De Verdad 02/2002 - SUMARIO
EDITORIAL
Enero 2002
Todos con Argentina
Ha llegado el momento de que la voz del mundo hispano se escuche en el mundo como un referente de independencia y libertad
«Se deben respetar las reglas del juego... hace falta una alternativa realista y creibe... es necesario que los inversores tengan confianza». Estas son las reacciones que en el gobierno español ha suscitado la explosión argentina. Los titulares de los principales periódicos españoles, propiedad de monopolios con jugosos intereses en el país austral, se han escorado hacia la repercusión en las cuentas de resultados de las multinacionales españolas, advirtiendo que «las empresas extranjeras no deben pagar la mala gestión económica».
¿Qué «reglas del juego» llama Aznar a respetar? ¿Las que provocan el hambre y la miseria para la mitad de la población, mientras las inmensas riquezas de Argentina vuelan hacia los extractos de bancos y monopolios extranjeros? ¿Es la «mala gestión económica» la causa de la quiebra, o el expolio imperialista que, cristalizado en una enorme y fraudulenta deuda externa, atenaza el país? Ante cualquier situación similar en cualquier lugar del mundo, esta sería una reacción mezquina. Ante una nación y un pueblo hermanos, raya en la obscenidad.
Entre el pueblo español se abre una corriente natural de identificación con los sufrimientos y deseos del pueblo argentino, que choca virulentamente con la posición del gobierno de Aznar. Son dos sensibilidades de clase. La que no puede divisar más allá de asegurar y acrecentar su cuota de ganancia, y la que surge de la comunidad de intereses, de compartir los mismos anhelos de dignidad, libertad e independencia. Son dos posiciones ante el mundo hispano. El resorte que multiplica ante cada acontecimiento la unidad que hace sentir como propio todo lo que sucede en Buenos Aires, y la que somete las relaciones dentro de una familia a sus vasallajes internacionales y a las repercusiones en los índices de beneficios. Es necesario decir basta.
No es posible que las tradiciones de unidad, libertad e independencia que alberga el mundo hispano estén secuestradas en estas manos. No es posible que la política española hacia el mundo hispano esté mirando con un ojo a los designios de Washington y con el otro a los bolsillos de los grandes monopolios. Hay que crear un inmenso movimiento de solidaridad con Argentina.
Que aparezca meridianamente clara cual es la posición del pueblo español Y que empieze por la exigencia de la condonación inmediata de la deuda externa que está asfixiando la vida de Argentina.. Reforzar una unidad, que coloque la independencia con respecto a EEUU y la dignidad nacional y popular en primer plano. El sentimiento de unidad subterráneo se manifiesta ante cada acontecimiento, pero es necesario que se articule a todos los niveles.
Ha llegado el momento de que la voz del mundo hispano se escuche en el mundo como un referente de independencia y libertad. Es el papel que nos corresponde, y el que concuerda con los sentimientos de los pueblos a ambos lados del Atlántico Darle un cauce de organización y expresión, cultural, social y político, debe ser una de las tareas más urgentes. En un momento donde EEUU refuerza su poder sobre el planeta, y por tanto su capacidad de intervención e influencia, levantar una unidad que se oponga al futuro que nos reserva se ha convertido en una necesidad..