De Verdad 03/2002 - SUMARIO

 


INTERNACIONAL

Marzo 2002

Palestina:
Ofensiva genocida

La propuesta tunecina ante el Consejo de Seguridad de la ONU de enviar una fuerza de intervención internacional contó con el veto norteamericano

Ariel Sharon, acusado por la justicia belga de crímenes contra la humanidad, no forma parte del «eje del mal», es un aliado respetable que es recibido con todos los honores en la Casa Blanca.

Desde septiembre del 2000, cuando el primer ministro israelí hizo explotar los acuerdos de paz con la provocadora visita a la explanada de las mezquitas, 1.000 palestinos han muerto, se ha alcanzado la cifra de 35.000 heridos, 8.000 de ellos niños y cerca de 3.000 mutilados irrecuperables. Este genocidio, perpetrado por el primer ejército de la zona frente a un pueblo indefenso, no es considerado terrorismo por la primera potencia mundial.

La cercanía a Washington, y no los criterios morales, delimitan, en la política internacional, la envergadura criminal de cada personaje. La «operación de limpieza» ejecutada por Sharon sobre los campamentos palestinos ha sido el colofón de una escalada criminal. Los bulldozers destruyen las casas y las autoridades deniegan el permiso para reconstruirlas, se confiscan las tierras, se corta el suministro de agua y de alimentos.

Tan sólo en un día 48 palestinos fueron asesinados. En varios poblados, todos los habitantes varones entre 16 y 60 años han sido detenidos y torturados. Ni siquiera las ambulancias pueden estar tranquilas, decretadas objetivo militar porque «pueden transportar munición a los terroristas». Sharon ha llevado al extremo la política genocida conducente a quebrar el espinazo de la resistencia palestina. Decretaba que no habría negociación mientras no finalizaran los atentados suicidas mientras azuzaba con la represión indiscriminada el integrismo. Mientras esto sucedía, Washington ha quebrado todas las iniciativas de paz.

La propuesta tunecina ante el Consejo de Seguridad de la ONU de enviar una fuerza de intervención internacional contó con el veto norteamericano. La visita de un mediador norteamericano a la zona, acompañado del vicepresidente Chenney, está motivada, según palabras de un alto funcionario de la Casa Blanca, por «la evidencia de que, ante una situación fuera de control, los riesgos de la implicación no son tan graves como los de no hacer nada».

Así es el criterio moral del imperio. No importa la vida, no importan los pueblos, tan sólo interesa actuar en función de los objetivos de dominIo. La resistencia palestina, que no está dispuesta a doblegrase ahora después de tantos años de lucha, es un obstáculo. Pero Sharon se ha encontrado con un escollo en su propia casa. El 72% de los israelíes se manifiesta defraudado con su política y el 92% contrario a su política de seguridad.

El pueblo israelí empieza a dar señales de estar harto de la militarización, de los costes de la guerra permanente a que empuja Sharon. Contrariamente a lo que muchos pregonan, la paz no sólo no puede llegar desde la mediación norteamericana, sino que sólo se alcanzará cuando los pueblos palestino e israelí puedan expresar su voluntad sin la interferencia de EEUU y de los que, como Sharon, basan su poder en ser sus delegados locales.

R. D.