Nž 4 - ABRIL 2002

 

EDITORIAL

Alto al genocidio en Palestina:
Bush y Sharon, culpables

El cerco y aniquilamiento que Sharon ha impuesto al pueblo palestino tiene que acabar de inmediato. Visto el decidido apoyo de Bush, y la tibia, tímida, y tardía disconformidad de los gobiernos europeos, solamente con la más amplia protesta popular se puede parar los pies al tándem Sharon-Bush, y poner fin a la masacre.

Ya no hacen falta más pruebas para condenar a Sharon por crímenes contra la humanidad, y a Bush por complicidad necesaria. Del goteo de muertos producidos en los primeros enfrentamientos pasaron a los ataques selectivos con helicópteros equipados con artillería, continuaron con asesinatos de dirigentes de las organizaciones populares, intercalaron las más diversas operaciones «de castigo» contra la población civil para devolver, en la aritmética nazi del cien por uno, los muertos israelíes para, a día de hoy, intentar acabar con la Autoridad Nacional Palestina.

No bastan las recomendaciones a Sharon de que «con la guerra no va a ganar nada», como hace Aznar. Es imprescindible el envío de cascos azules que garantice el fin de la masacre. Le corresponde a Europa tomar la iniciativa, so pena de que los gobiernos europeos sean cuanto menos salpicados por la masacre palestina y condenados moralmente, ante los ojos de todos los pueblos, por denegación de auxilio a las víctimas de crímenes contra la humanidad.

La calculada masacre del pueblo palestino no es obra de «un loco», Sharon, y apoyada por un «militarista incendiario», Bush. Es el ensayo para acabar con los «pueblos terroristas». De no pararla podemos verla reproducida repetidas veces. Es imprescindible salir ante la embajada y consulados israelíes a exigir el alto el fuego y el levantamiento del cerco a Arafat.

Es necesario concentrarnos ante los ayuntamientos de todas las ciudades y pueblos de España para que los consistorios también lo reclamen. Hace falta ya que el parlamento, si responde al sentir de todos los ciudadanos amantes de la paz, la vida y la libertad, encabece esta exigencia, ejerciendo toda la presión en todos los foros internacionales, y convocando una gran manifestación de solidaridad con el pueblo palestino.

La calculada masacre del pueblo palestino no es obra de «un loco», Sharon, y apoyada por un «militarista incendiario», Bush. Es el ensayo para acabar con los «pueblos terroristas».