De Verdad 21/2001 - SUMARIO

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NACIONAL

Diciembre 2001

¿Medidas contra el fraude laboral?... Medidas contra los trabajadores.
¿Contratos temporales? No, gracias.

El total de las sanciones impuestas asciende a 130 millones de pesetas, repartidas entre 1.388 casos de infracción: la media con que se ha castigado cada expediente es de poco más de 97.000 ptas

Casi la mitad de las empresas investigadas recientemente por la Inspección de Trabajo y Seguridad Social han cometido fraude por el uso ilegal de contratos temporales. Es decir, han encadenado varios contratos de este tipo en puestos de trabajo fijos.

Si este porcentaje es escandaloso de por sí, más aún lo son las medidas que ha aplicado el Gobierno. El total de las sanciones impuestas asciende a 130 millones de pesetas, repartidas entre 1.388 casos de infracción: la media con que se ha castigado cada expediente es de poco más de 97.000 pesetas. La campaña de control del abuso de la contratación eventual se ha presentado como un gran triunfo por parte del Gobierno. Y, desde luego, es un triunfo, pero para la patronal, que ve como el PP le premia por practicar la irregularidad de la contratación y la destrucción de empleo estable.

Lo más grave de todo este asunto es la participación directa de los dos sindicatos mayoritarios en todo este tinglado, dejando las manos libres al Gobierno para aprobar la reforma laboral por su cuenta, retirándose de la negociación. Esta es la línea que defiende la Dirección de las dos centrales sindicales: asumir en nombre de la clase trabajadora las imposiciones del Gobierno y la patronal, sin ni siquiera rechistar.

Pagarán justos por pecadores

Los trabajadores cuyas empresas no ingresen el importe de las cotizaciones sociales en la Seguridad Social sufrirán las consecuencias. Así es como pretende luchar el PP contra el fraude en las cotizaciones: el trabajador es igual de culpable que su patrono.

¿Cómo pagará el trabajador su culpa? Muy sencillo, poniéndolo de su bolsillo. Quienes hayan trabajado en empresas fraudulentas percibirán una pensión por jubilación acorde con la cotización real realizada por las mismas. El cinismo de que hace gala el gobierno es vergonzoso, situando que el objetivo que persiguen estas medidas es «implicar a los sindicatos y a los trabajadores en la vigilancia de las empresas».

¿Es que acaso esa vigilancia no es obligación de los servicios de inspección de la Seguridad Social? ¿No marca la Ley cuales son las sanciones que se deben aplicar a las empresas que se saltan la normativa laboral? La consecuencia que se desprende de este mensaje es que el Ministerio de Trabajo no piensa hacerse cargo de estas tareas y en su lugar nombra «inspectores de trabajo» a los trabajadores. Igual que con la cuestión de la seguridad en el trabajo, el Ministerio ha hecho el doble juego de aparentar que le preocupa el tema y que se controla a las empresas, pero en los hechos la campaña se ha centrado en que cada trabajador se prevenga y exija a su empresa.

Otra vuelta de tuerca contra la clase obrera. Manos libres para los patronos, ya que evidentemente no van a permitir ser controlados por sus trabajadores. Por otra parte, ¿qué apoyo pueden recibir en esa misión por parte de los sindicatos, cuando están defendiendo la flexibilidad laboral como fuente de empleo estable? Ninguno. La respuesta debe partir de los mismos trabajadores, rearmando el movimiento obrero y sindical, para lo cual hay que empezar por denunciar masivamente a los burócratas que los venden permanentemente en negociaciones, convenios, etc. Esos que dirigen ahora los sindicatos, y se sientan en la misma mesa que Aznar y Cuevas a pactar una traición tras otra.

Plan de reestructuración de la flota pesquera
Tocados, y hundidos

Tras siete meses de espera se ha dado una estocada de muerte al sector pesquero español y portugués. Cañete y sus homólogos europeos han pactado el precio por dejar sangrando la principal flota europea, dejando en la calle a varios miles de trabajadores.

Su coartada es la intransigencia de Marruecos en las negociaciones para renovar el tratado de pesca con la UE, pero otros intereses más oscuros se esconden tras esta nueva imposición de nuestros «socios europeos». En estos casos lo de menos son los números, pero es muy significativo que las ayudas prometidas por la UE en abril fueran 40.000 millones de pesetas, mientras Cañete pedía 90.000 millones. Pues bien, al final no llega a 30.000 millones.

Con la promesa de que iría a por más de lo que ofrecía inicialmente la UE paralizó las protestas de los armadores y marineros, y los mantuvo siete meses engañados. Finalmente, el ministro se ha permitido hacer una rebaja, mostrando lo que desde el principio era evidente: todo está impuesto desde Bruselas y el Gobierno, una vez más, se ha plegado a los intereses de los monopolios europeos. El desmantelamiento de parte de la flota de altura (unos 150 barcos al desguace) y la pérdida de más de 6.000 puestos de trabajo de un plumazo no son buenas noticias. En cambio Cañete ha vuelto de Bruselas contento con el resultado. Claro, él no tendrá que ponerse a buscar otro trabajo, depender de las «limosnas» de Europa o empeñarse hasta las cejas para iniciar un nuevo negocio.

El futuro del sector es inseguro. Las alternativas propuestas desde Bruselas son la desaparición del 40%, mientras el resto deberá buscar nuevos caladeros. Cañete ya ha iniciado negociaciones con Mauritania, Túnez, Argelia o Irán, aunque no es muy creíble que, tras provocar el fracaso con Marruecos, la UE esté dispuesta a propiciar nuevos acuerdos. Menos pensable es que se establezcan planes propios al margen de Bruselas. Aunque así fuera, el sector está tocado de muerte; el próximo impuesto sobre carburantes va a ser una puntilla, y más si Cañete nos manda a pescar a caladeros cada vez más alejados. Siguiendo su juego sólo se alarga la agonía.

La solución pasa por la defensa de un proyecto de desarrollo propio, en el cual se integren de manera bilateral y recíproca nuestros intereses y los de países de nuestro entorno. Una exigencia desde el sector pesquero planteando iniciativas de negociación y colaboración con Marruecos, Sahara Occidental, países norteafricanos y, por qué no, Hispanoamérica.