De Verdad 02/2002 - SUMARIO

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INTERNACIONAL

Enero 2002

La importancia del euro:
Fiesta aguada

Gran Bretaña y Suecia han rechazado adoptar la moneda única europea; en Italia el ministro de exteriores ha sido cesado tras intervenir públicamente contra la adhesión italiana al euro; y quienes han trabajado arduamente por imponer la nueva moneda (alemanes y franceses), o quienes se han sumado a ella Ðbien sin fisuras o a regañadientes-, apenas han celebrado lo que sin embargo parece el más importante símbolo de integración europea. ¿Pero no era el euro un avance para la pretendida y alardeadaÐpor los gobiernos de los quince estados, al menos- unidad del continente? ¿No es un decisivo elemento para la fortaleza de la economía europea? ¿Por qué entonces se han autoexcluido la tercera (Reino Unido) y sexta (Suecia) burguesías monopolistas más potentes del continente? ¿Cómo entender las fisuras abiertas en el gobierno italiano? ¿Qué significa el Euro para desatar tanto enfrentamiento abierto?

El Euro, más que un tema económico (aunque esto esté en la base) es una doble cuestión política. De un lado está el papel del euro como herramienta para fortalecer el poder de Berlín y en segundo plano de Paris sobre el resto de naciones. Y por otra parte, el Euro es un indudable competidor con el actual monopolio del dólar, y puede ser capaz por tanto de debilitar un aspecto de los que sustentan la hegemonía norteamericana. Es el poder político en disputa que conlleva la implantación de la nueva moneda lo que desata tanta lucha.

Con el euro, las burguesías europeas ceden soberanía en favor de Berlín a cambio de mayor estabilidad financiera

Ni contigo ni sin ti

La existencia de una moneda única y con ella un Banco Central Europeo (BCE) elimina la autonomía de los distintos Estados sobre su política monetaria: los tipos de interés son ya una decisión extraterritorial, las exportaciones ya no pueden ser apoyadas devaluando la moneda nacional, y hasta los presupuestos nacionales han quedado condicionados por el llamado Pacto de Estabilidad (compromiso que obliga a contener los gastos de cada Estado bajo la presión de fortísimas multas).

Y las decisiones que en sustitución de los bancos nacionales tome el BCE, no serán Ðya no lo son- fruto de ningún amplio consenso. El voto de cada representante de un Estado en ese Banco Central no pesa lo mismo, sino que el voto de cada hombre en ese consejo vale tanto como la proporción que su país supone del Producto Interior Bruto en Europa (cuadro 1), por lo que con solo los votos de los representantes de Alemania y Francia éstos obtienen mayoría.

Además, la fortaleza económica alemana apoyada en la «tradicional retaguardia» -definición de Kohl para referirse a Europa oriental-, le permitió trabajar en la formación de un bloque que tenía ya ligadas al marco alemán las monedas de Austria, Bélgica, Países Bajos y parte de los países de Europa del Este: Croacia, Montenegro, Kosovo y Bosnia-Herzegovina.

A raíz de la crisis financiera del 97, el anterior presidente francés Giscard d`Estaing declaró en la Asamblea Nacional que «no experimentaremos sólo temblores en los mercados financieros, sino también algo muy penoso para nosotros: Los mercados internacionales reconocerán, que ya existe una moneda europea - el marco alemán» (del diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, 17/3/97).

Las burguesías monopolistas europeas se debaten pues entre enfrentarse al creciente poder germano o negociar la cesión de un porcentaje de su soberanía a cambio de una suculenta tajada. Así, con la adhesión a la moneda única, políticamente las burguesías europeas obtienen que el euro sea la moneda del continente y no abiertamente el marco alemán, como reconocía el premier francés.

Y en lo económico, esas burguesías -que tienen a más estima sus ganancias que su independencia- también ganan: se aseguran una inflación estable y moderada, menores tipos de interés, mayor transparencia en los mercados y mejora del sistema de precios para tomar decisiones, menores costes en sus transacciones financieras y comerciales, simplificación de trámites y documentos en las relaciones internacionales, y en palabras de Rodrigo Rato supone «un anclaje frente a crisis de los mercados internacionales», es decir, un sólido respaldo internacional con el que la gran banca y los monopolios españoles ganan en estabilidad, en seguridad para sus inversiones.

Y también, aunque a largo plazo, las burguesías europeas se dotan de un instrumento que puede competir con el monopolio del dólar.

