De Verdad 20/2001 - SUMARIO

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SELECCIóN DE PRENSA

Noviembre 2001

El golpe del imperio contra la democracia

Una burda parodia de la justicia
Editorial de The New York Times

El plan del presidente Bush de recurrir a tribunales militares para juzgar a los terroristas constituye una peligrosa idea (...)

Bush está socavando los mismos valores y principios que pretende proteger, y entre ellos, la supremacía de la ley. Esta decisión del gobierno supone la culminación de la preocupante cadena de medidas adoptada desde el once de septiembre para, mediante un rodeo, saltarse la Constitución. Se produce inmediatamente despuás de que se anuncie que el Departamento de Justicia se propone intervenir las conversaciones telefónicas entre determinados presos y sus abogados. El Gobierno, además, mantiene en prisión a cientos de detenidos sin dar a conocer su identidad, ni los delitos de los que se les acusa y ni siquiera la razón de tanto secretismo. Los tribunales militares están en condiciones de actuar con inusitada rapidez, en cualquier lugar del mundo, con la posibilidad de ahorrarse los problemas de seguridad que plantearía la celebración en Nueva York o en Washington de un juicio con tanta repercusión pública. (...)

En lugar de unos juicios justos y de los correspondientes procedimientos, Bush ha introducido un sistema primitivo, en el que no hay que dar cuentas a nadie y que sería la admiración de cualquier dictador. (...)

Los tribunales que Bush se imagina se desvían hasta tal punto de lo que debe ser un procedimiento judicial que causan verdadero asombro. ál mismo se reserva en exclusiva la decisión sobre quián debe comparecer ante los tribunales. Los fiscales y jueces militares que van a decidir el destino de los acusados dependerán de ál en su condición de comandante en jefe. Las audiencias podrán celebrarse sin publicidad. Podrán ser aceptados meros rumores y pruebas que los tribunales civiles considerarían que se han obtenido de manera ilegal. Para pronunciar un veredicto condenatorio, e incluso para imponer una sentencia de muerte, se exigirá una mayoría de tan sólo dos tercios de los miembros del tribunal. Se suprimirá el derecho de recurso a cualquier otro tribunal. (...)

El poder dictatorial de Bush
William Safire (New York Times New Service)

Un presidente de EEUU acaba de asumir algo que equivale al poder dictatorial de encarcelar o ejecutar extranjeros. (...) estamos permitiendo a George Bush sustituir el sisema de derecho de EEUU por improvisados tribunales militares.

En su infame resolución de urgencia, Bush admite desestimar Òlos principios del derecho y las reglas de la evidenciaÓ que sostienen el sistema de juticia estadounidense. Se atribuye el poder para saltarse los juzgados y establecer sus propios tribunales sumarísimos: grupos de funcionarios que se sentarán a juzgar a no ciudadanos sobre los que el presidente sólo tiene que alegar Òtener motivos para creerÓ que son miembros de organizaciones terroristas. No contento con su decisión anterior de permitir a la policía escuchar indiscriminadamente las conversaciones de un sospechoso con un abogado, ahora Bush priva al extranjero incluso de los derechos limitados que se conceden en un consejo de guerra.

Su tribunal desautorizado puede ocultar pruebas sólo con alegar motivos de seguridad nacional. Ahora ya no hay una rama judicial y un jurado independiente que se interponga entre el gobierno y el acusado. En lugar de estos controles y equilibrios los no ciudadanos tienen que hacer frente a un ejecutivo que ahora es instructor, acusador, juez, jurado, carcelero y ejecutor. En un giro propio de George Orwell, las resoluciones de Bush denominan ese horror de estilo soviático Òun juicio justo y completoÓ. ¿De quá carne legal se alimenta nuestro Cásar?, ¿es quá a continuación nuestra guerra con el terror va a exigir el encarcelamiento ilegal?

Los que han propuesto el tribunal desautorizado de Bush alegan lo siguiente: ¿es quá los que os mostráis blandos con el terror, los que defendáis el proceso legal no os habáis enterado de que estamos en guerra? ¿Es quá os habáis olvidado de nuestros 5.000 civiles muertos? Si tenemos que pisotear a alguien, ya nos disculparemos despuás ante los defensores de los derechos civiles. Estos son los argumentos de los que se las dan de duros. En un momento en que incluso los liberaless debaten si es ático torutrar a los sospechosos, ponderando la aversión a la barbarie frente a la necesidad de salvar vidas inocentes.