De Verdad 21/2001 - SUMARIO

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INTERNACIONAL

Diciembre 2001

XI Cumbre Iberoamericana:
Una ocasión perdida

La XI Cumbrc Iberoamericana celebrada estos días en Lima con la participación de 19 países iberoamericanos, España y Portugal, ha pasado casi desapercibida. La declaración final firmada por todos los asistentes, centrada en Ia lucha contra el terrorismo y, secundariamente, en la grave crisis financiero-economica que azota lberoamérica, ha sucumbido bajo el peso de la guerra en Afganistán y los reajustes que sacuden el mundo después del 11 de septiembre.

La poca relevancia y escaso interés en los medios y la opinión pública por la Cumbre de Lima viene sólo del nuevo marco internacional sino también, y es lo fundamental, por la falta de ideas nuevas y alternativas en la lucha contra el terrorismo, la pobreza y la guerra, dejándose arrastrar por los acontecimicntos y el seguidismo de los principales dirigentes de España, Méjico, Argentina, Perú.., ante el poder hegemónico de Washington o la política económica impuesta por la intervención del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y las multinacionales norteamericanas en la zona.

En ninguna de las dos cuestiones, la Cumbre Iberoamericana ha estado a la altura de las circunstancias. Un sinfín de posibilidades Y, sin embargo, tenía muchas cartas a favor para haber sido un éxito, porque la comunidad iberoamericana encierra un sinfín de posibilidades, que vienen dadas tanto por sus características intrínsecas (tradición revolucionaria y democrática, a pesar de los golpismos apoyados por el imperialismo, neutrafidad y capacidad de buscar soluciones políticas a los conflictos, sociedades enriquecidas por la diversidad y el mestizaje, como por las alternativas concretas que desde el mundo de la cultura y la política se han propuesto para que la comunidad iberoamericana se convierta en una plataforma con voz propia y relevante en el nuevo ordenamiento mundial.

Los gobiemos de Venezuela, Cuba y Uruguay, junto con fuerzas democráticas de todos los demás países han denunciado el reordenamiento que quiere imponer Estados Unidos y su política de guerra e intervención. Destacados sectores intelectuales se han comprometido políticamente (como han demostrado sus intervenciones en el Congreso Internacional de la Lengua celebrado en Valladolid) con la denuncia del peligro que corren las libertades con la guerra (Vargas Losa), o propaniendo alternativas, como el escritor mejicano Carlos Fuentes para que se impulse desde Hispanoamérica una iniciativa de Paz y Desarrollo. Con todos estos mimbres,

Aznar y España han perdido una oportunidad de oro para hacer un cesto y levantar una voz independiente por la Paz, la Democracia y el Progreso Económico. Por una plataforma hispanica El mundo hispánico y, por extensión, iberoamericano, es la comunidad cultural, sentimental y ahora también económica (España es ya el principal inversor en casi toda Hispanoamérica) natural de España. Es en este ámbito donde España, junto con los demás países, podrían dotarse de una voz realmente propia en el concierto internacional y ser un polo de referencia en la defensa de la paz y la democracia, en el combate a la pobreza y en la lucha contra el terrorismo desde los valores de la libertad y la democracia.

Aznar y la mayor parte de los dirigentes iberoamericanos han demostrado que no están por la labor, prefiriendo el servilismo a los EE UU a las lIamadas de su comunidad natural, el seguidismo hacia el Imperio a dar nuevas respuestas a los problernas. Pero esto no quiere decir que el fortalecimiento y desarrollo de la Plataforrna Hispánica e lberoamericana sea imposible, sino que la respansabilidad de impulsarla recae en las fuerzas democráticas, en las personalidades e instituciones, en la intelectualidad y los movimientos culturales y ciudadanos de España, Portugal e lberoamérica, insumisos frente al hegemonismo y críticos con la Pax Americana impuesta a base de guerra, recorte de libertades e intervención en cualquier rincón del planeta. Frente al destino que quiere imponer Washington hay que dar una respuesta de valores y principios diferentes. Paz frente a la agresión y la guerra. Libertades y Democracia frente a que el fin justifica los medios, estados de excepción, tribunales especiales, control ideol6gico y tActicas de desinforrnacion. Independencia y Soberanfa frente a sumisi6n y chantaje. Diversidad y Mestizaje frente a uniformidad, segregación étnica y genocidio. Progreso económico, Solidaridad y Cooperación mutua frente a la voracidad de los monopolios y las leyes del capitalismo salvaje de ganar y ganar más.

Desde estos principios, la Comunidad Iberoamericana debe intervenir como una sola voz en la ONU y en los foros internacionales. Una comunidad formada par más de una veintena de países y 400 millones de personas en todo el Planeta está llamada a desempeñar un papel de esperanza para los pueblos y los países. Depende de nosotros.

Ferrán Huertas