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N¼ 5 - MAYO 2002 |
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NACIONAL Acuerdo
de defensa entre España y EEUU La dignidad nacional exige el cierre inmediato de las bases estadounidenses en nuestro suelo La reciente firma del «protocolo de enmienda del convenio de cooperación para la defensa entre España y EEUU», pomposo nombre para ocultar la humillante presencia de bases americanas en nuestra tierra, indigna a cualquier demócrata honrado. Pero las justificaciones del gobierno y los «éxitos obtenidos» en las negociaciones hacen sonrojar, de vergŸenza ajena, a todos. El nuevo convenio es una vuelta de tuerca más en la cesión de soberanía y en la complicidad criminal del gobierno con los planes de agresión y guerra del imperialismo norteamericano. El gobierno lo celebra porque supone «un avance en la cooperación política reforzada» con EEUU. Y ya se sabe que hoy cuanto más cerca de EEUU, más posibilidades de ascensión mundial. Es verdad que este tratado se encuentra inmerso en la nueva relación privilegiada abierta entre Washington y Madrid. Es verdad que la oligarquía española (no confundir con la nación y menos con el pueblo), saca rendimiento de ello. Pero para el gobierno parece que el precio es lo único importante. No existe nada irrenunciable si se trata con EEUU. La soberanía e independencia nacional se convierten en material de cambalache a canjear por un espaldarazo internacional, estampando su firma en un tratado que rubrica la dependencia. La vieja costumbre española de anteponer la dignidad a los frutos que se puedan obtener parece no recibir mucho apego en este gobierno. Lo esencial del nuevo tratado es su vigencia por ocho años, hasta el año 2010, y fue la primera exigencia norteamericana para poder adecuar la base de Rota a su nueva estrategia, en la que cobra ahora una particular importancia: cubre el pasillo mediterráneo para llegar a Oriente Próximo y Asia Central. Ya en la Guerra del Golfo cumplieron Rota y Morón un papel de primer orden para el traslado de tropas, de material bélico y de abastecimiento. Las reformas que va a hacer el Pentágono, con un presupuesto de 200 millones de euros, más de 33.400 millones de pesetas, son para subsanar las deficiencias observadas en aquella operación militar. Sorprendentemente parece que ahora debemos aceptar como natural la presencia de bases americanas en nuestro suelo, cuando uno de los puntos del referéndum de la OTAN prometía su desmantelamiento progresivo. Las bases yanquis en España hacen al gobierno cómplice, y también a los partidos que las apoyan, de las guerras y masacres de los EEUU en que se utilicen las armas, hombres o servicios de estas instalaciones militares. La dignidad nacional exige el cierre inmediato de las bases estadounidenses en nuestro suelo. Legalizar la intervención de los servicios de inteligencia yanquis supone una mayor intervención Rota será el centro de mando de transporte aéreo estratégico del sur de Europa (USTRANSCOM), un fortín yanqui en Cádiz Según avala Stars and strips («Barras y estrellas»), la revista interna de las fuerzas armadas de EEUU, el proyecto «Rota visión 2010» conlleva importantes reformas que convierten la base aeronaval en sede del USTRANSCOM. Los planes presentados por EEUU ante el comité de infraestructura de la OTAN, para ver si asume parte de su financiación, incluyen la construcción de 16 aparcamientos para grandes aviones de transporte G-5 Galaxy, del tamaño de un campo de fútbol cada uno, dos zonas de aparcamiento para aeronaves con cargas peligrosas, un nuevo hangar para aviones ligeros, un nuevo radar y la instalación de un nuevo sistema de suministro de combustible que reduce a 20 minutos lo que ahora son dos horas y permite aumentar considerablemente el flujo de despegue de aeronaves. En el aspecto naval, las reformas son el dragado del puerto para posibilitar el atraque de buques durante las 24 horas del día, prolongar el segundo dique añadiéndole la rampa necesaria para facilitar el desembarco de vehículos de los marines y la construcción de un cuarto dique. Estas reformas en la base de Rota, que ocupa más de 2.400 hectáreas de superficie y está protegida por una valla metálica de 26 kilómetros, además de aumentar su gigantesco tamaño la convertirán en la más eficaz y moderna de las instalaciones militares norteamericanas fuera de su territorio. Las «mejoras sustanciales» Para Josep Piqué, este tratado introduce «mejoras sustanciales» para España. ¿Cuáles son los logros del gobierno Aznar en la negociación? Por ejemplo la autorización para operar, en todo el territorio español, otorgada a los servicios de información de la marina y la fuerza aérea norteamericana «sobre asuntos de interés mutuo que afecten a personas o bienes de EEUU en España». Una formulación sin precedentes en los acuerdos entre dos países soberanos. La ambigŸedad manifiesta permite a EEUU investigar a ciudadanos españoles o de terceros países sobre los que recaiga sospecha de que sus actividades pueden afectar a los intereses de EEUU. ¿Cuáles son esos asuntos de interés para EEUU? Podemos recordar que las bases norteamericanas se encontraban en estado de alerta desde horas antes del golpe del 23-F. No es que compartamos la ingenuidad de pensar que los servicios de inteligencia estadounidenses no están ya presentes en España, pero legalizar su actividad hace suponer la intromisión completa. Pero no se acaban aquí las sorpresas. Se autoriza el aumento, casi al doble, del grupo de actividades de seguridad naval, hasta 180, incluida la participación fuera del perímetro militar de las bases, aunque en este caso acompañados de personal español. No sólo hay que dejarlos intervenir sino que además hay que ayudarles. Y todavía otra «mejora sustancial». Se autoriza la permanencia de los equipos SEAL, unidades de élite de la marina USA, especializados en operaciones clandestinas, que ya estaban aquí, también presentes en Afganistán, y que han realizado varias prácticas conjuntas con la marina española. A estos puntos hay que añadirle que el personal militar norteamericano en España no puede ser juzgado ni retenido por los jueces o policías españoles. El nuevo tratado incluye bajo esta cláusula a todo el personal civil y militar, esté o no acreditado en las bases o realizando tareas momentáneamente en suelo español. Pueden espiar y actuar militarmente en todo el territorio español, pero no pueden ser controlados por las autoridades españolas. A todas luces, como plantea Piqué, «una mejora sustancial». ¿Control de EEUU? El gobierno de Aznar nos anuncia que los vasallos van a pasar a controlar a los señores. El mismísimo Piqué apunta que «el nuevo convenio supone un avance en la constante aspiración española de incrementar el control sobre las actividades estadounidenses en nuestro país», colocando como ejemplo «el suministro de información con carácter anual sobre los tipos de equipo y material y los tipos y cantidades de armas existentes». Hasta ahora, precisó el ministro, «la obligación genérica de informar no se sustanciaba en punto alguno y por ello se ha introducido esta modificación». Se sobreentiende que al calificar de genérica la información anterior se quiere decir que era inexistente. Ahora nos informarán cada año de cuantas armas y de qué tipo han entrado en nuestro país durante los pasados doce meses. Todo un ejemplo de férreo control. ¿Pero no están las bases dentro de un Estado soberano que se llama España? Lo normal es que el gobierno no permita que otra potencia almacene armas en su suelo, pero acepta que no se tenga ningún medio propio de vigilancia y control, y además califica de avance que ahora seremos informados. Está claro que antes no sabían qué armamento había en las bases, si convencional, nuclear, bacteriológico, químico... y ahora es evidente que seguiremos sin saberlo. Entendemos ahora que los señores no opongan ninguna resistencia a ser controlados por este tipo de vasallos. |