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N¼ 7 - MAYO 2002 |
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ESPECIAL HUELGA GENERAL Las otras «razones» de la huelga general ¿No ha habido a lo largo de los 6 años de gobierno de Aznar agresiones mayores contra los intereses de los trabajadores que la actual reforma?¿Qué ha cambiado para que entonces no y ahora sí? Aunque desde hace ya tiempo que existen razones de sobra, y de peso, para la realización de una Huelga General contra la política económica del gobierno Aznar, la convocatoria del 20-J por parte de los sindicatos ha abierto, también entre los sectores intelectualmente más inquietos de la izquierda, un puñado de interrogantes a los que, a día de hoy, todavía nadie les ha dado una respuesta convincente. ¿Por qué una huelga, precisamente ahora, la víspera de la cumbre que cierra el semestre de presidencia española de la UE? ¿No ha habido acaso a lo largo de los 6 años de gobierno de Aznar agresiones mayores y de más calado contra los intereses de los trabajadores que la reforma de la ley de protección al desempleo?¿Qué ha cambiado para que entonces no y ahora sí? Pero no acaban aquí las preguntas sin respuesta. ¿Por qué ante la convocatoria de HG, Aznar responde elevando el grado de confrontación social Ðal punto que ha alarmado al propio Cuevas, presidente de la gran patronal- al aprobar al día siguiente por un procedimiento de urgencia la reforma que debía empezar a aplicarse a comienzos de 2003? ¿Acto de chulería, de prepotencia? Difícilmente. Si algo ha demostrado Aznar es ser un político frío y calculador, que no da un solo paso sin antes tener pensado el siguiente y que no reacciona de forma precipitada ni improvisada.¿Quebrar el espinazo a los sindicatos? ¿Pero para qué? Arriesgado liquidar unas cúpulas sindicales con tan amplias tragaderas como han demostrado en estos 6 años, abriendo la puerta a la posible irrupción de una izquierda sindical incontrolada. ¿Qué se esconde pues tras este pulso que no parece obedecer a ninguna lógica, que no es explicable en términos de política social ni de correlación de fuerzas, que no se entiende tampoco desde la trayectoria seguida hasta ahora por ambas partes de negociación y diálogo social? Desde mi punto de vista no es posible explicar las «otras» razones de la Huelga General desde la estricta perspectiva de la política nacional. Hay, a mi entender, un dato relevante que ha pasado prácticamente desapercibido para la mayoría de los medios de comunicación. A mediados del pasado mes, Aznar pronunciaba una conferencia en Oxford, ante la élite académica británica, en la que se sumaba con entusiasmo a la propuesta lanzada con anterioridad por Chirac y Blair acerca de la necesidad de que para el 2005 la UE se dote de una presidencia fuerte, elegida entre ex jefes de gobierno sin responsabilidad política en ese momento. Una presidencia rotatoria pero cuyo mandato duraría entre 3 y 5 años, que durante ese tiempo, además de ser internacionalmente reconocido como la cara visible de la UE («el teléfono de Europa» que reclamaba Kissinguer), se convertiría en «el vértice político de la Unión Europea», asumiendo la competencia de «decidir las orientaciones y estrategias políticas de la Unión». Una presidencia que, en el caso de aprobarse, tendría en Aznar, liberado ya en el 2005 de cualquier responsabilidad política en España, a uno de sus más firmes candidatos, sino el que más. Una perspectiva que, dado el liderazgo continental que Aznar ha asumido en el desarrollo y fortalecimiento del eje euroatlántico frente al eje franco-alemán, debe haber hecho saltar todas las alarmas en París y Berlín. 5 años de una presidencia con amplios poderes en manos de alguien tan cercano a Washington como Aznar es tiempo más que suficiente para debilitar internamente el proyecto de la burguesía monopolista alemana de hegemonizar Europa. ¿Qué mejor para hacer tambalear la imagen de Aznar y debilitar su creciente liderazgo en la UE que organizar una Huelga General el día anterior a la cumbre del Consejo Europeo en Sevilla? Hasta ahora, las presidencias semestrales de la Unión habían tenido que enfrentarse a las protestas y movilizaciones del movimiento antiglobalización. Fuegos de artificio, sin que la expresión signifique el más mínimo desprecio a la justa lucha de los