De Verdad 20/2001 - SUMARIO
NACIONAL
Noviembre 2001
Cierre
de Diario 16
Otra
voz acallada por la monopolización
Reproducimos esta carta remitida al De Verdad con motivo del reciente cierre de Diario 16.
«La monopolización informativa se cobra una nueva víctima, y la parte de la realidad a la que tenemos aceso se reduce un poco. En una época que muchos llaman «era de la información», el control de los medios de comunicación en unas pocas manos amenaza con transformar la realidad en virtual.
Señor director: El día siete de noviembre fue un día especialmente triste, marcado por dos trágicas muertes, que ponen de manifiesto dos grandes «sietes», roturas por las que se ve la pobreza y hasta las vergŸenzas de nuestra democracia. Una fue la muerte en atentado de ETA de un juez del País Vasco, a menos de veinticuatro horas de que una bomba de los mismos terroristas provocara más de cien heridos en Madrid. La otra fue la muerte, nada sorpresiva, tras una larga confabulación de muchos conspiradores contra la libertad, del que llegó a ser uno de los primeros y más democráticos periódicos del país, Diario 16.
«No opino como tú, pero defenderé al máximo tu derecho a decirlo» repiten hipócritamente tristes en su entierro no pocos, alegres en el fondo de que se acalle hasta liquidarlos a quienes piensan de otro modo, o aliviados por lo menos de que esta vez no les haya tocado aún a ellos. Fue lo mismo que sintieron en su día en el entierro de Liberación, La Tarde, El Independiente, Ya y El Sol, por limitarnos sólo a la prensa, y a la prensa diaria, y sólo a Madrid, y a épocas recientes. Tocqueville creía que una prensa libre era más necesaria para el funcionamiento de la democracia que un Parlamento, y que para que fuera libre debería ser realmente plural, múltiple.
Madrid, con una población de un millón de habitantes durante la Segunda República, tenía muchos más diarios entonces que hoy. La concentración en pocas cabeceras hace que esos medios de difusión sean muy poderosos, con mucho que perder, muy conservadores y muy vulnerables a las presiones del poder de turno. El amplio cementerio de prensa liquidada, como el de víctimas de ETA, es en realidad el de nuestras libertades».
Martín Sagrera y Carlos San Martín (Madrid).