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SOCIEDAD - SANIDAD
Sanidad
pública, sanidad privadaÉ
¿Callejón
sin salida?
«Sobre todo hay
que evitar cualquier retroceso. Hay que organizarse, coordinarse y movilizarse»
Entrevista
a Marciano Sánchez Bayle, presidente
de la Federación de Asociaciones por la Defensa de la Sanidad Pública
(FADSP).
De Verdad ha entrevistado a Marciano Sánchez-Bayle
para abordar los aspectos más preocupantes de la sanidad española:
la privatización progresiva, las listas de espera, la impunidad
de las multinacionales farmacéuticas o la falta de médicos
en España.
La FADSP es una asociación independiente sin vinculación
política ni sindical, de ámbito profesional aunque incluyes
asociaciones ciudadanas. Apareció en el año 81 en madrid
y se ha ido extendiendo por toda la geografía española para
abanderar la reivindicación de que «la salud no es una mercancía».
En los años 80 la situación internacional propiciaba la
extensión de sistemas de atención santiaria pública
universal y basados en la atención primaria y medicina preventiva.
El programa «salud para todos en el 2000» de la ONU sintetizaba
este camino basado en éxitos rotundos en países del Tercer
Mundo.
Sin embargo, a partir de los 90 parece inevitable todo
lo contrario. El desmantelamiento de los sistemas públicos y la
privatización apuntan a la sanidad de «tanto tienes, tanto
vives».
MDB: «El actual modelo vale porque es principalmente público,
está financiado con los impuestos, tiene muy pocos sistemas de
tasas o de copagos, sobre todo en farmacia, y tiene sobre el papel unas
prestaciones que cubren la mayoría de las necesidades asistenciales.
el último informe de la ONU nos coloca en el séptimo puesto
de los sistemas sanitarios del mundo. Estos últimos diez años
está sufriendo un intento de mercantilización en todo el
mundo».
DV: ¿cuáles son las
causas?
MSB: «Es evidente que los intereses económicos han tenido
una gran capacidad de presión sobre el sistema sanitario. La contrareforma
de Thatcher en el Reino Unido, el tratado de la OMC, el FMI... han introducido
intereses mercantiles con mucha fuerza en el sistema sanitario. En nuestro
país hay un avance evidente de las políticas de derecha
y falta presión social para ir por otro lado. Sin embargo, no somos
el país en el que se han producido transformaciones más
negativas en el sistema sanitario público. Se ha cambiado el rumbo,
pero todavía no se ha avanzado excesivamente en él».
DV: Indudablemente la sanidad pública
ofrece medios para combatir problemas graves al servicio de mucha gente.
Esta capacidad se ha usado en España para levantar la mejor organización
de transplantes del mundo. Pero es innegable que la red pública
es usada también para que las grandes farmacéuticas nos
usen de «conejillos de indias» de forma impune. Fijan precios
abusivos de los fármacos y aunque se demuestre su culpabilidad
en la muerte de enfermos (caso Baxter o Bayer), continúan siendo
privilegiadas beneficiarias de los presupuestos públicos ¿no
es ése el problema de fondo, al servicio de qué intereses
está toda esa capacidad de actuación?
MSB: «Hay quien dice que la sanidad sirve a las multinacionales
de la farmacia, a las de la tecnología y a los profesionales de
la salud. Yo soy más optimista. Aunque los intereses económicos
que hay detrás de la sanidad son muy importantes por suerte las
aseguradoras todavía tienen una presencia poco relevante. Cuando
se introduzcan habrá un cuarto poder en el mundo sanitario y entonces
las cosas serán más difíciles Creo que un gran problema
es la gran indeterminación sobre la eficacia y la eficiencia de
las cosas que se hacen. Hay estudios que dicen que aproximadamente el
30 o 40 por cien son inútiles».
DV: Entonces, es posible elevar el nivel de salud
de la población a bajo coste...
MSB: Hay que seleccionar las actuaciones eficaces. El sector público
es el que compra el 70 por cien de los medicamentos y se puede permitir
fijar los precios. Se podría financiar exclusivamente aquellos
productos del mercado que a igual composición son más baratos.
Supondria un gran ahorro. Aunque el sector tecnológico es bastante
caro y en él realmente tendríamos que gastar más,
somos de los países de Europa que menos gasta.
DV: ¿No se debería desterrar de España
a las multinacionales implicadas en muertes y envenenamientos?
MSB: «El problema es que, en el caso de las casas farmacéuticas
,funcionan en régimen de casi monopolio. No resulta fácil
prescindir de una gran multinacional, porque hay productos que son imprescindibles.
Habria que establecer sistemas más consistentes de penalización
de aquellos organismos que se hacen responsables de problemas de salud
pública. La legislación es muy benévola».
