De Verdad 21/2001 - SUMARIO
NACIONAL
Diciembre 2001
Baxter:
compraventa de asesinatos
Por
un puñado de 6,9 billones de dólares
Un acto criminal. No puede calificarse de otra manera lo que ha hecho el monopolio norteamericano Baxter. Esta compañía es el fabricante de los filtros para diálisis que se investigan como los más probables causantes de la muerte de diez pacientes durante el mes de agosto en España.
Tras el fallecimiento de los tres primeros enfermos al someterse a diálisis en una clínica de Madrid el 15 de agosto, la única reacción del Ministerio y los fabricantes fue el silencio. Nadie sabía nada. Tuvieron que fallecer otros 7 pacientes en los siguientes quince días y extenderse el problema a clínicas de otras ciudades como Valencia y Barcelona, para que la presión de los familiares, de los pacientes sometidos a diálisis y de la alarmada opinión pública, forzasen a aislar la posible causa: el filtro A-18 que fabrica Baxter, obligada a paralizar su distribución en España.
Pero estando bajo sospecha de causar la muerte en su uso, la compañía no lo retiró del mercado. Han tenido que morir otras 23 personas en Croacia para que se conociera que la compañía mantuvo la comercialización del filtro en otros países tras su prohibición en la península. El más vale prevenir que curar transformado en más vale que muera algún paciente que reducir los beneficios. Un vil crimen por el escueto interés del dinero. La salud según el máximo beneficio. Esta es la cima que ha alcazado el capitalismo monopolista.
Nuestra vida pendiente de que la salud es un negocio más, bajo el completo control de las multinacionales. Desde las oficinas de los rascacielos los propietarios de los gigantes farmaceúticos, no ven enfemos, sólo clientes; no fabrican medicinas, sino mercancías para vender al mayor precio que permita la competencia y fabricadas lo más barato posible aunque merme su seguridad. Hacer los fármacos asequibles para que curarse no dependa del poder adquisitivo de cada uno, asegurarse de que no tendrán efecto nocivos..., esos no son más que gastos supérfluso a suprimir.
El único criterio que se mantiene en pie es el de obtener la máxima ganancia. El desarrollo del capitalismo monopolista es cada vez más incompatible con la vida. Los gobiernos que amparan una sanidad donde la gente es tratada como mera fuerza de trabajo, una mercancía tan abundante que ni siquiera merece la pena ser reparada, también son incompatibles con la vida. Los responsables que decidieron seguir vendiendo en Croacia los filtros que aquí eran sopechosos de causar la muerte deben ser juzgados como criminales.
La empresa debe hacerse cargo de las indemnizaciones a los familiares de pacientes. Y como conclusión debemos extraer que sólo la organización ciudadana para imponer otra relación en la sanidad puede garantizarnos que seremos tratados como algo distinto a una mera fuente de beneficios para los monopolios.
Albert Sagrera