De Verdad 03/2002 - SUMARIO
MOVIMIENTO OBRERO
Marzo 2002
Trabajadores contra la privatización del Metro de Madrid
Con la privatización del metro por líneas se intenta neutralizar y desmovilizar a un sector de trabajadores que han conquistado sus condiciones específicas de trabajo sobre la base de movilizaciones
El último convenio del Metro de Madrid prepara las condiciones para la privatización de las líneas más rentables. Para los trabajadores eso supone dos cosas: Por un lado pérdida de derechos (menor salario, perder la condición de fijos, la antigŸedad, distinto régimen de horarios y descansos, etc) y sobre todo restarle fuerza a una plantilla de trabajadores que no han dudado en paralizar el transporte público de Madrid cuando ha sido necesario para defender la mejora de sus condiciones de vida.
Planteando la defensa de sus derechos como una exigencia y no como tema de negociación; uniendo y movilizando al conjunto de los trabajadores por medio de asambleas y no cejando en su lucha hasta que la empresa no atendía sus demandas, Si se privatiza el metro por líneas, la plantilla de trabajadores quedará disgregada en distintas empresas.
Las condiciones de trabajo no serán negociadas por el comité de empresa, ligado a los trabajadores, sino que tendrán que adscribirse a «convenios de sector» firmados por las Federaciones de Trasporte de los sindicatos mayoritarios, con una negociación al margen de los trabajadores.
Ante el convenio, los sindicatos del Metro de Madrid han quedado divididos: Por un lado, los sindicatos firmantes: UGT, Sindicato de conductores de la EMT y sindicato libre, todos ellos interesados en el poder que para el sindicato implica la nueva situación. A los que se le han unido otros sindicatos menos representativos como el Sindicato de Técnicos o el de Estaciones a cambio de horas sindicales o de un local. A cambio de desmovilizar a los trabajadores, la dirección de UGT y el sector oficial de CCOO pasarían a tener poder de negociación en un sector en el que hasta ahora carecían de él. Eso se traduce, entre otras cosas, en financiación directa por negociar el convenio (Canon de convenio), más liberados sindicales y la posibilidad de lograr ventajas directas para el sindicato.
Por otro lado, los sindicatos que se oponen, y que llevan impulsando desde Junio referéndums (en el que se consulta el convenio a los trabajadores), Asambleas (en el que se elaboran alternativas al convenio) y promoviendo conflictos colectivos. Estos sindicatos son Solidaridad Obrera, la sección sindical de CCOO en el Metro (enfrentándose a la dirección del sindicato) y las bases del sindicato de conductores de la EMT (en el que de los 980 afiliados en el Metro, 880 han rechazado el convenio, y con la firma de más de 450 afiliados han forzado un congreso extraordinario del sindicato con el objeto de cambiar a la ejecutiva).
La línea de asambleas ha logrado la ruptura de los trabajadores de CCOO respecto a la dirección de su sindicato y que las bases del Sindicato de Conductores cojan en sus manos la dirección del mismo. También se ha conseguido dejar sin efecto un bloque del convenio, y que la aplicación del resto esté paralizada. Es necesario persistir por esta línea y extenderla hasta unificar a toda la plantilla, recuperando la tradición de lucha que ésta tiene.
La desmovilización de los trabajadores es un requisito imprescindible para satisfacer la voracidad de los monopolios. Para eso no dudan en apoyarse en pequeños círculos sindicales con intereses ajenos a los trabajadores, y utilizarlos para desmovilizar a los sectores más activos. La línea de asambleas impulsadas dentro del Metro de Madrid va a combatir esa desmovilización impuesta. Y sirve como ejemplo para los trabajadores de todas las empresas de este país.
L. J. T.