podía transmitirse incluso a través de cosas tan abstractas como es una cámara, y un equipo que luego es cada vez más numeroso. Pero eso tampoco es óbice, al contrario, en realidad, cuanto mayor es el grupo, cuanto mayor es la masa, realmente la idea se vehiculiza; aquel que ve, parece que de una extraña manera se va a plasmar después en la pantalla, y eso es lo que me sedujo de forma irreversible, pero no por ello abandoné la literatura.
DV. ¿Existe entonces un nexo entre la literatura y el cine?
G.S. El nexo entre literatura y cine me lo han reprochado siempre, que
si las películas son «literarias», como cuando leen
un libro irresponsablemente y dicen que es «cinematográfico».
Pero creo que también es una facilidad de juicio. Se tienen que
agarrar a algo. Aquí ese problema de etiquetar es lo que ha creado
cierto desconcierto, y en esa misma medida con respecto al público,
que está muy mediatizado por este marchamo de que el consumo ya
tiene que venir dirigido, decírsele qué es. Y en esa medida
las películas y los libros sí son realidades alternativas,
que a veces nos hacen pasar por la vida (es mi frase preferida) sin sentirse
sometidos. Realidades alternativas que no necesariamente tienen que estar
reducidas de antemano a la etiqueta de «qué es» porque
entonces no tiene mucho interés.
DV. Cuando te han preguntado qué mensaje querías dejar
en la película, te has rebelado.
G.S. Sí. Yo no hago películas para extraer tesis concretas,
más bien para hacer una obra desde una actitud en la que, sean libros
o películas, vamos desnudando, a veces dando palos de ciego. El
objeto no es de consumo, eso va en detrimento posiblemente de la comunicación
con el público más mayoritario. Pero seguramente también
hay que preservar ese reducto, estamos hablando del pensamiento único
o no, pero no hay que tener pensamiento único.
DV. ¿Existe un arte al que no tiene acceso el gran público?
¿Cómo se puede resolver la relación entre calidad
y público?
G.S.: Yo creo que cada uno tiene que hacer lo que siente. No creo que se
pueda hacer cosas para todos salvo cosas como «Gran Hermano».
Yo no estoy en contra. Hay dos formas de entender la democracia, una que
es rebajar el listón para todos y hacer una lectura de los índices
de audiencia y comprobar los resultados. Pero hay otra manera y es que
todos tengan acceso a todo, es distinta pero reversible, y yo estoy a favor
de la segunda opción. Es decir que todo esté al alcance de
todos y cada uno elige, o desecha, pero no es necesario un éxito
de público.
Esta es una de las cosas que ahora mismo se han impuesto porque la ideología predominante es el mercado. Antaño, hace tiempo, hacer una película de éxito era sino vergonzante, reprobable. Recuerdo la biografía de Albert Camus, él estaba avergonzado, porque «El extranjero» había tenido éxito. Ahora no, ahora la mejor película es la que más dinero ha recogido. Pero no obstante sigo creyendo que la calidad no debe ser algo que aparte del público, porque yo no considero al público como alguien inferior, ni como alguien a quien se manipula, ni como alguien a quien se trata para darle una especie de masaje específico, sea en el bajo vientre o sea más arriba. Yo veo al público como alguien que no puede ser menos sino igual a ti, y en esa medida ese público se auto-selecciona, sin que haya el punto de descartar gustos diferentes. Y en esa medida es donde encuentras, en la sala oscura o en los lectores, esos amigos desconocidos que conviven contigo la ficción, porque en definitiva tanto una película como un libro no dejan de ser una ficción recreadora de una simple, satisfactoria, cuando no cruel realidad.
DV. Tú eres una persona con una clara trayectoria de izquierdas
y sin embargo has comentado que no te interesa hacer películas que
aborden la injusticia social, la explotación económica...
G.S. No, las películas de pobres y miseria retratada me dan la impresión
de que quien explota la miseria es el director de la película porque
está vendiéndola, y ese prejuicio lo he tenido muchas veces.
Yo trabajo preferentemente en la ficción, y creo en el poder de
la ficción, como en los cuentos de antaño. Creo que es más
revolucionario que el hecho de retratar una cosa, que para eso ya
están los telediarios, que eso no cambia nada. El hecho de mirar
la mente y el espíritu y tener perspectivas diferentes es más
revolucionario o puede cambiar más, que estar escribiendo cosas,
que hoy en día, con los medios, para el que quiera ver, están
al alcance de todos.
