De Verdad 21/2001 - SUMARIO

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NACIONAL

Diciembre 2001

Cuatro razones para juzgar a Arzallus

Dejar intactas Ias bases desde donde se difunde el nazifascismo permite que, aunque alcancemos victorias puntuales, pueda resurgir en un futuro.

Existen pruebas suficientes

Nadie puede negar a estas aIturas que ArzalIus es la cabeza del nazifascismo en Euskadi. Las documentadas reuniones con la cúpula de ETA lo revelan. En ellas se planificó y diseñó una estrategia conjunta que luego se lIevó a la prática. ¿Escaparía de la persecución internacional quien mantuviera una reunión similar con Ben Laden?

Todos y cada uno de los objetivos de ETA han venido precedidos por la diana interpuesta por Arzallus. Sólo hace falta echar mano de las hemerotecas para conflrmar que ETA asesina a los que Arzallus apunta. Las sucesivas declaraciones afirmando que Çcomparto los fines de ETA pero no sus objetivosÈ, 0 señalando que Çno deseo la derrota de ETAÈ. ¿No constituyen una apologia abierta del terrorismo? Sus proclamas acerca de las bases de la futura Euskadi independiente, donde más de la mitad de los vascos se verán privados de derechos democráticos básicos, ¿no lo sitúan fuera del orden democrático? Cualquiera de estos hechos, en cualquier otra persona, iniciarían una larga carrera judicial. ¿Por qué Arzallus debe gozar de impunidad?

Ahora es el momento

Nunca hasta ahora el nazifascismo que representa Arzallus había estado tan arrinconado. La rebelión democrática germinada durante años se ha convertido en una marea humana. Cuanto más ha avanzado el terror, más y más flrmes pasos adelante ha dado la sociedad vasca. Los resultados del 13-M, y el ostracismo a que se vió sometido Arzallus durante la campaña demuestran que el rechazo a la utilización política del terror no tiene posible marcha atrás. Que el problema de Euskadi se llama fascismo ha sido la principal conquista.

Pero el contrario también juega. Las maniobras con las que Arzallus e Ibarretxe pretenden desviar la atención, desplazando el centro político desde la falta de libertades a la autodeterminación o el concierto económico, deben ser contestadas con una nueva ofensiva. Si Anasagasti acaba de cosechar una resolución judicial por injurias contra las Vlctimas del Terrorismo, ArzalIus debe enfrentarse a centenares de querellas.

Descabezar la trama

No es suficiente con un cambio político. La amenaza totalitaria incubada en Euskadi hunde sus raíces en una red que se extiende hasta los últimos rincones de Euskadi. La lInea que representa Arzallus ha gozado durante más de veinte años de los inmensos resortes de poder que supone el gobiemo autonómico. A lo que se debe unir las tradicionales bases de poder que dispone históricamente el sector más aranista de la burguesla vasca. Juzgar a ArzalIus, como cabeza visible del nazifascismo, es la premisa necesaria para iniciar una prolongada batalla cuyo objetivo es desactivar todos los hilos, todas las bases del terror.

El calado de la amenaza totalitaria sólo es comprensible desde esta negra trama que ha envenenado a generaciones de vascos. Abrir espacios de libertad implica destruir el caldo de cultivo del terror. Dejar intactas las bases desde donde se difunde el nazifascismo permite que, aunque alcancemos victorias puntuales, pueda resurgir en un futuro.

Llegar hasta el final

Encausar a los dictadores parecla el final del camino en la lucha contra la impunidad. Sin embargo, en la totalidad de los casos, enjuiciarlos no ha hecho sino ampliar por elevación los responsables. Detrás del encausamiento de Pinochet o Videla han llegado rápidamente los requerimientos judiciales hacia Kissinger. Investigar los fascismos locales ha conducido a Ias manos de las potencias que los alientan con el objeto de intervenir en el destino de cada país.

El nazifascismo vasco no tiene por qué ser una excepción. En la tradición aranista se encuentran siempre los llamamientos a la intervención de los imperios de tumo, como paso ineIudible para conseguir sus objetivos. Convertirse en virreyes de un reino de taifas desgajado de España y directamente conectado a la potencia más poderosa del momento ha estado en el centro de las aspiraciones del nacionalismo étnico desde su génesis. Para nadie es un secreto los llamamientos de ArzaIIus a convertir Euskadi en Çun asteroide con órbita propia en EuropaÈ. Juzgar a Arzallus también tiene que servir para cortar estos hiIos.

Jon Arza