Nž 4 - ABRIL 2002

 

INTERNACIONAL

Italia contra el despido libre

Más de dos millones de manifestantes en Roma contra la reforma laboral del gobierno. El despido libre que quiere introducir Berlusconi con la modificación del artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores ha sido el detonante.

Los sindicatos italianos, que entre las tres centrales suman más de 10 millones de afiliados, han convocado una huelga general para el 16 de abril si el gobierno no da marcha atrás n su reforma laboral. El argumento del gobierno es el clásico, "equipararse a la normativa europea" y "la rigidez del mercado laboral resta competitividad a la economía italiana".

Pero los datos responden claramente: en Italia el pasado año se crearon 370.000 puestos de trabajo fijos y el paro bajó al 9,1%, la cota más baja de la década. La exigencia de la patronal italiana responde a sus intereses de mantener y aumentar sus beneficios. Hasta ahora uno de los mecanismos para abaratar costes de producción era la devaluación de la lira, pero esa medida ya no es posible con la implantación del euro.

La unidad sindical hacía prever la magnitud de la respuesta popular. Pese a que los esfuerzos del gobierno para boicotearla fueron de todo tipo: desde intentar romper la unidad sindical hasta pretender responsabilizar a los sindicatos de la muerte de Biagi, asesor del ministro de trabajo asesinado por unas brigadas rojas resucitadas oportunamente. Berlusconi acusó a los sindicatos de "crear el clima de enfrentamiento que ha contribuido al atentado". La manifestación de Roma, una semana después de las manifestaciones de Barcelona, ponen de manifiesto el rechazo a la política económica y social de la Unión Europea en todas las latitudes. Rechazo no sólo de la izquierda radical, como quieren presentar, sino de la mayoría social de cada uno de los países.

La manifestación de Roma y la actuación de los sindicatos italianos requieren el apoyo de todos los trabajadores europeos. Hoy se hace cada vez más imprescindible la actuación conjunta a nivel europeo, no basta el rechazo y las movilizaciones ante las reuniones de jefes de Estado y de gobierno , es precisa la coordinación y actuación conjunta ante las normativas que están paulatinamente imponiendo y que nos afectan a todos los trabajadores europeos.

N. I.