De Verdad 20/2001 - SUMARIO
INTERNACIONAL
La
estabilidad de la línea Powell: EEUU reconoce el Estado Palestino
Vestir
a uno para desvestir a cientos
EEUU no pueden tener todos los focos encendidos a la vez. Necesita pacificar Palestina para concentrarse en lo que más les interesa
Por primera vez en la historia, un gobierno republicano de Estados Unidos reconoce el Estado Palestino. George Bush, junto a Tony Blair y Jaques Chirac, se pronunciaron a favor de la proclamación del Estado Palestino los días 10 y 11 de Noviembre ante la Asamblea General de la ONU, insistiendo en que Peres y Arafat reanudaran las conversaciones de paz.
Se abre una vía para cerrar un conflicto que lleva abierto mas de 40 años, y que ha dejado un saldo de decenas de miles de muertos. Casi medio siglo de genocidio y humillación sobre el pueblo palestino, despojado de su propia tierra y con sus asentamientos controlados por el ejercito israelí. No hay que olvidar ahora que las armas de Isarael las ha cargado Washington (incluso en los momentos más sanguinarios, como cuando en los años 70 Ariel Sharon ordenó la matanza de miles de palestinos en los campos de refugiados de Sabra y Chatila). ¿Se hubiera atrevido Sharon a encabezar la provocación que dio origen a la segunda intifada sin tener la certeza de contar con la anuencia norteamericana? Por enésima vez, parece que se divisa una solución.
Una situación de la que, por encima de todo, hay que alegrarse. ¿Pero a qué se debe este giro tan drástico en la diplomacia norteamericana? ¿Qué objetivos persiguen? Cuando estaban a punto de iniciarse los bombardeos sobre Afganistán, Cheney, vicepresidente de EEUU, advirtió que esta sería una guerra cruel, intensa y prolongada. En la que bombardear Afganistán sólo era el primer paso. Muy probablemente, después de Afganistán abrirán otros frentes. Concentrarse en ellos les obliga a cerrar otros focos de disturbio. EEUU ha situado su centro de operaciones en Asia . No como algo coyuntural, más bien parece que durante varios años su hegemonía en el mundo pasará a dirimirse en esa zona.
Un área del planeta en la que no tiene presencia, donde se encuentran tres competidores estratégicos: Rusia, China e India, y cuyo dominio le resulta decisivo para seguir presentándose como «el gran gendarme mundial». Su intervención en Afganistán ha creado un foco de inestabilidad, que pretenden resolver con la guerra. Pero no pueden tener todos los focos encendidos a la vez. Eso crearía una situación incendiaria de imposible control. Necesitan pacificar la retaguardia para concentrarse en un punto. La proporción que estaba alcanzando el genocidio al pueblo palestino (una lista de muertos que ronda el millar en a penas 6 meses, y que aumentan diariamente) y el apoyo de toda la comunidad árabe a la causa palestina, hacen del conflicto un barril de pólvora que en cualquier momento puede explotar. Antes de que suceda, la Casa Blanca ha optado por resolverlo. Esta es la línea que se está abriendo paso en la Casa Blanca, la impulsada por el general Collin Powell, que dentro del objetivo conjunto del gobierno norteamericano de basar su hegemonía en el poder militar e imponer su dominio por la fuerza, busca el consenso en determinados asuntos que le den la estabilidad suficiente para concentrarse en lo principal.
Esto, frente a la línea más aventurera, que opta por lograr los objetivos solos y a cualquier precio, obviando las contradicciones que la intervención militar norteamericana pueda ir creando a su paso. Si bien la decisión de EEUU de pacificar la zona es lo dirigente, no es suficiente. La resolución del conflicto palestino-israelí se enfrenta a un cúmulo de contradicciones complejas que se basan en la autonomía del Estado israelí y de la OLP y en la existencia de elementos incontrolados en ambos bandos. En primer lugar, el reconocimiento del Estado Palestino por parte de EEUU, significa enfrentarse al Estado de Israel, su principal aliado en Oriente Próximo, y que ha contado siempre con el respaldo y el apoyo de la burguesía monopolista norteamericana. Israel, por otro lado, cuenta con el ejército mas poderoso de la zona y con un nivel de independencia notable que le permitió mantener varias guerras en los años 70 contra los países árabes. El sector más duro de la burguesía israelí, representado por Ariel Sharon, no está dispuesto a ceder ni un milímetroÊdeÊsuÊterritorio. ContinuamenteÊhanÊinterrumpido cualquier conato de conversaciones de paz con atentados a lideres de la OLP, o utilizando el ejército para bombardearÊpoblaciones civiles.
Incluso ahora, con la presión de EEUU, el ejército israelí controlado por este sector, sigue manteniendo cercadas las cuatro ciudades principales de Cisjordania, y realizando intervenciones rápidas en los pueblos que se saldan con asesinatos selectivos. Por otro lado, Arafat tiene dificultades para mantener controladas a las organizaciones terroristas palestinas: Hamás, la Yihad islámica o el llamado MLP (Movimiento para la Liberación de Palestina) que a traves de atentados suicidas o con asesinatos azuzan la represión del ejercito israelí e impiden que las conversaciones de paz avancen. Además, otros países vecinos tienen intereses en Palestina, como Siria, que financia y dirige Hezbolá, una organización terrorista que opera en los territorios palestinos y pretende instaurar un régimen integrista islámico dependiente de Damasco. O como el Líbano, que reclama por su lado territorio propio anexionado por Israel. Aunque EEUU desee pacificar Palestina para concentrarse en Asia Central, la tarea no será tan fácil.
Juan Costa