De Verdad 01/2002 - SUMARIO

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SOCIEDAD

Enero 2002

La espalda del mundo

La línea que separa la vida de la muerte es, para el sistema judicial norteamericano, una cuestión de dinero.

«La espalda del mundo está en cualquier sitio como en EEUU, Europa o en el Estrecho de Gibraltar» (Javier Corcuera)

A raíz de la reciente anulación, por defectos de forma, de la condena a muerte del activista negro Mumia Abu Jamal, vuelve a la actualidad el racismo y clasismo de la justicia norteamericana, que hace tan sólo unos meses movilizó a la opinión pública española con motivo de la absolución del español Joaquín José Martínez.

Como en tantos otros casos, su juicio demostró que la línea que separa la vida de la muerte es, para el sistema judicial norteamericano, una cuestión de dinero. Mumia Abu Jamal es un periodista radiofónico, miembro de los Panteras Negras, cuya condena a muerte Ðque según todas las evidencias fue un montaje de la policíaÐ desató, desde hace ya 20 años, una campaña internacional que en este tiempo se ha convertido en un símbolo contra la pena de muerte y la discriminación racial en EEUU.

Pese a que en 1999 sus abogados presentaron una declaración jurada en la que un pistolero a sueldo confesaba que la mafia le había pagado para matar al policía, hasta hoy la justicia se había negado a reabrir el caso y repetir el juicio.

Con este motivo, De Verdad ha pedido al director de cine Javier Corcuera una colaboración sobre este tema, dado que en su galardonado documental «La espalda del mundo», él y su equipo convivieron con condenados a muerte en las cárceles norteamericanas. En su colaboración, Javier Corcuera explica cómo él y su equipo han decidido sumarse a la campaña que se ha abierto a nivel internacional para recaudar fondos y difundir el caso a fin de que que se celebre un nuevo juicio al preso Thomas Miller-El, un condenado afroamericano que protagonizó la tercera de las historias del documental.

Thomas Miller-El ya conoce la fecha en que va a morir. Después de quince años preso, será asesinado el 26 de febrero de 2.002. El dinero que está recaudando el colectivo español está destinado a promover una campaña en los medio de comunicación para la sensibilización social que fuerce al gobernador de Texas a convocar otro juicio. Ya se ha conseguido un abogado experimentado en este tipo de casos, pero si no se celebra el juicio, la decisión será inapelable.

El Ateneo Madrid XXI ofrecerá el día cuatro de enero del 2.002 el pase del video «La espalda del mundo», y contará con la presencia de su director con el que después de la proyección habrá un debate. Javier Corcuera nació en Lima en 1968, reside en Madrid desde 1986 y se siente madrileño de adopción. Estudió cine en Perú y se licenció en al Facultad de ciencias de la Imagen en la Universidad Complutense de Madrid.

«La espalda del mundo» es su primer largometraje, con el que obtiene el Premio Internacional de la crítica en el Festival de cine de San Sebastián. Ha trabajado como profesor de realización y dirigido documentales, entre los que destacan Minuesa, una ocupación con historia (1994); Izbjegglice (Refugiados, 1995); Perú, presos inocentes (1996); Familia, Making Of (1997); Chiapas, hablan los rebeldes (1998); Doñana, memoria de un desastre (1998)

Cine contra una ejecución

Dorothy Miller fue puesta en libertad tras haber pasado seis años en prisión, después de que un tribunal determinara que la selección de un jurado blanco fue motivada por el racismo

Hace dos años, durante el rodaje de La espalda del mundo, los que hicimos la película tuvimos la oportunidad de conocer a Thomas Miller-El, un hombre de 48 años condenado a muerte que ya había sobrevivido a 10 fechas de ejecución.

Esa mañana Thomas se acababa de despedir de su mejor amigo, a quien ejecutarían esa misma noche. Estaba derrumbado. «Una vez te dan una fecha de ejecución, tus pensamientos ya no pueden ir más allá de esa fecha.» Luego nos contó que en una ocasión llegó a estar a una hora y media de la ejecución, que consiguió detener gracias a una apelación que había escrito él mismo a toda prisa porque en esos momentos ni siquiera contaba con un abogado.

