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EUSKADI
Julio 2001
Entrevista
a Mikel Azurmendi
El
13 M ha habido un éxito político enorme
por nuestra parte
Mikel
Azurmendi, gipuzcoano, antropólogo. Militante de la primera
ETA de los años 60, la abandona tras ser derrotada su alternativa
de dejar la violencia y transformarse en un partido obrero. Profesor
de la Sorbona durante sus años de exilio, tras su regreso
a España vota en contra de la Constitución y el
Estatuto por considerar que había
fuerza para exigir más. Primer portavoz
del Foro de Ermua y fundador de Basta Ya, las amenazas de ETA
le obligan a volver al exilio estos dos últimos años.
DV.-
¿Cómo
ves la situación en Euskadi después de las elecciones
del 13-M?
MA.-
Sobre las elecciones del 13 M se ha echado mucha tinta de chipirón
para ocultar lo que ha sucedido. Hemos destrozado la estrategia
político-militar conjunta de ETA y HB. Creo que ha habido
un éxito político enorme por nuestra parte.
También algunos fracasos estrepitosos. El mayor es seguramente
moral. Luego como sólo cuentan los resultados políticos,
resulta que Ibarretxe se ha quedado descompuesto y sin
la novia ETA. De manera que ha sido un gran triunfo, pero todavía
no sabemos el contenido y las intenciones de Ibarretxe.
Entonces, sí, es un momento nuevo, es un momento en que
les hemos obligado a desarticular Lizarra. Ahora, por otro lado
hay una masa en el País Vasco muy, muy cobarde, muy por
la seguridad pase lo que pase, y esto no presagia nada bueno.
DV.-
Además está también el hecho de que nos estamos
enfrentando a algo más que un partido político.
Los mismos estatutos del PNV hablan de que ellos buscan crear
una comunidad nacionalista que engloba a todas
las esferas de actividad de la gente, no sólo las políticas,
también las culturales, las deportivas, las recreativas,
las festivas, etc. Entonces, a los bolsillos agradecidos,
hay que sumar que acabar con un régimen así,
que a lo largo de más de 20 años ha ido echando
estas raíces no es cosa de dos días.
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Cada
partido tiene una historia y la del PNV no es limpia democráticamente |
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MA.-
Es verdad. Yo quiero insistir en lo que dices. Porque cuando hablamos
de régimen parece referirse sólo a unas estructuras
políticas muy pesadas, una imposibilidad de actuar y un
pesebre muy extendido. Pero hay algo más, y esto no se
quiere ver y menos en la izquierda todavía. Cuando el PNV
dice ser para decidir
está diciendo una cosa completamente antidemocrática:
que quiere representar a todo el pueblo, es un régimen
nacionalista y toda la sociedad la quiere englobar bajo su visión
de pueblo. Tú puedes llamarle nacional-socialista a
esta concepción porque hay un montón de pinceladas
comunes. Yo no le daría al PNV el epíteto de un
partido democrático, sino un partido que ha jugado democráticamente
siempre que ha podido y lo ha aprovechado, pero también
ha tenido veleidades no democráticas. Cada partido
tiene una historia y la del PNV no es limpia democráticamente.
Pero además, no lo va a ser tampoco de ahora en adelante
si no desecha este espíritu de representar a todo el pueblo.
Es régimen, sí, pero es una ideología
totalitaria.
DV.-Aunque
las elecciones hayan liquidado Lizarra, ¿se puede dar un
margen de confianza a Ibarretxe? ¿Va a hacer algo sustancialmente
distinto a lo que ha hecho estos dos años?
MA.-
Difícil mientras estén Egibar, Arzallus y
ese bloque de todos los comités directores, los Buru Batzar.
Y mientras esta gente no rechace buscar estrategias filototalitarias,
de apoyo a ETA, de echarles una mano, de recoger las nueces vamos,
mientras los otros mueven el árbol, entonces siempre existe
la posibilidad de lo peor. Tenemos que ver si la ertzaina detiene,
si la ertzaina persigue, o sea, las pruebas importantes. Pero
desde luego hay cosas nuevas. Entre ellas que la gente ha dicho:
eso no vale. Si miras la campaña que ha hecho Ibarretxe
ha sido muy ambigua: que en Euskadi se vive muy bien, y, de alguna
manera, que ETA no. Entonces hay que esperar. El PNV en su historia
ha dado más vueltas que una anguila. Es su famoso espíritu
pragmático.
