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ESPAÑA / SOCIEDAD
Junio 2001
El síndrome
tóxico, veinte años después...
La salud pública en España
sigue siendo una bomba de relojería (II parte)
Entrevista
a Manuel Henares y Pilar Pans,
(presidente
y vicepresidenta de Fuentox, asociación de afectados por
el síndrome tóxico)
En la primera parte de esta entrevista
Manuel y Pilar afirmaban que definitivamente
hay que romper la imagen que ha creado el gobierno y la justicia
de que los afectados somos unos privilegiados que estamos cobrando
miles de millones del dinero público. Pero el problema
no es sólo que se nos indemnice a todos, sino que se haga
reconociendo nuestra situación real y nuestros derechos.
Y el primer derecho es a que se nos diga la verdad sobre qué
nos envenenó a 25000 españoles en 1981
Tienen un doble motivo. La hipótesis
oficial del aceite era inverosímil. Ni todos los que lo
consumieron enfermaron ni todos los que enfermaron lo consumieron,
y aunque efectivamente había adulteración del aceite
nadie ha identificado a día de hoy sustancia alguna en
él que explique los síntomas de la terrible epidemia.
En segundo lugar, los datos y estudios que apuntan a los pesticidas
de la Bayer y la implicación norteamericana como culpables
del envenenamiento no han desembocado en una investigación
al más alto nivel sino en el mayor de los secretismos de
Estado.
En su discurso ante el Parlamento
Europeo, Juan Francisco Franco, abogado de los aceiteros
españoles, sostuvo que la administración
impidió el desarrollo de hipótesis alternativas
valiéndose de todo tipo de medios, incluidos la ocultación
y la falsificación de todos aquellos datos que exigían
la apertura de nuevas líneas de investigación.
¿Por qué?
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"Muchos
afectados han sido asistidos extraoficialmente y son los que
mejor están hoy en día" |
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De Verdad:
¿Qué es lo que pretende ocultar el Estado con el
empeño de que fue el aceite de colza adulterado el que
envenenó a la gente.
Pilar:
Lo que no va a reconocer el gobierno es que el ministerio de sanidad
permite que en España se estén haciendo pruebas
experimentales de todas clases con peligro para la población.
¿Quién? Uno podría pensar que tras la mentira
del aceite se trata de ocultar los desmanes de una de las muchas
multinacionales que están consentidas por el gobierno porque
es una manera de entrar dinero a manos llenas. Ocurren en muchos
países hechos similares. Un envenenamiento casi idéntico
al síndrome tóxico llamado mialgia-eosinofilia ocurrió
en EEUU en 1989. El causante resultó ser un producto adulterado
de una multinacional química japonesa (que había
introducido organismos modificados genéticamente en la
producción)y aquello se silenció indemnizando bien
a los afectados. Pero en el caso español hay algo más.
Los pesticidas organofosforados son la base con la que se fabrican
armas químicas.
Aquí no se trata sólo de proteger
los intereses comerciales de una multinacional expuesta a demandas
multimillonarias, sino de ocultar una acción militar en
el orígen de la epidemia. Una vez declarada ésta,
el gobierno abrió las puertas a científicos norteamericanos
para que investigaran al más alto nivel y, sin embargo,
los afectados no sabemos, veinte años después, los
resultados de las biopsias y análisis que se nos hizo entonces.
Aunque aquí nos creemos el ombligo del mundo, a los ojos
de los americanos somos tercermundistas. Tenemos un documento,
dirigido a la actual oficina de gestión del síndrome
tóxico, en el que nos tratan como tales. En él,
EEUU afirma estar muy interesado en investigar el síndrome
tóxico vía convenio hispanoamericano, aunque afirman
textualmente para España en el momento actual no
es de interés ¿Quiénes son esta gente
para decir que España no tiene interés en estudiar
el síndrome tóxico? ¿Por qué el estado
acepta esta relación vergonzante? El gobierno cerró
el asunto condenando a unos señores por manipular unos
aceites como cabezas de turco, sin pruebas para cargarles a sus
espaldas las muertes. Obviamente se trata de un atentado más
a la salud pública silenciado como secreto de Estado, firmado
por todos los partidos políticos y mientras no se ponga
medidas a esto estamos expuestos las veinticuatro horas a que
se repita.
DV: ¿
Y cómo es posible que los médicos no se dieran cuenta
de que el Estado estaba impidiendo la curación de los enfermos?
Pilar::
Claro que se dieron cuenta muchos médicos pero los lograron
silenciar. Poco después de estallar la epidemia el doctor
Sánchez Monge identificó rápidamente los
síntomas, ya que era médico coronel del ejército
y como militar estaba familiarizado con los efectos de los gases
neurotóxicos. Este doctor consiguió recuperaciones
e hizo una interpelación para que el senado y el congreso
lo conociera. Le ignoraron, pero te puedo decir que muchos afectados
han sido asistidos extraoficialmente y son los que mejor están
hoy en día.
