SUMARIO

N¼ 5 - MAYO 2002

ESPECIAL VENEZUELA

El nuevo diccionario de estilo de Bush

Parece que un nuevo diccionario de estilo ha uniformizado a todos los grandes medios de comunicación. Durante la guerra de Kosovo, miembros del Pentágono celebraron, ante el temor a «perder la batalla informativa», reuniones con «periodistas amigos», para «unificar posturas».

Tras el once de septiembre, un agregado del Pentágono da el visto bueno a los reportajes de los periódicos estadounidenses. Parece que la anunciada oficina para difundir noticias falsas que el mismo Bush anunció ha trabajado frenéticamente para que la información sobre Venezuela nos llegue a través de sus puntos de vista.

El mismo vocabulario se convierte en un instrumento de manipulación. Democracia ya no es, como ha hecho Chávez, ganarse el apoyo mayoritario. Democracia es, como hacen los golpistas venezolanos, seguir las directrices de Washington. Por eso un presidente como Chávez irá asociado en todas las informaciones a adjetivos com tirano, mesías, dictador... mientras que una junta militar que interrumpe por la fuerza el orden democrático es «un ejemplo de la sociedad harta de la tiranía».

A un golpe de Estado elaborado por los sectores más reaccionarios de la oligarquía, en colaboración con EEUU, se le titula «Venezuela acaba con Chávez». En el colmo del cinismo, la figura de Pedro Carmona, jefe de los empresarios impuesto por los militares, se le presenta, un día después de que el pueblo paralizara el golpe, como ¡ex presidente!. ¿Pero cuantas elecciones ha ganado este personaje? ¿quién lo ha votado?

Una red golpista se transforma por arte del lenguaje globalizado en «un movimiento cívico militar». La diferencia de trato hace escapar un profundo hedor de clase: las caceroladas en los barrios residenciales (es de suponer que las señoras de la oligarquía enviarían a las criadas) son un ejemplo de «activismo democrático», «una representación de la sociedad civil contra la tiranía»... pero cuando son los habitantes de los barrios más pobres los que se movilizan para defender la democracia, entonces son «hordas saquedoras con el cuchillo entre los dientes».

¿Donde está el problema con la libertad de prensa, señor Piqué? ¿Van a rectificar los que, a pleno pulmón, corearon a un puñado de golpistas y conspiradores? ¿Van a seguir presentándose como «adalides de la libertad de prensa»?