De Verdad 02/2002 - SUMARIO
REPORTAJE CENTRAL: ARGENTINA
Enero 2002
Argentina:
EXPLOSIÓN POPULAR
El pueblo argentino ha dicho basta. No está dispuesto a soportar que la diabólica combinación entre la más despiadada rapiña imperialista y una clase política escandalosamente corrupta y entreguista, condenen al país al abismo y a la población al hambre. Las escenas de la revuelta popular han recorrido todo el país, y otra vez, la Plaza de Mayo se ha convertido en epicentro de las movilizaciones. La irrupción de este «argentinazo», ha cambiado vertiginosamente el escenario. Nada volverá a ser como antes. Las fuerzas más vinculadas a la oligarquía y a los distintos centros mundiales que se disputan el país, van a intentar sin duda reconducir la situación... pero la mecha de un polvorín largamente larvado se ha encendido y, como reconoce el principal periódico nacional, «los acontecimientos no hacen más que acentuarse desde su primer estallido, todos tenemos la sensación de que algo va a seguir ocurriendo, estamos ante una cuestión abierta».
Las víctimas...
y los verdugos
Un enorme caudal de lucha
Un disfraz para el criminal
El argentinazo
Sublevación y represión
Continuar la lucha
La plataforma hispánica
El fantasma de Perón
Los tentáculos del imperialismo (1973. Carta de Perón al general Prats)
De colonia a patria (1961. Carta de Perón a J. F. Kennedy)
2.000 nuevos pobres diarios, 67 cada hora; uno cada minuto
2.000 nuevos pobres diarios, 67 cada hora; una persona se hunde cada minuto en la pobreza. Esta es la realidad de Argentina. En 1970, su población se elevaba a 22 millones, de ellos dos eran pobres; en el siglo XXI, el censo alcanza los 36 millones y hay 14 de pobres. De los nuevos 14 millones, 12 son pobres.
Durante estos años, Argentina es el país donde más se han agudizado las diferencias sociales. El 6,5% de la población posee una renta de 95,7 dólares diarios, mientras que 7 millones, el 20% del país, debe subsistir con un solo dolar al día.
La brecha entre los extremos se ha multiplicado por 30, una fractura social superior a la que sufren Zambia o Nigeria. El resultado es que, según informaciones del Banco Mundial, 14 millones de argentinos carecen de recursos para adquirir los alimentos mínimos.
Tal y como declaraba uno de los principales analistas, «los nuevos planes del gobierno benefician al 7% y perjudican gravemente al 93%». Las brutales políticas de ajuste aplicadas durante años, han extendido una pobreza estructural entre sectores sociales cada vez más amplios. En los sectores más desprotegidos, la indigencia se agrava. Casi dos millones de pensionistas no reciben ningún sustento, y el resto tiene congelada su pensión desde hace 8 años. El 43% de los niños de Buenos Aires vive en la miseria absoluta, porcentaje que se eleva al 73% en las zonas más deprimidas de la nación. 50 niños mueren diariamente por desnutrición. Para las capas más populares, el abismo está sólo a un paso.
Se ha destruido el sistema sanitario y arrasadas las conquistas laborales. De cada 100 trabajadores, 13 están totalmente desocupados y 12 en forma intermitente, 20 no tienen empleo regular legal y 12 son autónomos sin seguridad social, tan sólo un 40% tiene un trabajo estable, con un sueldo congelado desde el 91, que se ha reducido en un 20% el último año. Pero nadie está a salvo de la expansión acelerada de la pobreza: el 60% de los nuevos pobres pertenecían a las llamadas clases medias. Hasta el 40% de pequeños propietarios agrícolas se han visto desposeídos de sus tierras, y dos millones de campesinos no obtienen ningún beneficio trabajando; miles de empresarios han ido a la bancarrota asfixiados por la presión bancaria.
La contradicción entre la política de contínuos recortes para satisfacer las exigencias del capital extranjero y las cada vez más insoportables condiciones de vida a que aboca al 95% de la sociedad argentina ha alcanzado un nivel de antagonismo que sólo puede manifestarse a través de la explosión.
La situación argentina es uno de los más claros ejemplos del saqueo y la usura imperialista
«Argentina está quebrada, está fundida». Con estas palabras inuguraba Duhalde su mandato presidencial. Se dice el pecado pero no el pecador. Los responsables, la solución al enigma que ha convertido en un solar la que era hace varias décadas la novena economía mundial, no es posible encontrarla dentro de Argentina.