Cuando yo hablé con él me dijo que
a mi hijo le diera simplemente vitamina C, y que el niño
saldría poco a poco. Así ocurrió. En general
los afectados están mejor que entonces, excepto aquel que
ha estado yendo a una consulta y le han estado dando medicamentos
a ciegas. Ese es otro envenenamiento del ministerio de sanidad
que queremos denunciar. A mi doctora la querían obligar
a tratar a los afectados sin disponer de los informes de pruebas
de todo tipo que nos habían hecho durante veinte años.
¿Cómo iba a poder tratarnos adecuadamente? Pues
bien, como no tragó la cesaron y la destinaron a Palma
de Mallorca. En cambio mi médico actual dice que mi incapacidad
es psicológica, me trata de loca y encima se justifica
con que tengo que entender que tiene una hija y tiene que ganarse
un sueldo, que no puede contradecir las órdenes del ministerio
para tratar casos como el mío. Si hablamos de médicos,
pues los hay profesionales y otros que sólo van a llevarse
el dinero.
Manuel:
Nosotros tenemos un documento oficial de don Horacio Rico, especialista
en osteoporosis, por el que se ofrece a petición de Fuentox
para realizar un estudio a los afectados siempre y cuando se le
deje trabajar sin ninguna injerencia.
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"Aquí
no se trata de proteger los intereses comerciales de una multinacional
expuesta a demandas multimillonarias, sino de ocultar la naturaleza
militar de la epidemia" |
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La administración le dice que a los afectados
no los puede estudiar nadie sino es a través del ministerio
de sanidad. Tampoco se ha permitido al profesor Luis Frontela,
catedrático de medicina legal de la universidad de Sevilla,
realizar las autopsias a los enfermos como él pidió.
Se le silenció cuando probó que los pesticidas reproducían
experimentalmente en ratas lesiones propias del síndrome
tóxico. O sea, si el Estado rechaza la ayuda de especialistas
reconocidos, yo entiendo que no quiere curar a los enfermos. La
propia OMS recomendó en 1981 aplicar antídotos contra
intoxicación por pesticidas. No se hizo para no reconocer
que es un envenenamiento que se les fue de las manos. Han conseguido
hastiar y endemoniar a muchos afectados que sufren
un gran deterioro personal, familiar, tienen secuelas como cáncer,
tienen hijos que nacen mal o simplemente fallecen y la administración
niega que todo esto tenga relación con el síndrome
tóxico, sólo para lavarse las manos. En los juzgados
ha pesado más el criterio de los abogados del Estado que
las valoraciones profesionales de los médicos. El que se
ha rebelado sencillamente lo han cesado.
DV: ¿Qué
hacer para conseguir justicia?
Pilar:
El primer paso es conseguir que se nos indemnice a los afectados,
para cerrar ese frente (*) y tener las manos libres para salir
fuera de España, a Estrasburgo y si hace falta al tribunal
de La Haya, en busca de justicia, de medidas para que esto no
se repita jamás. Aquí tenemos todas las puertas
cerradas. Como asociación somos la única sin derecho
a recibir subvenciones desde el año 82. Venimos pagando
el alquiler del local, teléfono y gastos con una cuota
de socio de 1200 ptas al mes. Por otro lado, el PP nos da largas,
una manera de pasar el tiempo mientras van quedando menos afectados.
El afectado que tiene un duro puede vivir bien pero
lo pasado no se olvida. Se dice que el afectado cobra y ya no
se mueve, pero no es cierto. El afectado ya no tiene fuerzas después
de veinte años. A mí me dan ganas de tirar la toalla
pero desgraciadamente tengo un hijo afectado y no sé que
pasara con él en un futuro. No tiene derecho a nada, como
no lo tienen muchos afectados que no son reconocidos por el estado
porque en su día el ministerio de sanidad no tramitó
los expedientes para que los juzgados los incluyeran en las listas.
Manuel:
Nuestra aspiración es todavía que los 25 mil afectados
nos unamos en la lucha por nuestros derechos y a pedir al conjunto
del pueblo español ayuda, por firmas o manifestación
general. Estamos dispuestos a dejar de lado las discusiones sobre
el origen de la enfermedad, que nos siguen dividiendo sobre todo
a los presidentes, para reivindicar cuatro puntos: una asistencia
sanitaria digna, una curación (aunque ya no la hay), que
funcione la justicia y una indemnización justa. Pidiendo
esos cuatro puntos conseguiríamos que el pueblo español
y los medios de comunicación nos ayudaran. El afectado
necesita una ayuda que ahora mismo no tiene.
(*) A fecha de 14 de mayo
la sala primera del Tribunal Constitucional ha rechazado el recurso
de amparo presentado por los afectados de Fuentox contra las irregularidades
en la clasificación de su incapacidad y en el cobro de
las pensiones de invalidez a las que deberían tener derecho.
Jordi Martínez
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