De Verdad 02/2002 - SUMARIO

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NACIONAL - PAíS VASCO

Enero 2002

Batalla abierta en el PSE-EE:
El demonio también juega

Igual que el referéndum de la OTAn cuestionaba el proyecto yanqui, defenestrar a Arzallus, supone enfrentarse al proyecto de otro centro de poder: Alemania

La batalla que la rebelión democrática entabló en las pasadas elecciones para desalojar al nacionalismo étnico de Ajuria Enea, le parace a Felipe González, en su libro diálogo con Juan Luis Cebrián, «un órdago comparable al referéndum de la OTAN». Estas declaraciones son, curiosamente, la clave para comprender la actual batalla en el seno del PSE.

Aunque buena parte de sus protagonistas sean vascos, aunque se apoye en contradicciones internas del PSE, el detonante de la crisis en el socialismo vasco sólo podremos encontrarla fuera de Euskadi... y de España. El hilo conductor de tal salto geográfico será González. Es difícil no acabar en el ex-presidente al seguir cada uno de los caminos por donde se ha erosionado a Redondo. El mismo Redondo declara sentirse abandonado por Zapatero.

ElÊdistanciamientoÊdeÊla direcciónÊdel PSOE ha corrido paralelo al acercamiento a lasÊtesisÊde González. El ex-presidenteÊdeclaró, en el momento deÊmáxima debilidad, que no «hay que demonizar a Arzallus»... las mismas palabras las ha pronunciado recientemente el secretario de organización del PSOE, que actúa como supervisor de la gestora creada en el PSE.

González expresó que el inmovilismo del PP era un obstáculo para encontrar una solución... idéntica valoración ha difundido Ramón Jáuregui, presidente de la gestora, para el que el principal problema del PSE es «el seguidismo mantenido hacia el PP», tesis que también ha difundido el ex-presidente. González expresó que el objetivo era «la unidad de todos los demócratas», entre los que también figuraba el PNV... Zapatero ha repetido la misma formulación.

Desde el mismo 14 de mayo, la línea de firmeza ante el fascismo, de aislamiento de Arzallus y construcción de un frente antifascista, que había llevado al PSE ha cosechar su techo de votos, ha sufrido un acoso frontal y permanente. La virulencia del ataque, la coordinación entre diferentes focos, y la exacta correlación de la estrategia seguida con el camino marcado por González, demuestran que no estamos ante una simple querella interna, sino delante de una verdadera ofensiva, que tiene un conocido centro difusor.

En este momento, podemos volver al principio. ¿Por qué compara González la rebelión democrática contra el nazifascismo con el referéndum de la OTAN? Este último episodio supuso el cuestionamiento del proyecto que el principal centro mundial, EEUU, impulsaba en España. Defenestrar a Arzallus supone cercenar otro instrumento imperial. El nacionalismo étnico constituye la puerta para un proyecto que depara a España la trituración en pequeñas partes queÊacaben férreamente vinculadas bajo la órbita de Berlín.

Es en este punto donde confluyen González y Arzallus, es esta la base de su amistad. Igual que Arzallus se pregunta «¿qué quedará de España?», González insta a que «el nuevo reparto de competencias entre los Estados y la Unión tiene una lógica imparable (...) esta operación tendrá consecuencias en la estructura de poder interno de países fuertemente descentralizados como España (...) este proceso puede ayudar a superar los peligrosos desencuntros actuales... un momento clave para dar sentido a España, sin enfrentamientos inútiles que hagan peligrar la unidad». Este es el golpe que pretende quebrar la voluntad antifascista mayoritaria de los militantes del PSE, J.A.

Jon Arza