Su camino hacia el abismo es uno de los más claros ejemplos del saqueo y la usura imperialista. La mayor subordinación a EUU, el aumento de su capacidad de intervención e influencia, ha caminado paralelamente al vaciamiento del país y el empobrecimiento popular. Hasta 32 billones de pesetas, un 40% del PIB nacional, asciende la deuda externa.
Un 17% de los presupuestos se dedica al pago de intereses, concepto por el que Buenos Aires debía pagar un billón en los últimos dos meses. Ya en la dictadura Cavallo, ministro de economía con De la Rua y entonces presidente del Banco Central, estatizó la deuda de los monopolios y garantizó, a cuenta del patrimonio nacional, el pago a los acreedores internacionales. Deuda inflada fraudulentemente a través del Plan Brady, negociado por Menem y Cavallo, que valorizó al 100% miles de millones de dólares de papeles sin valor. El gobierno argentino reconoció también, con el único aval de documentación presentada por la banca extranjera, 10 billones de pesetas de deuda que el banco central consideraba inexistentes.
El parasitismo del imperialismo aparece de forma descarnada. Sólo en concepto de intereses, y a través del FMI, los propietarios de la deuda (fundamentalmente bancos norteamericanos como City BanK, JP Morgan o HSBC) han extraido, sin invertir una sola peseta, medio billón de pesetas anuales de beneficio de Argentina. El pago de los intereses exige la petición de nuevos créditos que agigantan la usura y el endeudamiento.
Pero la posesión de la deuda es además un poderoso instrumento de injerencia. El rumbo de la política económica en los últimos 30 años ha estado marcada por las exigencias del FMI. Ante cada renegociación, el FMI exige un nuevo recorte: el último incluía exigencias de privatización de las empresas de agua y energía y un tijeretazo social que abarcaba la privatización de las pensiones, miles de despidos, ajustes en salud y educación, supresión de subsidios...
La economía argentina está en sus manos, hasta el punto de que una reciente ley instauró la gestión de los impuestos por la gran banca: primero se cobrarían la deuda y luego, con la calderilla sobrante, se acometerán los gastos sociales, salarios... La subordinación de todo el sistema financiero se une a la entrega de las principales industrias nacionales al capital extranjero, mediante unas privatizaciones que a precios irrisorios, pagadas muchas veces con bonos de deuda subvalorados hasta un 15% de su valor, garantizando a los grandes monopolios enormes privilegios y un mercado cautivo.
De las 500 empresas responsables del 40% de la producción nacional y el 65% de las exportaciones, el 60% son extranjeras, porcentaje casi duplicado en los últimos 6 años. Al mismo tiempo, ramas enteras de la producción han quebrado, provando miles de despidos, a causa de la asfixia del pago de créditos usureros a bancos que en su mayoría son de propiedad foránea. En estas circunstancias, la pregunta que se hace la sociedad argentina, «¿dónde está la plata?», tiene una lógica respuesta.
Francesc Ten
| Unidad del mundo hispano con Agentina |
Un enorme caudal de lucha
La presión del hegemonismo, la división de la clase dominante, la descomposición de un modelo sustentado en una clase política corrupta y vendepatrias ha hecho entrar en una crisis de alcance incalculable al sistema político argentino. Los de arriba ya no pueden seguir dominando como hasta ahora.
Por contra, el estallido popular del 19 y 20 de diciembre pasados ha puesto de manifiesto lo incontenible de la ira popular acumulada contra el régimen político. Algo que ya se expresó en las últimas elecciones cuando la corriente mayoritaria de las masas populares, la mitad del censo electoral, votó nulo, en blanco o se abstuvo. En Buenos Aires, el «pato Calleja», un popular personaje de los dibujos infantiles, «que no tiene manos para robar» fue el triunfador. Seguido a corta distancia por los que optaron por introducir una rodaja de chorizo en el sobre electoral. Los de abajo no están dispuestos a seguir siendo dominados como hasta ahora.
Los acontecimientos en Argentina describen cada vez más los rasgos que definen una situación objetivamente prerrevolucionaria. Y por ello se hace cada día más imprescindible que se abra paso y se fortalezca la alternativa democrática y nacional capaz de dar cauce a las ansias de transformación del pueblo. La inexistencia, o cuanto menos la debilidad, de este cauce es el factor que hace posible que hoy la correlación de fuerzas sea, pese al enorme caudal de lucha despeglado por las masas populares, favorable a la oligarquía y al imperialismo y que éstos dispongan todavía de un relativamente amplio margen de maniobra.
