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Euskadi

Septiembre 2001

Orígenes del nacionalismo étnico (y V):
La conexión vaticana

“La constitución de Bizkaya como Estado esencialmente católico-apostólico-romano (...) Bizkaya, pues, ha de acatar cuanto la Iglesia cristiana de Roma enseñe y ordene, y ha de rechazar cuanto ésta repruebe y condene”.
(Sabino Arana.“Carta a Chavarri, Llarrinaga y Astorgi”)

  “Nosotros los vascos patriotas (...) no reconocemos Iglesia Española, Iglesia Francesa, ni Iglesia particular ninguna. Sólo reconocemos y acatamos a la Iglesia Cristiana Universal, que hoy tiene su Cabeza y Sede en Roma y por eso se llama Romana”. (Sabino Arana. Junio 1903).

  Los reiterados signos de acatamiento y sumisión al Vaticano, junto con la tenaz labor de propaganda entre el clero vasco, son, desde sus orígenes, una constante del nacionalismo sabiniano. Toda la obra de Arana, de hecho, está preñada de una invocación religiosa extrema. Según él, la independencia de Euskadi tiene como misión última apartarla del liberalismo, dominante en los gobiernos de la nación española, que es un“sistema que pretende hallar la libertad fuera de Dios y siguiendo los preceptos de Satanás”, y alejarla de un pueblo, el español, que“siempre ha permanecido irreligioso e inmoral”.

  En esta cruzada, Sabino Arana acabará encontrando el respaldo absoluto del Vaticano y de la Iglesia vasca a su proyecto de Euskadi, proyecto al que el dirigente socialista bilbaíno Indalecio Prieto calificó de Gibraltar vaticanista (“Estos del PNV quieren convertirse en un Gibraltar vaticanista”).

  Para comprender el fenómeno de la conversión del clero vasco en una fuerza de choque del nacionalismo sabiniano, así como la del PNV en uno de los brazos armados del Vaticano en España, es necesario remontarse al período anterior a la aparición del propio nacionalismo, a las guerras carlistas.

¡Viva la Santa Inquisición!

Los curas rurales vascos se convierten en el arquetipo del“cura trabucaire”, fenómeno que perdurará durante muchas décadas, llegando hasta nuestros días

  Este es uno de los gritos que resuenan en el alzamiento de la primera guerra carlista. La desamortización de Mendizábal, la expropiación y venta de las yermas tierras de cultivo propiedad de las órdenes religiosas, es la razón de fondo. La abolición del tribunal de la Inquisición el pretexto moral. Si el Vaticano y la jerarquía eclesiástica española lo apoyan sin reservas, aunque sin cerrar nunca las puertas a las negociaciones con Madrid, es en el seno del clero vasco donde la reacción será más amplia y radical. Posiblemente ello se deba a la tardía cristianización de Euskadi, lo que, unido a la presencia omnipotente de las milicias jesuíticas, permite que allí la Iglesia se mantenga todavía fuerte y pujante, frente a la irreversible decadencia en que ha entrado en el resto de España. Lo cierto es que los curas rurales vascos se convierten en el arquetipo del“cura trabucaire”, fenómeno que perdurará durante muchas décadas, llegando hasta nuestros días.

  Tras el final de la última guerra carlista, con el pacto entre la alta burguesía financiera y la aristocracia terrateniente, el carlismo se queda sin su sostén decisivo: el sector de la alta nobleza que comprende que una vuelta al Viejo Régimen es imposible y negocia su ubicación política y social con las nuevas clases emergentes en el modelo de la Restauración. Las masas campesinas de la Euskadi profunda (y de Cataluña), que habían levantado la bandera fuerista del carlismo como defensa de sus libertades y derechos de propiedad comunales frente al desarrollo del capitalismo en el campo, quedan desamparadas y desencuadradas políticamente. Otro tanto ocurre con el bajo clero rural y amplios sectores de la Iglesia. El integrismo católico de Sabino Arana vendrá a llenar este vacío.

  Desde el primer momento, Arana entiende la importancia decisiva de ganarse a la Iglesia para el desarrollo del nacionalismo en Euskadi. Buena prueba de ello es la temprana e intensa actividad de propaganda hecha por el PNV entre los clérigos. Todos los periódicos y libros editados por Sabino y Luis Arana son enviados sistemática y gratuitamente a los superiores y casas de religiosos de toda Vizcaya. Al mismo tiempo, el Bizcaya Buru Batzar recoge información sobre los curas de toda la provincia.

El ansia insolente

Sabino Arana levanta un proyecto nacionalista del que puede afirmarse que nace envuelto en la sotana del jesuita

  Pero este acercamiento a la Iglesia sólo es posible desde el integrismo más reaccionario, pues estamos hablando de una época en la que ya la burguesía triunfante y su nuevo Estado liberal (“y por tanto hereje”, S. Arana) se impone en toda Europa liquidando los privilegios feudales de los que hasta entonces había disfrutado la Iglesia. Y como reacción, el Vaticano adopta una posición extremadamente reaccionaria, interviniendo y creando focos conspiratorios e insurrectos por doquier. El Papa León XIII, en su Letra Apostólica de 1881 exhorta a“poner respeto a los indomables instintos de los revoltosos [y] a apagar en las muchedumbres el ansia insolente de las libertades”.

