De Verdad 20/2001 - SUMARIO
INTERNACIONAL
Clima
de terror permanente
Del
ántrax a la amenaza nuclear
Es necesario el terror permanente para encuadrar a la población en los proyectos militares
Siete barras de uranio enriquecido de fabricación norteamericana han desaparecido en el mercado negro italiano. La prensa apunta a que pueden haber sido vendidas a la organización terrorista de Bin Ladem, «Al Qaeda». Durante toda la quincena Bush ha estado advirtiendo de posibles atentados terroristas con armamento nuclear en represalia a los bombardeos, dirigidos no sólo a EEUU, sino también a sus aliados europeos.
De la epidemia de ántrax pasamos a la amenaza nuclear. De atemorizar al pueblo norteamericano, el pánico se extiende a Europa. En tal situación de shock, incluso el accidente de un avión comercial en Nueva York, al desprendérsele el motor, se asocia a primera vista con un atentado terrorista de integristas islámicos. El efecto que está generando esta situación le permite al gobierno norteamericano tener a todo su pueblo apoyando sus acciones y encuadrados en su proyecto, mientras ellos continúan bombardeando Afganistán.
Una vez despejado el caso del ántrax, el gobierno norteamericano esgrime nuevos argumentos para que se propague el miedo. Las declaraciones realizadas por el Pentágono y la CIA en relación a los casos de ántrax iban dirigidas a alarmar a la población. Cada una de sus hipótesis han sido cuestionadas por las averiguaciones realizadas por el FBI. La epidemia bacteriológica que iba a arrasar EEUU se ha quedado en 7 muertos. Ante la idea de un ataque de armas bacteriológicas fabricadas en un pañis asiático, se ha demostrado que todas las esporas de ántrax encontradas han sido fabricadas en un mismo laboratorio norteamericano de la costa este. Ante la hipótesis de un ataque terrorista de un grupo integrista islámico, el FBI ha descubierto que el ántrax era propagado por un grupo de extrema derecha de EEUU a través del servicio público de correos.
Los artñifices que sembraban el terror en EEUU resulta que procedñian de su mismo país, y entre sectores que podrñiamos calificar afines, en determinados aspectos polñiticos, al propio gobierno. El caso de las barras de uranio apunta en la misma dirección. Fueron fabricadas por los laboratorios de la General Atomic de San Diego (California), y enviadas al Zaire para la fabricación de reactores nucleares experimentales Mark II, en el ámbito de un proyecto de colaboración del Pentágono en áfrica denominado «átomos para la Paz». Del Zaire viajaron a Europa, en Italia la CIA les «perdió la pista». ¿Quién puede tener acceso a armamento nuclear de primera lñinea, si no es alguien muy próximo al Pentágono?, ¿Es pensable que la CIA le «pierda la pista» un cargamento de estas caracteristicas? No podemos conocer el desarrollo exacto de los acontecimientos, pero lo que sí sabemos es que este clima de terror permanente les sirve a ellos.
Juan Costa