| EEUU Octubre 2001 ¿Qué busca EEUU en Afganistán? Los Balcanes euroasiáticos La pregunta está en boca de todos. La extrañeza recorre los comentarios de analistas y medios de comunicación. ¿Qué busca EEUU en Afganistán? ¿Por qué lanzar toda la furia devastadora de su maquinaria bélica para arrasar a uno de los países más pobres del mundo, consumido por una interminable sucesión de guerras desde hace más de tres décadas y sin la más mínima capacidad de influir, no ya en el mundo, tan siquiera en sus vecinos? ¿Ansias de venganza? No es un argumento creíble. Nadie mata moscas a cañonazos. Y menos cuando esos cañonazos cuestan 40.000 millones de dólares (7 billones de pesetas), el presupuesto aprobado por el Congreso norteamericano para financiar la respuesta militar a los atentados de las Torres Gemelas.  | Una región que, por las condiciones creadas tras la implosión soviética, encierra un potencial de desequilibrios y conflictos verdaderamente explosivos, superior con mucho al de los Balcanes europeos |  | Al poner en el punto de mira a Afganistán, EEUU está apuntando, en realidad, al Asia Central, a los llamados Balcanes euroasiáticos. Una región que, por las condiciones creadas tras la implosión soviética, encierra un potencial de desequilibrios y conflictos verdaderamente explosivos, superior con mucho al de los Balcanes europeos. En primer lugar por ser mucho mayores, más poblados y religiosa
y étnicamente más heterogéneos. También por la atracción que entre las potencias vecinas suscita la enorme concentración de recursos naturales que posee su subsuelo, con bolsas de petróleo y gas natural muy superiores a las de Arabia Saudí o el Golfo de México. Pero sobre todo por el vacío de poder existente en la región tras el derrumbe del imperio soviético ÷8 de los 9 países que componen la región formaban parte de la URRS÷ y la consiguiente inestabilidad interna a la que todos ellos están sometidos. Afganistán debe considerarse no sólo una parte del rompecabezas étnico del Asia central, sino también, desde el punto de vista político, una parte más de los Balcanes euroasiáticos afirman los manuales de análisis geoestratégicos norteamericanos. Arrasar Afganistán, ellos no lo ignoran, es provocar un incendio que, dado el inestable equilibrio en que vive esta inmensa región, puede propagarse a una velocidad de vértigo. De la misma forma que la guerra de Kosovo buscaba dejar abierta una herida sangrante en el costado de Europa, crear las condiciones para un conflicto interminable ÷como ahora estamos viendo con Macedonia÷, en que se generara el suficiente odio étnico y religioso como para mantener virulentamente enfrentadas durante varias generaciones a las distintas comunidades étnicas, nacionales y religiosas, ahora se ha elegido el sitio donde condiciones parecidas permiten abrir una herida similar. Si entonces el objetivo era desestabilizar Europa y frenar la emergencia de un rival ÷una UE hegemonizada por Alemania capaz de amenazar en el futuro su dominio mundial÷ , ahora se trata de destruir el delicado equilibrio regional, crear una situación de conflicto étnico, fragmentación política y hostilidades abiertas a lo largo de la extensa frontera del Sur de Rusia, del norte de Irán y del oeste de China. Si durante la última década las cancillerías mundiales han especulado con que la acumulación de choques y rivalidades en la región podía contribuir a alimentar una situación imprevisible de conflictos, la más que probable agresión norteamericana contra Afganistán lleva camino de convertirse en el impacto necesario para desatar el caos. El objetivo de EEUU en la zona ha sido, desde la caída de la URSS, evitar que Rusia dominara en exclusiva el espacio geopolítico de la región, como medio de impedir que su antiguo rival hegemonista pudiera salir de su postración. Clinton, durante su mandato buscó restablecer las relaciones con Irán y fortalecerlas con China, dos de los países con intereses en la zona y con capacidad para hacer de contrapoder a un dominio excesivo de Moscú. Bush, por el contrario, siguiendo la estrategia de los halcones que tan buen resultado les dio con Kosovo, ha optado por el camino de abrir una nueva herida sangrante, hacerlo allí donde las contradicciones son más explosivas y en el lugar indicado para instalar la desestabilización entre sus rivales. Un camino que, de consumarse finalmente, y todo apunta a que así será, puede tener consecuencias impredecibles para el conjunto del planeta. Lo que vuelve a poner de manifiesto el carácter extremadamente aventurero de esta gente y el peligro que representan para todos. Si los Balcanes, como decía Churchill, producen más historia de la que pueden consumir, los Balcanes euroasiáticos pueden consumir bastante más historia de la que los EEUU pueden producir. Detener la escalada militar que preparan los halcones del Pentágono es la tarea más urgente del momento para cualquier persona comprometida con la causa de la paz mundial. |