D.V. ¿Crees que a través de la ficción puedes
llegar más al fondo?
G.S. Yo creo que sí, otra cosa es que para una cuestión de
actitud de propagación entiendo que tenga menos alcance, pero tiene
más profundidad y es posible que a la larga se olvide menos. Es
el caso de «Remando al viento», la hice hace catorce años
y todavía se habla de ella, parece que la han visto ayer. No sé
en qué consiste.
DV. O sea, que como tú mismo has dicho, prefieres trabajar
en lo que llamamos mentira, ficción, porque eso es lo revelador
mientras que lo que pretende presentarse como real, que parezca más
sincero y más verdad resulta una falsificación.
G.S: ¡Ah, si! Contar mentiras de verdad, verdades de mentira, se
vuelven de mentira en el momento en que estás reproduciéndolas
y disecándolas. Tengo muchas dudas de lo que es la realidad, «realidad»
viene de «rey», la visión unívoca del rey, eso
es la realidad, pero no; la realidad es una cosa muy plural, muy cambiante
y a una velocidad muy rápida, nadie se baña dos veces en
el mismo río, nadie pisa la misma tierra, respira el mismo aire...,
pero en cada instante; pero eso es una manera de entenderlo. Por eso las
películas pueden crear inquietud, o no, porque no son tranquilizadoras
tampoco, pero son formas de pasar por el mundo sin sentirse engañado.
Son verdad porque son mentira, es decir son mentiras de verdad.
DV. Antes has hecho dos afirmaciones que aparentemente resultan contradictorias,
nos has hablado de lo cambiante y móvil que es la realidad, pero
también de los mitos que perduran en el tiempo.
G:S. Creo que todos, aunque no lo sepamos, obedecemos a un mito. Todos
tenemos referentes, porque la realidad a secas es inasible. En esa medida
sí, no como referente histórico. No es ni siquiera una opción
cultural, es una vivencia, que da relieve al instante. Lo único
que no captamos en el instante, este momento lo pasamos de largo, porque
estamos pensando en un proyecto, en el pasado, etc... y la única
llave que tenemos para abrir ese instante es la intensidad que te
pueda perdurar un sentimiento mítico de ese momento. Ahora, por
ejemplo, pensamos que este instante es irrepetible, es una película
irrepetible, nunca en la vida se volverá a dar, en cambio nosotros
no vivimos así. Ahora, a lo mejor el cine es un instrumento para
captar esos instantes que te dan la impresión de ser únicos.
DV. En la Tertulia se ha planteado el tema de la estética.
¿Cuáles son tus objetivos estéticos?
G.S. Lo que he dicho es que en estos momentos la belleza parece una cosa
peyorativa, parece que el hecho de ser estético, implica que no
se acierta a ver que independientemente de que sea bella o no, es lo mismo,
estás contando una historia en la que hay que entrar. Y luego reivindicaba
que para mí la realidad que vemos, es bella, con independencia de
que sea libre, cruel o miserable, entendiendo por belleza que tiene un
relieve y un color, al igual que en la pintura no se trata del tema que
trate sino de la intensidad de la mirada. En esa medida reivindico la belleza,
no en la medida de hacer tarjetas postales, ni paisajes bonitos, ése
no es el objetivo. La emoción de ver algo que ves con intensidad,
es bello.
DV. ¿Y por qué crees que sucede esto?
G.S. La pretensión de belleza está denostada en nuestros
días, en parte porque se ha hecho una ecuación, como se busca
que todo parezca real se considera que algo que es bello parece que no
es real. ¿Por qué? Porque nos han aleccionado, primero el
neorrealismo, la idea del blanco y negro, consideramos que es más
real el feísmo, más humano. Hay películas con fuera
de foco, o movimientos de cámara que dan la impresión de
más inmediatez. Pero yo veo la realidad en relieve, en color, con
una potencia... Y no es que la vea yo, creo que la vemos todos, lo que
pasa es que luego la queremos ver planchada; decimos «si es bello
no es verdad», se plancha para que sea verdad.
