De Verdad 02/2002 - SUMARIO

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CULTURA - ENTREVISTA

Enero 2002

José María Calleja
Premio Espasa de ensayo 2001

«A todos los vascos que son capaces de mantener la dignidad un par de peldaños por encima del miedo»

«En la rebelión democrática del País Vasco hay una clara hegemonía de los valores de izquierdas».

José María Calleja es un prestigioso periodista, actualmente director de CNN plus, que ha tenido que acostumbrarse, como tantos otros ciudadanos vascos, a convivir con sus escoltas. En su libro ¡Arriba Euskadi!, basado en la crónica de múltiples anécdotas cotidianas, se dibuja el clima de terror fascista que domina la vida diaria en el País Vasco. No se detiene en la denuncia del asesinato; las pistolas son la herramienta imprescindible para generar el miedo paralizante. Existe un régimen de «limpieza o ensuciamiento étnico» que pretende excluir a todo aquel que no acepte la sumisión. Hay ejemplos a montones del estado de excepción en que se vive, con una oposición obligada a llevar escolta para sobrevivir. Pero pese a todo él afirma que «las cosas están infinitamente mejor que antes, ahora ya no les sale gratis, ahora se ha levantado un movimiento de rebelión que no está dispuesto a ceder y que está formado por esos vascos, hombres y mujeres que son capaces de mantener la dignidad dos peldaños por encima del miedo»

«Decir Estado en vez de España es una cosa que se inventó Franco, no nos liemos».

DV: Has titulado tu libro «Arriba Euskadi». ¿Qué paralelismos y diferencias establecerías entre el régimen de Franco y la situación actual en Euskadi?
J.M.C. Yo estuve encarcelado en tiempos de Franco en el año 73. Tenía miedo de que me pudieran detener, encarcelar o torturar, pero no tenía miedo de que me mataran. Ahora por desgracia la muerte es una realidad para mucha gente que lucha contra el terrorismo. En el País Vasco se ha creado un régimen en el sentido estricto, una especie de entramado de complicidades, de poder político y de poder económico fuera del cual parece que no hay salvación. Los que nos oponemos a esto estamos viviendo con escolta, peor que en la clandestinidad cuando Franco. Y luego hay otra idea que común en los dos regímenes, Franco a todos los que hacíamos oposición nos decía que éramos la «antiespaña», y ahora Arzallus considera que los que no son nacionalistas es que no son vascos, son antivascos.

DV: Lo que reflejas en tu libro es un proceso de fascistización social que se asemeja en muchas cosas a la persecución de los judíos en la Alemania nazi. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?
J.M.C. Yo creo que sobre un gigantesco equívoco, que era pensar que como veníamos del régimen de la dictadura parecía que todo lo que hacía referencia al sentido de nación, de España o de ciertos símbolos, era reaccionario. Como lo había contaminado Franco era reaccionario y por tanto todo lo que se oponía a aquello era automáticamente progresista. Pero la conclusión a la que no llega la izquierda española es que el nacionalismo no es progresista y que el nacionalismo vasco es profundamente reaccionario. Que dice que vascos auténticos son los nacionalistas y los demás, los que vienen de fuera son «maketos». Cuando todos sabemos que Franco privilegió a la comunidad autónoma vasca y catalana en términos económicos y gallegos, andaluces o extremeños se tuvieron que ir a trabajar a allí; los «maketos» son los pobres que huyen de la miseria.

DV: Esa idea que identifica la unidad de España con la derecha reaccionaria está muy extendida desde la Transición. Al contrario del PCE de Pasionaria, Blas de Otero, García Lorca... que defendieron la libre unidad del pueblo de España. ¿Crees que hay que recuperar la memoria de la izquierda?
J.M.C. Sin duda. No hay que autocriticarse de poder decir la palabra: España. Esto del «Estado español» lo inventó Franco, decir Estado en vez de España es una cosa que se inventó Franco, no nos liemos. Yo el otro día estuve en Bilbao presentando el libro y vi al señor Agustín Ibarrola que es un señor que ha estado 6 años en la cárcel por ser comunista, y en tiempos de Franco en la cárcel los nacionalistas ni estaban ni se les esperaba, que no nos vendan la burra de que lucharon. Y veías al señor Ibarrola ahí, al lado de las concejalas del PP, todas con menos de treinta años, que no tienen nada que ver con la dictadura. Y piensas; estos señores en un país normalizado estarían discutiendo sobre el aborto, sobre la familia, sobre el capital, sobre mil ideas, pero aquí están unidos. Y eso es lo que ha conseguido el terrorismo nacionalista, unificar a Ibarrola con gente que en principio tendría que ser conservadora pero que se está jugando la vida por defender sus ideas.