Tres son las claves para que las demandas expresadas por el Argentinazo del pasado diciembre puedan hacerse realidad. Por un lado la continuidad de la lucha popular para imponer, frente a los nuevos planes entreguistas y hambreadores del gobierno Dualde, las medidas propuestas por las organizaciones populares. De otro, el avance de la unidad popular en las asambleas populares, cabildos abiertos y multisectoriales que sean la base de un poder popular. Por último el fortalecimiento de las fuerzas de clase y combativas en el movimiento obrero, de las corrientes antiimperialistas y de los sectores patrióticos y democráticos entre las fuerzas populares.
Sólo con estos mimbres es posible que las movilizaciónes populares lleven hasta el final la lucha por acabar con el sistema del hambre y la opresión, de la dependencia y la humillación nacional. En ese camino, difícil pero luminoso, el pueblo argentino puede estar seguro de contar con el apoyo y la solidaridad de todo pueblo español y, con él, el de todos los pueblos que formamos el mundo hispano.
«Argentina es el resultado de la aplicación del neoliberalismo». Una buena parte de la izquierda cree haber encontrado bajo esta afirmación al responsable de la quiebra del país austral. Sin embargo, vendría a ser como si la policía atribuyera la autoría de una ola de asesinnatos a los instintos criminales del hombre, y no se dedicara a identificar y perseguir a un asesino concreto. El neoliberalismo es una proposición sin sujeto, en la que, por definición, cabe todo y no hay nada concreto. ¿Quién fue el responsable del derrocamiento de Allende: el golpismo, o Pinochet como brazo ejecutor y Kissinguer como cerebro de la trama? ¿Tiene capacidad la oligarquía española para desestabilizar Argentina, a pesar de competir por ser el primer inversor extranjero? ¿O es necesario ser una potencia económica, política y militar?
¿Puede haber una política justa en Argentina sin oponerse a EEUU?
Detrás de la quiebra argentina encontramos ante cada paso, como no podía ser de otra manera, la mano de EEUU. El capital europeo, y particularmente el español, ha conseguido copar buena parte de las ramas productivas más rentables, y controlar lo sustancial del sistema financiero interno.
Pero la economía argentina tiene otro propietario, situado más allá del río Grande. EEUU sigue siendo todavía el primer inversor extrangero. Los muchos años de explotación estadounidense adquieren cuerpo en las cifras de la deuda externa, la mayor sangría, abrumadoramente en manos de los grandes bancos norteamericanos. A través de ella, Washington ha dictado durante los último 20 años, la política económica argentina, ligandola en corto a los intereses de los grandes grupos monopolistas estadounidenses.
Pero no es única, ni cualitativamente, una presión externa. EEUU está incrustado en el mismo centro del poder argentino. La trayectoria de un hombre como Cavallo, presente desde la dictadura en los principales lugares del Estado, sólo puede entenderse desde su privilegiada conexión con EEUU, reflejada en el desarrollo de una política abiertamente antinacional. ¿Quién a lo largo de la historia ha podido reconducir la situación argentina si está se apartaba de sus intereses? RevelacionesÊrecientes demuestran el papel de Kissinguer en la planificación de la represión durante la dictadura. Son innumerables los lazos de dependencia y de control tejidos por EEUU durante décadas, expresadas de esta forma por uno de los ministros de exteriores de Buenos Aires: «Argentina mantiene relaciones carnales con EEUU». ¿Pueden soñar Botín o Ybarra con ello?
Una cosa es poder arrebatar cierta cuota de mercado a los monopolios estadounidenses, y otra muy distinta quien posee el control de Argentina, quien tiene la capacidad de planificar y ejecutar proyetos globales sobre otro país. ¿Por qué entonces una parte de la izquierda insiste en ocultar a EEUU bajo el disfraz del neoliberalismo? Independientente de la voluntad, este en un telón tras el que EEUU parece sentirse cómodo. Si el neoliberalismo el responsable de la situación en Argentina, ¿qué necesita para salir de la crisis? ¿una política más equitativa? ¿o independencia con respecto a EEUU, cortando todos los hilos que permiten a Washington reconducir, por las buenas o por las malas, el desarrollo del país?
