N¼ 4 - ABRIL 2002

 

NACIONAL - EUSKADI

«Mándale nueces a Arzallus»

Si Arzallus espera recoger nueces manchadas de sangre, todos los dem—cratas tenemos que enviarle una catarata de nueces por la libertad

«Unos mueven el árbol para que otros recojan las nueces». Xavier Arzallus, conversaciones con ETA. Cuando Arzallus explica que «comparte los mismos objetivos» que ETA, no se trata de una aséptica coincidencia sobre el fin último, la independencia. Significa que forman parte del mismo engranaje criminal.

El nazifascismo de Arzallus necesita del terror, del movimiento del árbol, para recoger frutos políticos, las nueces ensangrentadas. Siempre que ETA ha sufrido un retroceso, Arzallus ha corrido a prestarle cobertura política. No puede permitirse perder el ariete que permite imponer su proyecto sobre la sociedad vasca. Es significativo que, cuando ETA político militar estaba al borde de tomar la decisión de disolverse, Arzallus se presentara en París para exhortarles a que «aguantaran un poco, que estamos negociando con Madrid y vosotros teneis que estar ahí imponiendo respeto».

El principal logro de la rebelión democrática ha sido identificar a Arzallus como cabeza del totalitarismo etnicista. No podemos dejar que se nos escape ahora. La «unidad democrática» que algunos propugnan sólo puede ser posible si separamos nítidamente la mayoría que quiere la libertad de la ínfima minoría que impone el fascismo. Y Arzallus está a la cabeza de estos últimos.

Si Arzallus espera recoger nueces manchadas de sangre, todos los demócratas tenemos que enviarle una catarata de nueces por la libertad. Una avalancha que rompa la tela de impunidad que se ha tejido alrededor. Si todos coinciden en aislar a Batasuna, si todos coinciden en utilizar todos los medios legales democráticos para impedir que sigan siendo un aparato político al servicio de ETA... ¿por qué no se hace lo mismo con Arzallus? La responsabilidad de Otegui en la dictadura impuesta en Euskadi palidece ante la de Arzallus.

Dejarlo libre sería como si en Nüremberg se hubiera condenado a oficiales medios y no a jerarcas nazis. El pasado reciente nos enseña que si no avanza la rebelión democrática avanza el fascismo, que si no marcamos estrechamente a las cabezas del nazifascismo éstas tienen las manos libres para urdir sus intrigas. Si durante las elecciones la presión antifascista obligó a Arzallus a encerrarse en el armario, hoy se debe redoblar para hacerlo desaparecer del mapa político vasco.

Jon Arza

«Unos mueven el árbol para que otros recojan las nueces». Xavier Arzallus, conversaciones con ETA