DV.-
Fascismo, nacionalismo étnico, persecución ideológica,...
El discurso que se sustenta en la afirmación de la división
racial y la supremacía de una raza, la vasca, sobre las
demás, las españolas, a las que se las señala
para someterlas y expulsarlas, y la necesidad de recurrir a una
violencia de tipo fascista para imponerse sobre la mayoría
de la sociedad. ¿No nos permite hablar de una línea
nazifascista?
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El
PNV se caracteriza por hacer una enorme violencia cultural.
No sólo los medios de comunicación, las escuelas,
los diseños de la historia,... |
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MA.-
Arzallus tiene esa visión, pero a los del PNV lo de la
raza les importa menos en cuanto que ellos oponen País
Vasco y España, vascos y españoles. Ellos parten
de que hay un enfrentamiento secular, histórico y ya no
es de razas sino de interés de ser vascos. Ellos creen
que son otra cosa: son vascos. Yo diría que es la supremacía
de la confrontación entre españoles y vascos. Eso
ha habido momentos en que ha cobrado fuerza biológica,
hay otros momentos en que cobra fuerza lingüística.
Pero ahora ha llegado a ser la supremacía de la voluntad
de ser vasco contra la voluntad española de no dejar que
el pueblo vasco se exprese. Lo del recurso a lo del terror y la
fuerza, sería más bien el recurso a cualquier elemento.
Aprovechar la democracia y la no democracia. El PNV se caracteriza
por hacer una enorme violencia cultural. No sólo los medios
de comunicación, las escuelas, los diseños de la
historia,... Están violentando la interpretación
de lo que somos. Y por tanto, utilizan la violencia de ETA
que, aprovechada por el PNV, la reconvierten en motor de su propia
violencia cultural, ideológica. Entonces me parece un poco
rotundo lo que vosotros decís. Creo que sí pueden
ser llamados entre comillas nazifascistas siempre
que se haga relación a eso que te he dicho antes: a un
programa y a una representación totalitaria del pueblo.
Y luego el recurso a todos los medios yo creo que también
caracteriza al fascismo. Todo es bueno si se sabe utilizar. Claro,
vosotros tenéis una terminología, yo tengo otra.
Pero si estamos diciendo la misma cosa, pues estamos diciendo
la misma cosa. Lo que hay que hacer es hacerles desarticular estas
estrategias culturales y seguir por la vía que hemos emprendido.
Mi vocabulario se diferencia del tuyo, pero no diría que
está muy lejos el contenido mío del tuyo.
DV.-
El resurgir de los nacionalismos étnicos, está ligado
a la reaparición del viejo proyecto de la Europa de los
pueblos, de las comunidades naturales. La eclosión simultánea,
desde distintos focos, de este nacionalismo reaccionario, ¿es
una mera coincidencia? Los Balcanes, Haider, el Lepenismo, Bossi,
Arzallus, valones en Bélgica... ¿No son demasiadas
fuerzas y demasiado heterogéneas para pensar en un surgimiento
espontáneo y una activación independiente?
Tu hablas de la via Bosnia hacia el futuro, nosotros hemos formulado
Kosovizar Euskadi para balcanizar España, ¿no
vendría a ser una cosa parecida?
MA.-
Estoy de acuerdo, absolutamente de acuerdo. Mi experiencia en
la emigración me lleva a pensar que van por ahí
efectivamente los tiros. Has dicho unas cosas que me interesaría
subrayar. Por ejemplo la palabra comunidades
naturales, me parece muy interesante. Yo creo que frente
a la adquisición de la democracia liberal, de que todos
somos individuos libres, con derechos y obligaciones individuales,
existen los agregados naturales. Una idea que también estuvo
en el XIX, y que también fue una idea de Marx precisamente,
que es la de coger a la sociedad y dividirla en grandes
agregados naturales. El concepto de raza lo da la naturaleza y
la sangre, para Marx lo da el concepto de trabajo. En nuestros
días, con el Estado de Bienestar, la mayor distribución
de la riqueza, se ha avanzado mucho. Entonces, ha llegado un momento
en que este análisis de clase, de unos agregados naturales
contra otros, se ha cambiado por etnias. ¿Por qué?