El pueblo hizo tronar el escarmiento:
El argentinazo
Una gigantesca pueblada nacional, un Argentinazo, sacudió la Argentina hasta sus cimientos, abriendo una nueva situación política (...) El Argentinazo teñira todo lo que viene. Como ocurrió en nuestra patria después de cada gran tormenta popular: nada será igual que era antes.
Como ocurrió en nuestra patria después de cada gran tormenta popular: nada será igual que era antes
Como un inmenso terremoto dejó fracturas, fisuras y grietas en todas las estructuras de la sociedad argentina. Se abre, en consecuencia, un período de lucha dura, enconada, entre las fuerzas populares que pugnarán por completar su obra, acabando con esas estructuras de la dependencia y la opresión, pariendo una nueva Argentina; y las clases dominantes que no ahorrarán esfuerzos para reciclar y apuntalar el viejo edificio podrido del hambre, la entrega y la humillación nacional.
(...) Se volcaron al combate sectores muy amplios, desde los empresarios pequeños y medianos del calzado hasta los militares nacionalistas, pasando por los jubilados y las capas medias expropiadas por la bancarización. Desde Jujuy a la Patagonia, desde Buenos Aires a Mendoza, el país hirvió en cortes de calles y rutas, y movilizaciones.
(...) El Argentinazo abrió una nueva situación. Si no se pudo avanzar más fue por varias razones. En primer lugar, porque el movimiento obrero llegó dividido, y mayoritariamente dirigido por fuerzas que en las jornadas decisivas del 19 y 20, tanto la CGT rebelde como la CTA, desmovilizaron a sus organizaciones.
(...) Esta nueva experiencia replantea la necesidad de recuperar para el clasismo a los sindicatos, y particularmente a los Cuerpos de Delegados, que son instrumentos fundamentales para unir, movilizar y dirigir a la clase obrera. En segundo lugar, no hubo un centro coordinador. Cómo iba a existir si la mayoría de las direcciones de las fuerzas populares, incluso algunas de las que se dicen de izquierdas, rechazaban el camino del Argentinazo.
(...) En tercer lugar, como anticipamos, el Argentinazo llegó hasta donde daba la situación de las Fuerzas Armadas. El hecho de que permanecieran neutralizadas (en lo que jugó el resurgimiento de la corriente nacionalista), rechazando las presiones del gobierno para sumarlas a la represión, le permitió a las masas avanzar hasta donde llegaron. Y el hecho de que los sectores patrióticos (por la correlación de fuerzas) no se sumaran al pueblo, marcó el límite de hasta donde éste podía avanzar. En cuarto lugar, mostró la necesidad del fortalecimiento de las fuerzas clasistas y combativas, de las corrientes antiimperialistas y antiterratenientes, de los sectores patrióticos y democráticos, del frente único de las fuerzas populares, y de crecimiento del partido de vanguardia de la clase obrera, el PCR. El Argentinazo, en el que estas fuerzas han jugado un gran papel, y por el que venimos luchando desde 1996, es lo que crea extraordinarias condiciones para este avance.
(...) El Argentinazo abrió una nueva situación (...) Hay un nuevo gobierno al que las masas no le han dado ningún cheque en blanco (...) Los diez días de combate, las dos jornadas heroicas del 19 y 20, han enseñado a la clase obrera y el pueblo y han templado a su vanguardia, más que muchos años de lucha reformista y electoralera.
Ricardo Fierro
Publicado en Hoy, semanario del Partido Comunista Revolucionario (PCR) de Argentina.
Buenos Aires 2-1-2002
Eduardo Duhalde, actual presidente argentino, ha «alertado» sobre el peligro de «una situación anárquica que pueda desembocar en un baño de sangre». Después de la feroz represión ejercida sobre las gigantescas movilizaciones del 19 y 20 de diciembre, estas palabras son algo más que una velada amenaza. Felipe González sitúa cuales son las preocupaciones de los centros de poder, nacionales y sobre todo extranjeros: «lo que es realmente peligroso es que muchos han aprendido como derribar a un gobierno».
Otra vez se ha sublevado el suelo de la patria
El pueblo argentino, a través de la unidad y la movilización, ha comprobado la enorme energía que alberga cuando se pone en marcha. Y las luces de alarma se han encendido. La oligarquía argentina y el imperialismo van a intentar reconducir la situación, por vías políticas, hacia sus intereses, frenando el impulso popular. Pero la agudización de la lucha y la creciente radicalización de las fuerzas populares, no descartan otras alternativas menos diplomáticas.
