De Verdad 01/2002 - SUMARIO
AGRICULTURA
Enero 2002
Boicot norteamericano a los cítricos españoles
«[Cañete] Parece más un ministro norteamericano que español» (AVA)
Tras 15 días de incertidumbre y presiones por parte del sector citrícola valenciano, el asunto de las clementinas pasa a engrosar una larga lista de razones para pedir la dimisión de Arias Cañete, ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca. Primero la ganadería, con las vacas locas y la peste porcina. Luego el fracaso del tratado de pesca con Marruecos y el desmantelamiento de parte de la flota de altura. Y ahora el veto estadounidense a las clementinas (22.000 toneladas de fruta retenidas en los barcos).
Estos tres sectores se enfrentan a muchos problemas, pero el más grande de todos es el ministro y la política del PP, que ha ido atacando sistemáticamente los intereses de cada una de estas áreas de la economía nacional. La AVA (Asociación Valenciana de Agricultores) y la Unió de Llauradors han definido la situación con claridad y contundencia: se trata de un boicot a sus productos, que incumple el protocolo de exportación de cítricos firmado con EE.UU.
Así mismo, se podría demostrar que este país vulnera varios artículos de la Organización Mundial de Comercio y de los acuerdos del GATT sobre libre circulación de mercancías. Las causas esgrimidas para el cierre de las fronteras al cargamento de cítricos se fundamentan en la aparición de ocho larvas entre varios miles de naranjas inspeccionadas.
La larva de la mosca se puede neutralizar con un tratamiento de frío en las cámaras frigoríficas de los barcos, durante el transporte. Sólo un fallo de este sistema puede provocar que la larva llegue viva al destino. Pero los técnicos norteamericanos no han detectado ninguna irregularidad en el transporte. Es más, una delegación de los mismos ha inspeccionado las instalaciones y cultivos valencianosĘsin poder encontrar ninguna negligencia que culpe a los agricultores. Los afectados han denunciado que detrás del asunto pueden estar los «lobbies» norteamericanos, y desde la prensa de EE.UU. se reconoce que ha podido existir presión desde estos grupos para favorecer la entrada de cítricos de Israel y Marruecos, además de proteger la producción interior californiana.
Ya es conocida la vulneración de los tratados de libre comercio, mediante la aprobación de leyes internas que restringen la entrada de productos que compitan con los suyos (ley sobre la importación de acero japonés). Otro caso similar ocurrió con los cítricos chilenos y argentinos recientemente. Con estas bazas en la mano cualquiera podría pensar en la posibilidad de presionar y recurrir el veto norteamericano.
ĘCualquiera menos Arias Cañete, quien ayudado por los representantes autonómicos del PP, ha emprendido una actuación descarada a favor del veto y contra los intereses de los agricultores valencianos. Ha trabajado en todo momento para frenar las protestas y acciones legales de los representantes del sector, prometiendo una solución desde el ministerio. Empezó calificando el problema como una cuestión de salud pública.
Pero el colmo han sido sus declaraciones atribuyendo la aparición de las larvas a un fallo en el sistema de frío, responsabilizando al propio ministerio. Parece increíble, pero ha sido capaz de contradecir el veredicto técnico estadounidense, con el fin de que no entren las naranjas. Y aún peor, pone muy difícil cualquier recurso que pudiera poner al descubierto los verdaderos intereses que hay detrás del veto a los cítricos valencianos. En una carta remitida por la interprofesional citrícola Intercitrus se pide su dimisión por «proporcionar argumentos a las más que dudosas pretensiones americanas».
Las agrupaciones agrarias exigen lo mismo porque «no es capaz de ayudar al sector. Parece más un ministro norteamericano que español». Tienen toda la razón. Cañete debe dimitir ya. La dureza que muestra él y el Gobierno con los agricultores, ganaderos y pescadores que representa, es la que debería aplicar ante los ataques de los monopolios europeos y norteamericanos a los intereses nacionales del sector. Si lo que quieren es gestionar la economía de los grandes monopolios que se vayan del Gobierno del país.
José Espill