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EEUU
Octubre 2001
Peligrosos
a cualquier velocidad
La
comparación con Pearl Harbour de los recientes actos terroristas
ha sido la consigna recurrente de las élites políticas
y los creadores de opinión norteamericanos.
Una chispa arrojada sobre un montón de paja seca.
Efectivamente,
como en Pearl Harbour, el 80% de los estadounidenses exige una
respuesta contundente, los voluntarios colapsan las oficinas de
reclutamiento, 150.000 banderas de barras y estrellas se han vendido
en Nueva York en los últimos días, y la industria
militar se apresta a ponerse a pleno rendimiento.
Igual
que con el Alamo, el hundimiento de El Maine o el Lusitania, Pearl
Harbour o Tonkin, un oportuno ataque ha galvanizado militarmente
la nación, abriendo las puertas a los proyectos más
duros y agresivos.
La
historia nos arroja gélidas revelaciones detrás
de cada uno de estos incidentes, que unas veces adoptan la forma
de autoataques, y otras de agresiones provocadas o permitidas.
1898.-
Hundimiento de El Maine... (autoataque)
El
15 de febrero de 1898, una explosión provoca el hundimiento
del acorazado norteamericano Maine en las aguas cubanas, provocando
la muerte a 264 marineros y 20 oficiales.
EEUU
acusó de manera inmediata a España, pero hoy sabemos
que fueron los propios norteamericanos los que autoinmolaron a
sus compatriotas. España no sólo negó cualquier
implicación, sino que apoyó la creación de
una comisión de investigación internacional, incapaz
de actuar debido al rotundo rechazo estadounidense.
La
génesis se sitúa cinco años antes, cuando
los jingoes, equivalentes a los actuales halcones, decidieron
que el Caribe era la llave para su expansión por el continente.
Un mes antes de los incidentes Theodor Roosvelt (entonces vicesecretario
de Marina y posteriormente presidente, representante directo de
los sectores más agresivos) declara que hemos reunido
una flota que arrasará el Caribe.
Será
el imperio mediático de Hearst, el ciudadano Kane de Wells,
quien, en colaboración directa con Roosvelt, preparará
el clima de guerra.
Desde
un año antes, los corresponsales de sus periódicos
enviarán crónicas inventadas desde Cuba denunciando
la crueldad de los españoles. Días antes del hundimiento
de El Maine, el mejor dibujante es enviado a Cuba para cubrir
una guerra inminente. Al llegar a la isla, envía un telegrama:
todo está en calma. No habrá guerra. Quiero
volver La respuesta de Hearst es fulminante: usted
permanece en Cuba. Envíeme los dibujos y yo pondré
la guerra.
Horas
después del atentado, antes de que se distribuyera ninguna
información, Hearst, imponiéndose al director del
periódico, publica en portada: El Maine partido en
dos por un infernal artefacto del enemigo.
Recordad
el Maine va a ser el lema de una persistente campaña
dirigida a vencer las resistencias de la sociedad norteamericana
hacia la entrada en una guerra.
1941.-
Bombardeo japonés a Pearl Harbour... (ataque permitido)
El
8 de diciembre de 1941, la aviación japonesa bombardea
la base naval norteamericana en Pearl Harbour (Hawai). Una parte
importante de la flota estadounidense en el Pacífico es
destruída, y 2.500 militares perecen en el ataque.
En
1993, la publicación por parte del servicio secreto británico
de 1.300 documentos permitió conocer que Churchill conocía
de antemano los planes de ataque japonés. La información
se la había suministrado Washington. Los servicios de inteligencia
norteamericanos habían descifrado los códigos e
interceptado los mensajes entre el Gobierno japonés y sus
embajadores, agentes y espías en todo el mundo de forma
que las altas autoridades de Washington conocían secretamente
la creciente disposición del Gobierno japonés a
ese ataque.
No
sólo no procedieron a avisar a su propios soldados, ni
a tomar las medidas de seguridad necesarias, sino que colocaron
un anzuelo.
Días
antes del ataque, desplazaron de Pearl Harbour los portaviones,
que luego serían decisivos en la superioridad militar yanqui,
y reunieron una buena cantidad de navíos secundarios, pero
que constituían la oportunidad que estaba esperando el
militarismo nipón.
Lo
que antes era un rechazo popular, y también de la mayoría
de representantes políticos, a la entrada en la contienda
bélica se transforma en la movilización general
de todo el país para la entrada en guerra.
1963.-
Asesinato de Kennedy... (autoataque)
El
22 de noviembre de 1963 el presidente Kennedy es asesinado en
Dallas.
