De Verdad 21/2001 - SUMARIO
COMUNICACIóN
Diciembre 2001
30 años del cierre del diario «Madrid»
La
verdadera libertad de prensa
La mejor manera de desentrañar la línea de un periódico es investigar cuales son sus propietarios
En apenas 20 días, han coincidido dos hechos que sitúan en primer plano la defensa de la libertad de prensa. El 27 de Noviembre se cumplieron 30 años del cierre del diario «Madrid», paradigma de la lucha contra el régimen franquista. El 5 de Noviembre del 2001 salió a los kioscos el último número de «Diario 16», que pone fin a la historia de una publicación que cumplió un importante papel durante la transición. La censura y cierre de medios de comunicación, denunciada estos días, atenta contra la libertad de expresión; una de libertades fundamentales que distingue una democracia de una tiranía. Esta reivindicación, justa en cualquier momento, se hace ahora mas necesaria debido a la monopolización cada vez mayor de los medios de comunicación en manos de un puñado de grupos financieros.
El 30 aniversario del cierre del Diario «Madrid», con exposiciones y distintas conferencias de su equipo de redacción, se presenta estos días como un hito en la lucha por las libertades. Y como tal hay que apoyarlo. A finales de los 60, la sociedad española exigía acabar con el fascismo. Se realizan movilizaciones obreras y estudiantiles por toda España contra la dictadura, las fuerzas democráticas se reorganizan con la vista puesta en la transición. El Diario «Madrid» se hace eco, escribiendo entre líneas y eludiendo la censura, de gran parte de la actividad antifranquista. En 1967, Manuel Fraga, Ministro de Información y Turismo, totalmente a la defensiva, deroga la ley de censura de 1938 y promulga una nueva ley mas restrictiva, que autoriza a los poderes públicos a dictar sanciones de aplicación inmediata, otorgando al gobierno la facultad de cerrar periódicos e incapacitar profesionales. A la luz de esta ley, y tras diversas sanciones como la suspensión del periódico durante cuatro meses, Franco dictó el cierre definitivo del diario.
La monopolización de los medios de comunicación hace más necesaria la defensa de la libertad de prensa
Extraños periodistas
Si estos días se pone el ejemplo del diario «Madrid» para defender la libertad de prensa contra la censura, de lo que nadie habla es de quién ejercía esa libertad. Entre la plantilla de prestigiosos colaboradores del periódico, escribiendo bajo seudónimo, se encontraban los generales Emilio Alonso Manglano, Javier Calderón y Andrés Castinello, posteriormente directores del CESID, en distintas épocas. ¿Qué impulsó a tres militares de carrera hacia el ejercicio del periodismo?
Eran presentados entonces como el sector crítico del ejercito a la dictadura. Sin embargo, ninguno de los tres ha demostrado una especial trayectoria democrática. El General Manglano ha sido procesado por el caso de las escuchas ilegales del CESID, y los sumarios sobre el caso GAL y el terrorismo de Estado lo incriminan directamente. Javier Calderón, su sucesor en el cargo, también fue destituido por realizar escuchas telefónicas en las sedes de HB.
Andrés Castinello, como director de los Servicios de Inteligencia del ejercito está directamente relacionado con el «batallón Vasco-francés» (precedente de los GAL) y posteriormente como director del SECED (Servicio de inteligencia de la Guardia Civil, hoy integrado en el CESID) fue el encargado de formar y dirigir a los guardias civiles que ejecutaron a Lasa y Zabala. Castinello se hizo famoso por una carta publicada en el ABC en la que llamaba «deshuevados» a los jueces y periodistas que denunciaban la guerra sucia contra ETA. Pero no es este el principal rasgo quee los une y los caracteriza.
Los tres militares han mantenido desde la una especial relación con determinados organismos estadounidenses. Manglano realizó, en vida de Franco, entrevistas con diversas embajadas, entre ellas la de EEUU, en relación al establecimiento de la monarquía. Su actividad le valió ser propuesto para dirigir la jefatura de la casa real. El alto mando del ejército valoró que era más útil y eficaz en los servicios secretos.