Rebelión condenada al fracaso

Y son precisamente las posibilidades de la nueva moneda como competidor del dólar, las que explican la salida a las bravas del ministro Italiano de exteriores o la negativa inglesa a sumarse al euro. Porque ambas posturas se corresponden a un alineamiento de dirigentes políticos de ambos países con los intereses de Estados Unidos, despejado como está que no se trata de un gesto de patriotismo o una resistencia a ver disminuida su soberanía nacional, porque ese gesto no se ha producido ante las aún más sangrantes imposiciones bélicas y políticas norteamericanas.

Pero esta rebelión no durará mucho porque aunque algunos representantes de las élites políticas de las naciones europeas cumplan con su fidelidad hacia Washington, esta choca frontalmente con la voluntad e intereses actuales de sus propias burguesías monopolistas: El ministro Italiano fue cesado fulminantemente, y tanto en Suecia como en Gran bretaña, se puede comprar con euros en numerosas tiendas, siendo admitida legalmente como moneda de cambio aunque no sea oficial.

Y hasta Tony Blair ha anunciado que encabezará la campaña a favor de la implantación del euro en Gran Bretaña, ante un próximo referéndum a celebrar sobre ello. La adhesión a la moneda única ya no se cuestiona, solo se discute el plazo para ello.

Peso de Alemania y Francia en el PIB de la «zona euro»

País
PIB (en millones de euros)
% sobre el total de
la «zona euro»

Alemania
Francia
España
Total zona euro

1.982.381
1.344.417
563.109
6.653.000
29%
21%
9,4%
100%

El euro contra el dólar

El euro restará mercado al dólar pero no puede disputarle la hegemonía como moneda de cambio internacional

La entrada en vigor del Euro es el nacimiento de un serio oponente para el dólar. Y aunque lo determinante para ello sea la voluntad política Ðhoy inexistente- de los gobiernos europeos de impulsar decididamente el Euro con ese objetivo, su sola entrada en circulación le empujará a una creciente competencia con la moneda estadounidense.

El euro cumple con la primera condición básica para ello: su fortaleza. Está respaldada por las economías nacionales más fuertes del planeta tras EEUU y Japón. Además cuenta con varias ventajas sobre el dólar:

La economía europea está más abierta al comercio internacional que la norteamericana y esto conlleva un impulso para la utilización internacional de la moneda El propio Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, afirmaba preocuparse porque la historia ha corroborado que «la posición dominante la alcanzaron las monedas de los países que estaban más abiertos y más activos en el comercio internacional de mercancías, servicios y capitales, y que habían desarrollado grandes centros comerciales y financieros, y no tanto las de aquellos que dominaban militarmente el mundo» y puso como ejemplo que aunque el imperio español era la gran potencia militar de su época, llegando a dominar los países Bajos, la potencia económica y financiera era Holanda y la moneda clave el florín y no el real español.

El euro es ya la tercera moneda que más ciudadanos usan (300 millones) tras las de China e India. Y en pocos años pasará a ser usada por más de ciento cincuenta millones de habitantes de las naciones de la UE que aún no la han adoptado como oficial, y de los países del Este de Europa que han solicitado su adhesión. Además es moneda ya, en sustitución del marco, en las ex repúblicas de Yugoslavia, y tendrá un peso predominante en Africa a través de las zona francófonas.

Al tiempo, algunas naciones (China, Rusia...) ya han sustituido parte de sus reservas de dólares por euros en función de sus intereses estratégicos. Entre los puntos débiles del euro, el propio Greenspan señalaba uno que la UE ha tomado para solucionarlo en un corto plazo: La falta en Europa de un mercado financiero integrado para todo el continente. Cuestión que ya tiene calendario para resolverse en la próxima Cumbre europea de Barcelona a mediados de marzo.

Pero Greenspan marcaba también otro punto débil de más difícil resolución para las burguesías europeas es que el Euro es menos estable que el dólar y se ha devaluado ya un 30% frente a la amoneda norteamericana desde que cotiza en los mercados mundiales (unos tres años), pérdida que es la expresión de la enorme diferencia de fuerza política y militar que respalda a una y otra moneda. Fuerza condicionante de que, aunque haya surgido un competidor para el dólar que le va a arrebatar un trozo de mercado, está lejos aún, varias décadas cuanto mínimo, de disputarle la hegemonía como moneda de cambio internacional.

Alberto Pastor