antiglobalizadores. Pero comparado con ello, lo del 20-J es artillería pesada, munición de grueso calibre. El eje franco-alemán, que ya ha manifestado reiteradas veces su frontal oposición a la política europea de Aznar -recuerden el «Aznar me las va a pagar todas, una por una» del canciller alemán Schršder- no puede permanecer impasible ante lo que se dibuja en perspectiva como una ofensiva de envergadura sin precedentes del frente euroatlantista apadrinado por Washington y encabezado por el eje Londres-Madrid-Roma. Y ello, posiblemente, es lo que ha propiciado que se pusieran en movimiento todas las fuerzas afines con las que el proyecto germánico de la Europa de Carlomagno cuenta en nuestro país. Y no son pocas. Sobre todo en la izquierda. Empezando por González, el hombre del eje franco-alemán en España. Y siguiendo por una UGT de la que todos sabemos ha sido desde antiguo financiada, organizada y formados sus cuadros por los sindicatos alemanes y sus fundaciones. No parece en absoluto casual que, invirtiéndose la trayectoria histórica y la tradicional relación entre los dos sindicatos mayoritarios, haya sido la UGT quien ha llevado en todo momento la iniciativa del proceso de convocatoria de la Huelga Genera, presionando y arrastrando tras de sí a CCOO, de cuya dirección ejecutiva han dimitido al menos dos miembros «por el excesivo seguidismo hacia UGT en la convocatoria de la Huelga Genera». Como tampoco lo es que algunos medios informativos, propiedad del monopolio de medios de comunicación más ligado al proyecto europeo, y en particular al capital francés, hayan empujado y presionado abierta, pública e insistentemente a los sindicatos a convocar la Huelga General, cuando éstos Ðy sobre todo CCOO- todavía hablaban sólo de dar «una respuesta contundente» si Aznar no retiraba la propuesta. Curiosamente Ðo quizás no tanto-, las mismas fuerzas que se alinean contra la política del PP en Euskadi Ðy que recientemente han conseguido el arrumbamiento de la línea de firmeza de los socialistas vascos- aparecen nuevamente reunidos participando en primera línea en la convocatoria de HG. Lo cual, inevitablemente, nos remite a la disputa que sostienen la superpotencia yanqui Ðembarcada en una brutal ofensiva planetaria- y el hegemonismo emergente alemán Ðdebilitado su papel mundial, pero dispuesto a defender las posiciones conquistadas en su «feudo» europeo- por la supremacía, hasta el momento política y económica, en Europa. Contienda que se refleja en la agudización de la lucha entre las dos fracciones de la oligarquía española Ðcuyo última y demoledora batalla ha sido el descabalgamiento de la oligarquía de Neguri y la «beautiful people» de sus históricos centros de poder económico y de clase- alineadas según sus intereses materiales con uno u otro centro de poder mundial. Disputa y alineamiento que no puede, a su vez, sino expresarse también en los aparatos de Estado, en las fuerzas políticas y sindicales. Sólo desde esta perspectiva es posible entender las «otras» razones ocultas de la convocatoria de la Huelga Genera. No verlo es, más que miopía política, un acto de pereza mental: no querer ir más allá de las apariencias para enfrentarse a las realidades de fondo que están dando naturaleza y carácter al proceso. Los resultados del análisis pueden parecer, a simple vista, demoledores: una Huelga General que persigue fortalecer el proyecto de una burguesía monopolista debilitando el proyecto de su rival. Sin embargo este sería un punto de vista completamente erróneo. Pues precisamente la agudización de las disputas entre los distintos países imperialistas y entre los distintos sectores de las burguesías monopolistas, es un factor que permite a los pueblos del mundo, si saben utilizarlo, acumular más y mejores fuerzas, y de una manera más rápida, en torno a su proyecto de transformación política y social. Y este es , en profundidad y más allá de los resultados inmediatos, el verdadero objetivo por el que tenemos que luchar todos los trabajadores conscientes en la preparación de la Huelga Genera: acumular entre la clase obrera nuevas y mejores fuerzas en torno a una línea que nos permita sentar unas nuevas bases para un nuevo movimiento obrero, de clase, unitario e independiente de cualquier centro de poder mundial. A. Belloch |
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