DV: Las listas de espera son otra bestia negra
de la sanidad española. A raíz de la denuncia de los cardiólogos
catalanes de que estaban muriendo pacientes en espera de intervención
quirúrgica se ha levantado una expectativa de que se dé
una solución. El 14 de marzo pasado algunos periódicos se
hicieron eco del informe con el que trabaja el ministerio de Sanidad.
Afirma que no interesa que las listas de espera desaparezcan porque se
crearía una situación de tener médicos ociosos y
bajaría el rendimiento del sistema sanitario, ¿no es un
escándalo?
MSB: «Lo que no es admisible es que no hayan recursos suficientes
para las expectativas de enfermedad ni una organización que asegure
un tiempo razonable. Hay que exigir que en el mismo momento que te hacen
la indicación de una prueba o una operación, que te den
una cita concreta . Hoy se dan tiempos de espera generales para todos
los problemas independientemente de su gravedad, y de la situaciones sociales
que hay alrededor de ellas. La espera no puede ser la misma para un cáncer
o un juanete. Maquillan las listas de espera. Te dicen « ya le llamaremos
para citarle» y si el objetivo para esa lista es que no haya nadie
con más de seis meses de espera, no te llaman hasta que hay una
cita para seis meses. La gente queda en espera de estar en lista de espera.
Así ocultan la falta de recursos y el poco aprovechamiento de los
que hay. La privada utiliza toda su tecnología mañana y
tarde y en cambio la pública no. Para incrementar el horario hace
falta incrementar personal sanitario y camas...
DV: Entonces faltan medicos, ¿no?
MSB: «Es difícil de contestar. El gobierno dice que somos
después de Italia, el país europeo con mayor número
de medicos por habitante, con mucha diferencia respecto al resto de países.
Si el número de médicos necesarios para un país es
el promedio de la ue nosotros tenemos de más. Pero aquí
ocurre que, faltando médicos en atención primaria, hay un
gran colectivo de médicos parados; o que siendo el país
que menos enfermeras tiene por habitante está exportando enfermeras
al Reino Unido o Francia, que tienen el doble que aquí. Cada vez
se contratan menos médicos y enfermeras. Es desastroso».
DV: Un reciente estudio afirma que el desencanto
y la frustración es un fenómeno común a los médicos
en los países desarrollados y que las causas no hay que buscarlas
en las condiciones salariales o la sobrecarga de trabajo sino en el desencuentro
con los pacientes y con las expectativas con las que los médicos
empiezan la carrera en la facultad. Preguntamos a Marciano Sánchez-Bayle
sobre el desencuentro entre las necesidades populares y la sanidad y sobre
la posibilidad de poner en marcha iniciativas independientes, paralelas
al sistema público, para desarrollar una medicina al servicio del
pueblo(«médicos descalzos»), algo parecido a lo que
fueron las igualas populares que existieron en España hace décadas,
recuperando la figura del médico de cabecera de verdad, que cuida
de toda la familia, frente a la realidad actual, en que tiene que visitar
a 4 pacientes en un cuarto de hora.
MSB: «La universidad no está formando a los profesionales
para que respondan ni de las expectativas de la población ni menos
todavía de las necesidades sociales. La universidad forma una élite
profesional enfocada hacia diagnosticos raros, terapéuticas espectaculares
y se dirige muy poco hacia las causas de las enfermedades, que muchas
veces están relacionadas con problemas socioeconómicos y
a poner los remedios que razonablemente se puedan poner. Se han introducido
muchos criterios economicistas en los sistemas sanitarios. Incentivos
económicos en los que lo importante es que se ahorre en farmacia
o en pruebas diagnostico-terapéuticas sin atender al contenido
social que tiene necesariamente la medicina..
DV: ¿Hace falta desarrollar igualas populares
al servicio del pueblo?
MSB: «Eso me parece mal sistema, es lo qu ofrecen las aseguradoras
privadas a la gente. Ya sé que ellas no van a servir al pueblo
pero un sistema de igualas lo pagan los ciudadanos y eso significa aumentar
la financiación privada del sistema sanitario. El neoliberalismo
fomenta que la gente busque sistemas alternativos, en el sector privado
o de sistemas de ayuda social que sustituyan a los servicios públicos.
Creo que no es bueno pero porque debilita la necesaria presión
de todo el mundo para que haya un servicio público de calidad.
Así se va adelgazando la financiación pública sanitaria.
Puede ser útil para las personas en problemas concretos pero una
cosa es la utilidad práctica y otra la ideológica. No me
parece un buen planteamiento ideológico, lo que hay que pedir es
que lo público funcione.»
Actividades:
GLOBALIZAR LA SALUD EN UN MUNDO GLOBAL. Defendiendo la salud en un mundo
polarizado.
PALMA DE MALLORCA. 21 a 24 de mayo de 2002.
Organizan: International Association of Health Policy y Federación
de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública.
Tfnos: 91- 333 90 87 y 91-333 90 88
Tertulia con Marciano Sánchez-Bayle.
Día 12 de Mayo en el Ateneo Alcoi XXI. Tfno 658 508 180.
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