Recapacitando no es así. Este lugar [el local de Ateneo Madird XXI] que se parece bastante a las catacumbas antiguas, lo cual, por cierto, le da un carisma especial que a lo mejor cuando acaben las obras lo pierde; pero realmente tal como lo veo, con la luz de soslayo, viendo a aquel a contraluz, la amplitud de la visión, la profundidad de campo, una luz de neón que cae al fondo... me parece de una belleza que ya quisiera yo poder reproducir. Si algo crea impotencia, es que no es nunca lo suficientemente bello para ser plausiblemente real, todo lo contrario de lo que generalmente se juzga y se penaliza por parte de los críticos «esteticismo», «falto de contenido». Evidentemente si falta el contenido pues bien, simplemente es que no hay contenido, también es otra realidad. Pero cuando realmente se siente, y hay algo detrás, cómo no va a ser bello, puede ser un basurero o un palacio real. En el caso de «Remando al viento», es una belleza aristocrática, pero en cualquier otra película no hace falta poner un lujo. La pintura es muy importante, y cuando vemos un Velázquez la belleza no reside en que sea una pintura de palacio, la belleza reside en la potencia de la mirada, la belleza por llamarlo de alguna manera. La realidad tiene relieves, intensidad y color y si se puede captar con todos los medios que tenemos a nuestro alcance, pues mejor.
D.V. Has explicado que no hay fórmulas universales y que de
lo que se trata es de ir navegando aprovechando los vientos.
G.S. Remando al viento.
DV. ¿Y qué corrientes has aprovechado tú?, porque
es evidente que has conectado con cosas...
G.S. Por eso digo que algo debe haber de verdad en esa orientación
de utilizar la imaginación. Es que yo creo que lo que deseas con
intensidad acaba realizándose, no por eso es fácil, pero
si lo sigues y lo persigues, lo escribes, para alguien que quiere contar
una historia suya es así. Otra cosa es que piense en realizar una
película, pero se empieza por escribirla. Y luego cuando la escribas
tendrás que luchar por hacerla. Quiero creer que es la intensidad
y la suerte, sería bueno dar soluciones me encantaría, pero
no hay que crear falsas ilusiones, los principios son dificilísimos,
porque no sólo es tener la oportunidad, es también qué
oportunidad tienes, cómo y por dónde llegas, eso yo no lo
sé, aún ahora no lo sé. Es la mirada sí, pero
para hacer cine hacen falta unos medios que si no llegas a ellos...
Beatriz Muñoz
Guionista o argumentista:
El Portero (2000), Mi nombre es sombra (1996), El Detective y la muerte
(1994), La Reina anónima (1992), Don Juan en los infiernos (1991),
La Mujer de tu vida: La mujer fría (1988) (TV), Remando al viento
(1987), Epílogo (1983), Las Flores del vicio (1979), Parranda (1976),
Beatriz (1976), La Loba y la Paloma (1974), Al diablo con amor (1972),
Morbo (1972), Aoom (1970), El extraño caso del doctor Fausto (1969),
ÒLas cruelesÓ, ÒEl cadáver exquisitoÓ
(1969), Ditirambo (1969), Ditirambo vela por nosotros (1967), Plan Jack
cero tres (1967), De cuerpo presente (1967), El horrible ser nunca visto
(1966), Fata Morgana (1965)
Productor:
El horrible ser nunca visto (1966).
En Umbral, como antes sucedió con Valle Inclán, nos enfrentamos a un complementario juego de espejos que lo refleja instantáneamente en una tibia proximidad y en las más complejas alturas. La cercanía de que el tumulto popular, callejero, entre en las páginas de la literatura de la única manera posible, como un zarpazo poderoso e insolente, alimentándose de la vida lúbrica y caótica que habita en cada esquina para construir el andamiaje de un idioma que reclama escapar de la dictadura de lo correcto.
Umbral, comparado persistentemente con Valle, mantiene con el autor de «Luces de Bohemia» la mirada y el pulso vital, la voluntad de perpetuar la manera sudorosa y caliente de contar el mundo que se hunde en España. Valle rompió la putrefacta mirada de principios de siglo, obligando a la literatura a un brutal contrapicado. Murieron definitivamente los héroes clásicos, la España verdadera, negra y poderosa de los pícaros o Goya se multiplica en el Madrid de aguardiente, tugurios y comisaría. Los espejos cóncavos del Callejón del Gato convierten la realidad en esperpento, la deforman para tocar la verdad más obscena y quebrada.
La lengua académica no sirve, está muerta, pertenece a los héroes que no existen. Valle no sólo concede la palabra a los Max Estrella, construye una catedral inmensa desde la barra de una taberna. La jerga chulesca y castiza de los arrabales madrileños alcanza la altura de un monumento completo, repleto de la vida y pasión más a ras de suelo. Como declara Umbral, «la gracia de Valle es haber tratado críticamente el castellano hasta llevarlo al esperpento».
