De Verdad 02/2002 - SUMARIO

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NACIONAL

Enero 2002

¿Qué hay en juego durante la presidencia española de la Unión Europea?:
Malas compañías

Tras la aparente armonía con que avanza la integración de Europa, y bajo la placided que muestran ministros y eurodiputados en sus negociaciones para el desarrollo de la Unión Europea, se esconde una sórdida y dura guerra que se libra con un sistema de alianzas e intereses cruzados entre los distintos estados. Una guerra en la que se dirime si avanza o retrocede la línea de fracturar los estados actuales en unidades más pequeñas, cuestión que afecta de lleno de a España, y en la que está interesada en especial Alemania para poder incrementar su hegemonía sobre Europa.

Para tener un respaldo con el que cuestionar el mando alemán, Aznar acepta someterse a Washington

El gobierno español ostenta desde el 1 de enero un semestre de presidencia europea y Aznar se esfuerza en remachar una idea: que será una oportunidad única para que España pase a ser una nación importante en el mundo, y que para ello se enfrenta a un problema: el empeño alemán en que avanzar en la unidad europea implique al mismo ritmo que las naciones que la integran se debiliten con su partición. Convertir a España en esa nación importante tiene un aspecto que nos interesa al pueblo trabajador: el que el gobierno español se encare con las exigencias germanas que buscan dividirnos para dominarnos.

Pero para ese enfrentamiento el gobierno Aznar ha buscado el respaldo norteamericano, y eso conllevará contrapartidas que irán en contra de nuestra soberanía. En esta guerra abierta en la U.E, se luchará palmo a palmo en el siguiente semestre en cuatro cuestiones principales:

1.ÊAlentar esas líneas de fractura por donde debilitar a los actuales Estados, incluye la suspensión de los Fondos de Cohesión que ahora van destinados a elevar el nivel de vida de las regiones más pobres de Europa. Berlín aduce que en tanto que las naciones que se integrarán en la UE son más pobres que los actuales estados miembros, los Fondos de Cohesión deben destinarse íntegramente a los aspirantes del Este. De cumplirse esto se agudizarían las tendencias centrífugas de las regiones más favorecidas en cada país de los que dejen de recibir esos fondos. Alemania, al tiempo, dispondría de enormes recursos (es el país que mayor cantidad estos fondos aporta) para comprar la voluntad política de los nuevos estados a absorver.

2.ÊDoce naciones del Este Europeo están en espera para integrase. Y la fecha fijada para la ampliación de la U.E. es el 2004 para un primer bloque, y el 2007 para el resto. El intento alemán de hegemonizar Europa necesita que las sucesivas ampliaciones no diluyan su peso relativo para lo que el sector más duro de su burguesía ha apostado por favorecer las propuestas disgregadoras que se manifiestan en algunas regiones de Europa. Y si los actuales estados miembros sufren una presión para su desgajamiento (País Vasco, Padania, Córcega...), los aspirantes son triturados previamente a su admisión: bien por la vía diplomática (Chequia y Eslovaquia); bien Ðcomo demostró Berlín en su intervención en la exyugoslavia- apostando por la partición de un estado aun a costa de que esto necesite de un enfrentamiento abierto.

3.ÊLa amenaza de retirar la ayuda a la agricultura y la ganadería (Política Agraria Común) abriría una hecatombe en el subvencionado campo francés. Alemania ha basado el avance inicial de su proyecto para Europa en un eje ParísÐBerlín, que consensuaba su política. Tras su sustitución por un eje BerlinÐBerlin en la Conferencia de Niza, Alemania utiliza cada vez más la presión con Francia y menos la concesión Una vez roto el derecho de veto de un solo país tras la nueva reglas del juego aprobadas en la conferencia de Niza, las decisiones se adoptan votando cada nación de acuerdo al porcentaje de población que representa en Europa. Las alianzas que para ello se producen se basan en intereses comunes de las burguesías; pero también en que unos países consiguen arrastrar a otros a la defensa de sus intereses, mediante el grado de dependencia que ejercen sobre ellos.

4.ÊY a estas tres batallas la burguesía germana les intenta dar un cauce político. El canciller Schršeder ha hecho pública la propuesta que complementa su proyecto: la creación de una cámara, a modo de Senado Europeo, en la que estarían representados, no los estados, sino las diferentes regiones de Europa. Arzallus ya podría ver cumplido su deseo de ser tratado al mismo nivel que el representante de Croacia... Por esta combinación, Alemania se empeña en unir en una misma discusión la ampliación de la UE, la reforma de la PAC y la renegociación de los fondos de cohesión.

Porque para su proyecto son una misma cosa: tres puntos en los que avanzar en abarcar más naciones sin que disminuya su capacidad de dominio, obligando a unos a acatar su dominación a cambio de financiación, y debilitando a otros, para aumentar la distancia relativa que separa a una y otras naciones. El gobierno Aznar se plantea esta batalla a la inversa: quiere mantener la entrada de Fondos de Cohesión en las arcas del Estado, condicionando para ello la ampliación a otros estados del Este si ese es el argumento germano para desviar el dinero.

Y se muestra inflexible respecto a la disolución de las naciones, defendiendo una Unión de Estados, frente a la Europa de las regiones. Pero Aznar necesita un respaldo para ello: la oligarquía española no tiene fuerza por sí sola para imponer su alternativa. Y dado que la disputa le enfrenta directamente a Alemania y Francia, ha tomado como camino sostener su envite alineándose con el padrino más poderoso: Estados Unidos.

Es Washington quien, como premio de la sumisión a su mando por parte de Aznar, facilita el frente Blair-Aznar Berlusconi. González jugó a aupar a la burguesía monopolista española de la mano de Alemania pero el riesgo que comportaba era la escisión de España. Aznar apuesta por hacer ascender a la oligarquía española en la cadena imperialista de la mano de EEUU.

Pero si bien la política de firmeza del PP respecto a la unidad de España es algo que favorece más los intereses del pueblo trabajador, en tanto que es decisivo frente al imperialismo fortalecer la unidad del pueblo de las nacionalidades y regiones de España, sin embargo el precio a pagar por el respaldo yanqui no será mucho más barato que el que fija Alemania, ni en cuanto a la entrega española a plena disposición de Washington, ni por supuesto, en cuanto a los beneficios económicos que debe reportar a sus monopolios a nuestra costa.

Alberto Pastor