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N¼ 7 - MAYO 2002 |
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NACIONAL Ley
de partidos políticos: La aprobación de la Ley de Partidos Políticos con la que se quiere combatir el entorno del terrorismo en Euskadi, ha entrado ya en su recta final. Consensuado el apoyo del PSOE e integradas la mayor parte de las enmiendas de Convergencia i Unió, la ley cuenta con el apoyo suficiente para superar la tramitación parlamentaria con una mayoría aplastante: la de PP, PSOE, CiU, Coalición Canaria y Partido Andalucista; frente a PNV, EA, IU, BNG, Iniciativa per Catalunya-Verds, Esquerra Republicana y la Chunta Aragonesista. No hay ninguna duda desde las páginas del De Verdad, que hay que usar todos los mecanismos legales democráticos para acabar con el terrorismo y su entorno, incluso crear otros nuevos para impedir que se utilice el sistema democrático para financiarse y actuar impunemente. Lo que ya no está tan claro es que esta Ley de Partidos Políticos sea el instrumento que necesita el sistema democrático. Como instrumento para combatir a ETA y su entorno no va al centro del problema y como ley de partidos no da la talla; aparte de las incertidumbres democráticas que introduce. Desde el mismo momento en que centra la atención en que con esta ley se podrá ilegalizar el entorno de ETA concentrado en Batasuna se está confundiendo el blanco, el entorno principal de ETA, la cobertura principal del fascismo en Euskadi viene dada por el nacionalismo étnico-nazi fascista de Arzallus. Así pues ilegalizar a Batasuna y dejar intacta la cabeza de la serpiente es el mayor error. Al contrario de lo que dice Arzallus ("vienen a por nosotros") esta ley despista los blancos, no van por ellos. Pero no sólo apunta mal, también señala un camino erróneo: para acabar con ETA y aislar y reducir su entorno lo principal no está en ampliar las medidas legales represivas sino en potenciar la rebelión democrática. La denuncia sistemática de las ideas fascistas y racistas del nacionalismo étnico de Arzallus han de ir unidas a la movilización popular ante cada atentado, acto de kale-borroka o provocación; organizando la rebelión y extendiendo el "espíritu de Ermua" a cada rincón de Euskadi. Levantar un Ermua en cada pueblo y ciudad vale más que cien batasunas ilegalizadas, impidiendo además que los verdugos se presenten como víctimas. El mejor camino para defender la libertad es ampliar la democracia y organizar la movilización popular. Así pues la Ley de Partidos Políticos propuesta confunde los blancos, equivoca los medios y, también, siembra inquietud al introducir los vientos del 11-S en la vida política española: en nombre de la seguridad se deja abierta la puerta a futuras tentaciones autoritarias para sacrificar libertades o ilegalizar organizaciones por cosas tan ambiguas como "fomentar la confrontación social". Como decíamos al comienzo, tampoco como ley de partidos da la talla, ya que no profundiza ni desarrolla los principios que deberían regir los partidos democráticos de todo el país. Principios de democracia política por los que no se pueden admitir partidos y organizaciones que apoyen o defiendan el fascismo, el racismo o la xenofobia. Principios que profundicen la democracia basados en la responsabilidad de los cargos electos ante sus electores, las listas abiertas o las garantías de cumplimiento de los programas. Principios de independencia de cualquier grupo de presión interno o extranjero, acabar con los partidos subvencionados por las Administraciones públicas,... Nuestro rechazo de la Ley de Partidos Políticos que se va a aprobar no viene de ningún tipo de vacilación a la hora de combatir el terrorismo sino porque el camino elegido no es ni correcto ni adecuado. Persistir en denunciar y aislar el nacionalismo étnico y la línea nazi-fascista de Arzallus y Eguibar; impulsar, extender y organizar la rebelión democrática, levantar mil Ermuas en toda Euskadi; junto con las medidas judiciales y policiales contra los asesinos y sus finanzas. Estos han de ser los pilares de la lucha por la libertad en Euskadi. Ferrán Huertas |
Solo la rebeli—n democratica contra el nacismo etnico-fascista de Arzallus acabara con el terror. |