SUMARIO

Nž 7 - MAYO 2002

ESPECIAL HUELGA GENERAL

Los sindicatos y el 20-J:
Ruptura y renovación

Sobran razones para convocar una Huelga General contra las reformas económicas del Gobierno. ¿Pero hay razones para felicitar a los dirigentes sindicales convocantes del 20-J, José María Fidalgo deCCOO y Cándido Méndez de UGT?

Todo lo contrario, el oportunismo burocrático que domina en la dirección de estos sindicatos contamina la misma convocatoria de la Huelga General, y una vez más colocan a los trabajadores ante una movilización tan necesaria como llena de incertidumbre.

La convocatoria de una Huelga General con menos de un mes para prepararla es precipitada y como caida del cielo. Lo mismo que durante seis años han mantenido el llamado «sindicalismo responsable» de negociación y pacto con el Gobierno y la patronal sin dar explicaciones a nadie, convocan ahora la Huelga General del 20-J. Lo que tendría que ser la culminación de una amplia movilización de los trabajadores llega como otra decisión tomada «desde arriba» por las cúpulas de los dos grandes sindicatos; que confian más en lo señalado de la fecha (el día antes de la reunión del Consejo Europeo presidido por Aznar en Sevilla) que en una profunda movilización de los trabajadores que culminara con la convocatoria de la Huelga General, única forma de dotarla de suficiente fuerza real de presión y disuasión para hacer retroceder los planes del Gobierno Aznar.

La Huelga General debería ser la culminación de una amplia y profunda movilización. ¿Dónde están las asambleas de trabajadores y delegados sindicales por centros de trabajo, pueblos, barrios, comarcas, ciudades,...? ¿Dónde los debates y la aprobación democrática por parte de los trabajadores de la Huelga General y sus planteamientos?. También debería ser un proceso de toma de conciencia sobre los proyectos del Gobierno, los monopolios y las multinacionales y las alternativas que sirven a la defensa de los intereses de los trabajadores.

La Huelga General debería servir para unir a la clase obrera y a todos los trabajadores con amplios sectores de la sociedad, con la juventud, los sectores progresistas, al mundo del arte y la cultura, a los emigrantes, a los pequeños y medianos empresarios, autónomos,... interesados también, sin duda, no sólo en una sociedad de pleno empleo y unas condiciones de vida y trabajo dignas para todos,sino en el desarrollo de una economía nacional que desarrolle todas las potencialidades de nuestro país,impulse la reindustrialización y la investigación al servicio de una economía productiva que de salida además a los sectores afectados por la destrucción salvaje de los medios de producción como la minería, o la pesca. Sin embargo ni el tiempo de convocatoria ni el proceso que siguen las cúpulas sindicales permiten que frague esta unidad.

La convocatoria de esta Huelga General pone de manifiesto para los sectores más conscientes del movimiento obrero y los sindicatos una conclusión inaplazable: la necesidad de una ruptura y de renovación en el movimiento obrero y sindical. Ruptura con la línea burocrática oportunista dominante para levantar otro tipo de sindicalismo que recoja las mejores tradiciones del movimiento obrero y las primeras Comisiones Obreras.

Otro tipo de sindicalismo no sólo es posible sino urgentemente necesario: un movimiento sociopolítico, de clase y unitario que una la lucha contra la superexplotación de los monopolios y las multinacionales y las reivindicaciones inmediatas con la lucha por la democracia y la libertad frente a los proyectos dictatoriales del hegemonismo y contra las corrientes neofascistas, racistas y xenófobas que se extienden peligrosamente por el primer y segundo mundo.

Un movimiento democrático, asambleario, que se base en la decisión directa de los trabajadores y la responsabilidad de los delegados y representantes sindicales ante las bases. Un movimiento organizado por la base en fábricas, barrios, pueblos recuperando el espíritu de las uniones locales; independiente de las subvenciones y servidumbres de la Administración que se financie con las cuotas y aportaciones de los propios trabajadores y el apoyo de todo el pueblo trabajador.

Y renovación de los dirigentes a todos los niveles del movimiento obrero, arrinconando a quienes instalados en las estructuras sindicales se han convertido en una burguesía sindical burocrática y apostando por savia nueva que aporte un nuevo espíritu y nuevas alternativas a la lucha de los trabajadores.

Miguel Murcia