N¼ 4 - ABRIL 2002

 

NACIONAL - EUSKADI

Congreso del PSE-PSOE:
Un compromiso ineludible

El principal interlocutor de la nueva ejecutiva del socialismo vasco no son los delegados que posibilitaron su elección. Fernando Savater introducía un interlocutor más amplio: los 250.000 ciudadanos que le entregaron su voto en las pasadas elecciones autonómicas. Y , como votante, exigía un compromiso hacia la línea de firmeza y unidad frente al totalitarismo etnicista defendida por el PSE el 13-M.

Firmeza antifascista que le reportó el techo electoral del socialismo en Euskadi; un voto militante que hizo frente al terror. Que le hizo ganar el apoyo del corazón de la rebelión democrática y el respeto y admiración de los demócratas y progresistas del conjunto de España. Redondo Terreros exigía, al presentar su dimisión, «un congreso que dé un partido más beligerante con el fascismo». Este es el compromiso, ineludible en democracia, por el que se debe medir al candidato ganador. La aritmética interna no exime de esta responsabilidad.

Todos los votantes del PSE, todos los que hemos apoyado su actuación durante estos últimos dos años, tenemos la obligación, y sobre todo el derecho, de exigir a la nueva ejecutiva que no incumpla ni uno solo de estos compromisos adquiridos en defensa de la libertad y contra el fascismo. No cabe la ambigŸedad ni la equidistancia en este terreno. Es cierto que hay quien está empeñado en introducir sombras y confusión. Hay poderosas fuerzas dispuestas a que el PSE-EE deje de ser una referencia política de la izquierda antifascista.

Pero no es menos cierto que la primera y sólida piedra a la que se enfrentan es la voluntad y la lucha de la mayoría de concejales y militantes socialistas. El 40% conseguido por la candidatura de Totorika, la firmeza con que han defendido el combate consecuente al nazifascismo, la coherencia demostrada... son la demostración palpable. Ésta es una parte de la energía que ha catapultado la rebelión democrática en Euskadi y ha colocado a los antifascistas vascos como un referente para buena parte de la izquierda española. Nadie va a poder detener esto. Ningún arreglo en las alturas podrá ser dique suficiente para lo que es una marea.

Tras concluir el congreso, el mismo Redondo Terreros afirmaba que «es hora de trabajar desde la base». Aquí es donde se encuentra nuestra fuerza, y su propia debilidad. Ahora empieza un camino que transforme las sombras de un fracaso relativo en un éxito. Ahora más que nunca, cuando algunos creen haber golpeado o descabezado la resistencia antifascista, es necesario redoblar la rebelión. Volver a ganar la calle, como ocurrió en Ermua o San Sebastián. Y conquistar espacios de libertad en cada barrio, en cada pueblo, donde se pueda manifestar el torrente que hizo retroceder, durante las últimas elecciones, al nazifascismo en Euskadi.

R. D.