Los 31 muertos que dejaron como saldo los dos primeros días de movilizaciones son una buena muestra. La orden que, desde las más altas instancias del Estado, se cursó para «desalojar la Plaza de Mayo al precio que sea» señalan los métodos a emplear. Numerosas voces empiezan a denunciar desde Argentina los «rumores de un tejerazo, que forzaría la opción militar. Es decir, provocarían una pequeña revuelta militar que usarían para instalar la falsa opción «democracia o golpe». Esto les permitiría a estos mandos vestirse de «constitucionalistas» y sacar las unidades a la calle para reprimir a los «golpistas». El verdadero objetivo sería descabezar a las organizaciones populares».
La historia de Iberoamérica nos enseña que no es una alternativa descabellada. En todos los casos, detrás ha estado EEUU, como indican las recientes revelaciones que relacionan a Kissiinger con la represión durante la dictadadura argentina. Todos debemos estar alerta ante un previsible recorte de las libertades en Argentina. Evitarlo exige destrozar la impunidad para sembrar el terror. Varias denuncias han sido aceptadas contra De la Rua como responsable último de los asesinatos cometidos durante la represión al «argentinazo». Aplicar la justicia hoy para desarticular las tramas que están fraguándose es un paso necesario. Y que debe contar con el apoyo de todos los democratas del planeta, especialmente del mundo hispano.
Joan Arnau
En estos días el pueblo salió a la calle para expresar su repudio a quienes desde las estructuras gubernamentales, una vez más, lo habían traicionado (...) Los Organismos de Derechos Humanos abajo firmantes hicimos -en julio de este año- un llamamiento a los poderes del Estado para que implementaran un modelo de país que asegurara una distribución equitativa del ingreso, que privilegiara la producción sobre la especulación, que controlara las transferencias de recursos al exterior y la fuga de capitales, que modificara la inequitativa legislación impositiva y que controlara a todos los evasores, que no estuviera atado al pago de una deuda externa injusta y fraudulenta.
(...) Reafirmamos entonces nuestra solidaridad con todos los que resistían, con los métodos a su alcance, para tratar de impedir las injusticias de este sistema, con los jefes y jefas de familias que no pueden llevar pan a las mesas de sus hijos y con los jóvenes que no pueden acceder a un empleo, y que salen a calles y rutas para reclamar los derechos que, como seres humanos, les corresponden. E hicimos responsables a las autoridades nacionales y provinciales por la seguridad de quienes reclamaban esos derechos (...) Hoy reafirmamos nuestro compromiso de continuar la lucha para terminar con esta política y este modelo, para que no haya ningún hogar pobre en la Argentina (...).
Abuelas de Plaza de Mayo Asamblea Permanente por los Derechos Humanos Centro de Estudios Legales y Sociales Hijos por la Identidad y la Justicia, contra el Olvido y el Silencio Liga Argentina por los Derechos del Hombre Madres de la Plaza de Mayo Línea Fundadora Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos Servicio Paz y Justicia Buenos Aires, 28-12-2002
La unidad, sentimental, cultural y moral, que existe en el conjunto del mundo hispano supone un caso excepcional en la historia, capaz de subsistir al cuarteamiento político. ¿Pero hemos de resignarnos a convertirnos en una mera referencia simbólica, sin apenas capacidad de incidencia en el transcurrir mundial?
La sensibilidad popular se contrapone a la mezquindad de que hace gala el gobierno ante casos como el de Argentina, pero Aznar se justifica argumentando que está defendiendo los intereses de España. ¿Se corresponden realmente las necesidades de España a esta política? La respuesta a ambas preguntas es una rotunda negativa.
Aunque hoy permanezca en un estado de postración, fruto principalmente de la división interna, las enormes potencialidades del mundo hispano abren horizontes inabarcables. Potencialidades materiales (riquezas, material humano...) que no es necesario enumerar. Y, sobre todo, una capacidad de expansión, que viene determinada por los valores que representa (mestizaje y libertad frente a troquelamiento uniforme y opresión, una tradición diplomática internacionalista en favor de la paz y la neutralidad).
La unidad del mundo hispano, a parte de crear un nuevo e inmenso protagonista mundial con capacidad de incidencia real, podría, en una situación donde se avanza en una pendiente militar y represiva, convertirse en un auténtico polo de referencia. El trabajo de todos los grandes imperios, primero el inglés y luego el norteamericano, por perpetuar la división, evidencian el vuelco que la simple unidad puede generar. Los intereses profundos de España, no pueden deslindarse de esta tarea.
