N¼ 4 - ABRIL 2002

 

NACIONAL

¿Ley de partidos, o partidos por la ley?

Tienen razón los que dicen que hay que usar todos los mecanismos legales contra ETA y su entorno, y si no existen crearlos. Tienen razón, y esta es una primera línea de demarcación entre los que de verdad queremos acabar con ETA y los que sólo lo dicen de boquilla mientras recogen las nueces. Hay que hacer una ley de partidos, pero no ésta.

En su objetivo de acabar con ETA y su entorno y acabar con las múltiples contradicciones actuales (el juez Garzón detiene y la Audiencia Nacional pone en libertad, o la misma financiación estatal, con dinero de todos, del entorno legal de ETA). Este proyecto de ley equivoca los blancos y los medios, mantiene una peligrosa ambigŸedad, partiendo de que la seguridad implica recortar la libertad.

Una de las causas de ilegalización es Òfomentar o propiciar el odio, la violencia y la confrontación social como método para la consecución de objetivos políticosÓ. Dejando la interpretación del término Òconfrontación socialÓ tan abierta podrían ser ilegalizados quienes propugnen una huelga general contra cualquier medida del gobierno. Este proyecto de ley confunde el blanco.

Para acabar con ETA y aislar a su entorno, la responsabilidad principal está en nacionalismo étnico fascista de Arzallus e Eguibar. Ellos dicen estar contra ETA. Pero pactan con ella, les dan espacio político, cobertura ideológica, bases teóricas y apoyo financiero institucional. Que Arzallus apunta y ETA dispara es un secreto a voces. Ilegalizar a Batasuna y al entorno de ETA no garantiza el fin ni del tiro en la nuca ni de la kale borroka. Este proyecto de ley equivoca los medios. Para acabar con ETA y aislar y reducir su entorno lo principal no son las medidas legales represivas sino potenciar la rebelión democrática, despertar, aumentar y organizar el Òespíritu de ErmuaÓ.

Sólo la denuncia sistemática de las ideas fascistas y racistas de Arzallus unida a la movilización popular ante cada agresión o provocación, por pequeña que sea, puede dejar las cosas en su sitio. Que los verdugos no aparezcan como víctimas. Se necesita otra ley de partidos, porque el fin no justifica los medios. La libertad no se defiende principalmente con medidas administrativas o legales, que son necesarias, sino ampliando la democracia. Necesitamos urgentemente una ley de partidos que no es ésta.

Una ley antifascista que promueva la educación de toda la sociedad, y especialmente la juventud, en el antifascismo, basándonos en nuestra propia historia.

Una ley antifascista que ilegalice a los partidos políticos y organizaciones que difundan, justifiquen, practiquen y amparen actividades fascistas, racistas o xenófobas.

Una ley democrática, Áque la democracia no es sólo votar cada cuatro años!. Control sobre los cargos elegidos, promoviendo asambleas de electores donde responden del programa por el que fueron elegidos, revocables si no cumplen o no llevan adelante las exigencias de los votantes.

Si el PSE-EE cambia de línea, la traición a los miles de votantes ¿quién la encara? ¿Quién responde? Elecciones con listas abiertas, votemos a los hombres y mujeres que consideramos que mejor defienden nuestros intereses, no a la candidatura completa que nos imponen los partidos. Que los cargos electos cobren un sueldo de 250.000 ptas. más dietas.

Que ningún partido u organización reciba subvención de ningún estamento del Estado. Que las cuentas de los partidos sean públicas en sus entradas y en sus salidas. Reglamentar la financiación de los partidos y organizaciones prohibiendo la subvención abierta o encubierta o aportaciones de ninguna entidad pública o privada extranjera.

El proyecto de ley de partidos parte de la idea errónea de que la seguridad debe recortar la libertad. Los organismos de la rebelión democrática tenemos que luchar por ampliar la democracia para ganar la libertad.

N. D.