Tras la entrada de España en la OTAN, el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, lo nombró como director del CESID. Bajo su mandato se han unificado todos los servicios de inteligencia del Estado en un mismo organismo y se ha estrechado la colaboración del CESID con la CIA. El General Andrés Casiñero, que también tuvo un papel importante en la transición, ha escrito diversos texto para la Escuela de las Américas, donde se han formado la mayoría de torturadores y «escuadrones de la muerte» de Hispanoamérica.
Estos eran los redactores del Diario «Madrid», y detrás de ellos se encontraba EEUU. Cuando convino a los objetivos fueron afamados demócratas, encargados de encauzar dentro de los márgenes norteamericanos la futura democracia. Una vez en el poder, revelaron su verdadero aspecto.
El gran editor
La pluralidad informativa ha sido definida por los fundadores de la democracia burguesa como uno de las más importantes libertades. El desarrollo del capitalismo, la brutal concentración de poder que comporta, se ha encargado de demoler las bases de su propia democracia. A un solo imperio le corresponde un pensamiento único y también una información única. Los monopolios de información norteamericanos controlan el 84% de todas las noticias que se difunden en el mundo.
El Pentágono es uno de los principales magnates mundiales de la información, sólo en 1980, disponía de 140 periódicos (700.000 ejemplares semanales), 34 emisoras de radio y 17 televisiones (la mayoría fuera del país). 1.200 revistas. Producen al año 45.000 emisiones de noticias y 615.000 comunicados de información local. Sólo en el departamento de prensa tienen un plantilla de 1.300 personas para enviar reportajes, cuñas de publicidad, etc. Muchas de las noticias con las que usted se hace una idea de lo que ocurre en el mundo han estado escritas por militares norteamericanos.
La experiencia de Manglano, Calderón y Casinello es un proceso primitivo: EEUU lo realiza a nivel industrial. El resto de monopolios informativos norteamericanos conducen a grandes corporaciones industriales como la General Electric, propietaria de la cadena de televisión NBC, la radio RCA (que emiten en todo EEUU) y de decenas de cadenas de emisión local o regional. Este nivel de control de la información le permite que se difunda la realidad que a ellos les interesa. Y desde el punto de vista que les conviene. Hasta el extremo de presentarla como la única realidad. Los hilos de la prensa Un simple repaso a la propiedad de los principales periódicos desonta de un plumazo el mito de la «prensa libre» y la «información objetiva».
Todo gran grupo financiero participa en varios medios de comuncación. Primero porque es un negocio, pero sobre todo porque la información es poder. La prensa permite crear climas de opinión y dar una visión de la realidad de acuerdo con sus intereses. Un instrumento de moldeamiento, y por tanto de dominación, demasiado potente para despreciarlo. La mejor manera de desentrañar la línea editorial de un periódico es conociendo a sus propietarios. Porque todo periódico no es más que el portavoz de una clase o de un sector de ella. Para que EEUU mantenga su influencia y hegemonía, le resulta imprescindible mantener el control sobre los medios de comunicación.
Bajo la línea de muchos de los periódicos formados durante la transción («Diario 16», «El País»), podemos reconocer el proyecto norteamericano del «consenso»: acabar con el moribundo régimen franquista pero conservando los pilares del estado y aumetando la dependencia. La llegada de Aznar al gobierno fue precedida por una intensa campaña de prensa, iniciada en «Diario 16» y rematada por «El Mundo», donde cada día aparecían varios dossieres de corrupción. Desde los tiempos del watergate, sabemos que el periodismo de investigación se reduce a poseer una buena «garganta profunda». ¿Quién poseía los medios para proporcionar un dossier sobre las escuchas del CESID? ¿Un grupo de intrépidos periodistas?
Luis J. De la Torre.