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MOVIMIENTO OBRERO
40
aniversario de la huelga de 1962 en la Cuenca de Mieres
Una
raíz de lucha
"Parece mentira, con la limpieza de comunistas que hemos
hecho y todavía queda raíz". Así se asombraba un coronel fascista que
presidía el juicio militar a uno de los mineros que participaron en la
huelga de 1962.
Es esa raíz, imposible de extirpar, esa cristalización
de décadas de lucha obrera, la que se manifestó en las cuencas
mineras asturianas y constituyó el punto de partida de la reorganización
del movimiento obrero en el franquismo.
Una raíz que se remonta al mismo nacimiento de la
clase obrera en Asturias, y que está jalonada por innumerables
combates. Ampliada por obreros provenientes de diferentes puntos de España,
se aglomeraron principalmente en dos poblaciones, cada una en torno a
uno de los ríos mineros: el Nalón, cuya capital es Langreo
y el Caudal, cuyo centro es Mieres. Y, ya desde el principio, demostraron
que el material que la formaba no tenía que envidiar en dureza
al que salía de las minas.
Las primeras huelgas son en Langreo en 1873 y en Mieres
en 1879. Son luchas espontáneas, el socialismo aún tardará
30 años en llegar a Asturias. Los salarios ínfimos, la ultraexplotación,
la inestabilidad del trabajo (con crisis permanentes, en la que cifras
escalofriantes de trabajadores se ven obligados a emigrar), los accidentes
continuos, hacen que ni las detenciones ni las deportaciones acaben con
las movilizaciones.
Hasta 1934 las huelgas son continuas. Cuando el PSOE funda
el SOMA, el sindicato minero, no logra encauzar la situación. Acostumbrados
a negociar directamente con la patronal y a hacer referéndums en
los pozos, los trabajadores arrastran al SOMA a movilizaciones permanentes.
Cada vez aumenta su organización, hasta que en 1934 estalla la
huelga en toda España, y los mineros la convierten en insurrección
armada. Durante 15 días toman Oviedo y las principales poblaciones,
estableciendo una república popular. La represión fue implacable:
más de mil mineros son fusilados, y las tropas al mando de Franco
siembran el terror en los pueblos mineros masacrando a familias enteras.
Pero el ejemplo de lucha revolucionaria de la clase obrera
prenderá en todos los rincones de España, culminando en
la victoria del Frente Popular. En 1937, los mineros vuelven a enfrentarse
al fascismo encabezando la lucha del frente norte. Las siguientes décadas
serán lo más parecido al infierno: los mineros son obligados
a trabajar más de diez horas diarias, y a hacer horas gratis los
domingos para reponer las "pérdidas ocasionadas al Estado en el
34 y el 37", con sueldos de miseria, rodeados de policía y guardia
civil por todas partes, y con tres cárceles en una sola provincia.
Son los años del terror.
Hasta que la rabia pudo más que la represión,
y estalló en 1962 con una huelga de varios meses en las dos cuencas.
Entonces, cambió el curso de la dictadura: fue la señal
para la reorganización del movimiento obrero en toda España,
y el principio del fin del fascismo. Dejamos aquí la palabra a
algunos protagonistas de aquel movimiento que puso en pie a 60.000 mineros
y que hoy forma parte de nuestra historia de lucha, del patrimonio común
de la clase obrera y el pueblo español.
Ellos
nos cuentan cómo fue
Laudelino Suárez
Yo tenía 24 años. Trabajaba en el Pozo Polio, en Mieres.
Era militante del PCE clandestino. El 7 de abril empezó la huelga
en el pozo vecino, la Incolaza, por el despido de 7 trabajadores. Ese
fue el detonante. Las razones de fondo eran los bajos sueldos, la inseguridad
de las minas (eran cementerios subterráneos) y, claro está,
la dictadura. En aquellos tiempos venían a trabajar a las minas
muchos andaluces, gallegos, extremeños. Todos se incorporaron a
la lucha como si hubieran vivido aquí toda la vida. También
fue decisiva la participación de las mujeres. Nos animaban a seguir,
a no decaer. En aquel momento el PCE empezaba a organizar las comisiones
obreras dentro mismo del sindicato vertical. Los medios de comunicación
silenciaron el movimiento hasta que ya no se pudo callar. Había
una juventud muy preparada políticamente, muchos ateneos obreros
y muy comprometidos. éramos los hijos de los vencidos, de los asesinados,
de los que estaban en el monte. Descendíamos de una historia con
un fuerte arraigo de lucha de muchos años.