El nuevo portador del Cervantes recoge el testigo de esta batalla. «La sintaxis es una facultad del alma», tiene que ser, en primer lugar, pasión y vida, una lucha que sólo se puede dar desde la calle. Por eso el permanente apareamiento con Madrid, la gran bacanal salvaje, la urbe que amontona esperpentos en cada rincón, la explosión impúdica de todo, la consciente y orgullosa chulería de una ciudad que rompe la vida en cada frase, en cada acto. Umbral ha vivido Madrid desde los huecos oscuros y bárbaros, y luego nos la ha contado, sin que haya diferencia ni ruptura entre ambas cosas. En Umbral se levanta desde los arrabales una visión del mundo, más elaborada que la fabricada en limpias universidades, pero sobre todo más verdad, más llena de sangre. Adoptando la sensibilidad maldita de las tabernas contra el cementerio de lo políticamente correcto.
Su admirada prosa se puede ver reproducida en cada conversación en Lavapiés o Chamberí, Umbral la recoge porque la ha vivido, la elabora con ingredientes de Quevedo, Valle o Pla, convirtiéndola en un zarpazo aclamado. En un edificio caudaloso, trepidante y barroco, pero lleno de sangre en ebullición. Conservando la insolencia, a veces la provocación, como un combate franco en el que no se admiten medias tintas. Umbral quiere estar presente día a día, no mirar pasar los acontecimientos, puntillear desde su columna diaria, apresar la realidad en el momento. Día a día, lo más difícil, pero siempre hay algo que contar porque todo depende de que se quiera ver, y de tener la voz potente para que te escuchen. Por todo esto, todos nos reconocemos un poco en el Cervantes de Umbral.
Francesc Ten
Lorca, poeta
maldito
El duende
(...) Mas Lorca habla del duende como Baudeaire habla del demonio: sabiendo que no existe tal personificación, pero que con ella se simboliza y resume toda una mitad en sombra de la humanidad, la naturaleza y el mundo.
(...) «Así pues, el duende es un poder y no un obrar; es un luchar y no un pensar». Un poder y un luchar. No un obrar un querer ni un pensar. Lorca niega todo fundamento racional al duende. Al arte tal y como él lo entiende, lo siente, lo sufre, lo ejecuta y lo subraya, en cambio, el poder y el luchar: lo irrazonado y lo conflictivo. Lo natural y lo dinámico. Él será siempre un artista de lo oscuro sin otro camino de comprensión y comunicación que el conocimiento no ético. Él está irremediablemente ligado a las potencias sin nombre. Él no pertenece a las esbeltas fuerzas de lo apolíneo, sino a la turbia élite de lo dionisíaco.
(...) El duende, «alegrísimo demonio», es luego fuerza oscura en la Niña de los Peines; en Goya y Rimbaud, es «sonido negro», y, finalmente para qué engaños literarios, es la muerte. La muerte, a cuyo vislumbre constante sobre la tierra llamamos el mal. Duende y muerte se confunden, para Federico, en la más profunda sinrazón. En aquellos que han conseguido descorrer los cortinajes de lo razonable para hacer la representación en carne viva de lo más ignorado. La fiesta de los toros sirve a Federico para ejemplificar muy españolamente la identidad entre el duende y la muerte.
Francisco Umbral
Que joven esta vieja contra la vieja nieve;
Ancianidad del mundo, edades de lo blanco.
Y su rostro de Dama de Elche del socialismo.
Mujer de largos lutos, cualquier mujer de España
Niña de negro y de tiempo contra la edad del árbol.
Jovencísima vieja. ancianísima niña
Aristócrata en siglos de humillación y esfuerzo.
Qué joven esta vieja contra la vieja nieve
Ondas viejas de España y siempre hilando patria.
Francisco Umbral
(En la película «Dolores», de José Luis García
Sánchez y Andrés Linares)
Directora: Beatriz Muñoz
Jefes de sección: Portada: Eduardo Solsona. Nacional: Alberto
Pastor. Sectores y Reportaje: M. Soriano. Internacional: Santiago Casal.
Teoría: J. Aznar. Cultura: A. Lozano
Redactores: Juan Carlos Torres, TBA, Carmen Delclós, Manuel
Salvoechea, Luis J. de La Torre, Joan Arnau, Jordi Marínez, J. Albacete,
Fernando González, R. Casal, Noemí Serrano, Nuria A. Roig,
Trini Díaz, Jordi martínez, Rebeca Cenzano, Liza.