De Verdad 02/2002 - SUMARIO

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NACIONAL - PAíS VASCO

Enero 2002

Los patriotas de Guantánamo

Toda la independencia que Arzallus pretende para Euskadi se reduce a la misma libertad que puede gozar Guantánamo

Hay algunos momentos que poseen el valor de mostrar la realidad oculta tras las caretas. Basta con que Arzallus explique las razones de su aparentemente acendrado patriotismo para que éste se identifique al amor por Cuba que pueden tener los defensores de Guantánamo, base norteamericana situada en uno de los extremos de la isla.

Durante estos días, el gobierno de Ibarrtxe ha entablado una guerra fiscal declarada con motivo de la negociación del Concierto Económico. «Euskadi no va a pagar ni una peseta de más a Madrid». Al mismo tiempo, el lehendakari liga la solución del conflicto a la representación directa de Euskadi en Bruselas. Lo que parece una defensa numantina de los intereses de la economía vasca ha sido catalogado de estrategia suicida por la principal organización empresarial de Euskadi.

La clase social que en buena lógica debería defender el PNV se rebela contra un camino que pone en peligro una de sus principales bases de fuerza. ¿Por qué y quién se pelean entonces Arzallus e Ibarretxe? El entuerto nos lo deshace el mismo Arzallus, de su puño y letra: «lo mismo que Franco cedió tierra española al Ejército norteamericano, en contra de sus arraigados conceptos patrióticos, también Aznar sabe que tiene que ir cediendo soberanía a Europa».

Todo el mundo sabe que la instalación de bases militares norteamericanas en España, el territorio al que se refiere Arzallus, supuso la certificación de una sumisión que no ha hecho más que acrecentarse. Ahora, Arzallus, lejos de levantar banderas de independencia, reclama la aceleración de una nueva sumisión: la que nos hace gravitar hacia el norte de Europa. Hay que rebelarse contra la opresión de Madrid, pero alentar las cadenas que manejan los grandes imperios. Las razones nos las explica también el jelkide: «si el Estado suelta poderes hacia arriba y hacia abajo, ¿qué quedará de España?». Arzallus tiene claras las referencias hacia donde mirar: «hay un libro muy interesante titulado «¿Sobrevivirá Francia?». El autor responde que Alemania es una nación homogenea porque étnicamente es una sola nación, pero Francia no es una nación, en Francia hay alsacianos, bretones, corsos, y en los tiempos que se avecinan, ¿no puede pasar que esos núcleos, partiendo de su propia sensibilidad étnica, prefieran estar con otras étnias emparentadas? ¿Qué quedará entonces de Francia? O sea, ¿qué es ser vasco? Es mucho más fácil definir qué es ser alemás que ser un francés. ¿Y qué se puede decir de España, de un Estado que retiene a la gente a la fuerza?»

El proyecto está dibujado con claridad: con el ariete del nacionalismo étnico fracturar los Estados actuales, creando pequeñas unidades étnicamente homogeneas que circulen alrrededor de la gran nación étnica europea: Alemania. Las apetencias de unos y de otros ya han sido expuestas. Arzallus reclamó a Europa que «nos trate como a Croacia o Lituania», y el principal asesor germano en política exterior espetó en Bilbao que «Euskadi debía mirar más hacia el Norte y menos a Madrid». Bajo la presión de los nuevos centros de poder, «¿qué quedará de España?».

Estas son las raíces abertzales de Arzallus. Bajo todas las apariencias patrióticas, reserva para Euskadi un futuro de sumisión. Si la mal llamada independencia viene de la mano de una gran potencia, ¿qué recibo no se cobrará en el futuro? ¿Qué pretende Arzallus, que igual que EEUU dispone de bases en España, Euskadi pueda convertirse en una inmensa Rota germana? El éxito de todas las maniobras secesionistas del nacionalismo étnico ha dependido, desde los tiempos de Sabino Arana, de la intervención de la potencia de turno, ofreciéndose como instrumento de intervención extranjera en España. Cuando más radicales parecían sus proclamas independentistas, más dispuestos estaban a vender a la patria por nacer.

El mismo Arzallus admite que «los norteamericanos constataron que una lucha activa contra Franco hubiese reportado más beneficios a Stalin que a la democracia. Fue entonces cuando los servicios norteamericanos y los vascos que trabajaban para ellos, decidieron romper el partido y los sindicatos vascos. Provocaron una escisión en toda la juventud organizada. de ahí nuestra convicción de que ETA surgió de la acción de los servicios de inteligencia vascos que trabajaban para EEUU». Patriotas de Guantánamo. Siempre dispuestos a ofrecer el territorio de Euskadi para los manejos de la potencia de turno. No es admisible que los deseos de libertad que ancestralmente han caracterizado a los vascos estén secuestrados en manos de quienes no hacen sino colocar grilletes más poderosos sobre Euskadi.

Jon Arza