Esa, explicó, es la situación de la mayoría de los condenados a muerte en Tejas. Al final de nuestra entrevista, Thomas habló de su inocencia. «Pero aquí no importa si eres inocente o culpable. Si das el perfíl, se acabó.» Desde el rodaje, ya han quitado la vida a otro preso que entrevistamos en Tejas. Miguel Flores, inmigrante mexicano, fue ejecutado tan solo dos días después de las elecciones presidenciales, ignorando las apelaciones del gobierno mexicano que invocaban el respeto a las leyes internacionales y al Tratado de Viena.

Recientemente, Thomas Miller también perdió su última apelación judicial y un juez de Tejas fijó la undécima, y posiblemente última, fecha de ejecución. Su única esperanza es conseguir fondos para poder contratar a un investigador privado que reabra su caso, y encuentre pruebas que demuestren su inocencia.

Thomas Miller lleva 15 años en el corredor de la muerte. Fue condenado en 1986 por robo y asesinato en un hotel de Dallas. Desde el principio defendió su inocencia. En el momento de su detención, efectuada varios días después del crimen y a cientos de kilómetros del lugar, fue herido por varios disparos de la policía. Su mujer Dorothy también fue detenida y acusada de participar en el crimen. Thomas se debatió durante semanas entre la vida y la muerte, con los intestinos destrozados. Durante ese tiempo, la policía acudió a su cama de hospital para amenazarlo. No esperaron a que Thomas se hubiera recuperado de sus heridas, y el juicio se celebró cuando aún estaba gravemente herido. Durante el juicio sus heridas se infectaron y contrajo pulmonía. Thomas estuvo tan enfermo durante su juicio que sus abogados tuvieron dificultades para comunicarse con él, y no pudo participar en su propia defensa.

El único testigo del crimen hizo declaraciones contradictorias acerca de la autoría de Thomas. Durante el juicio de Thomas, su mujer Dorothy declaró que su marido no se encontraba en Dallas el día del crimen. Dorothy eventualmente fue juzgada por el mismo crimen y condenada a dos penas de cadena perpétua tras negarse a prestar testimonio en contra de su marido.

El juez dejó que el fiscal eliminara a los candidatos negros al jurado, y Dorothy también fue condenada por un jurado blanco. En 1992, Dorothy Miller fue puesta en libertad tras haber pasado seis años en prisión, después de que un tribunal determinara que la selección de un jurado blanco fue motivada por el racismo. Mientras tanto, a Thomas se le agota el tiempo.

Desde que perdió la última apelación, se ha ido poniendo en pie una campaña internacional apoyada por grupos contra la pena de muerte que consideran que el juicio de Thomas fue injusto. Tanto el relator especial de las Naciones Unidas como la organización Amnistía Internacional han denunciado el sistema de administración de la pena de muerte en los Estados Unidos como «racista» y «arbitrario.»

En el caso de Thomas se reflejan estos dos graves fallos del sistema, y es por ello que su caso fue utilizado en la reciente Conferencia contra el Racismo de la ONU en Suráfrica como ejemplo del racismo institucional practicado por los tribunales estadounidenses. En una carta que Thomas escribió al grupo de apoyo, agredece la solidaridad que está recibiendo.

«Por favor, transmitid mi más infinito agradecimiento y aprecio a todas las personas que me están ayudando. Es realmente un regalo especial saber que hay gente maravillosa que no se ha dejado engañar por la pesadilla americana que se disfraza de sueño americano.

Si quieres conocer las actividades del grupo de apoyo de Thomas Miller-El: www.nodo50.org/thomasmiller. Teléfono 91- 465 06 70. Para cualquier colaboración: cuenta de apoyo 0065-0073-21-0021000850

Pastora Fernández