De Verdad 20/2001 - SUMARIO

 


INTERNACIONAL

Concesiones imperiales

Con las concesiones a Rusia y China, Washington profundiza en la reordenación del sistema mundial

Si Bush padre inició con Gorbachov el deshielo de la Guerra Fría, Bush hijo ha comenzado con Putin una tórrida relación. En su encuentro en la cumbre de Shanghai ambos presidentes abrieron una etapa de entendimiento entre ambas naciones, hablando de un posible acuerdo para reducir el arsenal nuclear. El viaje que siguió de Putin a Estados Unidos se ha convertido en una prolongada luna de miel en el rancho tejano del presidente norteamericano, en la que Moscú ha conseguido sellar con EEUU el mayor tratado de desarme de la historia.

El pacto alcanzado reduce las cabezas nucleares rusas de 5.800 a 1.500 y las norteamericanas a 1.700. El ahorro multimillonario es un desahogo para las esquilmadas arcas de una economía rusa aún en reconstrucción. En compensación, Rusia ha comenzado a desmantelar sus bases en Cuba y Vietnam. Rusia ha pasado en un mes de ser calificado como un Òagujero negroÓ temible para los EEUU a ser su brazo derecho en el manejo de los asuntos mundiales. La recuperación política de Moscú era impensable para la burguesía monopolista rusa, que lejos de contentarse con piezas menores –permiso de actuar en Chechenia– plantea sus ambiciones en torno a su integración en las instituciones europeas, y la gestión de los ingentes recursos de los amplios territorios asiáticos, con el mantenimiento de su regencia sobre los amplios territorios asiáticos.

Al mismo tiempo hay otros significativos gestos hacia China. El gigante asiático ha entrado en la Organización Mundial de Comercio (OMC) dos semanas después de la citada cumbre de Shangai. Quince años de negociaciones han sido resueltas en quince días. China ha conseguido su integración plena en el comercio mundial, un objetivo no sólo económico, pues esto supone evitar el aislamiento político a que estaba sometido por un sector de la burguesía monopolista yanqui. Al tiempo, pasa a liderar una zona de libre comercio en el sudeste asiático firmada el 7 de noviembre por los presidentes de 11 naciones. Pekín se convierte en la cabeza política de una amplia zona de Asia, por delante de Japón, que se ha quedado fuera de ese mercado común asiático.

Con estos gestos imprevisibles de EEUU hacia quienes hasta el 11 de septiembre eran sus principales enemigos estratégicos, el hegemonismo norteamericano está consolidando el triunvirato de poder EEUU-Rusia-China surgido de la reunión de la AIEPEC en Shangai. Una serie de concesiones del imperio con las que Washington profundiza en la reordenación del sistema mundial, estableciendo una nueva jerarquía de naciones verdaderamente importantes, que sitúan a India detrás del triunvirato, mientras el resto de potencias pasan a formar parte de regiones periféricas, cuyo peso específico se ha visto drásticamente disminuido.

R. D.