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LIBROS
Agosto 2001
Secundino
Serrano:
Maquis,
historia de la guerrilla antifranquista
(Editorial: Temas de hoy-Historia)
Ignorad
a los que sostienen que el historiador está obligado por
su profesión a convertirse en un eunuco moral para el que
la libertad es tan indiferente como la tiranía y es incapaz
de emitir juicios cualitativos. (Lawrence Stone).
Esta
cita encabeza la introducción al libro de Secundino Serrano.
Catedrático de Instituto en León y apasionado investigador
de las leyendas de los hombres del monte que escuchó
desde niño, inició su aventura de investigación
científica sobre el maquis en el año 76 . Ha publicado
numerosos artículos en periódicos y revistas, asesor
histórico del documental Death in El Valle (1996) y entre
sus libros destacan: La guerrilla antifranquista en León,
1936-1951 (1986) y Crónica de los últimos guerrilleros
leoneses (1989).
Vino
a presentarnos su libro al ATENEO CULTURAL MADRID XXI y nos introdujo
en el tema de la memoria y el olvido haciendo un paralelismo
entre el salvajismo de los talibanes que destruyen las imágenes
de buda y muchos políticos, periodistas e historiadores
de este país a los que calificó de asesinos
de la memoria por manipular la historia y haber transformado
en auténticos parias a la principal oposición antifranquista.
Condenados a los márgenes de la historia, los maquis apenas
están reflejados en los libros de texto que forjan la memoria
histórica del país.
Su
libro comienza así: Cristino
García Granda es un héroe en Francia y un bandolero
en España. En Madrid fue fusilado y en Saint-Denis le dedicaron
una calle. Lo paradójico es que la doble condición
oficial, héroe y bandido tiene su genealogía en
el mismo episodio: la batalla contra el fascismo durante los turbulentos
años treinta y cuarenta. Ejecutado el 21 de Febrero de
1946, García Granda había combatido en la guerra
civil española contra los militares sublevados, en la Resistencia
francesa contra los nazis y en el Madrid de la posguerra contra
el fascismo. Desde la misma introducción titulada
La memoria clandestina, Secundino Serrano va a dejar
claro al lector que el historiador puede jugar en el campo de
la libertad sin que esto afecte a la rigurosidad de su investigación.
El
autor disiente de la reciente rehabilitación moral de los
maquis, aprobada por unanimidad el 16 de mayo en el Congreso de
Diputados, para él su situación actual es peor.
Se han limpiado los expedientes franquistas que los calificaban
de bandoleros, pero no se les ha reconocido su condición
de soldados republicanos, por lo tanto en estos momentos no
existen. En cualquier caso, los tiempos están cambiando,
aunque sea muy lentamente, y la reciente actualización
del maquis con varios libros y una película en este año
ha sido sin duda lo que ha obligado a esa rehabilitación
moral.
Hasta
ahora, permanecían en el imaginario colectivo de aquellas
zonas de España donde había habido maquis y se bajaba
la voz para narrar sus leyendas.
La
memoria clandestina
El
historiador reivindica la utilización indistinta del término
maquis o guerrilleros: guerrilla es un término castellano
incluido en todos los idiomas, pero también el pueblo tiene
derecho a elaborar sus propios conceptos y maquis es la terminología
propia del lenguaje popular.
Nos presentó a grandes rasgos su historia:
Los
maquis existieron desde el 37 al 52, aunque podemos hablar con
propiedad de la existencia de la guerrilla sólo del 45
al 47. Fueron entre 5.000 y 6.000 guerrilleros de los cuales la
mitad murieron en el monte, otros se entregaron o fueron capturados
y fusilados y de hecho sólo hubo unos 500 supervivientes
que huyeron de España.
Su
historia hay que dividirla en tres fases: La época de los
huidos (del 37 al 44). La fase de la guerrilla (del 45 al 47).
Y los últimos años (del 48 al 52).
Chorco
de lobos
Acabada
la guerra civil, Franco no intentó ninguna reconciliación,
Paul Preston habla de la política de la venganza:
hay 450.000 exiliados, 90.000 ejecutados durante la guerra y 41.000
durante la posguerra por motivos ideológicos.
