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EUSKADI
Junio 2001
Entrevista
con Mario Onaindía:
La
coyuntura política en Euskadi es hoy mucho más favorable
que hace una semana
Mario Onaindía, 52
años, nacido en Leketio, uno de los bastiones históricos
del nacionalismo, pero emigrante desde muy temprana edad a Eibar,
una de las cunas históricas del movimiento obrero y socialista
en Euskadi y en España y de larga tradición democrática
y liberal (fue el primer Ayuntamiento en izar la bandera republicana
el 14 de abril de 1931).
Son importantes estos dos referentes
para entender la trayectoria política y vital de Mario
Onaindía. Por tradición familiar se movió
en círculos cercanos al PNV
en los primeros años 60. Pero por ambiente social pronto
derivó hacia el contacto con el movimiento obrero, la formación
de las CCOO de Euskadi y el surgimiento
de una izquierda revolucionaria que trata de fusionar nacionalismo
con marxismo. De estas líneas surge la primera ETA,
de la que Onaindía formará parte hasta la
década de los 70. Condenado a muerte por el franquismo
en el famoso proceso de Burgos, la impresionante movilización
popular en Euskadi y en toda España, obligan al dictador
a conmutar la pena de muerte por la de cadena perpetua. Como dice
Juaristi hablando del proceso de Burgos: Cuando
el anciano general, [lo] anunció, en su mensaje de fin
de año, todos sabíamos que las sentencias nunca
se cumplirían y que el franquismo había salido del
trance herido de muerte.
La vieja generación de militantes
de ETA inicia un movimiento de reflexión
política que lleva a la formación de Euskadiko
Ezkerra, proceso en el que Onaindía, junto
con Bandrés juega un papel de primer orden. Será
el primer paso para la disolución definitiva, a principios
de los 80, de ETA (político-militar).
Ya en los años 90 Euskadiko Ezkerra
se disuelve. Una parte de ella ingresa en IU-EB
y la otra, encabezada por Onaindía, recala en las
filas del PSE. En la actualidad,
Onaindía combina su actividad de escritor con el
de presidente del Partido Socialista de
Euskadi en Alava, además de haber participado en
la formación de las plataformas de rebelión democrática
contra el fascismo.
En la entrevista, Onaindía
demuestra rápidamente tanto un profundo conocimiento de
la realidad vasca como una notable capacidad de análisis
político. Bastan unas pocas palabras para comprobar que
estamos de acuerdo en la valoración de los resultados de
las elecciones como un retroceso del nazifascismo y un avance
de las fuerzas democráticas. Es inevitable que la entrevista
se dirija hacia ¿Y ahora qué?
¿Cómo gestionar el avance y hacia dónde dirigirlo?
¿Cuáles son las tareas inmediatas del movimiento
ciudadano por la libertad? ¿Cómo articular todo
ese tejido social para dar el último empujón que
necesita el régimen para caerse?
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Todo
ese poder que tenemos los constitucionalistas, por ejemplo
el Ayuntamiento de Vitoria o la Diputación de Álava,
tiene que ponerse al servicio de crear tejido social. No tiene
que limitarse a administrar, a gestionar solamente |
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Mario Onaindía.-
Los que tienen el proyecto de crear la comunidad nacionalista
necesitan hablar con ETA, negociar con ETA, atraer a ETA, dicen.
¿Pero atraerla a dónde? A la democracia no, sino
al proyecto de crear una comunidad nacionalista. Y en estos momentos
en que ETA está haciendo una campaña abiertamente
fascista, su discurso ya no es creíble. Igual que tampoco
lo es el discurso de dialogar con HB. Y esto también ha
sido una victoria de estas elecciones. Entonces yo creo que hoy,
lo que a los nacionalistas les encanta llamar el escenario,
la coyuntura política en Euskadi es mucho más positiva
que hace una semana, sin duda.
De Verdad.-
Y en esta nueva situación, que como tú mismo dices
es más favorable, ¿por dónde seguir?
M.O.- Hay una serie
de cuestiones que hay que preservar por encima de todo: que es
el acuerdo antiterrorista, que haya un debate en Euskadi pero
para defender aquellas posiciones, no sólo que el PNV elimine
la Udalbitza y los acuerdos que tiene con HB por ejemplo en los
municipios que eso es importantísimo. Y por otra parte,
que creo que es lo más importante, hay que dar un salto
cualitativo en la organización de la resistencia democrática.
La resistencia democrática durante este año se ha
manifestado como se manifestaba en el franquismo al principio
de los años 60. Es decir, gente notable, profesores de
la Universidad que le meaban en la pechera a la autoridad fascista,
Tierno Galván, Aranguren,... Ese ha sido el nivel de la
resistencia antifascista en Euskadi. Entonces a eso hay que darle
un cuerpo, hay que darle organicidad, hay que crear plataformas
locales en los institutos, en los colegios, en todos los sitios.