Hoy,
hasta una película de Hollywood (JFK) ha señalado
a la CIA y el Pentágono como autores materiales de los
hechos.
Ante
las evidencias del complot para su eliminación las comisiones
de investigación, la policía y sobre todo los servicios
secretos, se empeñaron en eliminar pruebas y atribuir el
homicidio a un individuo (Lee Harvy Oswald) que, tras ser detenido,
es asesinado.
La
famosa teoría de la bala, por la cual un solo
proyectil había herido a tres personas siguiendo una trayectoria
inverosímil, es la única base de la culpabilidad
de Oswald.
Nadie
duda ahora que Kennedy fue eliminado porque la burguesía
monopolista americana, especialmente el complejo militar industrial,
no podía tolerar la política de apaciguamiento con
la URSS.
1964.-
Incidentes del Golfo de Tonkin... (ataque provocado)
El
2 de agosto de 1964, el destructor estadounidense Maddox fue agredido
por lanchas torpederas de Hanoi, y dos días después,
en medio de una tormenta, 43 torpedos habrían sido lanzados
contra dos barcos norteamericanos.
El
13 de junio de 1971 el diario The New York Times publica los llamados
papeles del Pentágono, un informe secreto elaborado
por el Departamento de Defensa, a partir de 1967 y a petición
de Robert McNamara, sobre la participación norteamericana
en Vietnam.
Según
las transcripciones de las conversaciones telefónicas entre
el Presidente y McNamara, la administración Johnson habría
engañado al Congreso, ocultando que habían ordenado
operaciones secretas para provocar a las fuerzas de Hanoi. El
segundo ataque todavía permanece en la nebulosa, pero todo
parece indicar que nunca existió.
Gracias
a este episodio el congreso americano concedió plenos poderes
a Jhonson, que había ocupado la plaza de Kennedy, para
intervenir en Vietnam.
2001.-
Atentado contra las Torres Gemelas... Incógnitas
inquietantes
A
quince días del atentado todavía existen demasiadas
incógnitas abiertas que desmienten la versión oficial
y que, conociendo la historia norteamericana, adquieren el rango
de inquietantes.
¿Cómo es posible que la mayor organización
de inteligencia conocida en la historia no sea capaz de detectar
una actuación que, requirió un año de preparación
en suelo estadounidense por parte de 50 personas?
Desde
1995, la CIA había interceptado informaciones que alertaban
de que Bin Laden prepara atentados con pilotos suicidas.
En agosto, el FBI conocía que se prepara una acción
espectacular, y el Departamento de Estado hizo público
un comunicado, a través de todas las embajadas en el que
se advertía del riesgo creciente de una acción
terrorista de grupos extremistas contra ciudadanos e intereses
norteamericanos en el extranjero por parte de grupos extremistas
vinculados a Osama Bin Laden. El Mosad, e incluso un sacerdote
experto en el mundo musulmán, habían advertido a
Washington de que se preparaba una acción terrorista espectacular.
De hecho la base de Rota se encontraba, desde seis horas antes
del atentado, presa de una actividad inusual y con marines
armados y apostados
¿Por
qué EEUU no tomó, conociendo la amenaza, medidas
de seguridad en los principales centros económicos, políticos
y militares en el interior de los USA?
Cinco
de los terroristas estaban buscados por el FBI, sus fotos distribuidas
y entregadas a todos los puestos fronterizos ¿Por qué
pudieron embarcar en los vuelos y dos de ellos cruzaron el día
anterior la frontera estadounidense desde Canadaásin ser
detectados?
Las
Fuerzas Armadas conocieron una hora antes el secuestro de los
aviones. ¿Por qué no actuó el ejército?
Dos aviones salieron a interceptar los aviones dirigidos hacia
las torres desde la base de Cape Cod; llegaron tarde. ¿Por
qué ningún avión salió desde la base
de Atlantic City, tan solo a 12 minutos de vuelo de Nueva York?
¿Cómo
es posible que el Pentágono, una hora después del
primer choque, no estuviera preparado? ¿Es que el centro
militar de la superpotencia no dispone de defensas antiaéreas?
¿Cómo es posible que la amenaza recibida por el
avión presidencial estuviera cifrada con los códigos
secretos del Pentágono? Y, más inquietante todavía,
¿por qué, mientras Bush se escondía en una
base desconocida, tomaban el mando desde Washington, Cheney, Rice
y Rumsfeld, los directos representantes del sector más
duro?
Demasiadas
incógnitas, demasiados interrogantes abiertos para no dar
margen a la sospecha.
Joan
Arnau
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