El
origen de los huidos es esa represión, su destino era ser
ejecutados o la ley de fugas. Estaban desorganizados, huyeron
para salvar la vida, apenas tenían armamento y ni siquiera
una conciencia política de lo que hacían. Tenían
muy difícil huir al extranjero, en Portugal la dictadura
de Salazar los hubiera entregado a Franco y desde 1940 en Francia
se hubieran topado con la ocupación nazi. España
se había convertido en una ratonera, su situación
era dramática, atrapados en un chorco de lobos
que es como se llama en el norte de España a las trampas
para cazar estos animales.
Fue
la época más sangrienta en la que hubo verdaderas
matanzas también por parte de los maquis como una manera
terrible de defenderse y para dar lecciones en algunos pueblos.
La
guerrilla
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Había
una deuda simbólica importantísima, miles de
españoles fueron los primeros en combatir a los nazis,
ellos creían que esa deuda se iba a pagar |
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Entre
el 44 y el 45 hay un salto cualitativo. La Guerra Mundial ya estaba
decidida y pensaron que había llegado el momento de recuperar
la libertad y la República. Es el momento de la guerrilla
propiamente dicha. Y ésta es una parte de la historia del
Partido Comunista de España. Es el PCE quien decide las
invasiones del Valle de Arán que fracasan.
La
guerrilla se convierte en un verdadero problema para la estabilización
del régimen, un foco perturbador para un régimen
aislado y cuyos aliados internacionales acaban de perder la guerra.
En el 45 la ONU no acepta a España y en el 46 EEUU, Gran
Bretaña y Francia firman un tratado de condena a Franco.
El
miedo del régimen no es baladí, es un momento de
cambio, de esperanza para los republicanos y en realidad es el
único momento en que hubo posibilidades de cambiar el régimen.
Pero
la diplomacia internacional no entiende de sentimientos. Cuando
a partir del 47 se estabiliza la Guerra Fría,
la guerrilla no tiene nada que hacer. Rusia ha recogido su parte
del botín, América también, y en este último
botín se incluye el apoyo al régimen franquista.
La
cacería
Entre
las responsabilidades del PCE, la del 47 es verdaderamente terrible.
Resulta incomprensible que el PCE no iniciara en el 47 la retirada
de los guerrilleros. El propio Stalin aconseja en el 48 que retiren
las guerrillas, pero lo que lleva a cabo el PCE es un cambio táctico
que fue un disparate, les dicen: ahora ya no sois guerrilleros,
os convertís en instructores de los campesinos. Desde una
mesa y un papel es bonito, pero en el monte eso no tenía
sentido.
Estas
elucubraciones tácticas las va a resolver la guardia civil
aniquilando a los guerrilleros. A partir del 47 con la ley
de bandidaje y terrorismo los montes de España se
convierten en una auténtica cacería. Había
ya una larga tradición de ley de fugas y pasan
a aplicarla por todo y a todos: guerrilleros en activo, ex-guerrilleros,
enlaces o sospechosos de ser enlaces, da lo mismo. Es una época
de terror en la que sólo unos cuantos consiguen salvarse.
A
partir del 49 se puede certificar el fin de la resistencia armada.
Ya son sólo grupos que como en la época de los huidos
sobreviven con una especie de fatalismo personal. En el 50, 51
y 52 atravesar España era muy difícil y si el PCE
ha alardeado de tener controladas las rutas de paso debería
de haber contribuido a poner a salvo a estos luchadores acorralados.
A
partir del 52 ya no hay guerrilla en el monte, hay mitos, leyendas
y personajes de leyenda.
Entrevista:
P
¿Cómo explicas que hasta el 45 no se organicen?
R. Sí
que se intentó, los españoles lucharon en la resistencia
contra los nazis en Francia con notable éxito. Yo me emociono
cuando veo en las imágenes de la marcha de la liberación
de París los tanques en los que pone: Guadalajara, Teruel...
Las invasiones
del valle de Arán fueron de hecho el intento de capitalizar
esa fuerza de la resistencia de los españoles en Francia.
La pregunta es si tácticamente fue un movimiento correcto
acometer una lucha frontal con 7.000 hombres. Si en el 44 se hubieran
introducido esos hombre bien armados podría haber dado
otro resultado.
P.
La decisión de las invasiones del valle de Arán
coincide con el fin de la guerra mundial. ¿Pudo ser una
táctica de Stalin con el objetivo de tener más fuerza
en el reparto del mundo entre las potencias?