Cada uno hacemos la guerra por nuestra cuenta. Entonces tenemos
que hacer algo mucho más orgánico, organizando más
el tejido social. Y de esa manera a mí no me cabe ninguna
duda que el nacionalismo seguirá batiéndose en retirada
después del fracaso de Estella y que podemos cambiar mucho
la situación política en Euskadi.
DV.-
En efecto, como dice Mikel Azurmendi, las elecciones han significado
la muerte de Estella. No es posible ya ir hacia la independencia
por ese camino.
M.O.-
Lo de la independencia a los de aquí no nos preocupa nada.
Porque si fueran a hacer un Estado independiente pero democrático,
estaríamos ante un problema muy distinto. Pero lo que quieren
es hacer una comunidad nacionalista, montar un sistema de apartheid.
Sin embargo la situación es mucho mejor de lo que nos podemos
imaginar. El ciudadano que no es nacionalista vive una situación
muy complicada y de marginación política, pero es
porque todavía no hemos empezado a poner en marcha los
enormes mecanismos que tenemos. Que la mayoría de los ciudadanos
vascos tiene, por ejemplo, un alcalde constitucionalista. El problema
que hay es que los nacionalistas están organizados como
una comunidad, y nosotros eso nunca podremos hacerlo, porque no
queremos montar otra comunidad. El nacionalista disfruta haciendo
todas las semanas carreras de sacos, concursos de tortillas, haciendo
marchas hoy porque es el día del euskera, mañana
el de la bandera, pasado es el día de la escuela de no
sé qué. Y yo no me voy a movilizar en eso para nada,
porque la forma en que concibo articular la sociedad es muy distinta.
Además es que yo puedo coincidir en muchas cosas de defensas
concretas con los nacionalistas. Lo que pasa es que yo creo que
la mejor forma de defender el euskera es escribiendo libros, no
poniéndome un chándal y corriendo por ahí.
Lo que pasa es que todo ese poder que tenemos los constitucionalistas,
por ejemplo el Ayuntamiento de Vitoria o la Diputación
de Alava, tiene que ponerse al servicio de crear tejido social.
No tiene que limitarse a administrar, a gestionar solamente. No
es que los nacionalistas quieran la independencia y nosotros no,
o que quieran más euskera que nosotros, más libertad
que nosotros o más autogobierno que nosotros,... Yo puedo
coincidir en muchas cosas con ellos...
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A
la resistencia antifascista en Euskadi hay que darle un cuerpo,
hay que darle organicidad, hay que crear plataformas locales
en los institutos, en los colegios, en todos los sitios |
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DV.-
Incluso, por ejemplo, en el derecho de autodeterminación...
M.O.-
... pero es la forma de organizarse, sí incluso en el derecho
de autodeterminación, pero es que en su boca quiere decir
una cosa muy distinta, lo que quieren es tener ellos el derecho
a decidir quién es vasco y quién no. Para que Euskadi
sea una nación moderna el mayor obstáculo es el
nacionalismo, que es un tradicionalismo. Y por eso es tan complicado
de entender. A mí lo que me jode es que hayan pactado para
quitarnos los derechos políticos.
DV.- Estoy muy de acuerdo
contigo en la necesidad de crear ese tejido social, de darle cuerpo
y organicidad a ese amplísimo sector de la sociedad. Pero,
¿no existe ya ese tejido social en gran parte y lo que
se trata es de unirlo, de darle un ámbito común
donde sea posible pasar de pedir la libertad a ejercerla?
M.O.-
El problema que le veo yo a eso es que nosotros ni podemos ni
debemos organizar una comunidad paralela a la de los nacionalistas.
Es que no podemos. Desde el principio, el nacionalismo monta el
batzoki, o sea, monta la agrupación de la gente que tiene
los apellidos, luego de los apellidos la ideología y entonces
esto es una subcultura, una sociedad dentro de la sociedad, un
Estado dentro del Estado, es un partido que es un Régimen,
que es un Estado. Entonces los partidos democráticos, por
definición no podemos hacer esto, porque ellos son partidos
totalitarios que pretenden abarcar todo lo que es la vida de un
ciudadano, quieren abarcar a lo que es el conjunto de la sociedad.
En cambio, los socialistas coincidimos en unos objetivos políticos
pero luego nuestra sensibilidad hacia el euskera, hacia el castellano,
hacia la literatura, hacia la música,... pues es muy distinta.
