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NACIONAL

Septiembre 2001

Leitza:
Una victoria contra el nazifascismo

  “Me llevé una gran sorpresa al ver al grupo de Leitza que fue con una pancarta a la manifestación de Pamplona. Yo decía:“¡Pero ésta ha venido, y aquella, y la otra...!” Me alegre mucho. Cogieron fuerza y allí aparecieron”.

  Reyes Zubeldia, esposa del concejal de UPN asesinado en Leitza, anunció que se había abierto una grieta, y los acontecimientos posteriores han confirmado sus palabras.

En Leitza se ha comprobado el enorme calado y energía de la rebelión democrática

  Cuatrocientos cuarenta vecinos, de una población de 3.000 habitantes, han firmado un documento de solidaridad con la familia de José Javier Múgica, publicado en el Diario de Navarra. En él afirman que“esta vez nos ha tocado muy de cerca y no podemos permanecer callados... Sabed que en estos momentos no estais solos”.

  Un movimiento popular ha recogido el testigo que dejó el ejemplo de José Javier, ha empezado a andar por el camino que indicaba su familia.

  Y ha hecho sentir su presencia en el terreno político. El ayuntamiento, en el cual dispone de mayoría absoluta EH, ha dedicado, a iniciativa de EA, un homenaje al concejal asesinado. La típica manifestación que, año tras año, inauguraba las fiestas bajo el lema de“Euskal presoak” se ha transformado en una concentración que, detrás de una pancarta donde se lee“Por una paz y soluciones verdaderas”, ha agrupado a todas las fuerzas políticas del pueblo.

  Es cierto que son los mismos que todavía no han condenado el atentado, pero es imposible no comprobar un cambio en el terreno de juego, y no felicitarse por ello.

  En un pequeño pueblo navarro, de mayoría absoluta independentista (6 concejales de EH, 3 de EA y 2 de UPN), ha crecido la semilla de la rebelión.

  La masiva participación de la población leitzarra en los actos de denuncia, incluyen necesariamente a una buena parte de los sectores más nacionalistas, e incluso también a sectores de EH, que han rechazado rotundamente la utilización del terror como arma política. Es difícil que el alcalde de EH permitiera la participación del ayuntamiento en todas las actividades de condena al atentado, sin que existiera un fuerte presión desde las bases.

  Leitza estaba preparada para ser un infierno, para convertirse en uno de esos pequeños pueblos euskaldunes donde el terror, el miedo, la amenaza, son ingredientes diarios. Sin embargo la movilización ciudadana está inflingiendo una severa derrota a este nazifascismo que necesita del amedrentamiento.

  Se ha vuelto a manifestar la enorme rebelión democrática que se ha venido gestando en Euskadi durante los últimos años. La que consiguió encerrar en el armario a Arzallus y su delirante proyecto nazifascista. La que apareció en San Sebastián, en Vitoria o en el Kursaal.

  Volver a contemplarla en un diminuto pueblo navarro es una prueba evidente de que su calado es mucho mayor del que se vislumbra a simple vista. Y los resutados obtenidos evidencian el enorme poder que alberga.

Ferrán Huertas

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