SUMARIO

N¼ 5 - MAYO 2002

SOCIEDAD - SANIDAD

Sanidad pública, sanidad privadaÉ
¿Callejón sin salida?

«Sobre todo hay que evitar cualquier retroceso. Hay que organizarse, coordinarse y movilizarse»

Entrevista a Marciano Sánchez Bayle, presidente de la Federación de Asociaciones por la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP).

De Verdad ha entrevistado a Marciano Sánchez-Bayle para abordar los aspectos más preocupantes de la sanidad española: la privatización progresiva, las listas de espera, la impunidad de las multinacionales farmacéuticas o la falta de médicos en España.

La FADSP es una asociación independiente sin vinculación política ni sindical, de ámbito profesional aunque incluyes asociaciones ciudadanas. Apareció en el año 81 en madrid y se ha ido extendiendo por toda la geografía española para abanderar la reivindicación de que «la salud no es una mercancía». En los años 80 la situación internacional propiciaba la extensión de sistemas de atención santiaria pública universal y basados en la atención primaria y medicina preventiva. El programa «salud para todos en el 2000» de la ONU sintetizaba este camino basado en éxitos rotundos en países del Tercer Mundo.

Sin embargo, a partir de los 90 parece inevitable todo lo contrario. El desmantelamiento de los sistemas públicos y la privatización apuntan a la sanidad de «tanto tienes, tanto vives».

MDB: «El actual modelo vale porque es principalmente público, está financiado con los impuestos, tiene muy pocos sistemas de tasas o de copagos, sobre todo en farmacia, y tiene sobre el papel unas prestaciones que cubren la mayoría de las necesidades asistenciales. el último informe de la ONU nos coloca en el séptimo puesto de los sistemas sanitarios del mundo. Estos últimos diez años está sufriendo un intento de mercantilización en todo el mundo».

DV: ¿cuáles son las causas?
MSB: «Es evidente que los intereses económicos han tenido una gran capacidad de presión sobre el sistema sanitario. La contrareforma de Thatcher en el Reino Unido, el tratado de la OMC, el FMI... han introducido intereses mercantiles con mucha fuerza en el sistema sanitario. En nuestro país hay un avance evidente de las políticas de derecha y falta presión social para ir por otro lado. Sin embargo, no somos el país en el que se han producido transformaciones más negativas en el sistema sanitario público. Se ha cambiado el rumbo, pero todavía no se ha avanzado excesivamente en él».

DV: Indudablemente la sanidad pública ofrece medios para combatir problemas graves al servicio de mucha gente. Esta capacidad se ha usado en España para levantar la mejor organización de transplantes del mundo. Pero es innegable que la red pública es usada también para que las grandes farmacéuticas nos usen de «conejillos de indias» de forma impune. Fijan precios abusivos de los fármacos y aunque se demuestre su culpabilidad en la muerte de enfermos (caso Baxter o Bayer), continúan siendo privilegiadas beneficiarias de los presupuestos públicos ¿no es ése el problema de fondo, al servicio de qué intereses está toda esa capacidad de actuación?
MSB: «Hay quien dice que la sanidad sirve a las multinacionales de la farmacia, a las de la tecnología y a los profesionales de la salud. Yo soy más optimista. Aunque los intereses económicos que hay detrás de la sanidad son muy importantes por suerte las aseguradoras todavía tienen una presencia poco relevante. Cuando se introduzcan habrá un cuarto poder en el mundo sanitario y entonces las cosas serán más difíciles Creo que un gran problema es la gran indeterminación sobre la eficacia y la eficiencia de las cosas que se hacen. Hay estudios que dicen que aproximadamente el 30 o 40 por cien son inútiles».

DV: Entonces, es posible elevar el nivel de salud de la población a bajo coste...
MSB: Hay que seleccionar las actuaciones eficaces. El sector público es el que compra el 70 por cien de los medicamentos y se puede permitir fijar los precios. Se podría financiar exclusivamente aquellos productos del mercado que a igual composición son más baratos. Supondria un gran ahorro. Aunque el sector tecnológico es bastante caro y en él realmente tendríamos que gastar más, somos de los países de Europa que menos gasta.

DV: ¿No se debería desterrar de España a las multinacionales implicadas en muertes y envenenamientos?
MSB: «El problema es que, en el caso de las casas farmacéuticas ,funcionan en régimen de casi monopolio. No resulta fácil prescindir de una gran multinacional, porque hay productos que son imprescindibles. Habria que establecer sistemas más consistentes de penalización de aquellos organismos que se hacen responsables de problemas de salud pública. La legislación es muy benévola».