A los nacionalistas les gusta a todos la misma comida, la misma
música, la misma coña, o dicen que les gustan, pero
nosotros no. Por eso no podemos montar una comunidad. Y por eso
la importancia de las instituciones en articular ese tejido social.
Porque es que la situación en Euskadi es muy compleja.
Por una parte vivimos, individualmente, peor que en el franquismo,
pero por otra parte existen instituciones democráticas.
DV.-
En efecto no se trata de crear otra comunidad. La idea sería
más bien, por poner un ejemplo que creo que nos sirve como
imagen, como las Asociaciones de Vecino que se forman al final
del franquismo. Un ámbito de libertad en los barrios en
las que se agrupan desde los que quieren mejoras en los equipamientos
del barrio, el que quiere montar un cine-club, los que quieren
recuperar las danzas populares tradicionales, los que están
preocupados por la cultura y montan una biblioteca popular, etc.
Organismos abiertos, unitarios y representativos del tejido social
del barrio, en los que es posible ejercer la libertad y hacer
las cosas que a uno le gustan sin necesidad de encuadrarse en
las actividades y organizaciones del Régimen franquista.
M.O.-
La cuestión es que la cosa es más compleja, pero
también está más avanzada de lo que parece
a primera vista. En estos dos años que han sido decisivos
tú has tenido a unos cuantos locáticos que han salido
por ahí a criticar al nacionalismo. Y luego unas manifestaciones
de masas impresionantes. Entonces, claro, la gente está
ahí, la vanguardia está aquí, y lo que hace
falta es articular algo que lo una. No sé, tienes Basta
Ya, desde que surge hasta que convoca una manifestación
a la que van 100.000 personas transcurren apenas 8 meses. O sea,
que había una demanda y una necesidad.
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Yo
puedo coincidir en muchas cosas con los nacionalistas, incluso
en el derecho de autodeterminación, pero es que en
su boca quiere decir una cosa muy distinta, lo que quieren
es tener ellos el derecho a decidir quién es vasco
y quién no |
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DV.-
Sí, es un tiempo extraordinariamente breve, lo que indica
que la sociedad está empujando.
M.O.-
Efectivamente, la gente está esperando y cuando hay un
referente claro se suman inmediatamente. Pero claro, la organización
de algo es terriblemente compleja porque ellos han ocupado las
instituciones democráticas, también las Asociaciones
de Vecinos. Es como si tú vas a la Asociación de
Vecinos, la Falange lo sabe y cuando llegas allí te encuentras
con que todos son de Falange que la tienen ocupada. Por eso era
tan importante ganar las elecciones, para tener las Consejerías.
Y no sobre todo para cambiar las leyes, que muchas de ellas están
bien. El problema es que estos tíos con el terror, con
el miedo, con la amenaza, con la deslegitimización política,
en la que participan todos los nacionalistas, te han desplazado
de todas las instituciones que sin duda son democráticas.
DV.-
Si las elecciones han demostrado que en las grandes ciudades hay
mayoría de voto antifascista, de lo que se trata es de
ganar la calle, y que esa mayoría social haga retroceder,
también en la calle, a la actividad de los fascistas. Ellos
sacan las fotos de sus presos, muy bien. Saquemos nosotros las
fotos de las víctimas, enfrentémosles permanentemente
el horror que han provocado.
M.O.-
Sí, por supuesto. Pero el problema que tienes aquí
es que los fascistas se conocen todos los métodos... Porque
las elecciones tienen la distorsión de que son democráticas,
mientras que la sociedad no lo es. Porque el PNV consigue montar
todo este tinglado por ETA. El PNV está en contra de este
régimen democrático. Gobiernan pero son al mismo
tiempo oposición, utilizan el sistema, pero están
en contra del sistema. Ellos son todo. Bien, pero ahora, con el
bajonazo en las elecciones de HB, el problema ya no es HB, ahora
el problema es el PNV. Y se van a ver obligados a enfrentarse
cada vez más. Sólo en una semana, Ibarretxe se ha
tenido que comprometer a que no va a gobernar más con HB.
En una semana ya ha tenido que decir J.J. Imaz que van a perseguir
a los terroristas. O sea, eso quiere decir que ellos ahora están
obligados a hacer nuestra política. Porque, claro, si tú
te presentas a un electorado y le dices tú que prefieres
que resolvamos este problema hablando como personas o como bestias,
pues claro, hablando como las personas. Pues muy bien, ahora habla
como las personas. Y enseguida contestan es que no se puede
hablar con ellos, es que son unos bestias, pues vete a tomar
por saco, entonces de qué vamos. ¿Qué pasa
entonces, es que son tontos? No, es que viven de eso. Los tontos
somos los demás, que estamos defendiendo el sistema democrático
que ni siquiera nos defiende. Ellos se llevan la nómina,
no defienden el sistema y encima les llamamos tontos. Pues oye,
que me den muchas tonterías de éstas.