La etnicidad en la Europa del Este ha nacido a partir de los propios
partidos comunistas. Milosevic y gentes como él, cuando
le ha fallado eso, ha dejado el análisis de clase, con
la misma concepción, con la misma casilla teórica,
solamente que cambiando el concepto de clase por el de etnia,
la lucha de clases por la lucha de etnias. En la Europa occidental
ocurre una cosa muy diferente. En nuestra Europa y en América,
los marxistas, viendo la integración de la clase obrera
han visto que hay comunidades naturales con capacidades propias
como los indios, los negros, los chicanos, las mujeres han sido
vistas así por un cierto feminismo en América que
te deja horrorizado. Es una fragmentación de la sociedad
en comunidades naturales. Se ha diseñado la palabra etnia
y hoy en España todos los que fueron marxistas y hoy ya
no lo son tanto, pueden ser izquierdaunionistas, del
PCE, la Universidad de Sevilla por ejemplo, que hoy está
marcando la política de inmigración de la Junta
de Andalucía, han concebido la sociedad como que hay una
etnia mayoritaria, que es la nuestra. Y ahora están viniendo
aquí otras etnias que son los inmigrantes. Y quieren hacer
de Andalucía, tú has dicho una palabra genial que
yo la acepto perfectamente, la balcanización de España
has dicho ¿no?
DV.-
Sí, la balcanización de España.
MA.-
Quieren balcanizar España a partir de Andalucía,
balcanizada también, en comunidades naturales de expresión
cultural tales como lo andalusí, tales como lo magrebí,...
Y ellos como sujetos conscientes de la mayoría tal defienden
a la minoría cultural cual. Esto es lo que está
sucediendo en Europa. Y si la izquierda extiende estos análisis,
luego está ya el campo propiamente de los nacionalismos
reaccionarios que arrancan de finales del XIX, que es el catalán
(veremos las formas que puede tomar el catalán, lo vamos
a ver), el vasco, el gallego. Así que yo veo tres frentes
distintos: el comunista en desagregación, el izquierdista
sin el análisis de clase y con la etnia, ahí entra
también el feminismo, y el nacionalismo propiamente reaccionario
y que tratan todos juntos de hacer lo que tú decías,
de balcanizar, de escindir y de naturalizar la sociedad civil,
de hacerla bloques comunitarios. O sea, el intento de asentar
comunidades distintas, unas junto a otras, pero separadas. Milosevic
van a aparecer en todas partes, y esas formas de Milosevic las
puede revestir Arzallus o Ibarretxe.
DV.-
Hablas de Milosevic, pero existe un Milosevic, porque existe también
un Trudjman, son las dos partes complementarias necesarias. Lo
que está ocurriendo en Europa ¿no es que, tras la
caída del Muro del Berlín, se produce un reordenamiento
de los centros de poder? Lo que ha aparecido es una burguesía
monopolista alemana con voluntad y capacidad de hegemonizar Europa.
Y, en este proceso, un sector de esa clase dominante, que llamamos
el sector bávaro, ha cogido el camino de propiciar,
alentar y apoyar a las fuerzas que propugnan la ruptura de los
viejos Estados nacionales, a fin de crear unidades más
pequeñas, más fácilmente dominables. Es lo
que ha ocurrido ya con Croacia, Eslovenia, Chequia o las Repúblicas
Bálticas.
MA.-
Yo no te podría decir. Yo lo que sí creo es que
el dilema está entre la inclusión del otro o la
limpieza étnica. Yo lo que creo es que
es posible una emergencia, ilustrada la llamo, de los ciudadanos
frente a las identidades comunitarias, ciudadanos unidos
por los que les separa, unidos por el respeto hacia sí
mismos, hacia su propia dignidad. Por tanto, concederle eso al
otro. La inclusión del otro es lo único que puede
mantener esto, porque si no es el cierre etnocéntrico en
comunidades, llámale naturales o de clase, me da igual.
