De Verdad 02/2002 - SUMARIO
INTERNACIONAL
Enero 2002
Los
próximos pasos de Estados Unidos:
Un
arco perfecto para el control de Asia
El objetivo consiste en asegurar una presencia militar y un control férreo de los faldones de Asia
Parece ser que Ben Laden va a estar en «Busca y Captura» durante mucho tiempo. El mismo que EE.UU. piensa mantener su presencia militar efectiva en Asia Central; y todo el que necesite para extenderla por diversos países que ya están señalados en los mapas del Pentágono. Las garras de los Halcones no se guían por la presencia de terroristas, sino por el interés estratégico de estos países de cara a su objetivo global de dominar Asia; la gran asignatura pendiente del hegemonismo yanqui.
El pivote afgano Bush y sus aliados están proyectando construir varias bases permanentes en Afganistán, Pakistán y las antiguas repúblicas soviéticas de Uzbekistán y Kirguizistán. Desde este trampolín se va a lanzar la siguiente ofensiva, para la cual ya se han señalado los objetivos. Empezar por Afganistán no ha sido casual. Las bases que se van a poner en marcha permiten alcanzar los nuevos objetivos con mucha facilidad, y son equidistante de todos ellos.
Parece que Somalia será el próximo país, tal y como explica The Washington Times: «unos 100 terroristas de Al Qaeda han sido identificados recientemente en Somalia» (...) «probablemente Somalia sea el próximo blanco de los ataques de Estados Unidos». Pero otros están en el punto de mira. Sudán, Yemen, Indonesia y Filipinas han sido claramente señalados por fuentes del Pentágono. Los cimientos del control de Asia A partir de ahora el objetivo consiste en asegurar una presencia militar y un control férreo de los faldones de Asia. Un extenso arco que va desde Somalia y Yemen, en el extremo occidental, hasta Indonesia y Filipinas, en el confín oriental: «La CIA está buscando ahora en Somalia al tipo de gente que puede ayudarnos, como las fuerzas antitalibanes en Afganistán».
(...) «El ejército de Estados Unidos podría intervenir [en Filipinas] en apoyo de las fuerzas locales» (...) «Las autoridades indonesias no se atreven a lanzar una operación frontal contra los extremistas, por miedo a la reacción popular; creo que las restricciones [consecuencia de las violaciones de los Derechos Humanos cometidas por el Gobierno de Yakarta] deberían ser revisadas a la luz del 11 de septiembre». (Extracto de una entrevista al Subsecretario de Defensa de EE.UU. para The New York Times).
Los objetivos señalados responden con claridad a las exigencias del patrón estratégico, y sólo se entienden desde allí. El plan trazado pretende asegurar el control del área sudasiática para iniciar desde abajo la expansión por el resto de Asia. Un objetivo global que supedita todos y cada uno de los movimientos que se anuncian desde Washington. El terror empieza ahora El alcance de esta ofensiva se va a hacer notar, tanto en Afganistán, como en el resto de países atacados. Las alusiones del Subsecretario son una amenaza a todo aquel que se oponga al desarrollo de su plan.
Con la coartada del terrorismo, la imposición del dominio militar y político en estos lugares se va ha hacer a sablazos. El terror de Washington se puede extender progresivamente a más países, allá donde les interese para el desarrollo de su estrategia, porque quedan pocos lugares sin terroristas; y si no los hay los ponen ellos. Las acciones militares y de inteligencia que prepara Washington, así como las que lleva realizadas, llevan el sello de una ofensiva hegemonista, en la que todo es válido.
Operan al margen de toda ley; pasan por encima de la ONU, de la Convención de Ginebra, de la Declaración de los Derechos Humano y de cualquier regla moral o humanitaria. Todo ello con la complicidad de las principales potencias mundiales. Ante esta situación cualquier previsión es aventurada. Lo único seguro es que un terrible terremoto se prepara en Asia, con epicentro en Afganistán y un radio de alcance descomunal para la paz mundial y la libertad de muchos pueblos.
J.Otal