Esto es
ya fascismo nazi puro
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El
nacionalismo es una sociedad dentro de la sociedad, un Estado
dentro del Estado, es un partido que es un régimen,
que es un Estado. En ese sentido son partidos totalitarios
que pretender abarcar todo lo que es la vida de un ciudadano,
quieren abarcar a lo que es el conjunto de la sociedad |
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DV.-
Se habla, y no se para, del fracaso socialista y se
dice que es fruto de haber llevado una estrategia seguidista
del PP y todo eso. Sin embargo, en Vitoria, donde los socialistas
fuisteis los primeros en romper con el PNV y pasar a gobernar
el Ayuntamiento de Vitoria y la Diputación de Alava, el
PSE es el partido que más ha subido: un 40%. Mientras el
PP subía apenas 1.000 votos, vosotros habéis sacado
9.500 votos más que en las autonómicas anteriores,
que es muchísimo.
M.O.--
Yo creo que hay que tener en cuenta una cosa para entender estas
valoraciones. El PSOE es un partido antifascista, aunque su electorado,
después de 15 años de gobierno, es un electorado
socialdemócrata, se preocupa más de las pensiones,
del Estado del bienestar y cosas así. En cambio, la cultura
de los militantes del PSOE, la épica, lo que les une es
el antifranquismo.
Entonces, el entendimiento con el PP no termina
de entenderse. No se entiende que Euskadi está viviendo
una época de absoluta excepcionalidad. Que no sólo
hay terrorismo, sino que el partido que tiene mayoría parlamentaria
hace dejación de la defensa del sistema democrático,
mientras no paran de cargarse concejales. Entonces, ¿quién
tiene que hacerse cargo de la defensa del sistema democrático?
Los partidos a los que les están matando los concejales.
Y eso no termina de entenderse, de calar en la sociedad española.
DV.-
Bueno, en la sociedad española sí ha calado profundamente.
Otra cosa es que haya sectores organizados de la izquierda que
no lo vean, entre otras cosas porque el discurso y la línea
de algunos de sus más cualificados dirigentes como González,
Guerra, Ibarra o Maragall va a ocultar todo esto.
M.O.-
Yo comparto muchas de las críticas que esos dirigentes
hacen al PP. Pero lo que me parece completamente injusto, es que
no añadan la crítica al PNV. Aznar hace, ¿pero
qué es lo que hace Arzallus? Yo lo que creo es que no se
explica lo suficiente cual es la estrategia de ETA. A la gente
le puede parecer igual, desde el punto de vista ético,
que maten guardias civiles que a concejales. Pero desde el punto
de vista político hay un salto enorme. Más o menos
hasta 1996, ETA consideraba que el enemigo era el Estado, por
eso atacaban a los representantes de ese Estado buscando una negociación
con el gobierno. Ahora han cambiado. Ya no buscan negociar nada
con nadie. No quieren siquiera la autodeterminación, sino
la independencia ya, exterminando a los no nacionalistas. Y entonces
atacan a quienes defienden la democracia en Euskadi. El ataque
a los concejales forma parte de una estrategia para eliminarnos,
o para que aceptemos una parte de su proyecto que significa la
renuncia a nuestros derechos políticos.
DV.-
Sí, se trata de eliminar a los representantes del sector
social al que hay que doblegar o excluir.
M.O.-
Sí, a los representantes políticos o de opinión,
a los periodistas, Entonces es ya un fascismo nazi puro. Ha habido
muy pocas organizaciones en Europa que hayan planteado su ideario
de una forma tan cruda y hayan sido tan coherentes y tan consecuentes
con ese ideario. Por que, no sé, yo a Le Pen no le he oído
decir que hay que quitarles los derechos políticos a los
socialistas por que el socialismo no es francés. Pero eso
aquí es aplicado con toda crudeza. Y mientras tanto, los
nacionalistas miran hacia otro lado, no quieren responsabilizarse
de esto. Incluso más, dicen bueno sí, gestoras
pro amnistía que defienden a los asesinos y Basta Ya que
defienden a las víctimas, son lo mismo, los de la bronca.
El nacionalismo sociológico está viviendo está
situación sin asumir nada y pensando un poco que estos
de ETA se exceden en la defensa de la comunidad nacionalista.
Es verdad que Arzallus se ha escondido en el armario durante la
campaña electoral, pero el problema es que en Euskadi hay
miles de fascistas que están de acuerdo con las manifestaciones
de Arzallus.
A. Lozano
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