De Verdad 21/2001 - SUMARIO

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INTERNACIONAL

Diciembre 2001

Avanzan varias querellas contra los crímenes cometidos por Sharon
No están todos, falta Sharon

Cinco niños palestinos murieron destrozados por la explosión de una mina antitanque camuflada por el ejército isrealí en un suburbio del campo de refugiados de Jan Jaunes, al sur de Gaza. Cinco ciudades cisjordanas (Tulkarem, Kalkilya, Ramala, Belén y Beit Jalla) han permanecido ocupadas militarmente durante más de un mes. Varias decenas de viviendas ha sido demolidas en el campo de refugiados de Ramala, con el saldo de decenas de personas heridas.

El genocidio contra el pueblo palestino es permanente, cotidiano. Estos tres hechos se unen a la sangrienta lista que, desde hace un año, ha provocado más de mil muertos. Los bombardeos a enclaves civiles, la ocupación del territorio de la Autoridad Nacional Palestina, los asesinatos premeditados de dirigentes palestinos.... ¿no son éstas las características de la actuación del gobierno Sharon?. ¿merecen otro calificativo que el de terrorismo de Estado?

Bush vocifera que perseguirá al terrorismo "hasta las úItimas consecuencias", pero en breves días recibirá a Sharon en Washington con honores de respetable hombre de Estado. La justicia helga acumula ya tres querellas contra el primer ministro isralí. La primera de ellas fue presentada por un grupo de supervivientes de la matanza desatada en 1982 contra los campamentos de Sabra y Chatila en el sur de Beirut. Más de 2.000 personas fueron brutalmente asesinadas. Días después Sharon admitió que él personalmente organizó la operaciŤon y supervisó las instrucciones a los autores materiales del crimen. Los falangistas libaneses de la ultraderecha pro-israelí, invadieron los campos de refugiados. El ejercito de Tel Aviv cerró tras ellos las puertas. Durante tres días y tres noches se sucedieron lastorturas, violaciones y asesinatos. A las embarazadas se les abrieron las entrañas y se les sacaron, en vivo, a los hijos, "futuros terroristas" en la teminología de Sharon. Los ancianos fueron torturados, interrogados y ejecutados. Los niños, degollados o aplastadas sus cabezas con piedras o a culatazos. Algunos supervivientea, escondidos bajo los escombros, pudieron contar al mundo la naturaleza del terror que se esconde tras las manos de Sharon.

Este es el tipo de gente que será tratado por Bush como un aliado que, en todo caso, comete algunos excesos. ¿Por qué Ben Laden y Milosevic deben respon der de sus crímenes y Sharon no? ¿Es que el término terrorista difiere según el grado de cercanía a los centros imperiales? La justicia belga ha Ilamado a declarar a Sharon como intputado en delitos de crímenes contra la humanidad, genocidio, crímenes de guerra y violación del derecho internacional humanitario.

El texto argumenta que Israel contraviene las convenciones y normas internacionales al ocupar territorios y reprimir a la población en acciones de las que los medios de comunicación aportan indirectamente todas las pruebas necesarias. Tenemos las pruebas, tenemos una confesión del inculpado... ¿exisle alguna razón para no proceder a su detención? ¿Existe alguna diferencia entre sus crímenes y los de Ben Laden? A lo sumo, Sharon se encuentra con el agravante de la persistencia criminal y el hecho de ejecutarla bajo el manto de la primera potencla militar de Oriente Próximo. Juzgar a Sharon es una exigencia ineludible. Y con él, a los que cargan con la culpa de la coopersción necesaria.

¿Podría haber gozado Sharon de impunidad durante décadas si no hubiera contado con el incondicional apoyo de EEUU? Hoy contemplamos a emisarios norteamericanos lIegar a Jerusalen para impulsar un plan de paz, pero a nadie se le escapa que las balas de Sharon han estado cargadas desde Washington. La matanza de Sabra y Chatila recibió la unánime condena intemacional: la Liga Arabe pidió la expulsión de Israel de la ONU, la opinión pública israelita exigió la dimisión de Sharon... y EEUU amenazó con abandonar la ONU si Israel era expulsado. Estábamos en plena Guerra Fría, e Israel era un peón demasiado importante como para ponerlo en peligro.

"La justicia no entiende de las cuentas comerciales que efectúan los imperios, alternando masacres y planes de paz dependiendo de sus intereses. Que a día de hoy la solución del conflicto entre dentro de los proyectos norteamericanos no puede hacer olvidar su responsabilidad. Igual que al juicio a Pinochet le han seguido decenas de querellas contra Kissinger, la causa contra Sharon debe dirigirse también contra los que han sido sus padrinos. Es la única forma de hacer justicia.

Juan Martínez