SUMARIO

N¼ 7 - MAYO 2002

EDITORIAL INTERNACIONAL

Mi amigo Putin

¡Mi amigo Putin! Era la frase que no pasaba de repetir Bush y no lo decía precisamente por el tratado firmado.

No es el fin de la Guerra Fría, es el reconocimiento absoluto por parte de Rusia de la supremacía estratégica de los EEUU. El poder de Rusia tras la caída del muro de Berlín estaba concentrado en su capacidad militar, con el telón de fondo de una economía en quiebra y una política limitada a algunas de sus zonas de dominio como ex potencia imperialista. Confinada en sus fronteras su relevancia en las decisiones internacionales era casi nula.

La visita de Bush a establecido que Rusia tras el 11 de septiembre pase a ser un aliado y un socio preferente al mismo nivel que China, como ya lo demostraba la imagen emblemática del encuentro de Shanghai, por encima de España, Italia o Inglaterra. El 11-S ha traído importantes beneficios a Rusia, que vuelve brillar como una potencia con actuación internacional, aunque sea a costa de reconocer quién manda en el nuevo orden mundial.

Por la parte norteamericana, se reconoce a Rusia como un aliado y le da participación nuevamente en los principales asuntos internacionales. A nivel político- militar entrando en la OTAN, formando, por ejemplo, un centro conjunto de intercambio de datos sobre redes terroristas y formación de unidades de élite, y en lo económico, su entrada en el Diálogo Energético, exportación de petróleo a EEUU donde aspira a ser uno de sus principales proveedores y apertura del mercado europeo.

Por parte de Rusia significa aceptar su papel de los EEUU como único imperio con un proyecto hegemónico. Formalizar esta nueva relación fue el objetivo de Bush, al margen del acuerdo, pero al mismo tiempo se revela en los términos del Tratado sobre Reducciones de Ofensivas Estratégicas firmado el 24 de Mayo. Mientras Rusia quería que se firmara la destrucción de las cabezas, EEUU deja la posibilidad de almacenarlas; mientras Rusia quería garantizar estrictos mecanismos de control, EEUU no le interesaba; Rusia pretendía una disminución a 1500 cargas, EEUU a impuesto 2000, y finalmente Rusia sede en el punto más crucial del acuerdo al no incluir en limitaciones en la producción del armamento nuclear táctico, principal punto de desarrollo de la industria armamentística norteamericana en este momento.

Una tras otra, EEUU impuso sus condiciones, Putin hubiera firmado de igual manera. No es una relación de iguales. EEUU reconoce a Rusia y le da un nuevo papel en la distribución de la jerarquía imperialista y a cambio Rusia acepta la supremacía de la Casa Blanca. ¡Mi amigo Putin! Era la frase que no pasaba de repetir Bush y no lo decía precisamente por el tratado firmado. El principal objetivo de la visita de Bush ha sido establecer una alianza estratégica que a corto, mediano y largo plazo garantice su hegemonía mundial.

Un tratado vacío

El tratado finalmente acordado consiste en una reducción a un tercio de las armas nucleares estratégicas pero no contempla ni su destrucción ni mecanismos de control. Rusia en los próximos meses se veía abocada a la reducción de su armamento nuclear por las dificultades económicas para mantenerlo, considerar su proliferación al menos por parte de Rusia ya constituía un absurdo.

Para EEUU la posición de fuerza es ser el líder indiscutible a nivel militar. EEUU tiene la más inmensa maquinaria militar hasta ahora conocida por la humanidad, su presupuesto militar es de 379.000 millones de dólares, diez veces mayor que al fundir el de Rusia y China. Su estrategia militar se centra más en otros desarrollos militares que el de las cabezas nucleares estratégicas, fundamentalmente esta concentrado en el desarrollo de las cabezas nucleares tácticas, más pequeñas pero más dinámicas.

En cualquier caso la cuestión no es reducción de 4.000 cabezas nucleares para 2012 como se prevee en el acuerdo, sino qué se va a hacer con las 2.000 que se van reservar. Mientras la decisión de cómo, cuándo y dónde usar la fuerza nuclear se reserva para los EEUU, Bush pretende en los próximos meses ampliar y flexibilizar las condiciones de los posibles blancos de una ataque nuclear de los EEUU, por ejemplo, ya no sólo a países con armamento nuclear sino también a los que no los tenga. Para los EEUU su fuerza militar y la decisión usarla obedece exclusivamente al mandato de sus intereses.

OTAN, Moscú y los 19

Los efectos de la situación preferencial de Rusia en el nuevo orden mundial tras el 11-S han permitido el acelerar la entrada de Rusia a la OTAN. Como acompañante al bloqueo, ahora definitivo por una buen tiempo, de la emergencia del proyecto alemán, Rusia entra a formar parte de la OTAN con derecho de voz pero no de veto. Ya anunciaba Putin que aprovechará su entrada para reformar y modernizar su ejército y sus mandos. Ahora como importante aliado de EEUU diluye el centro de poder alemán, gana poder militar y político sobre Europa, abriendo a su vez las puertas a un mercado económico que hasta ahora le imponía sus condiciones. Por no hablar de las consecuencias que a nivel comercial se desprenden para Rusia abrir las relaciones comerciales de energía con EEUU, fundamentalmente exportación de petróleo, constituyen una inyección más que favorable para su estancada economía.

En Roma se fijaron los términos en que debe actuar la OTAN tras el 11 de septiembre y la situación preferencial con la que Rusia entra a formar parte. Las cuestiones fundamentales de la reunión dejan entrever la importancia que se le ha conferido a esta incorporación.

- Decisión sobre los asuntos de terrorismo, gestión en crisis, defensa antimisiles, comunicaciones, espionaje y renovación de las Fuerzas Armadas. - Evaluación conjunta de las amenazas de la región euroasiática contra aviones e infraestructuras vitales.

- Posible creación de un centro de entrenamiento militar.

- Protección contra los agente nucleares, biológicos y químicos.

- Celebración de ejercicios conjuntos y cooperación para hacer compatibles los sistemas de defensa de ambas partes.

- Reuniones permanentes para tratar sobre estos asuntos: una al mes de embajadores, dos al año de Ministros de Exteriores y una al año de jefes de Estado Mayor

. Queda para discutir en la próxima reunión de Praga la incorporación de otros países como Ucrania que han pedido su entrada en la OTAN, pero Rusia mantiene importantes diferencias para la expansión de la OTAN hacia el Este.

Imagen de Bush y Putin durante la firma del Tratado sobre Reducciones de Ofensivas Estratˇgicas.