Encabezar la unidad del mundo hispano es el elemento que puede redimensionar el papel de España en el mundo: ampliar de 40 a 400 millones el campo de representación. Cada uno de los países hispanos, incluido España, son por separado pequeños asteroides que son rápidamente devorados por la órbita norteamericana. ¿Pero qué pasaría si todos los impulsos desde Tierra de Fuego hasta Río Grande, desde Santiago hasta Barcelona, confluyeran en una sola fuerza?
R. D.
Los furibundos ataques a Perón radican en que fue el más serio intento de construir un país independiente
A raíz de la crisis económica, política y social que asola Argentina, una misma idea es machacona e insistentemente repetida por analistas y medios de comunicación: la responsabilidad última de lo que hoy ocurre hay que buscarla en los años de Gobierno de Perón. Es en su mesianismo, en su populismo de corte semifascista, en su intervencionismo estatal, en su corrupto sistema, en su nacionalismo anacrónico, en su autarquía económica donde, dicen, habría que buscar el origen de todos los males de la Argentina de hoy. Desmantelar los últimos vestigios del régimen peronista, todavía vigente en las provincias y los gobiernos federales, e impedir a toda costa que ninguna salida a la crisis se inspire en su doctrina es el objetivo declarado de esta corriente de opinión.
Una insistencia que tiene su razón de ser, por otra parte, en que Perón y Evita siguen ocupando un lugar descollante, una devoción y una fidelidad inquebrantables en la memoria y en el corazón de millones de argentinos. Sobre todo entre los más desheredados, los descamisados que años atrás constituyeron la base social y de masas del peronismo.
¿Qué hay en la obra de Perón para que su figura despierte posiciones tan encontradas? ¿Por qué el fantasma de su recuerdo sigue, para bien o para mal, presidiendo la vida de los argentinos? Valoraciones y hechos Se achaca al modelo económico impuesto por Perón, sobre todo en su primera etapa de gobierno (1946-1955), el desmesurado crecimiento del gasto público, la dilapidación de las reservas del Estado a fin de mantener un sistema social subvencionado, la base desde la que habría mantenido satisfechas a las clases más desfavorecidas.
La realidad, sin embargo, es que las medidas tomadas por los primeros gobiernos de Perón no sólo estimularon el desarrollo de una burguesía nacional industrialista, sino que, poniendo freno a los intereses imperialistas y recortando los beneficios de la oligarquía, ampliaron el mercado interno e impulsaron el desarrollo económico y el progreso material de la sociedad argentina. Si durante décadas Argentina ha proyectado la imagen de un país que, en gran medida, había conseguido escapar de la miseria endémica propia de las sociedades del Tercer Mundo, los fundamentos hay que buscarlos en la política económica y social de una emergente burguesía nacional antiimperialista nucleada en torno a la carismática figura de Perón.
La nacionalización de sectores clave de la economía, una legislación que permite poner por delante los intereses nacionales en industrias como las de energía, metalmecánica, transporte, comercio exterior, industria militar, etc; unidos a medidas en el campo que detienen la expansión del latifundismo y a una legislación social muy avanzada para la época (jubilaciones, viviendas y obras sociales, participación de los sindicatos en la gestión de las empresas, voto de la mujer, reconocimiento de algunos derechos de los pueblos indígenas,...) permiten que en apenas una década, Argentina dé un más que notable avance en todos los órdenes. Algo que no podía hacerse sin lesionar los intereses de la clase dominante y del imperialismo, que rápidamente (en 1951 se produce el primer intento fallido de golpe de Estado contra Perón) toman posiciones para voltear la situación y hacerse nuevamente con las riendas del Estado argentino. Cuando finalmente lo consiguen, tras el golpe de Onganía y los años del gobierno Frondizi -período en el que se hacen numerosas concesiones al imperialismo, en el que los monopolios yanquis y europeos pasan a tener un peso decisivo en la economía nacional y el sistema financiero pasa a regirse por las directrices del FMI y el Banco Mundial- su deuda externa se multiplica por más de 30, se vacían las arcas del país desapareciendo más de 1.600 millones de dólares de reservas financieras y de oro, el peso se devalúa en un 75% y aumenta en un 50% el déficit público.