  El nacionalismo sabiniano adopta desde el primer momento una posición de acatamiento y sumisión al Vaticano, del que espera obtener el reconocimiento necesario para que la influencia eclesiástica sobre la sociedad rural vasca actúe en su favor.“La anteposición del término Jauingoikua (Dios) a Lagizarra (Ley Vieja) determina la supeditación y sumisión de lo político a lo religioso, del cuerpo al alma, del Estado a la Iglesia”. Mientras a finales del siglo XIX toda España pugna por modernizarse, para lo que es necesario, entre otras cosas, librarse del omnímodo poder que la jerarquía eclesiástica mantiene en todas las esferas sociales (propiedad de la tierra, privilegios, educación...), Sabino Arana levanta un proyecto nacionalista del que puede afirmarse que nace envuelto en la sotana del jesuita. No es casual que en esta Compañía quisiera ingresar Arana, tras unos ejercicios espirituales, en 1888. De ella afirma el fundador del PNV que“el amor a Jesucristo es indispensable para salvarse, pero el amor a la Compañía de Jesús es signo de predestinación”. Su vinculación y sometimiento a los jesuitas llega hasta tal punto que considera que“si es cierto que no puede decirse a priori que esta Orden religiosa es infalible, sin embargo, prácticamente, resulta infalible”. Seguir a pie juntillas sus directrices se convierte, para los fundadores del PNV, poco menos que en un dogma de fe. Frente a los intentos de separación entre Iglesia y Estado, Arana defenderá, para el futuro Estado vasco independiente, la más íntima ligazón, haciéndose el Estado cargo de sostener financieramente los gastos eclesiásticos, declarando la religión católica como la oficial, prohibiendo los otros cultos, otorgándole la instrucción pública, siguiendo sus enseñanzas y dictados en materia de moral y buenas costumbres...

La moral del“agarrao”

  Este maridaje entre la iglesia vasca y el nacionalismo sabiniano se hace posible en primer lugar por el interés material común de mantener el control sobre la Euskadi rural, la extensa red clientelar de“parrokio-kavernas” que constituyen, de un lado, un vivero de votos para el nacionalismo y, de otro, de vocaciones para la iglesia. Pero al mismo tiempo, en él confluyen los aspectos más reaccionarios de la moral retrógrada y cavernícola que unos y otros comparten. El ejemplo más palmario de esto lo constituye la posición que ambos mantienen a finales del XIX ante la extensión en Euskadi del“bailar al uso maketo, como es el hacerlo abrazado asquerosamente a su pareja”.

  “Al norte de Marruecos hay un pueblo cuyos bailes peculiares son indecentes hasta la fetidez (...) al norte de este segundo pueblo hay otro cuyas danzas nacionales son honestas y decorosas hasta la perfección”.“El baile Îagarraoí hay que rechazarlo con firmeza porque esta prohibido por Jaungoikua”.“(...) es necesario que a la faz de Euskadi y del mundo hagamos saber nuestro odio y aborrecimiento a ese baile inmundo, aprobando y haciendo público el siguiente artículo: Todo socio de este Batzoki, del que se tenga noticia de haber bailado Îel agarraoí, será expulsado de la sociedad”. Los alcaldes nacionalistas de Zamudio, Ajanguiz y Arrankudiaga al publicar bandos prohibiendo“el asqueroso baile que llaman agarrao”, no hacen más que seguir la estela del misionero jesuita que en 1897 se flagela públicamente en la plaza mayor de Bergara en reparación del“enorme pecado” de que en las fiestas se haya bailado el“agarrao”. Si el roce y el contacto de la“raza euskariana” con la española era para Sabino Arana la peor de las desgracias, el roce y el contacto de los sexos que propicia el“agarrao” es el camino sin retorno a la condenación del infierno. Si las razas deben permanecer separadas para mantenerse puras, tanto más necesario resulta que las personas de distinto sexo eviten el roce para mantener“la honestidad y el decoro” de la raza euskalduna.

  La simbiosis entre las posiciones ideológicas cavernícolas de Sabino Arana y la Iglesia es total en todos los ámbitos. Así, de la mujer afirma Arana que“es vana, superficial, es egoísta, tiene en sumo grado todas las debilidades propias de la naturaleza humana”. Frente al avance del progreso, de la modernidad hacia la que se encamina el mundo a finales del siglos de siglo XIX afirma que:“La generalidad de los hombres debe leer muy poco, porque es muy poco aquello para cuya perfecta comprensión posee principios y luces la mayoría de los hijos de Adán. Muchas de las aberraciones que se deploran en la sociedad humana, no reconocen otra causa que el excesivo afán que hay por leer toda clase de escritos”.

  Represión, oscurantismo, ignorancia... los ingredientes básicos que se necesitan para mantener en el miedo y el atraso a quienes se quiere dominar en nombre de una raza, una única y un Dios.

A. Beloki

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(En este De Verdad)

Ibarretxe: Una de cal y tres de arena (editorial)
Leiza: Una victoria contra el nazifascismo
Kale Borroka: No sólo aprendices de nazis

(Capítulos del serial)

I.- Integrismo y racismo (De Verdad Nš 11, junio 2.001)
II.- Tradicionalismo y democracia org˝nica en el nacionalismo vasco (DV Nš 12, junio 2.001)
III.- Xenofobia y el odio a lo español (De Verdad Nš 13, julio 2.001)
IV.- El racismo originario (De Verdad Nš 15, agosto 2.001)
V.- La conexión vaticana (De Verdad Nš 16, septiembre 2.001)


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