Creo que las concepciones de clase han dado muy malos resultados
y no sirven para analizar la realidad. Pero de todas formas es
evidente que puede haber innumerables caminos, análisis
y vericuetos conceptuales para ver la realidad que, aun siendo
distintos, nos hacen ver una realidad bastante parecida.
DV.-
F. González llamando a tender puentes con sus amigos
nacionalistas y a no demonizar al PNV; la dirección
federal de IU y Madrazo, poniendo como blanco ¡a la extrema
derecha que se esconde tras el PP! ¿Qué pasa con
estos sectores de la izquierda? ¿Están ciegos, no
quieren ver o están defendiendo intereses inconfesables?
MA.-
IU en el País Vasco es una sarta de oportunismo. Madrazo
es el hombre con una trayectoria política más oportunista
que existe en Euskadi. Lo que persigue es no estar en la nómina
de los que va a perseguir ETA. Y hoy quiere llegar y tocar poder;
es decir, quiere vivir bien.
DV.-
Pero, ¿y Felipe González? Porque lo que ha ocurrido
en las últimas décadas es que hablar de España,
de sus lazos comunes, defender su unidad se califica como algo
retrógrado, casposo, franquista, reaccionario, de dinosaurios.
Mientras que ser nacionalista vasco, catalán, gallego o
valenciano es moderno, progresista, europeo. Llamarle a alguien
nacionalista español se ha convertido en el mayor de los
insultos. ¿Por qué?
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La
palabra España es la única que nos puede representar
a todos nosotros con horizontes políticos diversos |
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MA.-
Eso habría que preguntárselo a ellos. Yo he sido
el primer vasco que he denunciado que le llamen el Estado español.
A un profesor andaluz, en un Congreso, públicamente le
dije, cuando no paraba de decir Estado español, que el
Estado español era él porque era funcionario. Y
sin embargo trataba siempre de ocultar y de no decir la palabra
España. La palabra España es la única que
nos puede representar a todos nosotros con horizontes políticos
diversos. En cambio la palabra Estado nos está haciendo
referencia a unas estructuras, que precisamente es el discurso
franquista. ¿Qué es lo quiere esta gente? ¿Por
qué está llevando esta estrategia de fragmentación
del marco estatal? ¿Qué quiere Maragall, que quiere
Felipe? Pues seguramente pequeños poderes fragmentarios,
eso que tú decías antes de la balcanización.
No sé como lo has dicho, dos cosas...
DV.-
Sí kosovizar Euskadi para balcanizar España.
MA.-
Sí, pues con eso estaría yo de acuerdo. Son mentalidades,
gentes que han visto la posibilidad de tener poderes, si no muy
grandes, sí poderes bastante absolutos en pequeñas
unidades. Esta gente prefiere una Europa, como tú la has
llamado antes, de los pueblos, de las naciones, de las etnias,
es decir, ir a Europa pero como quiere el PNV. La primera manifestación
de esta balcanización la propugnaron los partidos comunistas
del Este. Pues ahora la socialdemocracia está pensando
en la misma dirección. Es complicado, pero hay que ver
también que hay fuerzas poderosas en contra de todo esto.
Tu has hablado antes de la burguesía monopolista alemana,
el sector bávaro me parece que has dicho, pero sin embargo
hay unas fuerzas enormes en Europa que están por la inclusión
del otro. Son interrogantes muy interesantes que tenemos ante
nosotros. De todas formas es curioso porque se diseñan
estrategias que al final van a converger: una parte de la globalización,
que es todo esto que hemos hablado como estrategia de balcanización
del poder, también. Y de eso no se está hablando
tanto. Me parece muy interesante. Esa idea que me has sugerido
tú, no sabía. Vamos, yo la tenía pero no
sabía que se podía configurar tan bien. Pero hay
que tener en cuenta los tres frentes que convergen en ese diseño,
no únicamente la burguesía monopolista alemana.
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Fascismo y exclusión
en Euskadi
DV.-
Tu has dicho muchas veces que Estella representa la vía
Bosnia hacia el futuro. Sin embargo, para mucha gente, especialmente
en la izquierda y fuera de Euskadi esta afirmación
parece una exageración. Desde tu propia experiencia
¿cómo convencer a esta gente de que ese es
el proyecto de nacionalismo étnico que representa
Arzallus?