DV: Las listas de espera son otra bestia negra de la sanidad española. A raíz de la denuncia de los cardiólogos catalanes de que estaban muriendo pacientes en espera de intervención quirúrgica se ha levantado una expectativa de que se dé una solución. El 14 de marzo pasado algunos periódicos se hicieron eco del informe con el que trabaja el ministerio de Sanidad. Afirma que no interesa que las listas de espera desaparezcan porque se crearía una situación de tener médicos ociosos y bajaría el rendimiento del sistema sanitario, ¿no es un escándalo?
MSB: «Lo que no es admisible es que no hayan recursos suficientes para las expectativas de enfermedad ni una organización que asegure un tiempo razonable. Hay que exigir que en el mismo momento que te hacen la indicación de una prueba o una operación, que te den una cita concreta . Hoy se dan tiempos de espera generales para todos los problemas independientemente de su gravedad, y de la situaciones sociales que hay alrededor de ellas. La espera no puede ser la misma para un cáncer o un juanete. Maquillan las listas de espera. Te dicen « ya le llamaremos para citarle» y si el objetivo para esa lista es que no haya nadie con más de seis meses de espera, no te llaman hasta que hay una cita para seis meses. La gente queda en espera de estar en lista de espera. Así ocultan la falta de recursos y el poco aprovechamiento de los que hay. La privada utiliza toda su tecnología mañana y tarde y en cambio la pública no. Para incrementar el horario hace falta incrementar personal sanitario y camas...

DV: Entonces faltan medicos, ¿no?
MSB: «Es difícil de contestar. El gobierno dice que somos después de Italia, el país europeo con mayor número de medicos por habitante, con mucha diferencia respecto al resto de países. Si el número de médicos necesarios para un país es el promedio de la ue nosotros tenemos de más. Pero aquí ocurre que, faltando médicos en atención primaria, hay un gran colectivo de médicos parados; o que siendo el país que menos enfermeras tiene por habitante está exportando enfermeras al Reino Unido o Francia, que tienen el doble que aquí. Cada vez se contratan menos médicos y enfermeras. Es desastroso».

DV: Un reciente estudio afirma que el desencanto y la frustración es un fenómeno común a los médicos en los países desarrollados y que las causas no hay que buscarlas en las condiciones salariales o la sobrecarga de trabajo sino en el desencuentro con los pacientes y con las expectativas con las que los médicos empiezan la carrera en la facultad. Preguntamos a Marciano Sánchez-Bayle sobre el desencuentro entre las necesidades populares y la sanidad y sobre la posibilidad de poner en marcha iniciativas independientes, paralelas al sistema público, para desarrollar una medicina al servicio del pueblo(«médicos descalzos»), algo parecido a lo que fueron las igualas populares que existieron en España hace décadas, recuperando la figura del médico de cabecera de verdad, que cuida de toda la familia, frente a la realidad actual, en que tiene que visitar a 4 pacientes en un cuarto de hora.
MSB: «La universidad no está formando a los profesionales para que respondan ni de las expectativas de la población ni menos todavía de las necesidades sociales. La universidad forma una élite profesional enfocada hacia diagnosticos raros, terapéuticas espectaculares y se dirige muy poco hacia las causas de las enfermedades, que muchas veces están relacionadas con problemas socioeconómicos y a poner los remedios que razonablemente se puedan poner. Se han introducido muchos criterios economicistas en los sistemas sanitarios. Incentivos económicos en los que lo importante es que se ahorre en farmacia o en pruebas diagnostico-terapéuticas sin atender al contenido social que tiene necesariamente la medicina..

DV: ¿Hace falta desarrollar igualas populares al servicio del pueblo?
MSB: «Eso me parece mal sistema, es lo qu ofrecen las aseguradoras privadas a la gente. Ya sé que ellas no van a servir al pueblo pero un sistema de igualas lo pagan los ciudadanos y eso significa aumentar la financiación privada del sistema sanitario. El neoliberalismo fomenta que la gente busque sistemas alternativos, en el sector privado o de sistemas de ayuda social que sustituyan a los servicios públicos. Creo que no es bueno pero porque debilita la necesaria presión de todo el mundo para que haya un servicio público de calidad. Así se va adelgazando la financiación pública sanitaria. Puede ser útil para las personas en problemas concretos pero una cosa es la utilidad práctica y otra la ideológica. No me parece un buen planteamiento ideológico, lo que hay que pedir es que lo público funcione.»

Actividades:
GLOBALIZAR LA SALUD EN UN MUNDO GLOBAL. Defendiendo la salud en un mundo polarizado.
PALMA DE MALLORCA. 21 a 24 de mayo de 2002.
Organizan: International Association of Health Policy y Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública.
Tfnos: 91- 333 90 87 y 91-333 90 88
Tertulia con Marciano Sánchez-Bayle.
Día 12 de Mayo en el Ateneo Alcoi XXI. Tfno 658 508 180.