R. Los tratados
internacionales no influyeron para nada. A partir del 44 el mundo
se ha repartido. En la distribución geopolítica,
Stalin dio por perdida España desde el principio. La nota
de los aliados en el 46 contra Franco es mero lenguaje diplomático.
Había una deuda simbólica importantísima,
miles de españoles habían combatido y fueron los
primeros que se enfrentaron a los nazis. Ellos creían que
esa deuda se iba a pagar. En el 44 había 12.000 o más
españoles desmovilizados que estaban convencidos de que
había llegado la hora de liberar España. Después
de ganar a los nazis tenían claro que Franco iba a caer
y ellos iban a ser la vanguardia de esa lucha. Había un
impulso muy importante y casi que con las armas en la mano obligaban
al PCE. Además en el PCE no había una única
cabeza, son los tiempos de las pugnas entre Monzón, Pasionaria
y Carrillo. Fue una decisión de una parte de los comunistas,
de Monzón que era un individuo muy audaz. No lo decidió
ni el politburó ni la Komintern. Aquí no hubo invasión
del ejército rojo y por lo tanto en la política
revolucionaria y comunista la influencia es mínima. La
decisión de Arán fue completamente independiente.
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LA
ESPAÑA DEL MAQUIS
Levante-Aragón
fue sin duda el lugar principal, de hecho guerrilla propiamente
hablaríamos de esa zona que incluye Aragón,
Valencia y Castilla La Mancha. La segunda en importancia
fue Granada-Málaga. No sólo fueron las más
importantes cuantitativa y cualitativamente, sino que pervivieron
a las otras zonas. Tienen un grueso de maquis que vienen
de haber participado en la resistencia con un alto grado
de conciencia y organización política.
La de Galicia-León es una guerrilla muy simbólica,
aquello se adelantó al foquismo del Che
Guevara, en una zona donde casi no había habido guerra
y donde las dificultades hacían imprescindible el
apoyo de la población.
La otra agrupación importante fue la asturiana y
es en la que más violencia se produce en las dos
direcciones. El lugar favorito de la represión franquista
fue Asturias, pero también los más decididos
luchadores salieron de Asturias, hay una colisión
enorme. Pero allí no hubo ningún tipo de organización,
cada partida iba a la suya, no había una estrategia
común. Había ejecuciones diarias y se convirtió
en algo muy personal, en una micro-guerra civil en la que
se multiplica la violencia.
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P.
¿Se puede hablar de un mando unificado en los guerrilleros
de las distintas zonas de España?
R. En la
práctica no existía, eran verdaderos feudos. Se
trataba de focos cuyo objetivo principal era perturbar al régimen
y provocar una intervención de Inglaterra y Francia.
Que lo pensaran
los guerrilleros que estaban aislados bien, pero lo sorprendente
es que lo pensaran los dirigentes del PCE; o son los mayores cínicos
o los mayores ignorantes, porque está claro que a partir
del 45 eso era impensable.
El país
democrático más afín al franquismo en plena
guerra civil fue Gran Bretaña. Si muchas cosas de la posguerra
no pueden entenderse sin la actitud de EEUU, muchas cosas de la
guerra civil no pueden entenderse (y este es un trabajo que está
por hilar fino) sin la posición declaradamente franquista
que toman los británicos desde el principio, desde 1936.
P.
¿Cómo se dio en zonas como Galicia, dominadas rápidamente
por Franco, el apoyo de la población?
R. En la
zona norte muchos de los enlaces eran incluso gente de derechas
que se pusieron en contra del franquismo porque estaban en desacuerdo
con los métodos y con la desestructuración del medio
rural que se imponía con la represión. Además,
en muchos casos se trataba de ayudar al hijo del vecino de toda
la vida... hay unas leyes de solidaridad que están inscritas
en las leyes de la gente del medio rural. Había un índice
de politización bajísimo y sin embargo hubo un apoyo
extraordinario, no por cuestiones políticas, sino por razones
humanas.
P.
¿Cuál fue el papel de las mujeres en el maquis?
R. También
los guerrilleros y la izquierda practicaba la discriminación
de género. Ellos decían: el monte no es lugar
para mujeres.
Sin embargo,
la importancia de las mujeres fue decisiva sobre todo en los enlaces:
viudas de republicanos, hijas o mujeres de ejecutados o simplemente
mujeres no concienciadas pero que en ese contexto dan un paso
adelante y se comprometen. En esa época y además
en el medio rural más conservador es conmovedor cómo
esas mujeres vertebraban la lucha política.