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Si
hubiera salido la estrategia de Lizarra 100.000 personas
vascas tendríamos que haber salido del País
Vasco |
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MA.-
A mí se me ha llamado profesor colonialista, fascista.
Pero eso durante 5 años, semana tras semana. Ha estado
mi fotografía, y la de otros profesores, puesta en
la Universidad, pero grande, de dos por dos metros, llamándome
fascista y tal. Y allí, los nacionalistas han mirado
para otro lado, y han dicho:
pues mira, que se joda el
Mikel Azurmendi. Entonces,
las formas sutiles de la exclusión son, por ejemplo,
el que uno baje la cabeza, como me ha pasado a mí
al final en las reuniones del claustro. Porque es que me
parecía tan obsceno que no se hubieran solidarizado
con lo que me estaba pasando, que al final consiguen que
tú mismo ocultes tu paso, que desees hacerte invisible.
Esas formas de exclusión que las deben haber pasado
todos los judíos y todos los perseguidos de la historia
las he probado yo, pero las han probado cientos de personas.
Y son muy finos, muy sutiles, los métodos de exclusión.
La última, ya que me has preguntado por mi experiencia,
ha sido hace dos años cuando empezaron a pintarme
en medio de una diana. Y viene una catedrático, que
es feminista, a decirme: Mikel,
me solidarizo con tu persona, no con lo que tú dices.
Qué estupidez la de una persona que reclama para
sí el derecho a cambiar nuestras mentalidades, decir
que se solidariza con mi persona, pero no con la capacidad
fundamental de mi persona, que es pensar y decir. Esas son
las formas de exclusión. Porque de alguna manera
lo que te está diciendo es:
mira,
como persona lo que te pasa no está bien, pero porque
tú dices esto y les molestas, ellos te pueden hacer
eso. Y además yo no estoy en tu campo.
Entonces, claro, tienes que bajar la cabeza y decir ¿qué
quieres decir, que mi persona no es mi facultad de pensar
y decir? Eso
es, me dijo, eso
es.
Otras
formas de exclusión, pues el miedo constante, el
terror que te meten en el cuerpo, el tener que mirar debajo
del coche. Estas cosas hasta que te ponen la bomba y sabes
que es el signo final. Cuando yo le dije a López
de Lacalle, estábamos en la librería Lagun
en un acto de homenaje a Jorge Edwards, oye
José Luis, ¿ya te cuidas? Te han dado el último
aviso. Y me dice:
Mikel, tú optimista como
siempre. A los doce días
lo asesinaron. Yo comprendí al momento que las formas
de exclusión son sinuosas, son sutiles, pero que
llega un límite, un momento en que te señalan
con claridad. Y si no lo entiendes, vas de cráneo,
porque es
ya se ha terminado contigo.
La
estrategia de Lizarra tenía esto. Pero estaba todo
tan calculado, estaba todo tan milimetrado, desde cómo
confeccionar el censo, cómo meter el miedo y cómo
tener ciudadanos atemorizados que pasen por el censo, y
luego ciudadanos que den la cara que son los primeros a
los que se la van a partir. Las formas de Udalbitza, increíblemente
alucinantes, en que un representante de un pueblo que tenga
50 ó 100 habitantes envíe representantes que
manden y tengan más poder que una ciudad de 300.000
habitantes pero que no está en Udalbitza. Esa concepción
de la democracia, ese organicismo, por cabezas y por tercios
y por aldeas, eso son formas bosnias, completamente bosnias,
territoriales. Es una concepción territorial de la
democracia la del PNV. Su violencia cultural es precisamente
una concepción de la tierra suya. Udalbitza es la
concepción de que la tierra les pertenece porque
tienen más ediles que todos los demás. Y por
eso la tierra misma, el terreno, la orografía, el
suelo, les representa más. Ellos se ven así.
Son formas de exclusión territoriales. Y si hubiera
salido la estrategia de Lizarra, un montón de gente
tendríamos que estar ya con la mochila a cuestas
en otras ciudades. 100.000 personas vascas tendríamos
que haber salido del País Vasco. Así de claro.
A. Lozano
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