Alberto álvarez Menéndez
Yo tenía 19 años. Trabajaba en el pozo "Tres Amigos" de
la cuenca del Caudal. Acababa de entrar en la mina. Para mí supuso
una toma de conciencia. La huelga la generaron reivindicaciones muy concretas
pero fue más allá, se convirtió en una lucha política.
Había mucha organización clandestina, sobre todo del PCE.
Mucha gente se organizó en el PCE a raíz de la huelga, yo
por ejemplo. Sufrimos una gran represión: muchos fuimos a la cárcel,
torturados, despedidos. Pero mereció la pena.
Francisco González García
Aquí todos me dicen "el cordobés" porque vine a trabajar
desde mi tierra en el año 40. En el 62 tenía 42 años,
trabajaba en el pozo Barredo, en el Nalón, perteneciente a la Duró
Felguera. Si en la minería se vivía mal, en el campo era
aún peor, no había trabajo, pasábamos hambre y había
epidemias continuas. Buscábamos libertad, otros modos de vida.
Eso no se podía expresar, pero estaba latente. Algunos tenían
más conciencia que otros. Me pusieron las esposas y me llevaron
a la cárcel. Tres veces estuve en Carabanchel, yo y muchos más.
Pero fue el principio de la salida del laberinto. El principio de la lucha
por la libertad.
Julián Albor
Yo trabajaba en el Pozo Borinoco, en el Nalón. Tenía 19
años. No estaba organizado, pero todos los mineros, el día
10 de cada mes, que era el día de pago, hacíamos colectas
para los presos de Burgos, que eran presos políticos. Mi pozo fue
el último que paró, porque éramos todos nuevos. Había
habido poco antes una "limpieza de comunistas", y estábamos desorganizados.
Al año siguiente me hice del PCE. El asesinato de Julián
Grimau fue lo que me decidió. Nos enteramos por Radio Pirenaica,
la oíamos todos los días antes de las 8 de la mañana.
En el 62 y 63 hubo detenciones masivas constantes, torturaron a varios
compañeros, había mucho miedo. Hubo 120 deportados, fuera
de Asturias, y algunos 5 años fuera de España. Pero no podían
pararlo. El ministro Solís tuvo que negociar, conseguimos las 75
pesetas por tonelada de carbón. Fue un logro importante. Las huelgas
de los años 70 en toda España fueron fruto de todo aquello.
Alvaro Muñiz
Yo era del pozo Incolaza, donde se inició todo. Tenía 24
años y era del PCE. Las huelgas habían empezado bastante
antes, en el 57 y 58, pero la gorda fue la del 62. La organización
del PCE fue decisiva. La patronal lo sabía e infiltraron a muchos
confidentes de la policía. Descubrimos a muchos, nos lo comunicábamos
por gestos, y al día siguiente nos poníamos todos en la
puerta y les impedíamos la entrada. Otro factor importante es el
propio trabajo en la mina, que potencia la unión. Hay accidentes
continuos, la vida depende de la solidaridad, del socorro de los compañeros
muchas veces. La solidaridad minera fue crucial en la lucha. Yo estuve
procesado en Burgos, y dos veces por el Tribunal de Orden Público.
Pero sembramos una semilla que germinó en toda España.
Luis Nora
Yo tenía 32 años, trabajaba en la Incolaza, y como tantos,
era del PCE. Estuve en la cárcel de Oviedo y después dos
años en Carabanchel. Fui procesado por un tribunal militar. El
coronel que me juzgó decía "caramba, con la limpieza que
hicimos, y todavía queda raíz". Cuando volví eran
tiempos duros, no se ganaba apenas para dar de comer a la familia, pero
juntábamos dinero para mandar a los deportados. Fue muy positivo
porque logramos algo grande, que quedará en la memoria de toda
España.
Eliseo Iglesias
Mi familia éramos todos mineros, como tantas, y todos del PCE.
A mí me cogieron preso cinco veces, y estuve diez años detenido.
Los comunistas éramos los que más dábamos la cara,
hacíamos reuniones nocturnas de cuenca a cuenca, en el monte o
en casas que nos dejaban los curas. íbamos a hostia limpia. La
guardia civil te venía a buscar de noche y te llevaban a comisaría.
Y así hasta la democracia. Pero estoy agradecido a la suerte de
haber participado en una lucha así.
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