De Verdad 01/2002 - SUMARIO
GUERRA EN AFGANISTÁN
Enero 2002
¡Ningún soldado español a la guerra
La solidaridad con las víctimas
del 11 de septiembre y la denuncia del terrorismo no pueden ser esgrimidas para
justificar el apoyo de Aznar a las aventuras militares de Bush
Como dijimos en la Guerra del Golfo y repetimos en la de Kosovo, otra vez nos oponemos al envío de tropas españolas, ahora a la guerra de Afganistán. Aznar ha decidido que esta vez España participe "al primer nivel" en la guerra de Afganistán, aportando un batallón de 700 soldados a la lIamada Fuerza Internacional de Asistencia y Seguridad (FISA), que se desplegará en las próximas semanas bajo mando británlco,
¿Estamos ante una nueva misión humanitaria desempeñada por Çfuerzas de pazÈ, como dicen las declaraciones oficiales? El mismo Aznar ha dejado claro desde el primer momento que deseaba participar con tropas en la guerra , y a la primera oportunidad ha comprometido su participación Por su parte, el ministro de Defensa, Federico Trillo, ha reconocido ante la Comisión de Defensa del Congreso que esta misión "conlIeva altos riesgos para los soldados... que pueden convertirse en objetivos sensibles".
Y el mismo secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, se ha encargado de disipar las posibles dudas: "la guerra en Afganistán no sólo no ha terminado, sino que ahora afronta su fase más peligrosa ante la posibilidad de estallidos armados y focos de resistencia...". Los objetivos principales de estas tropas de la FlSA no son "el reparto de la ayuda humanitaria", sino respaldar al gobiemo surgido de los acuerdos de Berlín y garantizar el orden y la seguridad.
La FISA no es una fuerza humanitaria, ni las tropas españolas van a una "misión de paz"; son parte de una fuerza armada al servicio de la estrategia global de EEUU. Así de claro está también en la resolución de la ONU sobre el envío de esa supuesta "fuerza humanitaria". Según la resolución de Naciones Unidas del pasado 20 de diciembre, EEUU no formará parte de los "cascos azules" enviados a Afganistán, pero según el embajador de EEUU en la ONU, John Negroponte, ellos se reservan la dirección y supervisión de la Fuerza Internacional y la posibilidad de asumir el mando en cualquier momento si la situación lo requiere.
Cumplida la primera fase por tropas norteamericanas (y su rémora británica) el contingente internacional (FISA) va a cumplir el papel asignado por el Pentágono: actuar como fuerzas de retaguardia, encargadas de proteger al régimen pronorteamericano, actuar como policía de orden en Kabul y las principales ciudades y desarmar a las fracciones potencialmente incontrolables. Liberadas de estas misiones, las fuerzas norteamericanas pueden concentrarse en sus objetivos globales, nuevas intervenciones y la extensión de la guerra a otros frentes.
La participaci6ón de España en la guerra es un hecho desde el principio, a través de las bases en España; pero el enví de soldados a Afganistán es un paso cualitalivo de implicación de nuestro país en la estrategia de EEUU para asegurar su hegemonía global. La solidaridad con las víclimas del 11 de septiembre y la denuncia del terrorismo no pueden ser esgrimidas para justificar el apoyo de España a las aventuras militares de Bush, no como excusa para hipotecar nuestro destino.
¡ Ningún soldado español a la guerra! ¡No a la guerra! ¡No al terrorismo!
Ferrán Huertas