De Verdad 20/2001 - SUMARIO

 


NACIONAL - EUSKADI

Noviembre 2001

Arzallus debe ser encausado
Un asunto de vida o muerte

Cuatro horas después del atentado que ETA perpetró en Madrid, Ibarretxe celebró una rueda de prensa para presentar una encuesta sobre "autodeterminación y cumplimiento del estatuto." Conseguir que no se hable de la falta de libertad en Euskadi es el encargo recibido por el lehendakari de los jelkides de su partido. Frente a esa maniobra de despiste, la rebelión democrática en el País Vasco debe mantener firme la denuncia del fascismo, pasar a organizar ampliamente plataformas ciudadanas por la libertad, y redoblar la ofensiva exigiendo que se juzgue a Arzallus.

No ceder el terreno conquistado

Durante la campaña electoral el PNV tuvo que esconder a Arzallus en el armario. No debía hablar porque cada vez que habría la boca movilizaba a nuevos votantes contra su programa xenófobo y justificativo del terrorismo. En combinación, Ibarretxe hizo su campaña con un discurso conciliador, insistiendo en su compromiso de «excluir cualquier pacto con los violentos». Aún así no pudieron evitar el retroceso en las urnas.

El PNV se ha mantenido en el gobierno a costa de fagocitar 80.000 papeletas de EH, y por el peso del voto rural; y la suma de voto nacionalista obtuvo los peores resultados desde 1980. Mientras, PP y PSE, en las 11 ciudades más grandes (que suman el 57% del censo) superan en más de 62.000 papeletas al voto nacionalista. Ahora bien, desde los comicios, Arzallus ha regresado a primera plana, con una declaración incendiaria tras otra. Y en paralelo a sus palabras han vuelto los coches bomba y los tiros en la nuca. No hay otros medios para que Arzallus consiga sus fines. Por su parte, Ibarretxe intenta imponer que es el derecho de autodeterminación y no la falta de libertad la cuestión central en el País Vasco.

¿Qué referéndum democrático se puede hacer cuando miles de vascos están condenados a vivir con escolta, a irse al exilio, o a guardar silencio en las calles de Euskadi? En el número anterior de De Verdad, la eurodiputada Rosa Díez denunciaba en un artículo de opinión que: «La libertad y la democracia sigue estando amenazada en Euskadi". Y escribía su preocupación porque "corremos el riesgo de que, después del 13M, el cloroformo extendido por el PNV y demás adherencias surta efecto».

No se puede permitir que la línea nazifascista recupere el terreno que ha perdido. Tomar la inciativa En una reciente entrevista en el diario El País, Mario Onaindía, presidente de los socialistas de álava, centraba el problema insitiendo en que "debemos ser muy conscientes de que esta es una lucha por la libertad. (...) la única persona con escolta en una urbanización de lujo de Zarautz es el jardinero socialista." Al tiempo, situaba quién es el responsable principal: ¿Tenemos que ir a los Batzokis (sedes del PNV) a tirarles de las levitas suplicando que tengan un poco de piedad con nosotros sabiendo perfectamente que no la van a tener? (...)

Para el PSE-EE es un asunto de vida o muerte. En la medida en que el proyecto de ETA pasa por nuestro exterminio como disidentes, y el proyecto de Arzalluz nos reserva el papel de los antiguos marranos, aquellos judíos que vivieron marginados a pesar de que habían renunciado a su religión para poder integrarse en la España de los Reyes Católicos».

La Inquisición estaba en esa época encargada de sembrar el terror pero mandaban los Reyes, no Torquemada. Hoy los pistoleros imponen el miedo en Euskadi, pero como indica Mario Onaindía es Arzallus el que dirige con su proyecto de nacionalismo étnico. Hay que redoblar la ofensiva para que Arzallus tenga que volver a ser escondido en el fondo del armario.

Hay que continuar persistiendo en la denuncia o se puede venir abajo lo conquistado hasta aquí. Si hasta ahora se ha reclamado libertad, ahora hay que pasar a ejercerla. Es necesario pasar a organizar el movimiento por la libertad muy ampliamente. Que en los barrios y ciudades de Euskadi y en los del resto de España pasen a organizarse cientos de plataformas ciudadanas por la libertad.

Para ello contamos de partida con que en Euskadi existe un amplia base social que de una manera consciente, casi militante, ha tomado posición en la batalla por la libertad y está demandando organización. Base social que se concentra en los grandes núcleos de población vsacos. Y hay que tomar como tarea implacable la denuncia de cada declaración de Arzallus para que no pueda seguir actuando impunemente. Como ya hicieron Basta Ya o Víctimas del Terrorismo, denunciando a Anasagasti por afirmar que se financiaban con fondos reservados, debe hacerse con cada declaración de Arzallus: que se enfrente a una querella cada vez que haga propaganda xénofoba, señale posibles víctimas, justifique asesinatos, o ampare el terrorismo.

Albert Sagrera