DV: Se os acusa de alinearos con la «derechona españolista», pero hasta Mayor Oreja reconoce que la rebelión democrática que se ha generado en Euskadi ha tenido como origen a la izquierda social. El acto de Basta Ya! en San Sebastián es un acto muy de izquierdas, en la estética, en la forma...
J.M.C. En el acto de Basta Ya! había militantes y ex-militantes comunistas, sindicalistas, gente que ha luchado en la clandestinidad contra Franco. No había banqueros, no había empresarios, que es a lo mejor lo que le hubiese gustado a Jaime Mayor que hubiese. Entonces el concepto este que hemos manejado algunas veces de «hegemonía» de Gramsci, esa idea de que tu creas hegemonía cuando a tus valores traes a gente que en principio no está con ellos, de verdad que hay una hegemonía de los valores de la izquierda dentro del País Vasco. Lo que pasa es que fuera del País Vasco hay algún progre de salón que parece que es que piensa que Javier Arzallus es Rosa de Luxemburgo, o algo por el estilo. Entonces le parece que los del PP son reaccionarios. Hombre yo creo que es muy difícil no estar de acuerdo con algo de lo que diga María San Gil y es casi imposible estar de acuerdo, desde una perspectiva de izquierdas, con las cosas que dice Arzallus, de que «a estos que han venido de fuera con el voto y la maletita, les vamos a tratar como alemanes en Mallorca o como portugueses en Luxemburgo». Esto George Haider no se atreve a decirlo en Austria y todos sabemos que George Haider es un nazi.

DV: Para combatir la línea de frente antifascista se afirma que al PNV no se le puede hacer responsable del proyecto de limpieza étnica. ¿No es Arzallus el principal ideólogo del proyecto nazi-fascista y ETA su brazo armado?
J.M.C. Sin duda, ahí hay un reparto del trabajo absoluto, ETA nos mata y Arzallus nos echa a patadas. ETA nos pega tiros y Arzallus nos insulta, son complementarios. Unos nos matan y otros preparan los caminos para que nos maten. Toquemos madera. Y desde luego, ¿alguien haría caso a Arzallus si no existiera ETA? Yo creo que no. Yo creo que el día que ETA desaparezca ellos van a la más absoluta de las vulgaridades. Y luego Ibarretxe tiene un componente... dice: «yo no tengo ningún problema en ir a pasear en bicicleta con uno que se apellida Fernández». ¡Bueno, ¿cómo explicar esto?! ¿Por qué se siente usted obligado a decirnos que no tiene problema en ir a pedalear con un señor que se apellida Fernández? ¿De qué está usted orgulloso? «No, es que yo no tengo problemas en cruzarme con un negro y no partirle la cabeza» ¡Pero bueno ¿de qué está usted presumiendo pedazo de animal?! Es un nazi completamente reaccionario, son valores completamente reaccionarios los que defienden.

DV: ¿Cómo ve la izquierda social de Euskadi la crisis abierta en el PSE, qué repercusiones puede tener?
J.M.C. Creo que Redondo (insisto en el acto de Basta Ya! de San Sebastián) defiende unos valores de izquierda y ha conseguido atraer hacia esos valores a gente que es de derecha. Lo que es evidente es que hay una estrategia por parte del nacionalismo de romper esa alianza entre PP y PSE. Porque el régimen nacionalista para funcionar necesita que nadie le ponga en cuestión el tinglado que ellos tienen montado. Tienen montado un negocio nacionalista en el que la cosa va bien porque unos matan y otros recogen los beneficios económicos, le acaban rompiendo el espinazo y consiguen que haya otra opción que pacte con los nacionalistas, creo que será muy malo para la izquierda. No sólo en el País Vasco, yo creo que una izquierda o gente de izquierda como es Zapatero, si no resuelve bien el problema está hipotecada como alternativa en el resto de España para muchos años. Beatriz Muñoz

«Hay gente en el País Vasco, creyente, defensora de la familia, con un sistema de valores muy semejante al de muchos concejales del PP que hace abstracción de la evidencia demoledora, que ven que llevan escolta, pero que hacen como que no ven a los policías, descuentan de su balance moral, si es que lo tienen, esa evidencia feroz.

Tienen estos individuos que se encogen de hombros, anestesiados éticamente, clausurado el sentimiento moral hacia el prójimo que consideran «español» y, sobre todo, comprueban que la mezcla de tiros más kokotxas les da buen resulado, que la síntesis entre pistolón y chuletón es frutífera.

Unos matan mientras otros llenan la cuenta corriente y la andorga». «Bueno, Marta y yo tenemos que contaros una cosa: a partir de ahora vamos a decirle a nuestro hijo que nos llame aita y ama, no queremos que tenga ningún problema en el colegio o en el parque porque nos llame papá y mamá.

Lo que les lleva a plantear romper una tradición Šellos a sus padres les llaman papá y mamá- es el deseo de no significarse. Ellos entienden que resulta casi una «provocación» el que un niño, cuando empiece a hablar, se dirija a sus padres con una denominación que ellos consideran que es «española». No quieren que sus hijos ya desde pequeños estén marcados.»