De Verdad 20/2001 - SUMARIO
REPORTAJE CENTRAL
Ahora más que nunca, por un Sáhara libre e independiente
Noviembre 2001
Smara es Las Palmas
Que toda la solidaridad entregada durante estos años se manifieste como una sola voz elevada por cientos de referéndums en cada rincón del país
Los lazos de unidad entre los pueblos son siempre inexplicables. Pertenecen a lo que Lorca denominaba "las últimas habitaciones de la sangre", un lugar donde se adivinan las pulsiones ancestrales. Recordando al poeta granadino, podríamos afirmar que existe un "esqueleto de aire irrompible" que une a Smara y Las Palmas, a El Aiaun y Madrid, a Dijla y Barcelona, a Auserd y Bilbao.
Un fluido secreto que teje deseos y anhelos, pasiones y voluntades. Neguri y los palacios de Rabat contemplanÊel mundoÊdesdeÊla misma atalaya, aupados en las botas tejanas de James Baker.
En los campamentos de Tinduf y en los barrios populares de cualquier ciudad española se habla el mismo lenguaje. No sólo el español que continua hablándose y enseñandose en las escuelas saharauis, sino también el que clarifica la mirada hacia otro mañana. Es misteriosa esa increible carga de unidad que comporta la huella del mundo hispano. La que considera al Sahara como algo nuestro, no en un mezquino sentido de propiedad, sino en la generosa comunidad de esperanzas y sufrimientos.
Es emocionante contemplar como los saharauis han conservado, con una fidelidad verdadera, muchos rasgos de la herencia hispana. Los saharauis muestran sentirse cómodos entre lo hispano, y el mundo hispano reconoce al Sahara como a un hermano.
Es sencillo, pero no lo es. Una corriente subterránea de unidad que se ha alimentado durante los años en que el Sahara era pasto del olvido y el desprecio internacional. Una unidad que se manifiesta con todos los pueblos que conforman, o han entrado en contacto de alguna manera, con el mundo hispano, independientemente de cual sea su origen y carácter.
Mientras en mesas lujosas unos pocos pretenden decidir el destino de muchos, los pueblos se comunican por otros canales, más oscuros, más alejados de la fanfarria globalizada.