De Verdad 02/2002 - SUMARIO

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EL RUIDO Y LA FURIA

Enero 2002

¿Errores o crímenes

En 1968, un batallón norteamericano penetro en la aldea vietnamita de My Lai. Tenían una orden rotunda: «asesinar a todo aquello que respire». Ancianos, mujeres, niños... todos los habitantes perecieron en la masacre. La desclasificación de varios documentos de la Agencia Nacional de Seguridad, permitieron demostrar como se trataba de un crimen planificado, dentro de la estrategia de torcer la resistencia sembrando el terror en los puntos donde mayor oposición encontraban

. Tras el escándalo internacional, EEUU juzgó, en un tribunal militar, al jefe del pelotón. Los que ordenaron la masacre permanecieron en la impunidad. El único condenado, recuperó su libertad a los dos años, a pesar deacumular tres cadenas perpetuas. Es sólo un ejemplo, podían haber muchos más. Son muestras de la conducta habitual del ejército norteamericano en una guerra.

Hoy, la ONU ha abierto varias investigaciones ante las sucesivas masacres perpetradas por Washington en Afganistán. Un número en aumento de aldeas afganas han sido bombardeadas, atacando objetivos civiles, casas, hospitales, escuelas. En intervalos de días, nos enteramos de la muerte de varias docenas de afganos por el bombardeo de poblados donde «supuestamente» se alojaban terroristas.

Cada uno de estos acontecimientos es catalogado de «error» de la maquinaria militar norteamericana. Ya se sabe, en la guerra siempre mueren algunas víctimas inocentes. Tenemos que aceptar algunos muertos para librarnos del terrorismo. ¿Se puede considerar un error bombardear un poblado que se sabe habitado para eliminar a algunos terroristas? ¿Es que si hubiera estado Ben Laden estaría justificada la masacre? ¿Cometió errores EEUU en Vietnam, en Indonesia, en Chile,ÊenÊArgentina,Êen Timor...?

La historia nos demuestra que EEUU no comete errores cuando se trata de asesinar inocentes. Sembrar el terror, ejecutar masacres, «democratizar» con sangre, forma parte de su estrategia habitual, de su particular forma de concebir las guerras. La tan difundida «guerra limpia», apoyada en proyectiles inteligentes que no afectan a la población civil, se revela como uno de las mentiras propagandísticas. Lo que existe en la realidad son las bombas de racimo, profusamete utilizadas en Afganistán y que arrasan con culquier signo de vida en varias decenas de metros.

R. D.