P.
¿Qué fue de los guerrilleros que se salvaron?
R. Casi siempre
huían a Francia y terminaron en América, pero no
fue fácil, porque después de llegar a Francia les
obligaban a enrolarse en la legión extranjera para embarcarlos
en las guerras de Indochina. Después de perder la guerra
civil, la II guerra mundial y los maquis, les dan dos opciones,
o la frontera española o Indochina.
Pese a todo,
muchos de ellos siguieron en la política y además
siguen militando en los mismos partidos que militaban entonces,
su fidelidad a los ideales es total. Cuando hablas con los guerrilleros
que siguen siendo del PCE no le echan la culpa al partido, sólo
a los dirigentes.
P.
Está claro que al régimen franquista y a la derecha
le interesara condenar al olvido esta parte de nuestra historia,
pero ¿no crees que la responsabilidad del PCE y el PSOE
es mucho mayor?
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La
reescritura de la historia no la ha llevado a cabo la derecha,
ha sido la izquierda |
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R. Me gusta
mucho que me hagas esta pregunta, evidentemente durante el franquismo
había que ocultar a los guerrilleros, pero ¿qué
pasa en la transición? Eso es lo grave, porque la reescritura
de la historia no la ha llevado a cabo la derecha, ha sido la
izquierda.
En el caso
del PCE es extremecedor. En la historia oficial del PCE se les
dedica una página, cuando si se cogen los Mundo Obrero
del 44 al 48 parecía que lo único que existía
en el mundo era la guerrilla, y eso desaparece de su historia
oficial. En las memorias de Carrillo y Pasionaria la guerrilla
no existe. El PCE ha llevado a cabo una tarea sistemática
de negación de su historia y de los guerrilleros, ¿por
qué?, pues creo que:
- Siguiendo
el criterio de la época, los dirigentes nunca se equivocaban,
y si aquello salió mal, no tenían nada que ver.
- Cuando
llega la política de la reconciliación nacional
a partir del 51, los guerrilleros eran molestos y por lo tanto
lo mejor era silenciarlos y acabar con ellos.
- Una vez
se instauró la democracia, los guerrilleros eran molestos
para todo el mundo.
El PSOE por
su parte estuvo 13 años en el gobierno, a veces con mayoría
absoluta y no movió un dedo para rehabilitarlos. De hecho
la época donde más dificultades ha habido para escribir
la historia de este país ha sido en los 13 años
de gobiernos socialistas, pero no tanto porque haya habido censuras,
sino porque impusieron algo peor que es que determinadas cosas
pasaran de moda; hablabas con políticos y decían
¡pero otra vez con la guerra civil!
Y así,
mientras una parte de la izquierda estaba con la reconciliación,
crearon una especie de agujero histórico que aprovechó
luego la derecha para rescribir la historia sistemática
y concienzudamente. Lo mismo que hay un España va
bien político, hay un España va bien
histórico; Carlos V era un príncipe renacentista,
Felipe II un amante de las artes... Estoy hablando como historiador,
la historia del país hay que escribirla aunque no quieran
o no les guste a los ciudadanos.
P.
Debemos darte las gracias por tu trabajo en la recuperación
de una memoria histórica muy cualitativa, porque creo que
no somos conscientes todavía de la enorme contribución
no sólo de lucha por las libertades, sino también
a nivel cultural de la República y de la gente tan valiosa
que perdimos en el exilio, la guerra o la represión.
R. El franquismo
fue una auténtica catástrofe. Aunque la República,
justamente porque representa la libertad que se perdió
ha quedado idealizada, y la historia esto no puede dejarlo así.
Hay que valorar también los hechos lamentables que tuvo
la República. Pero el franquismo ha sido tan grave que
no sólo nos ha negado la posibilidad de estudiarlo, sino
también de colocar la república en la mesa de operaciones
y estudiarla concienzudamente.
Yo reivindico
el papel de la historia, en mis clases siempre digo que es la
asignatura más importante y no por corporativismo. Ni una
persona, ni un país, pueden vivir sin historia. Cuarenta
años de dictadura aniquilan un país, y si estudiáramos
el franquismo la percepción que tendríamos del país
sería diferente y el país por tanto sería
diferente y a lo mejor Gran Hermano no batiría récords
de audiencia.
Beatriz
Muñoz
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