Debilidades e inconsecuencias
Desde el punto de vista de los intereses nacionales y populares argentinos, si hay algo que se le pueda achacar a Perón no es precisamente lo que hizo, sino lo que dejó de hacer. Como representante de una clase con un doble carácter Ðde un lado nacional, pero del otro explotadora- , es su inconsecuencia en llevar hasta el final el camino emprendido la que permite, mediante un juego de concesiones y renuncias, que las fuerzas oligárquicas recuperen el suficiente terreno como para desalojarlo del poder y cambiar el rumbo del país en dirección a una completa entrega en manos del imperialismo norteamericano. De hecho, la historia de Argentina desde principios de los 60, es la historia de la continua penetración del imperialismo en todas las esferas del país y la resistencia, cada vez más débil y por ello más desesperada, de las fuerzas patrióticas y democráticas a este avance.
Si hoy las figuras de Perón y Evita siguen conmoviendo a las clases más desfavorecidas del país es porque representan, en el imaginario colectivo de gran parte de la sociedad argentina, el más serio intento que ha habido en toda Iberoamérica a lo largo de este siglo de construir un país independiente, libre del saqueo y la rapiña imperialista y en el que sus enormes recursos productivos estén al servicio de la inmensa mayoría. Y es, al mismo tiempo, la razón por la que el imperialismo y sus voceros necesitan montañas de papel para ocultar y tergiversar el significado profundo de la obra de Perón.
R. D.
Los tentáculos del imperialismo
«El Presidente Allende me escribía que permanentemente sentía como un contacto físico los tentáculos del imperialismo, que día a día iban paralizando con mayor brutalidad el cuerpo ya enfermizo de la economía nacional, amenazando con asfixiarlo.
(...) Esta perspectiva debe impulsarnos a poner al descubierto los pérfidos planes de EEUU, sus intenciones inconfesables de «pentagonizarnos», de convertir nuestros territorios en polígonos destinados a probar armas, en plazas de armas que servirían a sus fines estratégicos. Es indudable que el verdadero contenido de la política norteamericana en América latina debe ser analizado a la luz de los fines globales de su gigantesca maquinaria bélica. En realidad, todos los planes de ayuda a nuestros países, la política de exportaciones, el sistema de financiación del desarrollo industrial están sometidos a los intereses de los planes estratégicos del Pentágono.
(...) Reconozcamos que una de las causas principales de los duros reveses sufridos por las fuerzas democráticas de América latina reside en no apreciar debidamente el papel de los EEUU, responsable de la mayoría de los golpes de Estado. Sus manos están manchadas con la sangre de miles y miles de latinoamericanos caídos en la lucha por la libertad y la independencia. No hay un solo país latinoamericano que no haya sufrido la intromisión descarada de los monopolios norteamericanos, verdaderos ejecutores de la política de su país.
(...) [EEUU] están realizando toda clase de actividades secretas, soborno de políticos y funcionarios gubernamentales, asesinatos políticos, actos de sabotaje, fomento del mercado negro y penetración en todas las esferas de la vida política, económica y social (...)».
Carta al general Prats Noviembre de 1973
«La explotación de las masas, inicuamente impuesta para servir intereses foráneos, la miseria insidiosamente provocada como medio de someter al pueblo, la injusticia, la arbitrariedad, la violencia, (...) llevan irremisiblement.e (...) a la rebelión de las masas. Nuestros gobernantes, usurpadores del poder del pueblo, simulan buscar la solución de todos los males agitando el fantasma del comunismo y la mala situación económica en procura de fácil y graciosa ayuda financiera, aunque sea a costa de entregar el país a los poderes tenebrosos del capitalismo internacional.
(...) En 1945 recibí una colonia y en 1955 dejé una patria. (...) Hasta aquí he tratado de esbozar el problema argentino sin inmiscuirme deliberadamente en los demás países de Iberoamérica, porque considero que cada uno de ellos representa un problema concreto y un caso particular que no podrá resolverse ni con sistemas colectivos de acción, ni con medidas de orden general, aunque en las formas deberá tenerse presente siempre nuestra común idiosincrasia, que nace de la herencia hispánica que todos llevamos con orgullo en nuestra sangre.
La historia de más de veinte siglos caracteriza la virilidad de nuestra estirpe: mansa en el hacer pero indómita en la lucha. Se la puede persuadir pero no obligar, se la puede ganar pero no dominar».
Carta al presidente Kennedy Julio de 1961